6 List and array structures
6.3 Hash table
las comunidades, en lo que
bien se puede calificar
como un modelo de
desarrollo comunitario
LA EXTENSIÓN DE ACCIÓN CATÓLICA POR LA REGIÓN
Es durante la década de los años cincuenta cuando Acción Católica se extendió por San Andrés Sajcabajá, San Bartolo, Sacapulas, Uspantán y Cunén, para luego hacerlo con la población quekchí de
Zona Reyna e Ixcán, alcanzando incluso zonas de población pocomchí a las orillas del río Chixoy16.
En el área ixil fue hasta finales de los años sesenta y principios de los setenta cuando Acción Católica se reactiva y se establece como tal en esta región considerada como la más difícil de toda la diócesis, por un lado por la serie de problemas sociales, económicos y políticos que padecía la población, y por
una realidad social profundamente compleja por el otro17.
En el ámbito socio-religioso, estos movimientos liberaron de la carga económica, religiosa y social que significaba la costumbre, cuyos dirigentes en múltiples ocasiones se habían convertido en defensores de los intereses políticos de los partidos, de los intereses económicos de los finqueros y de los
contratistas o de sus propios intereses, ya actuando como contratistas, ya como poseedores de tierras. Si bien el trabajo de Acción Católica como en algunos otros lugares representó en sí una lucha contra la costumbre, fue la tierra, como se vio antes, uno de los aspectos más importantes del choque contra algunos principales y autoridades locales.
EL MOVIMIENTO COOPERATIVO Y LAS LIGAS CAMPESINAS
El movimiento cooperativo fue otro actor del proceso, que significó un gran esfuerzo educativo. A pesar de la oposición de los poderes locales y de las limitaciones económicas y financieras con las que arrancó, en un tiempo relativamente corto logró reducir significativamente el rol de los prestamistas. Por otro lado, con las incorporaciones técnicas y financieras que introduce (utilización de abono químico, nuevas técnicas de cultivo, crédito en cantidades modestas, asesoría técnica, etc.), los niveles de productividad aumentan, la incidencia económica a nivel familiar es importante y empieza en alguna medida a liberar a la gente de bajar a la costa.
Surgen de este modo cooperativas agrícolas, de ahorro y crédito, de consumo..., la producción de la
miel se organizó bajo la forma cooperativa18 y se pensó en la formación de otra para la contratación,
como forma de lucha contra el abuso y explotación de los finqueros y contratistas de la mano de obra local que baja a trabajar a las plantaciones de la costa, pero al parecer quedó sólo como un proyecto o iniciativa que no se llegó a concretar.
“En la parte de la producción se logró un nivel de organización y trabajo colectivo muy rico en la cooperativa de la miel, por ejemplo con los quichés de Sacapulas. El señor Gaspar (murió en la Embajada de España) era el cerbatanero de Chajul; cada tarde enseñaba a los jóvenes a fabricarlas del material que se requería, también a utilizarlas; al mismo tiempo era coordinador de la cooperativa de miel en Chajul, de manera que a la vez que se buscaba la superación económica, el fortalecimiento de la organización social intercomunitaria y la profundización política, existía interés por recuperar la historia y
elementos de carácter cultural en los momentos de inactividad o descanso”19. Como organización,
articuló comunidades más allá de los límites del municipio.
Vinculadas al movimiento cooperativo surgieron las ligas campesinas. Si bien su enfoque se encaminó principalmente a las demandas y reivindicaciones de carácter laboral de la población que migraba a las plantaciones de la costa, funcionaron también, a pesar de su corto tiempo de vida, como un espacio de discusión de la problemática indígena y campesina no sólo de carácter laboral, sino además sobre la situación de la tierra y la importancia de fortalecer la organización por la vía de la coordinación y alianzas para el desarrollo de un trabajo conjunto, dadas las limitaciones mostradas por el sistema democrático para la lucha política. Asimismo, incidieron favorablemente en la toma de posiciones de carácter ideológico y en el fortalecimiento de la identidad indígena.
16. Diócesis del Quiché. El Quiché: el pueblo y…, 1994, pág. 43.
17. Véase Diócesis del Quiché. El Quiché: el pueblo y…, págs. 120-121. 18. Tierra, organización comunitaria, apoyo técnico y financiero bajo el control de la comunidad fueron los elementos con que la población estaba logrando este desarrollo autogestionario.
IV. Resistiendo y construyendo
En ese contexto, la población de la región empezó a buscar solución a los problemas y a superar las necesidades que afrontaba y alcanzar así un mejor nivel de vida, en medio una situación de marginalidad y de vida precaria, todo ello producto de la ausencia del Estado, lo que derivaba en falta de atención a sus necesidades y servicios básicos.
De esta forma, el trabajo desarrollado a partir de la organización comunitaria, la organización cooperativa y las ligas campesinas, con el apoyo de la Iglesia católica por medio de Acción
Católica, y de iglesias protestantes históricas, permitió a los pueblos empezar a dar solución a sus problemas, contar con algunos servicios básicos y cubrir sus necesidades prioritarias y demandas concretas de carácter general, muchas de las cuales eran responsabilidad del Estado. Este trabajo se articuló como una fuerte organización comunitaria, dando paso a un movimiento abierto y transparente que por medios pacíficos luchó por alcanzar ese objetivo. Con el apoyo de los actores externos
mencionados, la organización comunitaria se vio fortalecida, factor que le permitió al movimiento realizar un trabajo autónomo, cuyo centro rector siempre fue la comunidad, que teniendo como base la información y la consulta a sus miembros logró construir los consensos comunitarios y tomar las decisiones colectivas necesarias para dinamizar el movimiento. La comunidad era el poder determinante —nunca la organización alrededor de la iglesia—, y era la población la que determinaba el quehacer de las comunidades, convirtiéndose así en una construcción realizada por el pueblo. Se trató de devolver el poder a las comunidades y emanciparse así de los poderes locales tradicionales en los tres municipios, y surgió un movimiento nuevo, renovado, un movimiento de revitalización20.
20. “Los movimientos de revitalización denotan cualquier esfuerzo consciente y organizado de parte de los miembros de una sociedad para construir una cultura más satisfactoria”. Véase Falla, Ricardo
Quiché rebelde. Guatemala, 1978. Editorial Universitaria, vol. 7 (Colección “Realidad Nuestra”), pág. 49.