El producto final que se plantea el cual se ha denominado –Fundamentos para la formulación de una metanorma como parámetro axiológico de la Educación Superior en Colombia–, plantea un esquema que propende por la caracterización del sistema educativo a nivel superior, dando un marco de referencia que permita dentro del pensamiento complejo sintetizar las teorías del mundo de la vida y de la posmodernidad y, para así orientar el proceso formativo profesional.
La propuesta aquí formulada responde a un análisis investigativo que, siguiendo los parámetros de la dialéctica trilematica y teniendo como referencia la percepción del mundo de los estudiantes encuestados, ha permitido sintetizar el marco epistemológico necesario para la formulación de una propuesta teórica.
Esta propuesta ha sido diseñada con el propósito de contribuir a la optimización del sistema educativo a nivel superior, en especial teniendo como referente el reconocimiento que existe en cuanto al marco orientador educacional y la necesidad de adecuar el sistema a los requerimientos de una sociedad que se encuentra en proceso de superación del posmodernismo. Por ello se ha acudido a los marcos teóricos y filosóficos del pensamiento complejo, el cual ha permitido integrar y sintetizar las teorías aquí analizadas, permitiendo que en su interior se propugne por una solución efectiva al vacío normativo que no implique un retorno a lo conocido.
La propuesta de formulación de la metanorma responde a los siguientes parámetros:
Fundamentación.
a. El sistema educativo en Colombia se encuentra enmarcado dentro de los llamados sistemas sociales, los cuales se caracterizan por su carácter dinámico y cambiante. Este sistema a su vez está conformado por diversos subsistemas graduados en niveles educativos que obran como una escalera ascendente. Es decir, dentro del sistema no se prevé la degradación, sino que se preserva el statu quo. Un nivel adquirido es un nivel superado.
b. Partiendo del statu quo adquirido en el proceso, se considera necesario esclarecer el carácter jerarquizado del sistema, cuyas particularidades están determinadas por cada uno de los niveles educativos. Así, podemos afirmar que el sistema se encuentra estructurado por bloques que, a pesar de corresponder a un mismo sistema, responden a necesidades y exigencias diferentes. Así, mientras se asciende dentro de un bloque especifico, cada cambio de nivel se entiende ocurrido dentro de una misma espiral, en tanto que el ascenso dentro de bloques diferentes implica –no necesariamente–, no solo una modificación en las estructuras relacionales sino también una ruptura con el bloque anterior; un cambio de vida.
c. De aquí se concluye que los cambios acaecidos dentro de un bloque educacional se caracterizan por la preservación de las estructuras sociales, en tanto que el cambio de bloque educativo implica una ruptura relacional.
d. Un bloque educativo puede ser entendido como una fase autónoma del proceso educacional, caracterizado por contener sus propias regulaciones y su propia comprensión.
e. Sin embargo, una de las características del sistema educativo es la falta de articulación entre cada uno de los bloques, de suerte tal que, a pesar de hacer parte de un mismo proceso educacional, no está presente el hilo conductor que enlace los contenidos materiales entre bloques.
f. Una de las funciones que debe cumplir la metanorma consiste precisamente en articular el proceso, unificando los criterios que deben contener los contenidos curriculares y los ejes temáticos, con el objeto de lograr que al momento de ingresar al sistema educativo el individuo tenga claridad respecto de los resultados que puede esperar del ejercicio académico, indistintamente de la Institución académica en la cual curse sus estudios.
g. En similar sentido, las Instituciones de educación superior podrán tener caracterizados los elementos básicos y esenciales de los estudiantes que aspirar ingresar a realizar estudios en este nivel.
h. Una vez caracterizados los diferentes bloques o niveles educativos, estos pueden ser descritos en la forma que sigue:
Preescolar: Prejardín Jardín Transición
Básica:
Primaria: Dividida en cinco niveles Secundaria: Dividida en cuatro niveles
Media: Dividida en dos niveles. Superior:
Formación intermedia profesional Formación tecnológica
Formación universitaria
Este sistema puede ser representado en la forma que sigue:
Como se observa en la imagen 1, para ascender en cada uno de los niveles es necesario cumplir con los requisitos dispuestos en el nivel inmediatamente anterior. Así, el sistema prevé que para arribar al nivel superior es necesario haber superado con éxito la totalidad de los bloques que lo preceden.
