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31. Véase: Diócesis del Quiché. El Quiché: el pueblo y… Pág. 286-288. 32. T-DP 30/06/2007. 33. T-PCh S/F. 34. T-JCC 07/08/2007. 35. T-DB 01/07/2007. 36. T-TU 29/07/2007. 37. Memoria del Encuentro de Validación, 8-12 de octubre de 2007.

administrativa determinada buscó la articulación de la seguridad y el desarrollo. En este caso se encaminó a la toma del control de las zonas de mayor densidad de población, separar a la población de la influencia de la guerrilla y promover acciones de desarrollo como medio de atraer el apoyo del pueblo al Ejército y recuperar con ello el control y restablecer así “la ley y el orden” en el área. Todo ello descansaba en la máxima de que “quien concentra pacifica, y quien pacifica desarrolla”.

En diciembre de 1982, en la Revista Militar se publicó “Operación Ixil. Un Plan de Asuntos Civiles”, propuesto para el área ixil y planteado para ejecutar en dos fases las acciones que en términos prácticos recogen los elementos antes mencionados. Agrega la necesidad de contar con un sistema de autodefensa civil como complemento para alcanzar el objetivo de la pacificación38. Si bien fue publicado en las fechas antes mencionadas, fue elaborado durante el primer semestre de 1981.

El documento se presenta como un ejercicio final del VII Curso de Comando y Estado Mayor39, lo que hace obvio su objetivo final: llevarlo a la práctica. Esto permite entender que, en su base, el plan propuesto tenía coincidencias precisas con lo que propone la Corporación RAND en la sistematización de la experiencia contrainsurgente del Ejército de los Estados Unidos en Vietnam40, que se complementó con la experiencia del Comité de Reconstrucción Nacional (CRN), que, tal como se señaló

anteriormente, articuló las acciones de emergencia con acciones de reconstrucción y desarrollo.

En el caso de la Operación Ixil, las acciones de emergencia pasaron a ser operaciones militares de distinto tipo y diferente envergadura, como parte del componente de seguridad, y se conservaron las acciones de reconstrucción y desarrollo, dirigidas no a los efectos del fenómeno telúrico, sino directamente a la reconstrucción de los destrozos causados por las operaciones militares, dentro de la lógica militar “destruyendo y construyendo venceremos”. La propuesta41 era en sí un nuevo modelo de desarrollo que se colocaba sobre el modelo que las comunidades venían construyendo por sí mismas. Proponía para el área ixil la realización de un proyecto dentro de la Doctrina de Seguridad Nacional, que debía realizarse bajo la tutela y control del Ejército. Así, la población pasó a ser el objetivo directo del Ejército en su accionar contrainsurgente.

La Operación Ixil estaba compuesta de dos fases: I. Del 4 de junio de 1981 al 28 de febrero de

1982. Fase de preparación para acciones encaminadas a organizar las condiciones para la construcción de infraestructuras educativas, de salud, viales y de desarrollo para la ejecución de la segunda fase. Al final de los nueve meses programados para ella, era necesario haber realizado la concentración de la población, la organización de la autodefensa civil y el cese de las operaciones de la guerrilla. II. De marzo de 1982 a febrero de 1986. Era el

período contemplado para llevar a cabo la fase de desarrollo.

El plan encaminado a recuperar “la ley y el orden” dictados por el Estado Militar reconoce como punto de partida la situación de exclusión y consiguiente pobreza y miseria histórica de la población indígena del área, y atribuye como causa las injusticias del sistema, y la razón del éxito del EGP en su acercamiento a la población.

El EGP tuvo éxito desde un principio ofreciendo al indígena guatemalteco una esperanza de dignidad que no se le había

38. Cifuentes, Juan Fernando. Apreciación de Asuntos Civiles (S-5) para el área ixil. Págs. 26-49. Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles.

Págs. 50-71. En: Revista Militar. Guatemala. Editorial del Ejército,. septiembre-diciembre 1982. La primera parte es un diagnóstico de situación del área, y la segunda es el plan como respuesta al diagnóstico o apreciación realizada. Es una de varias propuestas hechas por Cifuentes a Lucas García, que sientan las bases al parecer de los Planes de Campaña Victoria 82 y Firmeza 83, así como aportan elementos para el Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo. En estos planes militares, la población se convierte en el objetivo estratégico de la lucha contrainsurgente. 39. En la página 54 aparece: “Nota aclaratoria. El presente trabajo es la solución del instructor a un ejercicio de Asuntos Civiles desarrollado para el VII Curso de Comando y Estado Mayor”. Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles…

40. Benjamín Colby se refiere a este plan y especula que: “El Estado Mayor del Ejército trabajó junto con el Consejo Nacional de Planificación para preparar el Plan Ixchil, y si contó con algún apoyo de la Corporación RAND (que mantiene vínculos estrechos con el Ejército norteamericano para su información e investigación) y de agencias norteamericanas es material que en este momento sólo se puede especular”. Y agrega: “Pero la

similitud de lo que yo he oído acerca del Plan Ixchil y el anterior Plan Piloto [lo fecha en el año 1967], que surgió en el oriente del país, es asombrosa”.

