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Determination of Statistical Parameters for Resistance and Load Effect

Nuñez (2014) sostiene que en el Perú han existido dos etapas de políticas

económicas: de 1960 a 1990 existe en el país una política proteccionista y a partir de 1990 se establece una política de liberalización comercial y cambiaria. Ello favorece la exportación de productos no tradicionales a otros países como Chile (el cual goza del TLC con estados Unidos desde 2004)

Sardina (2016) en cambio, sostiene que Chile se ha empeñado en integrarse al mundo de tal manera que a través de esa alternativa estratégica (regionalismo abierto) influye en la positivamente en la actividad comercial de dicho país. Es a fines de los años noventa cuando se formalizan acuerdos de mayor profundidad y complejidad como son los tratados de libre comercio con grandes potencias como Canadá (1997), Unión Europea (2003) y Estados Unidos (2004). Esos tratados de libre Comercio contienen un protocolo de desgravación arancelaria los cuales entraron en vigencia a partir de la fecha de suscripción del acuerdo con cada país y por un determinado número de años. Con ello se perpetua y se mantiene la idea básica y original del GATT (hoy OMC) de tal forma de aumentar el comercio entre los países del mundo y obtener las ventajas que esta modalidad implica. Por ello el promedio anual de PBI en los últimos 20 años se ha cuadruplicado junto al aumento de las inversiones extranjeras directas aseveran la solidez del sistema económico chileno con el que se ha logrado acceder a diversos acuerdos comerciales.

Según Impavido, Lasagabaster y García – Huitrón (2010) en “New Policies for Mandatory Defined Contribution Pensions. Industrial Organization Models and Investment Products”, donde analizan las principales implicancias de la inhabilidad de los consumidores para hacer decisiones racionales pueden tener en el funcionamiento

del segundo pilar en Chile; se describe cómo la jurisdicción ha intentado abordar este problema a través de intervenciones de política ad hoc; y hacen propuestas de nuevas direcciones de política que potencialmente podrían abordar estos temas de forma más efectiva. Las teorías económicas estándar del ahorro en el ciclo de vida, asumen que las personas siguen un patrón de comportamiento racional, es decir, que los ahorrantes acumulan y gastan activos para maximizar algún tipo de función de utilidad, que cuentan con la educación financiera necesaria para optimizar sus estrategias de inversión y ahorro, y que disponen de la capacidad para aplicar estrategias óptimas de ahorro e inversión consistentemente durante toda su vida6.

En otros países Paniagua (2014) afirma que, en México, la etapa proteccionista se produjo entre los años 1956 y 1982 siendo la etapa de despegue el año 1992 donde se da la liberalización Multilateral por lo que el desarrollo comercial de dicho país se da mucho más rápido que en el caso peruano y/o chileno.

En Argentina Carena (2012) sostiene que, la liberalización del comercio es uno de los aspectos más controvertidos de la globalización, muchos ven a los supuestos costos - bajos salarios, desempleo creciente y la pérdida de la soberanía nacional - como no justificativos para los supuestos beneficios de una mayor eficiencia y un mayor

crecimiento. Hay dos corrientes diferentes en esta materia. Algunos argumentan que el libre comercio no ha funcionado como se había prometido y, por lo tanto, la

globalización ha demostrado ser inútil. Otros argumentan que el libre comercio, bien utilizado, puede aumentar la calidad de vida de todo el mundo: ricos y pobres. Sin embargo, ambas corrientes son sólo hipótesis, ya que el libre comercio nunca ha trabajado porque nunca existió. Los acuerdos comerciales del pasado no han sido ni

6 Nota Técnica N°2: Barreras de Entrada, Concentración y Competencia en el Mercado de las AFP Dirección de Estudios Subsecretaria de Previsión Social Chile (2014)

libres ni justos, han sido asimétricos. La apertura de los mercados de los países en vías de desarrollo a los productos de los países industriales avanzados, no han tenido reciprocidad plena. Esta globalización asimétrica ha puesto a los países en vías de desarrollo en desventaja, dejándolas en peores condiciones que con un régimen de comercio verdaderamente libre y justo. Pero incluso si los acuerdos comerciales hubieran sido verdaderamente libres y justos, no todos los países se hubieran beneficiado.

