6. Theoretical analysis of the measurement method
6.4 Depth profiling properties of the measurement method
6.4.2 Depth sensitivity in base paper
La pesca recreativa es aquella realizada para entretenimiento o deporte, de forma que las capturas obtenidas no pueden ser objeto de venta o trueque bajo ningún concepto. El ejercicio de la pesca marítima de recreo requiere estar en posesión de la correspondiente licencia, expedida por el Gobierno de Canarias.
La investigación sobre la pesca recreativa en Canarias ha sido muy poco sistemática. Desde el Centro Oceanográfico de Canarias y la Universidad de La Laguna se han realizado algunos trabajos relevantes por ejemplo en el caso de El Hierro, con investigación de campo sistemática para la recogida de información sobre el terreno sobre la actividad de pesca recreativa realizada en la Reserva Marina de La Restinga en El Hierro (Pascual-Fernández et al. 2007; Martín-Sosa and Cansado 2007; Martín- Sosa Rodríguez et al. 2008). Cabe citar también el extenso estudio desarrollado sobre la pesca recreativa en Tenerife, realizado a petición del Cabildo de la Isla, en el marco del proyecto PARQMAR (Interreg IIIB) que incluyó la implementación de más de mil encuestas realizadas in situ en el lugar de pesca y de una encuesta telefónica con formato de panel con cuatro oleadas con 500 entrevistados (J. J. Pascual Fernández
et al. 2012a; J. J. Pascual Fernández et al. 2012b).
Otras iniciativas se han desarrollado para evaluar las actividades pesqueras recreativas en las Islas y en otras zonas del Estado (Beatriz Morales-Nin et al. 2010; Beatriz Morales-Nin 2005; B. Morales-Nin et al. 2005; TRAGSATEC SD; TRAGSATEC and Franquesa 2010; Castro Hernández et al. 2010). En la mayor parte de los casos se ha confiado en metodologías no presenciales para la recogida de los datos. Por ejemplo, en una Tesis Doctoral sobre este tema en nuestro país (Cardona Pons 2011), el instrumento utilizado fueron encuestas enviadas por correo tras pedir la colaboración de los usuarios al sacar la licencia de pesca. En otros casos se daba una combinación de encuestas por correo con entrevistas presenciales (habitualmente no in situ durante la actividad pesquera) o telefónicas. De esta diversidad de estrategias debemos aprender para ver en qué medida es posible la extrapolar y aprender de situaciones diferentes.
El análisis de la actividad pesquera recreativa en El Hierro presenta retos metodológicos importantes. En primer lugar, se trata de una actividad que se extiende a lo largo prácticamente de todo el litoral insular (un total de 106,50 km, datos ISTAC), con mayor o menor intensidad dependiendo de la proximidad a zonas intensamente
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pobladas, de la facilidad de acceso o de la cercanía a marinas o puertos refugio. Además, es una actividad realizada por habitantes de toda la Isla y foráneos. Todo ello implica unas dificultades metodológicas importantes para obtener datos a la vez representativos y fiables tanto de la zona más directamente afectada por la propuesta de Parque Nacional marino, como de la Isla considerada globalmente.
Uno de los problemas más significativos en este contexto es la misma definición de la población que realiza la actividad pesquera recreativa, que no se ciñe a aquellos residentes en la isla que cuentan con una licencia, incluyendo a los potenciales turistas antes citados así como a un porcentaje de usuarios que no cuentan con licencia. Tomando como ejemplo el caso de Tenerife, este porcentaje puede oscilar entre un 10 y un 20% adicionales. Además, habría que tener en cuenta aquellas personas que han obtenido su licencia en otros lugares, al ser posible adquirir por internet licencias en comunidades autónomas diferentes a la de residencia. De cualquier manera, hemos de hacer un análisis de las licencias efectivamente emitidas en Canarias y en El Hierro, a pesar de que este análisis, como comentábamos antes, tiene sus limitaciones.
Históricamente, la pesca, en Canarias, es una actividad que se combina tanto con la agricultura, como con otras actividades económicas. El mar ha resultado siempre un recurso cercano para obtener la alimentación necesaria para los habitantes de la isla y los conocimientos necesarios para pescar en unos fondos tan ricos como los de las costas canarias estaban al alcance de casi todos. Es por esto que muchas de comunidades agrícolas cercanas a la costa, se dedicaban también a la pesca, si bien, es complicado diferenciar entre una actividad recreativa o de subsistencia, en esta época histórica.
