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Cohen y Swerdlik (2001), se refieren a ellas como estimaciones de confiabilidad, desarrolladas a continuación:

a. Estimaciones de confiabilidad de prueba y post prueba

Es una estimación de la confiabilidad obtenida al correlacionar pares de puntuaciones de las mismas personas en dos aplicaciones diferentes de la misma prueba. La medida de prueba y post prueba es apropiada cuando se valora la confiabilidad de una prueba que pretende medir algo que es relativamente estable a lo largo del tiempo, como un rasgo de personalidad. Si se supone que la característica que se está midiendo fluctúa con el tiempo, tendría poco sentido evaluar la confiabilidad de una prueba usando el método de prueba y post prueba; se encontrarían correlaciones insignificantes entre las puntuaciones obtenidas en las dos aplicaciones de la prueba. Estas correlaciones insignificantes se deberían a cambios reales en cualquier cosa que sea lo que se está midiendo en lugar de deberse a factores inherentes en el instrumento de medición.

b. Estimaciones de confiabilidad de formas alternas o equivalentes

Las formas alternas y equivalentes son términos que en ocasiones se usan de forma indiscriminada aunque hay una diferencia técnica entre ellos. Existen formas equivalentes de una prueba cuando para cada forma de la prueba son iguales las medias y las varianzas de las puntuaciones de pruebas observadas. Las formas alternas tan solo son versiones diferentes de una prueba que se ha construido con el fin de ser equivalentes con respecto a variables como contenido y nivel de dificultad. Las estimaciones de la confiabilidad de formas alternas y equivalentes son similares a una estimación de la confiabilidad y

27 repetición de la prueba en dos formas: 1) se requieren dos aplicaciones de la prueba con el mismo grupo y 2) las puntuaciones de pruebas pueden ser afectadas por factores como la motivación, la fatiga o eventos que intervienen como la práctica, el aprendizaje o la terapia. Otra desventaja potencial es de naturaleza financiera; comúnmente consume mucho tiempo y es muy costoso. c. Estimaciones de confiabilidad de división por mitades

Se obtiene correlacionando dos pares de puntuaciones obtenidas de mitades equivalentes de una sola prueba aplicada una sola vez. Es una medida de confiabilidad útil cuando es poco práctico o indeseable evaluar la confiabilidad con dos pruebas. El cálculo de un coeficiente de confiabilidad de división por mitades por lo general implica tres pasos:

Paso 1. Dividir la prueba en mitades equivalentes.

Paso 2. Calcular una r de Pearson entre las puntuaciones entre as puntuaciones en las dos mitades de la prueba.

Paso 3. Ajustar la confiabilidad de la mitad de la prueba usando la formula Spearman –Brown.

d. Otros métodos de estimaciones de la consistencia interna

Además de la formula Spearman –Brown, otros métodos que se usan en forma amplia para estimar la confiabilidad de consistencia interna incluyen formulas desarrolladas por Kuder y Richardson (1951) y Crombach (1951). Consistencia entre reactivos es un término que se refiere al grado de correlación entre todos los reactivos en una escala. Una medida de consistencia entre reactivos es útil, a su vez, para evaluar la homogeneidad de la prueba. Una prueba no homogénea o heterogénea se compone de reactivos que miden más de un rasgo.

Las formulas Kuder y Richardson

La insatisfacción con los métodos de división por mitades existentes para estimar la confiablidad llevo a G. Frederic Kuder y M.W. Richardson (1939; Richardson y Kuder, 1939, citado en Cohen y Swerdlik, 2001) a

28 desarrollar sus propias medidas para estimar la confiabilidad. La más conocida de las muchas fórmulas en las que colaboraron es su fórmula KR-20.

Aunque se han propuesto numerosas modificaciones de las formulas kuder-richardson a lo largo de los años, quizá la única variante de la formula KR-20 que ha recibido mayor aceptación hasta la fecha es un estadígrafo llamado “coeficiente alfa”.