Unidad de enfoque
Teniendo presentes los anteriores parámetros, se puede vislumbrar las características comunes que comparten los diversos niveles del sistema, en especial en lo que refiere a la posibilidad de dilucidar una metanorma que obre como elemento unificador, así:
Cada uno de los elementos que componen el sistema se encuentra enfocado en arribar a un punto común, cual es la educación superior, en sus distintos niveles. Así, asistimos al primer criterio unificador en materia educativa, cual es la unidad de enfoque. Si cada una de las
instituciones educativas que se encuentra en los niveles jerárquicamente inferiores dirige su proceso educativo no solamente para la promoción del nivel inmediatamente superior sino teniendo como finalidad que el estudiante se prepare desde la infancia para ingresar a los niveles educativos superiores, se podrá mediante la consistencia del sistema, optimizar la unidad del mismo.
Quiere esto decir que el proceso educativo debe verse con un enfoque a largo plazo, indistintamente del nivel educativo y del origen socioeconómico del estudiante. Por tanto, no le corresponde a los docentes e Instituciones educativas determinar de antemano quien tiene las aptitudes o los medios suficientes para ingresar a la educación superior.
Siguiendo el statu quo académico, tampoco se debe imponer una regla estricta respecto de las edades o tiempos en los cuales un estudiante deba cumplir un ciclo. Siguiendo las teorías de la posmodernidad, cada estudiante debe cumplir su propio ciclo educativo según sus propios ritmos y apetencias personales.
Así las cosas, la unidad de enfoque debe permitir orientar a los educadores en la forma de armonizar las posturas basadas en las teorías del mundo de la vida y la posmodernidad, acogiendo la particularidad de cada estudiante y su contexto inmediato, pero a la vez otorgando sentido a los aprendizajes basados en la racionalidad universal. Consiste en la necesidad de concientizar en la noción de compromiso y la concepción de ciudadanía, lo cual más adelante será expuesto.
Cabe anotar que en este proceso es menester romper con la idea del éxito o fracaso académico. Haciendo uso de la teoría de la complejidad, debemos acoger el principio de la incertidumbre y no atar el proceso del ser humano a eventualidades como la aprobación del curso escolar.
Validez de la metanorma
Para que la metanorma cumpla su función unificadora y fundamentadora, es necesario que el sistema (S.E.) le reconozca validez sistémica (Kelsen, 1997). Dicha validez es dada por el contenido moldeador de la misma metanorma o en su defecto por su carácter superior. Quiere esto decir que, para que las normas del sistema educativo adquieran un sentido en su contenido, el mismo debe estar determinado por el contenido de la metanorma o por el hecho de ser consagrada en un ordenamiento de carácter superior.
De acuerdo con lo anterior, el contenido de la metanorma está dado por la contradicción existente entre el mundo de la vida y la posmodernidad. Este marco referencial debe permitir conciliar diversas posturas y situaciones fácticas sin necesidad de salir del sistema.
La validez de la metanorma no solo depende del órgano creador de la misma –el legislador– sino principalmente, de la legitimación que el sistema educativo otorga a la misma. Es decir, no depende de una política de gobierno, sino que resulta del análisis que se efectúa de las realidades sociales, económicas, políticas, culturales, etc. Se adapta a una necesidad común. Por ello, quienes actúan dentro del sistema la reconocen válida y aplicable a sus particularidades.
Como lo ilustra la imagen No. 3, la función de la metanorma consiste en orientar las normas que regulan el sistema educativo, dándole el carácter de coherencia al mismo. Así, los procesos educativos seguirán todos ellos un solo enfoque y el sistema se entenderá completo y determinado. Esto no quiere decir que exista una sola modalidad educativa, sino que el sistema permite la complejidad en esta materia y otorga soluciones a sus aporías. En efecto, la metanorma cumple una función integradora entre teorías que aparentemente son contradictorias, por cuanto su operatividad es de fundamentación y armonización sintética.
