6. Theoretical analysis of the measurement method
6.4 Depth profiling properties of the measurement method
6.4.3 Depth sensitivity in coated paper
El buceo recreativo ejercido con medios artificiales de respiración o SCUBA, representa el principal producto turístico comercializado hoy por hoy en el ámbito marítimo-costero de la isla de El Hierro. La práctica totalidad de la oferta se concentra en el núcleo sureño de La Restinga, extendiéndose la actividad a lo largo del mar de las Calmas y de la reserva marina localizada en estas costas. Dicho enclave es pionero en la isla, si bien es cierto que en los últimos veinte años, a la vez que La Restinga se consolidaba como micro destino de buceo, se han sucedido iniciativas de
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desarrollo de la actividad en otras zonas, que no han llegado a prosperar. La zona de La Caleta, por ejemplo, que ha sido la segunda opción o el refugio de las empresas de buceo cuando el mar de las Calmas resulta impracticable, aunque posee cierta capacidad alojativa y buenos accesos al mar, carece de servicios complementarios para atender a la demanda turística. En este enclave han llegado a trabajar al menos un club deportivo y un centro de buceo desarrollando la actividad comercial, pero el primero ha suspendido recientemente toda actividad y el segundo se trasladó a La Restinga en el cambio de milenio, así que hoy por hoy no existe una oferta comercial en la zona.
La costa sur de Valverde, el entorno de Las Playas, Timijiraque y el área cercana al Puerto de La Estaca, cuenta con algunos puntos de interés para el buceo que el Cabildo Insular ha tratado de promocionar a través del certamen internacional Open Fotosub. Sin embargo, esta zona de la isla no posee una oferta de alojamiento adecuada ni servicios complementarios, y carece de una infraestructura mínima para atender la actividad del buceo. Por ejemplo, la mayoría de los accesos deben realizarse a pie desde la playa, sin escaleras, pasarelas o duchas cercanas; el área inmediata a las zonas de buceo es una carretera y no hay zonas amplias de aparcamiento ni áreas urbanizables donde ubicar locales comerciales. Además, la ascensión desde la costa hasta el pueblo de Valverde, aproximadamente a 590 metros sobre el nivel del mar, podría entrañar cierto riesgo para los buceadores relacionado con la enfermedad descompresiva.
Por último, en la zona de El Golfo a pesar de la existencia de un embarcadero en Las Puntas y una extensa oferta de alojamiento y restauración, el acceso al mar es complicado durante buena parte del año debido a las condiciones oceanográficas. En esta área existen puntos de interés como el entorno de los Roques del Salmor y sus fondos, que poseen una gran belleza paisajística, de forma que podrían ser explotados si se mejoraran los accesos y el refugio para las embarcaciones.
Finalmente, la opción de trasladar a los buceadores desde La Restinga, donde se concentra la mayor oferta, hacia otros enclaves, puede entrañar igualmente riesgos relacionados con el síndrome descompresivo, debido a la orografía de la isla. Igualmente esta opción puede incrementar notablemente los costes variables de la actividad en términos de desplazamiento, alargando considerablemente el tiempo total dedicado a su desarrollo, lo que le restaría atractivo económico a la tarea empresarial. Ante este panorama, puede considerarse que la declaración del Parque Nacional marino “Mar de las Calmas”, podría contribuir a visibilizar el conjunto de El Hierro como un área ideal para el buceo, e incidir en las oportunidades que se están abriendo en ciertos enclaves, como en la costa de Frontera, donde tratan de consolidarse como micro-destinos para turistas buceadores.
La costa sur de la isla es sin duda la más frecuentada por los turistas buceadores. Desde la Punta de La Restinga se organiza prácticamente toda la actividad, realizando casi tantas inmersiones en su vertiente oriental hasta la Punta de Miguel (a unos 8 kilómetros de distancia en dirección hacia Las Playas), como en su vertiente occidental hasta el Desierto (a unos 7,5 kilómetros de distancia, en pleno mar de las Calmas).