Coeficiente alfa: desarrollado por Crombach (1951) y ampliado en lo subsecuente por otros (como Kaiser y Michael, 1975; Novick y Lewis, 1967, citado en Cohen y Swerdlik, 2001) el coeficiente alfa puede considerarse como la medida de todas las correlaciones de división por mitades posibles, las buenas junto con las malas, corregida por la fórmula Spearmean-Brown. El coeficiente alfa es apropiado para ser usado tanto en reactivos dicotómicos como no dicotómicos; reactivos que pueden calificarse en forma individual a lo largo de un rango de valores.

La fórmula para el coeficiente alfa es:

r𝛼= (

k

k − 1) (1 − Σ𝜎𝑖2 k − 1)

Donde rα es el coeficiente alfa, k es el número de reactivos, σ2i es la varianza de un reactivo, Σσ2i es la suma de las varianzas de cada reactivo y σ2 es la varianza del total de las puntuaciones de la prueba.

Para obtener los resultados de confiablidad en nuestra investigación se utilizó el coeficiente alfa de Crombach.

e. Medidas de confiabilidad entre evaluadores

Denominada en cierta forma como confiabilidad del evaluador, confiabilidad del juez, confiablidad del observador y confiabilidad entre evaluadores, la confiabilidad entre evaluadores es el grado de acuerdo o consistencia que existe entre dos o más evaluadores(o jueces o calificadores).

29 5. CLIMA SOCIAL

Moos (1974, citado en Mikulic y Cassullo, s.f.), definió el clima social como la personalidad del ambiente en base a las percepciones que los habitantes tienen de un determinado ambiente y entre las que figuran distintas dimensiones relacionales. “Así una determinada clase de un centro escolar puede ser más o menos creativa, afiliativa, orientada a las tareas, etc. Asimismo, una específica familia puede ser más o menos controladora, cohesiva, organizada, etc. El objetivo de Moos y sus colegas ha sido encontrar invariantes de tales atributos a través de diferentes ambientes sociales. Fernández Ballesteros (1982, citado en Mikulic y Cassullo, s.f), refiere que al evaluar a los sujetos en contextos específicos podemos identificar y caracterizar la gama de relaciones interpersonales percibidas y valoradas por aquellos. Uno de los aspectos más importantes al abordar el estudio del clima, es la posibilidad de vincularlo con otras variables, ya no desde la perspectiva de lo percibido, sino centradas en características objetivas. Cassullo, Alvarez y Pasman (1998, citado en Mikulic y Cassullo, s.f.), señalan que con el fin de hallar empíricamente estas características, Moos ha desarrollado una serie de trabajos que han permitido establecer las más importantes dimensiones del clima social.

Según Fernández Ballesteros y Sierra (1982, citado en Mikulic y Cassullo, s.f.), tales estudios fueron realizados en diez diferentes ambientes sociales representantes de cuatro contextos.

Situaciones de tratamiento:  comunitario

 psiquiátrico Instituciones:

 correccionales de adultos y adolescentes  compañías militares

 residencias de ancianos Contextos educativos

 colegios mayores universitarios  escuelas

Ambientes comunitarios  familia

30  trabajo grupos sociales y terapéuticos

Mikulic y Cassullo (s.f.), refieren que en estos contextos se han encontrado una serie de dimensiones básicas del ambiente social percibido. La dimensión relacional expresa la intensidad y la naturaleza de las relaciones interpersonales que se dan en el lugar. La dimensión de desarrollo personal destaca el apoyo y promoción que un determinado grupo presta a mediadores de crecimiento positivo. La dimensión de mantenimiento y cambio (que en algunos contextos se presentan como una sola dimensión), expresan características de la organización, el orden, el control o la innovación. Cada una de estas dimensiones está constituida por una serie de sub escalas. Las Escalas del Clima Social fueron diseñadas y elaboradas en el Laboratorio de Ecología Social de la Universidad de Stanford (California).

6. CLIMA SOCIAL ESCOLAR

El desarrollo de la variable “Clima Escolar” tiene como antecedente el concepto de “Clima Organizacional”, que desde la psicología social, toma elementos de la teoría general de sistemas en su afán por comprender el comportamiento de los individuos en los escenarios laborales y se extiende al estudio de otro tipo de fenómenos sociales desde una concepción integradora (Rodríguez, 2004, citado en Herrera, Rico y Cortés, 2014).

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