Numerosas investigaciones sobre personalidad han encontrado entre los maltratadores, utilizando medidas autoinformadas, puntuaciones elevadas en un amplio conjunto de escalas que miden trastornos de personalidad. Por ejemplo, estudios que han utilizado el MCMI y el MCMI-II han encontrado que los maltratadores puntuaron más alto que el grupo control en el trastorno de evitación, sádico-agresivo, pasivo-agresivo, antisocial, límite, narcisista y paranoide (Hamberger y Hastings, 1991; Murphy, Meyer y O´Leary, 1993). Si bien es cierto que tras controlar estadísticamente la emocionalidad general negativa, los hombres maltratadores diferían de los no violentos sólo en las escalas relativas a problemas de personalidad antisocial o agresiva (Murphy et al., 1993).
En la Tabla 3.1 se muestra un resumen de algunos estudios que han evaluado características de salud mental en maltratadores.
Tabla 3.1. Características de salud mental en maltratadores (Tabla tomada de Calvete, 2008).
AUTORES MUESTRA INSTRU-MENTOS
RESULTADOS
Beasley y
Stoltenberg (1992) 49 hombres abusadores y 35 hombre son abusadores pero implicados en relaciones de pareja conflictivas MCMI-II Inventario de Personalidad Narcisista STAI
Puntuaciones mayores en narcisismo, personalidad antisocial, esquizotípica, borderline y agresiva/sádica, y en ansiedad estado y rasgo Belfrage y Rying (2004) 164 maltratadores que cometieron homicidio Entrevista para evaluar criterios DSM-IV Escala de psicopatía PCL-SV
Todos los casos menos 5 fueron
diagnosticados con al menos un trastorno: 36% psicosis, 3% trastorno distímico, 11% depresión mayor, 2% abuso de sustancias. TP: 1% paranoide, 5% antisocial, 4% borderline, 1% histriónica, 6% narcisista, 15% no especificada
Boyle y Vivian
(1996) 263 hombres en terapia de pareja (94 no violentos, 69 moderadamente violentos y 100 severamente violentos). Un grupo de comparación de la comunidad compuesto por hombres satisfechos en sus relaciones de pareja
Los severamente violentos mostraron mayores niveles de ira, síntomas depresivos
Eficacia de un programa de tratamiento psicológico para maltratadores
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AUTORES MUESTRA INSTRU-MENTOS RESULTADOS Else, Wonderlich, Beatty, Christie y Staton (1993) 21 maltratadores y 21 no maltratadores MMPI PDS
Los maltratadores puntuaron más alto en TP borderline y antisocial. No hubo diferencias en síntomas de depresión ni en consumo de alcohol
Flournoy y Wilson (1991)
56 maltratadores en tratamiento
MMPI Se caracterizaron por tendencia a adicciones ya depresión
Gavazzi, Julian y
McKenry (1996) 152 a los que se evaluó el uso de la violencia contra la pareja
BSI Los violentos mostraron mayores
puntuaciones en las subescalas de depresión, ansiedad general y fóbica, hostilidad, ideación paranoide, sensibilidad interpersonal y psicoticismo Gondolf (1999) 840 maltratadores remitidos
judicialmente a tratamiento
MCMI-III 11% depresión mayor 40% trastornos de ansiedad
90% puntuó positivo para al menos un TP (25% narcisista, 24% pasivo-negativo, 19% antisocial y 19% depresiva)
26% había recibido tratamiento en el pasado para alcoholismo o consumo de drogas Grann y Wedin
(2002) 88 maltratadores en prisión PCL-R drogas 51% abuso o dependencia de alcohol o 27% psicopatía Hamberger y Hastings (1991) 38 maltratadores alcohólicos 61 maltratadores no alcohólicos 92 hombres de la comunidad, de los cuales 28 fueron identificados como violentos
MCMI Los maltratadores puntuaron más alto en trastorno de personalidad límite, especialmente los que además eran alcohólicos
Hanson, Cadsky, Harris, Lalonde (1997)
997 divididos según una prueba de autoinforme en no maltratadores (184), maltratadores moderados (517) y maltratadores severos (296) Cuestionarios con múltiples medidas
Los hombres que puntuaron alto en conducta abusiva se caracterizaron en mayor medida por TP antisocial, síntomas de estrés y consumo de sustancias
Hart, Dutton y
Newlove (1993) 85 maltratadores voluntarios y remitidos judicialmente MCMI-II La entrevista mostró una prevalencia del 50% para TPs. El MCMI-II indicó que el 80-90% presentaban algún TP. Descartaron los TP narcisista (58%) y antisocial (60%) Sugihara y Warner
(1999) 60 maltratadores y 45 no maltratadores de la comunidad
MCMI-III Los maltratadores puntuaron más alto en numerosos TP, siendo las diferencias mayores en personalidad paranoide, esquizoide, esquizotípico
Echeburúa, Fernández-Montalvo y Amor (2003)
54 maltratadores en prisión SCL-90-R Niveles de síntomas psicopatológicos similares a los de la población general Más frecuentes los antecedentes psiquiátricos entre los que no habían intentado homicidio
Echeburúa y Fernández-Montalvo (2007)
162 maltratadores en prisión SCL-90-R 12% mostraron probable psicopatía 71% tenían historia psiquiátrica previa
A continuación se exponen, de manera más específica, los dos trastornos de personalidad que han sido más frecuentemente asociados con la agresión a la pareja.
