• No results found

Research Design and Methodology

5.2 Multivariate Techniques

5.2.1 Descriptive Statistics

Como señala Thomas Khun, el extraordinario cambio que se registra en la física en el tránsito del siglo XIX al XX es producto del desarrollo sostenido de las ciencias expe- rimentales desde los siglos anteriores –en particular desde el XVIII-, la alteración de la mirada filosófica y conceptual que los intelectuales lanzan a un mundo transformado por la ciencia y la técnica, y la transformación concomitante de las otras ciencias, incluidas las humanas y sociales, por el impacto de lo anterior.

La física, en este momento, retoma tópicos que vienen de su propio desarrollo como campo de estudio, y de otras áreas, como la química, que habían sido fundamentales para dichas investigaciones. Una cuestión que se instala como el problema a resolver en el momento es el de la composición de la materia y la energía. En torno a este problema giraban muchas de las investigaciones interdisciplinarias de la física y la química, teniendo además dicho problema amplias con- notaciones filosóficas y culturales. Lo que precisamente Khun registra como crucial en este contexto es la puesta en duda, a

fines del siglo XIX, de la teoría de los gases como explicación satisfactoria de la composición fundamental de la materia y la energía. Dicho en otras palabras: la teoría de los gases se había mostrado como la más aproximada al momento de dar mediciones de composición de la materia. Pero los grandes cambios de la física, justamente en este período, surgen por las puestas en cuestión de los resultados de aquella teoría, pro- veniente centralmente de las investigaciones físico-químicas. El desplazamiento capital se va a producir, según Khun, por el incremento de las investigaciones con cámaras oscuras y por desplazar el acento desde la composición de los gases a la composición de la luz. En este contexto, en primer lugar se reubica la teoría atómica –tomando como eje la electricidad para análisis de la energía y del flujo de la materia-, y luego una serie de estudios que referencian esa teoría pero para mo- dificar sus conclusiones. La composición atómica, de hecho, posibilita la explicación de la composición de una parte de la materia. Pero no explica su constitución final y su flujo. La teoría cuántica surge de la insuficiencia del paradigma atómico para explicar la constitución y flujo de la materia; lo abarca, y le da dinamismo al modelo, ya que la teoría cuántica –el universo conformado por quantos, unidades corpusculares ínfimas de materia- lleva a comprender que el universo está compuesto de materia en constante movimiento.

En este trabajo, fue la noción de Estado la que también se volvió necesaria para el examen de la composición de la materia y energía. Se parte de replantear los exámenes de los estados de la materia, utilizando para ello sobre todo –como alternativa al examen de los estados de los gases- el análisis de la luz y las ondas. Esto último es un ir más allá de la teoría de los átomos –centrada en la composición de las partículas elementales, abordadas por sus propiedades electromagné- ticas-, para detectar las partículas mínimas de la materia y

sus relaciones. Son los experimentos con la cámara oscura, para poder observar el estado de las partículas de la materia, y sus consecuencias, los que posibilitan una reconsideración radical acerca de la composición de la materia y la cuestión del flujo energético: la postulación de Max Plank de que la materia fluye por la relación de quantos energéticos emerge de este proceso. Esto marca el giro radical de la física en el tránsito del siglo XIX al XX, lo que asimismo es producto de una interacción interdisciplinaria con campos del conoci- miento de la época impactando a la vez las transformaciones conceptuales que se producen en un campo como la física los procesos de investigación y conocimiento en otros campos del saber y en la cultura en general, incluidos de una manera muy especial el pensamiento filosófico y político. En filosofía, los cambios de la física dialogan con cuestiones que siempre habían sido cruciales para la Metafísica, tan entrelazada al campo llamado filosofía de la naturaleza (en este sentido, es una consecuencia lógica que alguien de constante interés metafísico como MF termine siempre interrogándose por lo qué es ciencia). Y en relación al pensamiento político, las transformaciones científicas, y en particular las de la física, van a gravitar en el espectro de pensadores de la época. Al caso ya citado de Spencer, filósofo de la teoría del conocimiento y a la vez renovador del pensamiento político, puede sumarse para el contraste casos como el de Vladimir Illich Lenin (por lo que significó la aparición de la Revolución Rusa en el es- cenario internacional), quien considera necesario examinar en términos ideológicos los cambios de la física contempo- ránea debido a qué estos cambios afectaban directamente las nociones de realidad y qué rol podían cumplir los sujetos humanos en el cambio o no de la realidad. En este sentido, la analogía entre las diferentes nociones de Estado en las diver- sas disciplinas aparece como no forzada, sino producto del

