9 Replacement Demands
10 Developing the Employment and Output Database 1 Background
De igual forma la desviación y mercantilización de algunos objetos era prolífico en zonas como las del Pacífico, en zonas mineras como la de Barbacoas se extendía el contrabando de ostentación, no solo se hacía galas de adornos que demostraban el señorío sobre los metales sino que esta se extendía al lucimiento de textiles y telas que podían entrar a través del comercio de esclavos, del contacto con el puerto de Guayaquil y Panamá; aquí las ropas eran bien apetecidas y según Aida Martínez Carreño en la zona se podían encontrar piezas a la moda de París con las que se vestían las señoras, como : "... encajes de toda calidad, puntillas de oro y plata de París, sombreros negros y Blancos de París, cortes
122 (AGN Aduanas, tomo 6, f.83IV-832r).
123 “… the Indians also escorted Spanish traders, some from as far away as Quito, who came to the Guajira to meet Dutch, English, and French merchants. On the return from the coast, the Guajiros often accompanied the Spanish purchasers and their illicit goods to the Magdalena river” En: Graham, p. 33. [La traducción es mia]
79 de vestido de seda y paño, vestidos bordados de seda y oro" 124. Además de las adquisiciones recurrentes en el comercio, las prendas españolas llegaban a través de algunos individuos que llegaban a la población ocupando cargos de gobierno, Fray Juan de Santa Gertrudis se sorprende al ver como un nuevo teniente cargado de negros y ropas casi que obligaba a los señores locales comprarle alguna prenda, acto que demostraba unas redes de poder aún imbuidas en términos de lo personal, en donde lo institucional y objetivo se dejaba de lado, se manejaba el gobierno local al antojo del regente de turno y que se sellaban con la adquisición de una prenda:
Más allí es estilo, por no decir abuso, que cada cual de los señores mineros le han de comprar alguna cosa de la tienda para tenerlo parcial y congraciado, y esto a precio más caro que lo que aquí vale la misma ropa en otras tiendas, que traen la ropa de Guayaquil o Panamá porque como viene embarcada, no tiene tanto flete como la del señor Teniente que viene por tierra…125.
Entre los señores mineros y sus esposas se puede verificar una práctica que se desarrolla de manera local, las piezas de guaquería que se podían encontrar en sus dominios, se exhibían de manera exagerada, tanto como símbolo de ostentación como de dominación del territorio y del otro, pues se apoderaban de lo tradicional de otra cultura volviendo las piezas artículos exóticos. Las piezas eran de metales y piedras preciosas que eran compradas a indios que las encontraban y vendían muchas veces sin saber su precio, se hacían manillas y colgandejos engastados, desafiando tanto pragmáticas en contra de los usos de estos materiales126 como de los deseos de la Corona de desviar grandes cantidades
de oro y tesoros hacia la metrópoli. La suntuosidad de éstas piezas se hacía en parte por la
124 (AGN residencias Cauca t 26 f 53 v), citado por Aida Carreño, p. 88. 125 Santa Gertrudis, Maravillas de la Naturaleza, T.3, 155.
126 Pragmática contra el abuso de los trajes y otros gastos superfluos. Madrid 10 de febrero 1716. En Colección de documentos para la historia de la formación social de Hispanoamérica 1493-1810, Richard Konetzke coomp., Madrid: Concejo Superior de Investigaciones científicas, 1958.
