Candidate TMC Facility Layout
DESIGN/DEPLOYMENT CONSIDERATIONS
Durante miles de años ha sido costumbre danzar en un lugar sagrado para elevar el poder. La figura de un chamán bailando vestido con una piel de ciervo está dibujada en las paredes de la cueva de Les Trois Freres, en el distrito de Ariege, en la Dordogne, en tiempos que se remontan al alba de la historia del hombre. El poder de esa figura danzante sigue atrayendo a personas de todo el mundo; en aquel tiempo se danzaba para poner a los animales al alcance de las lanzas de la tribu. Incontables siglos más tarde,
sigue atrayendo animales, humanos, pero animales al fin, y después de todo el tiempo
que ha pasado, es un ejemplo del poder de la magia chamanística. El poder suministrado por un cuerpo mo-
viéndose con intención ritualística es inmenso. Las personas del arte siguen utilizando la danza y el movimiento como medio de elevar el poder, y lo hacen con gran éxito. El principal obstáculo está en ser capaz de perder la conciencia de uno mismo al girar alrededor del templo. Incluso hasta el mago más dedicado necesita mucho tiempo para liberarse de las inhibiciones (y de la ropa en algunas circunstancias) y seguir los compases antiguos de la ciencia ritual. Pero si quiere o necesita elevar con- siderablemente su poder de modo rápido y seguro, la danza es el modo de lograrlo.
Los griegos, egipcios y hebreos utilizaban la danza como medio de devoción. En la biblia se dice que David danzó delante del Arca de la Alianza... de modo que se hallará usted en distinguida compañía. El hombre primitivo era
un ser de acción, y por tanto veneraba a sus dioses con igual actividad, es decir, danzando. Así ha sucedido en todo el mundo y, en un momento u otro, en todas las tradiciones. Hasta bien entrada la edad media, en algunos días de fiesta el sacerdote conducía a los parroquianos en una danza rodeando la iglesia, recorriendo el pueblo y regresando a la iglesia. Es un hecho que el bailar en condiciones rituales produce un efecto extraño no sólo en los que bailan, sino también en los que observan.
Podría decirse que la experiencia es puramente emotiva, pero como dice el coronel Seymur en su ensayo «Ritual and Religious Experience», «el hecho de que una experiencia sea emotiva no significa que sea menos real». Sigue diciendo que en los primeros tiempos del cristianismo el obispo conducía a sus feligreses ante el altar realizando danzas sagradas. Esta práctica fue prohibida por el Concilio del año 692, pero no desapareció. Hasta el decenio de 1930 se permitía bailar ante el altar mayor en la catedral de Sevilla en la fiesta del Corpus, en la de la Inmaculada Concepción y en los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza. ¡No puedo dejar de pensar que la iglesia actual haría bien en permitir danzar un poco ante el altar!
Si obtiene un ejemplar de los apócrifos y pasa a los hechos de San Juan, encontrará allí un ritual completo que es danzable y que podrá utilizar en su templo con resultados excelentes. Originalmente estaba pensado para una iniciación, pero también se puede utilizar como ritual de veneración.
¿Qué es lo que vuelve mágica la danza? Hay muchas razones, pero la principal es que, como el vino, la danza embriaga el espíritu, y los giros y saltos constantes producen un sensación de vértigo que libera la psique aprisionada. El ritmo de la danza tiene mucho que ver con esto, se vuelve casi hipnótico y afecta a los danzarines y a los espectadores, atrayéndoles hasta que entran en el éxtasis de la danza. Este fenómeno lo entienden bien los dervishes danzarines del Norte de África. Bailan hasta entrar en estado de trance y creen que entonces la divinidad habla por medio de ellos.
El indio americano sigue bailando muchos de sus rituales, y en la Europa Oriental no es infrecuente ver a un campesino saltando entre el maíz en la creencia de que las plantas crecerán tanto como él pueda saltar. Las viejas costumbres no han muerto, simplemente están dormidas hasta que alguien las vuelva a descubrir. La palabra griega antigua para ritual era «Dromenon», que significa «una cosa hecha». Entendían que
para que se cumpliera algo, es
decir la intención del rito, había que hacer alguna cosa. De ahí viene la danza. ¿Pero se puede utilizar esto en un templo moderno? Sí, pero hay que aprender a dejar que el ser interior ascienda a la superficie antes de aprovecharlo plenamente.
Ya había utilizado el movimiento en el templo para elevar el poder; la danza es el siguiente paso lógico. Lleve la grabadora al templo y ponga una cassette de música disco, sin preocuparse por los efectos de esta música en un templo consagrado... la música disco es bastante equivalente al frenético tamboreo acompañado de flautas y entrechocar de címbalos de los antiguos griegos en un ritual dionisíaco. ¡No es necesario que la ponga muy fuerte, pues lo que quiere es oírla, no ensordecer al guardián del templo!