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Prácticamente el 100% de las inmersiones se llevan a cabo desde embarcación, partiendo del Puerto de La Restinga, en sentido a Las Playas, ya que resulta prácticamente imposible acceder por tierra. Del mismo modo, el desplazamiento también se realiza desde embarcación en dirección al llamado Desierto, dada la normativa impuesta por la reserva marina que prohíbe el buceo autónomo desde tierra.
El buceo dentro de la reserva marina Punta de La Restinga – Mar de las Calmas está restringido a 10 puntos especialmente habilitados y señalizados para ello, estando sujeta la actividad a las siguientes prohibiciones:
- Fondear, salvo caso de emergencia.
- Amarrar más de dos embarcaciones a una boya, no debiendo encontrarse en ningún caso más de 10 buceadores simultáneamente en el agua en cada punto de inmersión (sin contar los monitores).
- Interferir la práctica de la pesca marítima profesional.
- Las inmersiones nocturnas, salvo en el punto denominado «Bocana del Puerto».
- Las inmersiones desde tierra.
- La utilización de elementos de propulsión mecánica submarina.
- La tenencia de cualquier instrumento que pueda utilizarse para la pesca o extracción de especies marinas, con excepción de un cuchillo, por razones de seguridad.
- La recolección o extracción de organismos o partes de organismos, vivos o muertos, animales o vegetales.
- La extracción de minerales o restos arqueológicos.
- Alimentar a los animales antes, durante o después de las inmersiones.
- Efectuar pruebas de mar o prácticas de escuelas de buceo, salvo en el punto denominado la «Bocana del Puerto».
- Que los buceadores que hagan la inmersión de La Herradura se aproximen a menos de 300 metros del límite de la reserva integral.
Además de las limitaciones señaladas, existe un cupo anual de 2.300 inmersiones máximas en cada uno de los puntos de buceo, si bien en ocasiones se han transferido cupos de unos puntos a otros en función de su interés y demanda. Es necesario aclarar que no existe ningún sistema de concesiones, por lo que el cupo de inmersiones es consumido por los centros y agentes autorizados indiscriminadamente a lo largo del año.
Fuera de la reserva marina y en dirección a Las Playas, cuando el régimen de vientos dominante (de componente noreste) lo permite, se practica el buceo libre en una serie de puntos limitados. Esta porción de la costa herreña posee aproximadamente otros
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10 puntos de inmersión que son comercializados por las mismas empresas ubicadas en La Restinga.
Figura 19: Puntos de buceo. (Elaboración propia, 2014).
La estructura empresarial que explota las actividades turísticas y recreativas en el ámbito marítimo-costero de la isla de El Hierro en general se caracteriza por sus reducidas dimensiones. En La Restinga desarrollan su labor nueve centros de buceo, y todos ellos están autorizados para ejercer la actividad en el ámbito de la reserva marina. Tienen tradicionalmente un marcado carácter familiar y cuentan entre uno y tres empleados. La mayoría vende el producto buceo más o menos “paquetizado”, considerando un número concreto de inmersiones, alquiler de material y servicios de alojamiento generalmente. Además realizan cursos de formación en buceo y en menor medida, bautizos de mar. Las empresas asimismo pueden mediar en la contratación de otros servicios, tales como el transporte interno.
En el momento de declaración de la reserva marina Punta de La Restinga – Mar de las Calmas, existían tres centros de buceo en La Restinga y un cuarto en La Caleta. Entre los años 1998 y 2003 se establecieron seis nuevas empresas en La Restinga, incluyendo el centro antes situado en La Caleta. Aunque el incremento del 300% en la actividad local es muy destacable, el volumen de trabajo ha sido tradicionalmente muy desigual entre ellas. Al menos cuatro centros mantienen un buen ritmo de actividad, mientras que en otros dos la situación ha llevado al cierre, aunque se podría decir que han sido sustituidos por otros centros en los últimos años. A pesar de la popularidad de este micro-destino, y comparado con otros, no hallamos en La Restinga un sector empresarial de éxito ni bien organizado. Un dato significativo, es que al menos seis de las nueve empresas han cambiado como mínimo una vez de propietarios en los
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últimos diez años, además de la existencia de dos centros cerrados. En líneas generales se observa que la vida media de los centros de buceo ha oscilado de los dos a los cuatro años.