41.Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles…

42.Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles…

Pág. 27.

43. Ibídem, pág 28.

44.Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles…

Pág. 28.

45. Unidad de Asuntos Civiles.Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles… Pág. 38-39.

46.Operación Ixil: Plan de Asuntos Civiles…

V. La guerra: herramienta para el reordenamiento

ofrecido durante más de cuatrocientos años de humillación y miseria42.

A pesar de esta constatación, el Ejército no actuó en consecuencia —si se toma como guía su actuar en el período 1976 a 1979— y se limitó a abordar la situación desde la perspectiva única de un Estado militar, represivo y contrainsurgente.

La acción militar ha sido llevada satisfactoriamente, aunque el problema después de cuatro años persiste y, como es natural en este tipo de acciones, el resentimiento de la población civil se ha extendido en forma alarmante y sin aparente solución pacífica43.

El Ejército no reconoce que la causa principal del rechazo, oposición y resistencia de la gente se debe a la represión desatada durante ese período sin causa justificable, que generó desconfianza y temor en la población. Con ello, unido a la afirmación de que no existía una aparente solución pacífica, el Ejército de Guatemala estaba declarando la guerra a la población44.

Lo anterior se termina de confirmar cuando define el objetivo de la primera fase de la Operación Ixil, principalmente la concentración de la población. Los pueblos se vuelven así objeto de la acción o de las acciones armadas —error que no deja de ser común, incluso en aquellos pensadores consecuentes con las causas que dieron origen a la oposición y resistencia—. Esta objetivación descansa en un largo proceso histórico de exclusión, explotación y discriminación que niega a estos pueblos su capacidad de constituirse en sujetos.

Un modo de ser nacional de acuerdo a lo que dicta el sistema no necesariamente llenó las esperanzas e inquietudes de todas las personas de un conglomerado social. De hecho, no es necesario retroceder mucho en la historia para entender la exclusión, explotación y discriminación como proceso histórico permanente en la región. La Operación Ixil viene a confirmar una vez más lo sucedido con el Decreto 60-70 y los planes nacionales de desarrollo de las dictaduras militares, por mencionar algunos, donde se presenta al pequeño productor campesino como el objetivo prioritario de todo lo propuesto, pero como objeto de desarrollo, sin una participación genuina dentro del proceso de definición de todos estos planes, decretos y proyectos, y ausente de los espacios de toma de decisiones.

Pero, además, la imposición de estos planes abandonó la vía del consenso para tomar el rumbo de la fuerza, la represión y la violencia.

Una vez objetivada la población sobre la cual trabajar, la Operación Ixil presenta tres cursos de acción posibles:

I. Realizar todo el esfuerzo de la Unidad de Asuntos Civiles para cumplir con la misión asignada intensificando la ladinización de la población ixil de manera que ésta desaparezca como subgrupo cultural extraño al modo de ser nacional.

II. Seguir una política basada en el respeto de la identidad ixil, sus costumbres y su lengua. III. Dejar el aspecto cultural como se encuentra en la actualidad para volcar todo el esfuerzo gubernamental en mejorar las condiciones de vida de la población ixil45.

Finalmente, con relación a los tres cursos de acción, en el documento se recomienda el segundo, pero subrayando “que cualquiera que se adopte incluya una intensa, profunda y bien estudiada campaña psicológica que rescate la mentalidad ixil hasta hacerlos sentirse parte de la nación guatemalteca”, y conseguir su apoyo para cumplir con lo que se proponía en el plan46.

Este sentirse parte de la nación guatemalteca, que de diferente manera aparece en los planes nacionales de desarrollo y dentro de las acciones del CRN, no es más que la estrategia implícita de llegar al consenso respecto de lo que se persigue en cada uno de los planes, con un planteamiento contrainsurgente que evita la oposición y la crítica a lo que en esos momentos proponía el Estado Militar.

La Operación Ixil, por tanto, se tradujo en una estrategia cuyo punto de partida fue la concentración forzosa de población en lugares designados por el Ejército cerca de los destacamentos militares.

La concentración produjo a la vez una profunda división dentro de la población del área. La gente tomó este hecho como una referencia básica en las relaciones sociales y comunitarias: “Vos fuiste concentrado, cuántas veces te concentraron”. Fue una acción que dividió la historia y la cultura, y además fue creando desconfianza en los pueblos, pues no era únicamente la

La Operación Ixil, por tanto,

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