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REQUIREMENT AND FUNCTIONAL SPECIFICATION IMPLEMENTATION SPECIFICATIONS ADTA shall interface with the Integrated Model Manager for

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Un poder elemental se nos manifestó y nos dijo: «saludos, en el nombre del poder de Tor; saludos y sed bienvenidos» Después se manifestó otro poder y dijo: «saludos y bienvenidos dentro de las puertas, las puertas están abiertas, pasad y veréis la visión de la apertura de la montaña. La casa está guardada, el anillo de fuego está sobre la casa. La visión de la colina es vuestra. De día y de noche la casa está guardada con una fuerza que os defenderá de vuestros enemigos, la fuerza del fuego de Tor. Pues ésta es la colina el fuego y las fuerzas del fuego están con vosotros. La protección del fuego es vuestra. Luego siguió con lo que él llamó el canto de los elementos:

El viento y el fuego trabajan en la colma, El viento y el fuego trabajan en la colina, El viento y el fuego trabajan en la colina, Invocar al viento y el fuego.

El viento y el fuego trabajan en la colina, El viento y el fuego trabajan en la colina, El viento y el fuego trabajan en la colina, Confiad en el viento y el fuego.

El viento y el fuego trabajan en la colina, Saludad al viento y al fuego.

Atraer el poder hacia vosotros mismos, Trabajar con el viento y el fuego,

El sol y el aire, el sol y el aire, el sol y el aire. Entonces, se manifestó otro poder elemental:

La tierra y el agua son amables y amigables, La tierra y el agua son amables y amigables, La tierra y el agua son amables y amigables, El sol y el fuego trabajan en la colina, Saludad al sol y el fuego.

No penséis en las fuerzas de la naturaleza, trabajad con ellas, sentidlas, no tienen mente, no podéis tocarlas con la mente, sentidlas, moveos con ellas, cantad con ellas, no les tengáis miedo, las necesitáis, las habéis dejado demasiado atrás. Pues ellas son el aspecto de poder de las cosas. Sin las fuerzas elementales no tenéis poder, no hay poder para dar expresión a los deseos, a menos que sea la voluntad de el señor de los elementos. Pues ellos sostienen las puertas que se abren al mundo interior. Sólo podréis entrar por la gracia de los señores de

los elementos. Ellos son vuestros amigos pero rigen vuestra naturaleza elemental. Ellos compartirán con vosotros la santidad de la naturaleza elemental. La forma y la fuerza deben estar equilibrados. «No amamos la debilidad», dijeron, «la despreciamos, tenéis que hacer que os respetemos, así como debéis respetarnos a nosotros, amadnos y os amaremos. Aquellos a quienes los señores de los elementos aman y en quienes confían serán amados y confiados por ellos, y se les confiará la fuerza de los elementos.

«El poder de los elementos será entonces como una llama entre los hombres, como una marea, como un poderoso viento y sin embargo, tan inmóvil como las rocas. Barreréis las cosas como un fuego si los señores de los elementos van con vosotros, los reyes del poder del aire van con vosotros. La estabilidad de las profundidades de la tierra os defenderán. Donde están mis amigos hay pureza y poder donde las aguas se mueven hasta el horizonte interminable, sin espacio y sin tiempo. Donde está mi gente, hay riqueza, fuerza y sabiduría.»

Entonces vino otro elemental y dijo: Saludos, hijos míos:

Viento y agua, viento y agua, viento y agua, Agua y tierra que fructifiquen,

Agua y tierra que fructifiquen, Agua y tierra que fructifiquen,

Nunca perderéis los manantiales de agua, Podréis llamar a los manantiales y llamar a la lluvia,

del agua y el viento,

Agua y viento, agua y viento, agua y viento, Viento y agua.

Fuego y tierra, fuego y tierra, fuego y tierra. El fuego de la tierra traerá poder al maestro,

El fuego limpiará, el fuego eliminará y tiernamente hará que el agua os transporte. Amar a las cosas elementales, son muy antiguas, carecen de edad y de muerte, son eternas, inmortales, desde la antigüedad y para siempre rigen nuestros reinos, y nosotros estamos en las profundidades de vuestro ser. Despertar y venir, despertar y venir, despertar y venir. Venir desde las profundidades del ser elemental e iluminar nuestra oscuridad. Venid en el nombre del Cristo blanco y las huestes de los elementos, venid a nuestras órdenes y servidnos con el nombre que está por encima de todos los nombres, el que ama a los hombres y a los pueblos elementales. No habrá noche donde esté mi

pueblo, y la noche será como el día bajo la luz del fuego eterno. Habrá paz donde esté mi pueblo, la paz de las alturas que están por encima del viento. Habrá pureza donde esté mi pueblo.

Fuego y aire, fuego y aire, fuego y aire, y poder para servir a los maestros. Se os ha dado la libertad de los elementos, utilizadla».