Y ahora baile ... simplemente baile, como le plazca, como lo sienta y como quiera. Aunque sea usted de mediana edad, déjese ir, recuerde que nunca se pierden los años juveniles, que siguen existiendo debajo de los posteriores; déjelos salir a la luz. No es necesario ser atléti-co, limítese a poner en ello toda la gracia que pueda.
Dance delante de sus dioses y venérelos con el cuerpo lo mismo que con la mente y el corazón. Si le gusta tener a sus dioses en la mente, o al Dios si es usted monoteísta, piense en ellos y que su danza sea un himno de alabanza. Dance hasta sentirse agradablemente cansado, pero no exhausto, y después deténgase, coma y beba algo y tome una ducha si lo considera conveniente.
Por el momento haga esto una o dos veces por semana, acostumbrándose a la idea de danzar en su recinto sagrado, para que se sienta relajado al hacerlo. Luego cambie la música a otra más ligera y clásica, cambiando así los pasos y el estado de ánimo, baile luego con una intención en la mente, para estar ejecutando realmente un ritual. Utilícelo primero sólo como una forma de alabanza y veneración, y pruébelo después como una forma de petición, danzando lo que desea. Después elabore sus propios pasos básicos para los diferentes tipos de ritual. Pateos y saltos vigorosos para conse- guir valor y espíritu emprendedor, un paso más ligero para las intenciones más suaves. Puede utilizar las medidas de gesto y movimiento de los egipcios para los rituales de conocimiento, y los pasos con saltos para las mareas crecientes de la primavera y el verano.
Si tiene la posibilidad de ver danzas, en el escenario o en la pantalla de televisión, hágalo, pues eso le dará ideas que podrá utilizar. Si un
hijo va a clase de danza, no le dé vergüenza pedirle al profesor que le enseñe algunos pasos básicos de danza griega. Le sorprenderá agradablemente descubrir lo fácil que resulta. Cuando esto se haya convertido en una segunda naturaleza para usted, podrá dar el paso siguiente. Quítese la ropa y baile desnudo. El cuerpo humano no tiene nada vergonzoso, es la pieza de ingeniería más hermosa que conoce el hombre. Quizá el suyo no se parezca demasiado al de John Travolta, ni tenga las líneas de Bo Derek, pero sigue siendo bello en cualquier condición y edad. Por tanto, desnúdese, dance y sienta la música entrando en su cuerpo, desde los dedos de los pies a los de las manos. Que Dios o los dioses le recorran y sean uno con usted. Hasta que lo haya intentado, nunca sabrá lo bien que se puede sentir cuando haya dejado atrás todas esas ideas estúpidas y dance ante sus dioses con el conocimiento pleno de su propia divinidad.
Cuando pueda hacer esto sin sentirse avergonzado o en una situación embarazosa, podrá elevar con la danza un cono de poder. Cada vez que abre el templo invocando ciertas formas divinas o a los Arcángeles a los puntos cardinales, de hecho está elevando un cono de poder. Pero si, por ejemplo, puede abrir su templo para un ritual griego utilizando un modelo de danza en cada punto cardinal y luego alrededor del templo, tendrá un cono de poder doble- mente poderoso para trabajar. Al aire libre, elevar el poder de este modo es mucho más seguro y positivo que invocando a los puntos cardinales. Dicho sea de paso, no tiene que bailar al aire libre totalmente desnudo, aunque puede hacerlo si lo desea, si el lugar es lo bastante oculto y si el clima lo permite, condición esta última que en Gran Bretaña es bastante improbable.
Si trabaja en grupo, bailen cogidos de las manos y moviéndose primero en una dirección y después en otra, o los hombres mirando hacia dentro y las mujeres hacia fuera, o en una danza laberíntica en la que el líder danza en un círculo cerrado y luego otro abierto; todos son modos aceptables de elevar el poder. Para un ritual al aire libre en grupo, ver mi libro los Primeros pasos
en el Ritual.
Partiendo de lo anterior podrá idear sus propios movimientos rituales. No tenga nunca miedo a probar algo nuevo, pues si no se hubieran hecho pruebas no habríamos llegado tan lejos. Al danzar está imitando la gran danza del zodíaco, de la creación y de la evolución.
MANTRA Y MUDRA
Trabajando solo en esa línea llegamos al uso del mantra y el mudra, los cuales tienen una fuerte vinculación con la danza. El mantra es un mándala de sonido, un grupo de sílabas o pala- bras que se cantan una y otra vez y que al final producen el mismo efecto que la danza, girando y girando, o, en el caso de un ritual dionisíaco, que uno o dos vasos de fuerte vino casero. Eso quiere decir que separa lo etérico de lo físico y eleva el sentido de lo más sutil. Probablemente, el mantra mejor conocido es Aum Mani Padme Aum, seguido de Hare Krishna, Hare Rama, pero en occidente también tenemos mantras, utilizados sobre todo por la iglesia católica.