Para las comunidades situadas en el interior de la isla, el problema es diferente, ya que para sus habitantes no resultaba tan fácil desplazarse hasta las costas para hacer una breve pesca, por lo que era habitual salar el pescado capturado.
El que secaran o salaran el pescado los mismos pescadores-agricultores implicaba una gran independencia respecto a las fuentes externas de alimentos. Disponían de un monto importante de proteínas "en conserva" que podían utilizar cuando les conviniera, que además eran fáciles y rápidas de conseguir, para gente que supiera cómo pescar y dispusiera de unos medios mínimos. Estos elementos en una economía de autoconsumo resultaban fundamentales. No podemos olvidar que el factor conservación del producto permitiría acomodar las tareas pesqueras y de salazón a los requisitos del ciclo agrícola en buen número de casos, favoreciendo por tanto aún más esta actividad. Además, los excedentes de esta pesca siempre podrían ser comercializados hacia otras poblaciones.
La actividad pesquera litoral en Canarias ha tenido en la historia reciente una doble vertiente. Por una parte, se constituyeron poblaciones de pescadores artesanales en muchos puntos del litoral, en las que se combinaban en diferentes proporciones actividades relacionadas con el cabotaje, la pesca, el marisqueo y la agricultura, y en las que los pescadores artesanales disponían de embarcaciones, imprescindibles para las tareas del cabotaje (J. Pascual Fernández 1991), pero que también en ocasiones
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aprovechaban para pescar. Por otra parte, la actividad pesquera y marisquera se desarrollaba también por otros habitantes del litoral o de tierra adentro que se acercaban hasta la costa de una forma más ocasional y habitualmente sin disponer de barcos, pescando con caña, liña u otros artes simples desde la orilla o recolectando marisco cuando la marea lo permitía. Esta última actividad entronca con las formas más tradicionales de pesca recreativa en las Islas.
En cuanto a las modalidades de pesca recreativa marítima, nuestra legislación distingue entre pesca de superficie, con o sin embarcación, y pesca submarina. Cuando la pesca de superficie se realiza utilizando curricán de superficie tiene la consideración de pesca recreativa de altura. De acuerdo a esta clasificación se establecen los tres tipos de licencias: la licencia de 1ª clase, que autoriza la práctica de la pesca de recreo desde embarcación, utilizando el curricán de superficie; la licencia de 2ª clase, que habilita para la práctica de la pesca recreativa submarina, y la licencia de 3ª clase, que autoriza la práctica de la pesca marítima de recreo en superficie, efectuada desde tierra o desde embarcación sin utilizar el curricán de superficie. Existe además una licencia específica para el ejercicio de la pesca recreativa colectiva realizada desde embarcaciones dedicadas a esta actividad con carácter empresarial; en este caso será necesaria la licencia de primera clase de carácter colectivo, pudiendo desarrollar la actividad con las artes permitidas, curricán, caña, etcétera (DECRETO 182/2004, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley de Pesca de Canarias, BOC 7 de enero de 2005).
En Canarias a 31 de diciembre de 2013 había 98.134 licencias de pesca recreativa vigentes, la mayor parte pertenecientes a Tenerife (40%) y Gran Canaria (33%). A El Hierro le correspondían sólo el 2% de las licencias.
Gráfico 2: Distribución de las licencias de pesca recreativa vigentes en Canarias a 31 de diciembre de
2013. (Viceconsejería de pesca, Gobierno de Canarias, 2014).
En cambio, si se pone en relación el número de licencias de pesca recreativa vigentes con la población total residente en cada isla encontramos que la isla de El Hierro cuenta con la mayor proporción de licencias de pesca recreativa del archipiélago, un
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17,2% frente al 4,6% de media para Canarias. Este dato nos indica que los pescadores recreativos son un colectivo importante en El Hierro, al incluir un porcentaje de la población mucho más elevado que en el resto del archipiélago, cuatro veces más de lo encontrado en Tenerife. Esto constituye un indicador importante de lo relevante que resulta la actividad pesquera recreativa para los herreños.