Esta volatilidad detectada, puede estar relacionada con diversas causas: en primer lugar, con las limitaciones de mercado del destino, tanto desde una perspectiva de la oferta como de la demanda; en segundo lugar, con las propias estrategias desplegadas por las empresas de La Restinga que, en su mayoría, están limitadas al mercado nacional y que basan en muchas ocasiones su competencia en el precio, por lo que muchas no han logrado adaptarse a la situación de crisis económica iniciada en 2008; otra causa a la que se alude, son las características socio-demográficas del empresariado, ya que la práctica totalidad de las empresas de buceo se encuentra en manos de inversores no locales y en general, con poco arraigo en la Isla; por último, las relaciones con la población local y con la propia la reserva marina pueden ser un condicionante negativo, ya que no han estado exentas de polémica y conflictos en determinados momentos.
El precio medio de la inmersión se sitúa entre los 20 y los 26 euros. Esto se da independientemente de si se trata de una inmersión dentro o fuera de la reserva y en cambio, sí que oscila el precio en función del número de inmersiones contratadas y entre unos y otros centros. Así, existen grandes diferencias entre aquellos que trabajan con buceadores nacionales y los centros especializados en recibir a buceadores extranjeros. Cada centro de buceo se ha especializado en turistas buceadores diferentes según su nacionalidad y las redes empresariales en las que pueda hallarse inmerso. Como ejemplo, muchas empresas trabajan en contacto con centros y clubes ubicados en la Península, mientras que otros trabajan con mercados extranjeros y realizan sus contrataciones a través de tour operadores.
Casi todas las empresas prolongan su actividad durante 11 meses al año, repartiéndose la temporada alta entre dos periodos, de marzo a mayo y de junio a noviembre. La mayoría de las empresas organizan dos salidas al día de media en temporada baja y entre tres y cuatro (contando con una inmersión nocturna) durante los periodos de mayor actividad. Es en este periodo, en el que algunas empresas incorporan personal de apoyo a la actividad.
Centros de buceo Trabajadores embarcaciones Nº Nº inmersiones al día Meses de actividad
9 (1 club en Frontera y 1 centro multi- aventura) 18 (Hasta 22 en temporada alta) 10 tipo zódiac y semirrígidas 2 (L a D) (Hasta 4 en temporada alta) 11
Tabla 14: Características generales de las empresas que comercializan el buceo en La Restinga.
(Elaboración propia, 2014).
Por término medio, la cifra de negocio anual de estas empresas puede variar entre los 100.000 y 200.000 euros aproximadamente. Los gastos de operación que afrontan son también muy distintos entre unas y otras, dependiendo del régimen de explotación de las infraestructuras y medios necesarios para trabajar, así como su volumen de
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trabajo. Pero se estima que, en general, cada centro necesita un mínimo de 2.000 inmersiones anuales para mantener la rentabilidad mínima de la actividad. Los cálculos efectuados a partir de trabajos anteriores sitúan el rendimiento neto de estas empresas en torno a los 20.000 o 50.000 euros al año, pero esta cifra debe tomarse con cautela ya que el volumen de trabajo de unas y otras es muy variable, y el mercado efectivo (nacional o extranjero) al que cada una se dirige, puede marcar también importantes diferencias entre ellas.
Algunas de estas empresas han tratado de comercializar de manera complementaria la actividad del snorkeling y excursiones de avistamiento de mamíferos marinos, pero las iniciativas nunca han sido duraderas en el tiempo. Considerando el reducido tamaño de las mismas, tanto en infraestructuras como en medios humanos, muy probablemente resulte difícil desviar recursos e innovar en productos y actividades. A esto se añade el propio perfil del turista buceador, que emplea generalmente la mayor parte de su tiempo en realizar inmersiones así como el dinamismo propio que exige la actividad, la cual no deja tiempo suficiente para dedicar a otras actividades complementarias. En este sentido, es muy posible que la declaración del Parque Nacional ayude a impulsar estas actividades, tratando de promover o alentar nuevos emprendedores y otro tipo de mercados, y no únicamente en el campo del buceo. El
snorkeling, el whale-watching, el kayak, así como otras actividades de turismo marino,
podrían promoverse en el ámbito del futuro Parque como escenario inmejorable, con los consiguientes esfuerzos conjuntos para poder constituir éstos en productos per se y no supeditados a la actividad de buceo.