Capítulo 3: Factores de riesgo asociados al maltrato
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3.3.2.1. Características de personalidad antisocial y psicopática
Parece que las características de personalidad antisocial son relativamente comunes entre los maltratadores. Los individuos con trastorno de personalidad antisocial manifiestan un patrón de violación de normas y delincuencia de origen en la niñez o adolescencia temprana, y son definidos como impulsivos, propensos a la agresión y generalmente ajenos a los derechos de los otros. Por otro lado, la psicopatía es una variante más severa del trastorno de personalidad antisocial e incluye el desapego emocional, relativa ausencia de ansiedad, ausencia de remordimientos y un estilo interpersonal embaucador y cruel.
Respecto al trastorno de personalidad antisocial, se ha encontrado un riesgo elevado de maltrato entre individuos diagnosticados con este trastorno (Danielson, Moffitt y Caspi, 1998; Kessler, Molnar, Feurer y Appelbaum, 2001). Murphy, O´Farrell, Fals-Stewart y Feehan (2001) encontraron que el nivel de síntomas del trastorno de personalidad antisocial fue también más alto entre hombres alcohólicos con una historia reciente de violencia hacia la pareja que entre los alcohólicos no violentos. Asimismo, Hart, Dutton y Newlove (1993) encontraron que el 29% de una muestra clínica de maltratadores, reunieron criterios diagnósticos para el trastorno de personalidad antisocial utilizando una entrevista estructurada.
En cuanto a la psicopatía, parece que es bastante inusual entre muestras clínicas de maltratadores (Huss y Langhinrichsen-Roling, 2001), aunque otras teorías establecen que la psicopatía propicia la aparición de conductas violentas y, diversos autores, han encontrado la presencia de tales rasgos en maltratadores (Garrido, 2000; Hare, 2000; Sanmartín, 2004).
En España, Fernández-Montalvo y Echeburúa (2008) analizaron a 76 maltratadores condenados por violencia grave contra la pareja, evaluando la presencia de trastornos de la personalidad (con el MCMI-II) y psicopatía (con la PCL-R). El 86,8% de la muestra presentaba al menos un trastorno de la personalidad, considerado según una puntuación igual o superior a 84 en el MCMI-II. Respecto a la psicopatía, el 14,4% obtuvo una puntuación igual o superior a 20, indicando tendencias psicopáticas.
Eficacia de un programa de tratamiento psicológico para maltratadores
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3.3.2.2. Características de personalidad límite
Dutton (1998) ha desarrollado una teoría de violencia en las relaciones de pareja, basada en la premisa de que la “personalidad maltratadora” es esencialmente la personalidad límite. En este sentido, encontró que el maltrato doméstico estaba asociado a la organización de la personalidad límite, un síndrome caracterizado por problemas de identidad, pobre percepción de la realidad y defensas psicológicas primitivas. Sin embargo, y a pesar de estos datos, Hart y colaboradores (1993) encontraron que solo el 24% de su muestra clínica de perpetradores de violencia doméstica, reunió criterios para el trastorno de personalidad límite en una entrevista diagnóstica y cerca de un 50% no reunieron criterios para ningún trastorno de personalidad, mientras que en otros estudios se han encontrado índices del trastorno de personalidad límite inferiores al 20% (Remington y Murphy, 2001).
Dado que los trastornos de personalidad son definidos como estables a través del tiempo y altamente resistentes al cambio terapéutico, desde un punto de vista poco esperanzador, podríamos suponer que los maltratadores no van a responder bien al tratamiento, debido a la disfunción de personalidad subyacente. Sin embargo, la evidencia empírica que tenemos al respecto muestra resultados contradictorios. Dutton, Bonarchuk, Kropp, Hart y Ogloff (1997a) encontraron que aquellos maltratadores con características antisociales o límites, presentaban más conductas de maltrato tras la intervención, comparados con aquellos maltratadores que no presentaban estos rasgos de personalidad. Otros estudios, al contrario, han encontrado que los trastornos antisociales o sus características asociadas no predicen variaciones significativas en los resultados de la terapia (Gondolf y White, 2001; Remington y Murphy, 2001). Por tanto, cuando se evalúa y se interviene con este tipo de población, hay que tener en cuenta que la presencia de un trastorno de personalidad de este tipo, no tiene porqué suponer que estos individuos no puedan responder satisfactoriamente a la terapia. La perspectiva que se debe tener en este sentido, es que estos rasgos de personalidad influyen en la violencia hacia la pareja a través de mecanismos concretos a nivel cognitivo, conductual y relacional, que pueden ser objeto de cambio.
Capítulo 3: Factores de riesgo asociados al maltrato
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