La presión ejercida sobre el litoral es, sin embargo, menor: si se pone en relación el dato de licencias vigentes con los kilómetros de costa que tiene la isla tenemos 17 licencias por kilómetro. Tomado este dato como indicador, vemos que la posible presión de este colectivo sobre el medio marino parece ser proporcionalmente mucho menor a la presente en islas como Gran Canaria (con 120 licencias por cada kilómetro de costa), Tenerife (con 114 licencias por cada kilómetro de costa), o al dato para Canarias en su conjunto: 66 licencias/km. de costa.
Gráfico 3: Porcentaje de población con licencia de pesca y número de licencias de pesca recreativa por
kilómetro de costa. (Viceconsejería de pesca, Gobierno de Canarias, 2014).
Nº licencias %
Desde costa o embarcación (3ª clase) 1.972 86%
Curricán (1ª clase) 204 9%
Submarina (2ª clase) 106 5%
TOTAL 2.282 100%
Tabla 11: Número de licencias de pesca recreativa vigentes en El Hierro por clase a 31 de diciembre de
2013. (Viceconsejería de pesca, Gobierno de Canarias, 2014).
En cuanto a las modalidades de pesca, en función de los tipos de licencias existentes se puede deducir que la pesca más practicada es aquella que se realiza desde la costa o desde una embarcación sin movimiento (86% de las licencias), seguida de la pesca al curricán (9%) y de la pesca submarina (5%).
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Hay que reseñar que en los datos anteriores una misma persona puede poseer más de una licencia, por ejemplo, es muy habitual que los pescadores que tienen una licencia de 1ª clase (curricán), tengan también la de 3ª clase (pesca con anzuelo desde costa o embarcación). Al menos 197 personas de El Hierro cuentan con más de una licencia, siendo el total de personas con una o más licencias registradas de 2.085 a 31 de Diciembre de 2013.
En cuanto al crecimiento en el número de licencias, hay que resaltar que si bien la proporción de licencias de pesca recreativa existentes en El Hierro es pequeña dentro de Canarias, cuando analizamos la variación en el número de licencias vigentes entre 2010 y 2013 encontramos que el número de licencias en El Hierro ha crecido más que en el total del Archipiélago, con una tasa de variación del 27,7% frente al 1,9% en Canarias. Tanto en las licencias de 3ª clase (+30%) como en las de curricán (+48%) el incremento en las licencias vigentes resulta significativo, mientras que hay un ligero descenso en el caso de la pesca submarina (-15%), todo ello considerando las licencias para El Hierro.
El Hierro Canarias
Desde costa o embarcación (3ª clase) 30% 3%
Curricán (1ª clase) 48% -13%
Submarina (2ª clase) -15% -24%
TOTAL 27,70% 1,90%
Tabla 12: Tasa de variación 2010-2013 del número de licencias vigentes en El Hierro y Canarias por
modalidad de pesca autorizada. (Viceconsejería de pesca, Gobierno de Canarias, 2014).
La actividad puede ser valorada de manera en cierta medida cualitativa acudiendo a investigaciones previas realizadas sobre la pesca recreativa en el contexto de la Reserva Marina de Punta de La Restinga – Mar de las Calmas, y a las investigaciones realizadas sobre Tenerife (J. J. Pascual Fernández et al. 2012b; J. J. Pascual Fernández et al. 2012a). El primer bloque de trabajos, desarrollados en el contexto de la Reserva Marina, fue realizado con un trabajo de campo intensivo sobre la pesca recreativa de caña desde la orilla, la única permitida en el área protegida. Tuvo lugar durante los veranos de 2006, 2007 y 2008 con encuestas y medición de capturas sobre el terreno, con varios encuestadores en cada uno de los casos e intentando abarcar toda la diversidad de la actividad desarrollada en la zona. En general, estos trabajos plantean que si bien la presencia de cañas en el litoral (contadas sistemáticamente por los vigilantes de la reserva) podía parecer alarmante, las capturas estimadas no lo eran tanto. Las especies más capturadas con interés comercial serían la vieja (Sparisoma cretense), la palometa (Trachinotus ovatus), y la salema (Sarpa salpa). A estas habría que añadir la boga (Boops boops), que resulta relevante como carnada, y el pejeverde (Thalassoma pavo), que no tiene interés comercial (Martín-Sosa Rodríguez et al. 2008). Los volúmenes de captura son significativos, por lo cual se recomendaba un seguimiento continuo de la actividad. Las capturas totales de la pesca recreativa tampoco son despreciables, y para algunas
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especies las capturas por debajo de la talla mínima son relevantes (especialmente para la salema).