horizonte intelectual y cultural de la época, y de esta manera circula, de manera subyacente, en los heterogéneos –a nivel conceptual- textos de MF, quien si bien en distintas ocasiones negó pericia para comprender cuestiones de campos como la física siempre las tuvo presente y usó estas referencias en diversos textos, poniéndolas inclusive como estructurantes de narraciones enteras que juegan con problemas de la física y otras ciencias contemporáneas (ver el cuento “El zapallo que se hizo Cosmos” o referencias a la gira de Albert Einstein

por Argentina en PR).

Resalto, una vez más, esa noción amplia pero que a la vez es punto inicial de enlace en el pensamiento-hacer de MF: la noción de Estado. Si bien no resulta específica de ningún campo del conocimiento en particular, podría decirse que como la noción de Serie examinada al principio de este capítulo, la de Estado es una noción funcional, operatoria en la teoría del conocimiento. Y si bien no es exacto pretender una acabada analogía entre lo que son, por ejemplo, un Estado en física y otro en política, dicha noción a la vez que epistemo- lógica se vuelve término metafórico en los textos de MF (más adelante, veremos cómo la concepción metafórica del lenguaje en MF es no solamente tropológica –restringida a las figuras retóricas de la poesía- sino también figurativa –entendido esto como fenómeno discursivo, no sólo retórico-, y en este sentido se vincula con su teoría del conocimiento de lo real y su modo de trabajar en el lenguaje). En torno a la noción de Estado llega un momento en que se articulan las diversas se- ries del pensar-hacer de MF. Siempre, según MF, nos estamos preguntando desde un Estado Metafísico, que por esto hace a una teoría del conocimiento, lo cual dialoga simultáneamente con un interrogar la constitución del sujeto –aquí es crucial la Psicología- que busca conocer las leyes de constitución y funcionamiento del universo de seres y objetos –el horizonte

de los cambios de la química y la física juegan en esto su rol-, lo que lleva a su vez a preguntarse por la realidad (aquí aparece la política como cuestión profunda en MF), conjunto de cuestiones que, en definitiva, tienen correlatos estéticos y ontológicos en sus textos. Ya veremos que el pensar político en MF es un constante reflexionar abierto –no una búsqueda de construcción de esquemas previos según los cuales con- figurar, a posteriori, la realidad-, y esto no deja de ser, para cerrar el marco epistemológico trazado en este Capítulo, un correlato de la relativización de las posibilidades de dominio de la realidad por parte del sujeto (posibilidades de dominio voluntarista a las que no renuncia Lenin en su polémica con lo que denomina la Nueva Física de Ernst Mach, Max Plank, Albert Einstein y otros) y un trabajo con la incertidumbre como componente constitutivo de todo acto de conocimiento (el principio de incertidumbre de Werner Heisenberg parte de interrogarse por qué es posible conocer, cómo se conforman los Estados de conocimiento y cómo, de modo simultáneo, objeto y sujeto se condicionan en los estados de conocimiento en los cuales se configuran de manera recíproca, unos y otros); aspectos que en términos estéticos, a la larga, llevan a que los textos de MF se conformen como una novela en sucesión

discontinua de “Estados” (así llama MF a MNE) o sus cuentos

como esquemas de arte conceptual.