Entonces volvió a hablar el maestro: «hijos míos, habéis conocido al mensajero de los elementos, en los elementos hay poder si os atrevéis a utilizarlo, y esto es algo que hemos tratado de enseñaros, deberéis tener poder elemental si queréis hacer cualquier cosa. Muchas personas tienen las mejores intenciones, pero no tienen el poder elemental y por tanto sus intenciones no fructifican. No debéis tener miedo del poder, ni del dolor, es inútil tener miedo de las cosas, sólo conseguiréis volver a encontrarlas de nuevo, no debéis tener miedo de las cosas sabiendo por experiencia que sois inmortales, se ha dicho que el último enemigo que hay que superar es la muerte. Cuando recordéis cuántas veces habéis muerto dejaréis de temer a la muerte. No hay que temerla, pues no tiene poder sobre vosotros. Si no tenéis miedo de la muerte, o de la vergüenza, o del dolor, o de la pobreza, o de la soledad, ¿a qué habréis de tener miedo? Y todas estas cosas tendréis que aprender a conquistarlas en el camino. Aprended a vivir audazmente hijos míos, aprendez a vivir con grandiosidad. Aprended a pagar el precio de las cosas grandes sin escatimarlo, aprended a ponerlo todo en la balanza para sopesar el oro puro del espíritu. Deberéis tener vuestros contactos del rayo verde, los necesitáis, tendréis vuestro azul de la sabiduría, tendréis el rayo púrpura de la devoción, deberéis tener el rayo verde del poder también, pues llegará el momento en que podáis manejarlo. No por nada habéis venido aquí hasta Tor y habéis construido sobre él, tenéis aquí los contactos del aire y del fuego. Aprended a hacer el canto de los elementos como lo habéis oído hacer esta noche. Aprended a estar en relaciones amistosas con los señores de los elementos, esta noche habéis recibido el saludo de los señores de los elementos, recordad que deberéis conducir todos los tratos con el mundo elemental a través de ellos. Son seres de elevada inteligencia, Gran poder y dedicados como vosotros a los maestros. Ellos no os servirán, no cometer nunca el error de pedirles su obediencia, pedirles en cambio su ayuda como hermanos, como servidores del Uno.»

Decía a continuación W.E. Butler que el médium por el que se recibió este canto de los

elementos fue Dion Fortune, y que en el momento en que ella estableció su escuela los contactos elementales estuvieron muy cerca de ella y de su grupo. A veces se mostraron realmente en la logia. El texto completo del canto, las enseñanzas y los comentarios de Butler sobre el particular pueden encontrarse en la serie de conferencias de los «SOL Knowledge Pa-pers».

El canto puede ser utilizado como ritual o como trabajo de sendero, pues en cualquier caso es exactamente lo que pretende ser, una puerta a los señores de los elementos y la libertad de sus esferas, si sabe manejarlo.

CONVERTIRSE EN UN INICIADO

En el último capítulo de este libro hablamos sobre la información de un grupo de trabajo. Por el hecho de tener tal grupo no hay que deducir que formen una orden mágica; lejos de ello. Ni tiene tampoco el derecho a considerarse iniciado, ni a iniciar a otros. Hay dos tipos de iniciación, la física y la no física. A veces se sufre primero la física y luego la otra, pero uno lleva siempre el potencial de la no física. Se convierte físicamente en un iniciado al ser «afectado» por alguien que tenga un grado suficiente, al menos un grado completo, y a ser posible dos por encima del suyo.

En el último decenio se han editado muchos libros con capítulos sobre la autoiniciación, pero no encontrará bibliografía sobre ninguno de ellos en éste. Admito que eso puede suceder, aunque raramente, y no creo tener el derecho a darle un ritual y decir que después puede llamarse a sí mismo iniciado. Esto es el sentido de la palabra tal como yo la entiendo, que es que un novicio preparado llega a la puerta de un templo de una orden con la que ha contactado, y tras determinadas contraseñas y seguridades el novicio es admitido y pasa por un ritual destinado primero a limitarse y luego a implantarle en el centro del corazón una semilla de luz extraída de la esencia del maestro de la orden. Entonces se pasan al nuevo novicio de- terminadas instrucciones, contraseñas, promesas e informaciones y se le concede el derecho a entrar en el templo y en la orden.

A menos que haya empleado tiempo y se haya instruido dentro del noviciado de esa orden, no es posible una iniciación auténtica y contactada. Eso no significa que no pueda establecer un grupo de trabajo bueno o sólido con un gran potencial. Tampoco significa que no pueda idear un rito de entrada para un grupo

que actuará como línea divisoria entre la vida que se vive en el exterior y la que se reserva para el mundo interior.

Dicho ritual fortalecerá la mente de grupo y dará una sensación de pertenencia a aquellos que entren. Como sin duda muchos de ustedes estarán trabajando para tener un pequeño grupo, creo que es el momento de darle un ejemplo de esos ritos de entrada. El que incluyo aquí está destinado al establecimiento de un grupo, y el mes próximo le daré un ritual para la entrada de un recién llegado. Supondré que tiene ya algunos compañeros con los que ha estado trabajando durante algún tiempo y que ahora desean establecerse como grupo real. Tienen ya un templo, un guardián y una deidad del templo o maestro general a quien está dedi- cado el templo, por lo que no volveremos sobre ese particular. Puede cambiar la tradición si lo desea, y utilizar otros nombres. Para los puntos cardinales he utilizado los nombres arcangéli- cos, pues son universales.