En Tenerife, según los datos disponibles, la biomasa por unidad de esfuerzo (BPUE, capturas medias por pescador) es de unos 105 gramos/hora para la pesca de caña desde la orilla (J. J. Pascual Fernández et al. 2012b), siendo en la investigación citada anteriormente sobre la Reserva Marina sensiblemente superior en muchas de las zonas, entre 150 y 200 grs/hora (Martín-Sosa Rodríguez et al. 2008). Esto puede constituir un indicador de que la riqueza pesquera en el contexto de la reserva es mayor que en Tenerife. No tenemos datos disponibles del resto de la Isla en cuanto a la BPUE, pero dada la reducida densidad de licencias por kilómetro de litoral podemos plantear como hipótesis que los rendimientos serán mayores que en Tenerife, donde el número de licencias por kilómetro de litoral es superior en más de seis veces.
De cualquier manera, hay que resaltar que los recursos pesqueros de El Hierro destacan por su fragilidad, al tener una plataforma submarina muy reducida en comparación al resto de las Islas, por lo cual una presión pesquera equivalente a la de Tenerife podría ser insostenible en el caso herreño.
Respecto a la pesca desde embarcación, lamentablemente no están disponibles datos del número de embarcaciones que la practican en la Isla, su frecuencia, esfuerzo y capturas. Además, el análisis de esta actividad, al igual que la pesca submarina, resulta mucho más complejo que para la pesca desde la orilla, por las dificultades para el muestreo que hemos comprobado para el caso de Tenerife o Fuerteventura. En esta Isla los rendimientos por hora de pesca de ambas formas de pesca son bastante más elevados que en la pesca de caña desde la orilla, como se puede comprobar en el siguiente cuadro:
Modalidad pescadores Nº de BPUE Nº horas de pesca por jornada Nº de jornadas anuales
Desde costa 32.000 105 g/h 4 32,55
Desde embarcación 8.000 341 g/h 5,7 5,99
Submarina 6.000 542 g/h 2,4 5,63
Tabla 13: Estimación de las capturas y esfuerzo de la pesca recreativa en Tenerife a lo largo de un año.
(Pascual Fernández, et al. 2012).
Sin embargo, en el análisis realizado para Tenerife, el volumen total de capturas más importante quedaba asignado a la pesca desde costa, a una distancia significativa de las otras dos. Es probable que en El Hierro la correlación entre estas actividades sea similar, por lo cual los datos sobre la actividad pesquera recreativa en el contexto de la Reserva Marina cobran un valor adicional.
La Ley 30/2014 considera la pesca recreativa como una actividad incompatible con la figura de Parque Nacional, si bien, establece que las administraciones competentes adoptarán las medidas precisas para su eliminación, dentro del plazo que determine la Ley declarativa.
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La propuesta de límites del futuro Parque Nacional, deja en la zona periférica de protección espacios en torno a la población de La Restinga, hacia ambas vertientes, que posibilitan realizar esta actividad tanto en la orilla como desde embarcación, además de un círculo de 100 metros de radio, centrado en Punta Orchilla, en la que también es posible la pesca recreativa desde la orilla. No quedará así afectada la pesca recreativa desde costa que desarrollan los herreños y turistas en el entorno de La Restinga, y que constituye una actividad relevante para un determinado segmento de turismo, sobre todo durante los periodos vacacionales. La mayor parte de estos turistas no se desplazan hasta las zonas más inaccesibles del mar de Las Calmas, y su actividad podrá continuar en gran medida inalterada, debiendo mantenerse zonas habilitadas a tal efecto en el entorno de La Restinga y la reserva marina. Ello parece perfectamente posible, con lo cual la llegada de visitantes, especialmente canarios, podría incluso incrementarse.
Además al quedar la reserva marina fuera de la delimitación del Parque Nacional marino, las actividades de pesca recreativa realizadas en su entorno continuarán siendo reguladas por la administración pesquera nacional y autonómica.
Por otra parte, la propuesta de Parque Nacional, afecta parcialmente a una de las zonas de pesca submarina, comprendida entre punta Orchilla y la punta de la Sal, en el extremo oeste de la Isla. Esta zona se encuentra asignada para esta actividad desde 1986 (ORDEN de 30 de octubre de 1986 por la que se establecen las zonas acotadas del Archipiélago Canario donde se permite la práctica de la pesca deportiva submarina, BOC 12 Noviembre de 1986).