Desde la perspectiva de la oferta resulta relevante destacar que, en general, en El Hierro muchas estrategias empresariales y la provisión de servicios locales tienen un marcado carácter informal, lo que añade cierto desorden y complejidad a la oferta global del destino de buceo. Esto resulta especialmente problemático cuando se refiere al segmento de turistas extranjeros. Los problemas de conectividad del destino parecen ser un importante hándicap que afecta a toda la estructura y a pesar de los esfuerzos realizados desde el Patronato Insular de Turismo, persiste la baja capacidad de la isla para captar nuevos mercados emisores de turistas, asegurar su afluencia y promover su fidelización.
Tradicionalmente, los principales demandantes del producto buceo en La Restinga han sido los turistas nacionales, canarios y peninsulares sobre todo, y en menor medida turistas extranjeros, entre los que destacan los de origen alemán. Recientemente dos de estas empresas han pasado a manos de agentes extranjeros, lo que puede ayudar a incrementar la llegada de turistas buceadores no nacionales. Sobre el resto, que se reparten el mercado nacional, hay que señalar que algunas mantienen acuerdos comerciales con agentes minoristas europeos y ocasionalmente reciben buceadores de las más diversas nacionalidades (rusos, franceses, suizos, austríacos, belgas, irlandeses, etcétera).
El perfil de ambos clientes, nacional y extranjero, difiere enormemente en términos de tiempo dedicado al viaje y de presupuesto destinado al mismo. En el caso de los alemanes, la estancia media puede llegar a alargarse entre 12 y 14 días de en La
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Restinga, con 10 a 12 días dedicados a realizar inmersiones. En el caso de los buceadores nacionales, esa cifra se reduce a entre 7 y 3 días (en el caso de los canarios) y sus desplazamientos se concentran según el calendario festivo en toda España, lo que añade cierta estacionalidad al producto. En cuanto al presupuesto dedicado al viaje, éste puede variar de los 100 a los 2.500 euros, dependiendo de si se trata de buceadores canarios, peninsulares o extranjeros, debido a las diferencias de gasto ejercido en el transporte hasta el destino y el número de noches alojadas en La Restinga. Por otro lado, entre los dos segmentos, turista nacional y turista extranjero, el precio de la inmersión puede llegar a caer desde los 45 a los 20 euros señalados anteriormente. A pesar de que el mercado extranjero por todo lo expuesto posee un gran atractivo frente al nacional, todavía requiere para su consolidación de mejores dotaciones de servicios y de mayores esfuerzos por “paquetizar” el producto en el destino.
Al margen de estas diferencias se puede señalar en términos generales que más del 70% de los buceadores que llegan a La Restinga son hombres, con un nivel de buceo medio-avanzado y una media de edad de 40 años. Viajan como mínimo en pareja, contactando y organizando sus viajes con los propios centros con los que van a realizar sus inmersiones, se alojan en apartamentos de uso turístico y prácticamente no realizan otras actividades en la costa de La Restinga (como el snorkeling) durante su estancia. La mayoría de los buceadores saben de la existencia de la reserva marina y podría afirmarse que muchos se desplazan al Hierro expresamente para bucear en ella. Entre los buceadores existe un alto grado de satisfacción respecto al producto inmersión y según se desprende de entrevistas y cuestionarios realizados en diferentes años, éstos consideran que la reserva marina ayuda a mejorar la calidad tanto del medio ambiente marino como de las actividades turísticas en general en La Restinga.
Por todo lo señalado, ante la propuesta de creación del Parque Nacional marino “Mar de las Calmas”, será necesario trabajar de manera colectiva y participativa, con el fin de que las experiencias mejorables del pasado no obstaculicen el buen funcionamiento del Parque y su interrelación con el sector en el entorno de la reserva marina. Del mismo modo, será muy oportuno atender a la oportunidad que ofrece a la imagen y marca de isla como destino de buceo y que así se proyecta en la propuesta, con el fin de generar consenso en cuanto al uso y los fines del futuro Parque.