De acuerdo a la UNCTAD (2002), las restricciones internacionales al comercio se agrupan en tres grupos: las barreras arancelarias que tienen por objeto incrementar los ingresos fiscales o proteger a un sector de la actividad nacional contra la competencia extranjera, y se aplican en el momento en que los productos cruzan la frontera de un territorio aduanero. Estas medidas aumentan los costos de las importaciones en un porcentaje o monto fijo, calculados respectivamente sobre la base del valor, en cuyo caso se denominan derechos de aduana ad valoren, o de la cantidad física, llamándose entonces derechos específicos; las barreras para-arancelarias que comprenden medidas que aumentan el costo de las importaciones de forma análoga a como lo hacen las medidas arancelarias, es decir, es un determinado porcentaje o suma, calculados respectivamente sobre la base del valor o de la cantidad. Entre los más conocidos tenemos, el impuesto general a las ventas, el impuesto al valor agregado y el impuesto al consumo específico; y las barreras no arancelarias que son las más usadas

actualmente (en las últimas dos a tres décadas) y corresponden a una gama de instrumentos distintos a los instrumentos de los dos grupos anteriores que limitan al flujo de bienes y servicios entre países. Entre las principales medidas de este grupo están: las medidas en control del precio que se utilizan para controlar el precio de los productos importados; las medidas financieras que regulan el acceso a las divisas para

adquirir importaciones y el costo de tales divisas y se determinan las condiciones del pago; los regímenes de licencias automáticas que son medidas de carácter formal únicamente, que no implican una restricción; las medidas de control de la cantidad que restringen la cantidad de las importaciones de un producto determinado, mediante la concesión restrictiva de licencias, el establecimiento de un contingente o la prohibición de importar el producto; las medidas monopolísticas que otorgan derechos exclusivos a un agente económico o un grupo limitado de agentes económicos; las medidas técnicas que están referidas a características de los productos tales como la calidad, la seguridad o las dimensiones, la terminología, los símbolos, los ensayos y los métodos de ensayo, así como de requisitos de embalaje, marcado y el etiquetado de los productos y las medidas diversas como los permisos de comercialización, instrumentos voluntarios y normas.

Para Tarziján M., Jorge & Paredes M., Ricardo (2006), las barreras de entrada son aquellas condiciones que impiden o desalientan la entrada a un mercado, estas

representan un aspecto fundamental en la determinación de la estructura del mercado, ya que afectan sustancialmente el número de empresas, la concentración, la amenaza de entrada y el nivel de competencia.

Las barreras de ingreso según Bain (citado por Pinilla Barcelona, 2012) son aquellas que permiten a las empresas establecidas lograr beneficios extraordinarios, elevando el precio por encima del nivel competitivo sin inducir a nuevas empresas a entrar en el sector.

Rico (2013) afirma que, desde la perspectiva del sujeto, se puede afirmar que la percepción de marca parte de un proceso individual, en el cual la persona se hace plenamente consciente de los distintos conceptos que subyacen productos o servicios

ofertados en el mercado, al igual que de las organizaciones que los proveen. (Aaker, 1991). El consumidor califica aquí los productos, servicios y a la organización

proveedora a partir de sus características objetivas y subjetivas de éstas tres, influyendo de manera determinante en la relación que posee con las variedades de producto

presentes en un determinado mercado y las empresas oferentes. Las experiencias de las personas resultan de gran valor para el desarrollo de este proceso, pues de una parte se tienen en cuenta las previas vivencias funcionales relacionadas con los productos o servicios; mientras que, por otra, se valoran las experiencias emocionales vinculadas al acceso o posesión positiva o negativa de lo ofertado. El desarrollo de la percepción de marca implica asimismo una continua exposición a ésta con el objetivo de formar una imagen mental en los sujetos (Keller, 1993; Janiszewski, 1993). Dichos procesos cognitivos llevan dentro de sí un análisis que se forma tanto desde el interior, a partir de la personalidad, actitudes y disposiciones propias, como desde los aspectos externos que van más allá de la visualización constante de los atributos del producto o servicio con su elemento diferenciador.

Ello implica que la percepción que tenga el exportador como persona ante un hecho físico y/o psicológico como una barrera de ingreso en un mercado de libre competencia podrá ser cuantificado y mesurado considerando los procesos cognitivos que existan en un entorno definido.

Capítulo III.

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