Se aclara que la metanorma no es un principio enmarcado dentro de la Constitución Política, ya que esto la haría irrelevante para el sistema. Su función consiste en resolver los conflictos entre los principios y por esta razón, debe ser superior al mismo ordenamiento jurídico. Es un principio orientador de carácter axiológico, que se encuentra más allá de cualquier positivización normativa.
La función de la metanorma será la de orientar a los operadores del sistema respecto de los parámetros específicos que el Estado establece siguiendo una máxima educativa. Es decir, obrará como tópico y su función será dar forma al sistema dándole estructura a sus contenidos (Atienza, 2006).
Esto no quiere decir que el sistema se considere cerrado, toda vez que de conformidad a la teoría de la complejidad el mismo seguirá apercibiendo los contextos y los cambios que se surtan en su entorno. Esto por cuanto los sistemas cerrados se consideran estáticos y no adaptables, situación que en un sistema correlacionado con un mundo contextual resulta indeseable.
Así, si bien los parámetros de movilidad dentro de la metanorma se circunscriben a las dos teorías expuestas, el contenido pragmático de la misma debe permitir su adecuación a situaciones no previstas o a cambios no radicales de contexto.
Aplicabilidad de la metanorma
La metanorma que obre como orientadora del sistema educativo debe contener elementos suficientes que le permitan su aplicabilidad, es decir, que toda actuación que se surta dentro del sistema se encuentre justificada por la metanorma.
La principal característica de la metanorma es su carácter general que refiere a circunstancias abstractas. El conjunto de las propiedades definitorias es denominado un Universo de Propiedades –UP–, (Navarro, 2005).
La metanorma en su estructuración deberá estar compuesta por los elementos que obran como marcos normativos de aplicabilidad, que en el presente estudio abarca dos teorías educativas, que corresponden a las propiedades normativas:
a. La primera teoría es la denominado del Mundo de la Vida que se representará como (mv).
b. La segunda teoría es la denominada de la Posmodernidad, que se representará como (pt).
Ambas teorías se corresponden dentro de un mismo Universo de Propiedades (UP), generando interrelaciones no estructurales que deben establecer los marcos orientadores en materia educativa, así como las circunstancias de su aplicación.
El marco general de aplicabilidad se encuentra determinado por la Teoría de la Complejidad (TC), la cual obra como criterio de identificación de los enunciados validos –vigentes–, que sean producidos en la interrelación de las propiedades. Quiere esto decir que tanto los metarrelatos
como las acciones comunicativas que sean producidos, deben ser identificados por las metanormas como parte del sistema (Alchourrón, 2006).
La imagen cinco nos explica que la metanorma –que se encuentra fundada en el paradigma de la complejidad– tiene un ámbito de aplicabilidad amplio, determinado por los puntos mv – pt. Todas las políticas que se desarrollen, todas las normas que se expidan y todas las situaciones fácticas que se planteen, deben estar orientadas dentro de este marco normativo.
La Teoría de la Complejidad determina el contenido de la metanorma, el cual por su carácter complejo debe estar en la capacidad de solucionar todas las situaciones que se planteen. Dicho contenido a su vez es dado por la oposición entre las teorías del mundo de la vida y de la posmodernidad, así:
TC= mv ^ pt
Entendiendo que el concepto de la Teoría de la Complejidad está dado por las variables contenidas en las propiedades de las teorías del mundo de la vida y de la posmodernidad, podemos afirmar que la combinación de las dos propiedades lógicamente independientes permite conceptualizar las condiciones elementales de subrogación (Navarro):
De esta oposición se deducen los siguientes casos elementales:
TC= mv ^ ¬ pt
TC= ¬ mv ^ pt
TC= ¬ mv ^ ¬ pt
Como lo sostiene Navarro, la noción descrita permite la reconstrucción de las condiciones de aplicabilidad de la metanorma, la cual a su vez prevé de manera orientadora todas las posibles situaciones y contradicciones que se presenten en el sistema, brindando soluciones completas.
Por tratarse de un sistema abierto, si bien se considera completo, la regla de clausura deberá funcionar según los criterios de un sistema deductivo axiomático, por el cual el conjunto de enunciados que derivan de la metanorma es finito. La razón de la finitud obedece al hecho que las bases axiomatizables del sistema deben ser necesariamente equivalentes; todas provienen del mismo enunciado originario (Alchourrón).