El mantra tiene un papel básico en la magia, pues forma parte del concepto de la palabra creativa causa de todas las cosas que son. A efectos mágicos, la palabra y el dios o los dioses que la pronunciaron son la misma cosa. Puede considerarse como esa parte del Creador o Creadora primordiales en el que todos, y toda la vida, tenemos nuestro ser. Por tanto, la repetición de un mantra induce en nosotros un vínculo de sonido con el principio del universo.
Al liberar la mente de lo físico, el mantra puede formar parte de los preparativos de un ritual, especialmente si las palabras se relacionan con la tradición o con el propio ritual. Un mantra no lo forman sólo un grupo de palabras, pues una sola de ellas, o el nombre de una forma divina, se pueden repetir hasta obtener un trance. Puede utilizar su nombre propio. Alfred, Lord Tennyson, el poeta victorioso, utilizaba éste y lo consideraba un medio muy eficaz de conseguir un estado de conciencia alterado.
Todo esto se relaciona con lo que ya ha aprendido sobre el sonido y su uso en el templo, y sobre el descubrimiento y uso de una nota corporal. Debe aprender algo también sobre el sistema pitagórico de los números y el modo en que se relaciona con los sonidos, y particularmente con la música. Ya le he hablado de la importancia de la voz, lo que se relaciona de nuevo con el uso del mantra, lo mismo que los ejercicios diarios de respiración que ha estado haciendo regularmente... porque los ha estado haciendo regularmente, ¿no es cierto?
Hay otro aspecto del poder del mantra que se le puede haber escapado pero que afecta a toda su vida. Los eslóganes políticos se basan en el poder del mantra en la misma medida que los cantos del lama tibetano. Otro aspecto de esto es el anuncio publicitario que no puede sacar de su cabeza. A principios de lo años sesenta, una
pasta dentífrica se anunciaba en las pantallas de televisión con una cancioncilla totalmente estú- pida, y veinte años más tarde casi todo el mundo recuerda que «Se asombrará de cómo desaparece el amarillo cuando se cepilla los dientes con Pepsodent». Tal es el poder de una frase repetitiva, y tal es el poder del mantra.
MUDRA
El mudra consiste en el uso del gesto, las manos y el mimo, el uso de las manos en las danzas hindúes, que tan gráficamente describen las vidas y amores de sus dioses. Los danzarines hula de Hawai, que hablan con las manos, utilizan mudras. Otro ejemplo son las manos orantes tan bellamente representadas por Durero. Los gestos ritualizados utilizados en la misa mayor nos vienen de las ceremonias cristianas primitivas, y en las pinturas de los viejos maestros se pone un gran énfasis en las manos y los gestos.
Muchas pinturas representan a los santos con un dedo colocado sobre los labios y un pie ligeramente avanzado. Es un mudra cuya postura y gesto indicaba que la persona así repre- sentada había conseguido determinados avances. El dedo en los labios era un signo muy utilizado por los antiguos egipcios. Otro mudra bien conocido es la pose del Shiva Danzante, y la de Mercurio, situado ligeramente sobre un pie, como si fuera a volar.
Cuando deja la varita o la espada mágica está utilizando un mudra, lo que quiere decir que se está moviendo con una intención y utilizando el gesto para decir algo. Volviendo a la misa mayor católica, si la observa cuidadosamente podrá distinguir toda una serie de mudras hermosos, graciosos y extremadamente poderosos. Saque de la biblioteca un libro sobre mimo y estudíelo, realizando los gestos a modo de ejercicio. Procure elaborar usted mismo algunos ejercicios de mimo. Practique utilizando los instrumentos mágicos sin cogerlos realmente. Luego siéntese y
trate de formar con los dedos y las manos varios símbolos, meditando sobre cada uno de ellos brevemente. Un libro sobre filosofía Ninja le proporcionará toda una serie de mudras sobre los que trabajar, lo mismo que un libro de fotografías de ballet. No olvide nunca que la observación es un instrumento mágico tan importante como el cáliz o la espada.
También hay mudras para la defensa psíquica, como el doblar el pulgar sobre los dedos medios, extendiendo el índice y el meñique a modo de cuernos. Y mudras insultantes, como el dedo colocado en la nariz, el dedo índice acusador, que utilizamos todos los días. Observe cómo utiliza la gente las manos y los cuerpos, pues le indicará muchas cosas; si le interesa aprender más sobre el tema, lea Man-watching, de Desmond Morris. Le dará mucho que pensar, ¡aunque quizá le haga llevar las manos en los bolsillos durante algún tiempo!