80 estética de la descontextualización, prácticas que desviaban objetos y se les daba un nuevo valor en medio de la innovación y las formas de llevar el atuendo127:
… como ignoraba lo que vendía, las dio por catorce pesos cada una, y según lo que hoy he visto apreciar a otras a sujetos entendidos, valía cada una trecientos pesos. La una la compró doña Casilda, esposa de Don Juan Quiñones, y la tiene engastada en una joya de peso con una gruesa cadena de oro. La otra la compró don Julián Cabezas, su hermano, y la tiene engastada sobre un Pomo de oro en la mano del bastón128
La joyería y las ropas finas podían ser usadas por las esclavas cuando la voluntad de sus amas lo permitía sobretodo en días de fiesta, diferenciándose así la vestimenta de trabajo doméstico y la que se portaba para una exhibición pública129. La desobediencia respecto a la ostentación es clara en los territorios de la Nueva Granada el “apoderamiento de la indumentaria española”, como dice Virginia Gutiérrez, por parte de grupos subalternos como el de los esclavos corresponde a esta desviación de las mercancías. Esta desviación se hacía por voluntad de los amos y también por una iniciativa propia, aunque la mayoría de esta población sufría de la desnudez entre otras necesidades extremas, algunos de ellos acudían a los mercados a comprar su propio vestuario, pues dependiendo del amo y la región en la que se encontraban tenían el sábado libre para ganarse el vestido130, Santa Gertrudis describe como los negros iban a adquirir prendas a pulperías a cambio de oro en plovo:
De Quito también continuamente bajan cholos y algunos mestizos con cargos de ropa de la tierra, tocuyo, bayeta y paño, pegadillos, encajes, zapatos, cintas y fajas de algodón, botonaduras de cerda, de oropel, balacas y mil abalorios que allí se fabrican, y todo se
127 Appadurai, p.45. 128 Santa Gertrudis,
Maravillas de la Naturaleza, tomo.3, 194.
129 Virginia Gutiérrez, p. 76.
130 “todo hace pensar que el régimen del trabajo.. Debía dejar algunos espacios en los que los esclavos podían reunir cierta cantidad de oro para comprar ciertos abastecimientos” Germán Colmenares citado por Virginia Gutiérrez, p. 82.
81 vende, y lo regular es ir a comprar en las tiendas y pulperías los negros y negras con oro en polvo131.
Así mismo el misionero relata de manera detallada como en las fiestas de San Francisco de Paula en Barbacoas, fiesta realizada por zambos, mulatos y negros, se engalanaban los esclavos y se elegía un general que encabezaba un desfile, debía hacer un gran convite y vestir de manera adecuada para el festejo: “para este día el que es general estrena gala nueva de casaca, chupa y calzones de terciopelo carmesí todo franjeado, medias de seda con cuchilla de oro o plata, su sombrero castor franjeado, su peluca y espadín y una rica banda de seda”132 el general por esta “vanidad” terminaba gastando sobre dos mil y quinientos pesos. El general posiblemente un liberto o un descendiente de esclavo mezclado y por lo tanto blanqueado marcaba la diferencia a través del gasto y de los signos exteriores de la vestimenta
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Ilustración 26. Señora principal con esclava negra, Vicente Albán, tipos quiteños, Museo de América Madrid
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131 Santa Gertrudis, tomo.3, p.157.
132 Santa Gertrudis, tomo.3, p. 238-239.; “el liberto no siempre superó la condición de esclavo, pero a sus instancias, enriqueció su vestimenta” En: Virginia Gutiérrez, p. 76.
82 Algunos cautivos llegaban a vestirse de la misma manera que los blancos ya sea por adquisiciones en el mercado negro o a través del robo, otro tipo de desviación nombrado por Appadurai y que sería interesante revisar “el robo, condenado en la mayoría de las sociedades humanas, es la forma más modesta de desviación de mercancías de sus rutas pre-establecidas”133. En este sentido Virginia Gutiérrez de Pineda trae a colación de varios ejemplos entre los cuales se encuentra el caso de un esclavo en Cartago que fue acusado por violaciones, por alzarse a su dueño y hacer repetidos robos, las declaraciones de los testigos son bastante ilustrativas : “Un testigo dijo que “los negros del cura andan vestidos decentemente con sombrero de París, camisa de Bretaña con vuelos, solapa de Bayeta de Castilla, silla de cabeza de plata y estribos- baúles de cobre” y además, pese a la ley y sin ser ni a él ni sus hermanos buenos trabajadores, “son andantes a caballo y no sabe que él les concurra para la dicha decencia “134 éstos no solo iban vestidos de manera refinada, sino que iban a caballo con aditamentos de plata, características que supuestamente solo podían portar los caballeros, distintivo de hidalguía y nobleza.