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Los Conceptos de Limpieza de Sangre y Nobleza que habían sido los baluartes de las estructuras coloniales, las cuales se habían constituido como los mecanismos de control y organización social de la Corona, se comenzaban a reproducir ahora por el medio escrito. En el Papel Periódico número 74, se publicó la Cedula Real sobre las instrucciones de

autos de limpieza que se debían ejecutar para entrar en el colegio de Nobles Americanos en Granada (España). La cédula demuestra como el mestizaje se convertía en una realidad para la oficialidad, pues ésta tenía que incluir a individuos que antes no hubieran podido

98 tener una participación en las esferas del poder. La Monarquía Ilustrada se abría entonces hacia una relación binaria del poder, constituyéndose una dependencia entre el rey y sus vasallos y no ya una relación de tipo pactista, en la que cerrados grupos de “nobles” con fuertes poderes locales alcanzaban determinadas prerrogativas157:

Iran como colegiales los hijos descendientes de puros españoles nobles, nacido en las Indias, y los de ministros togados, Intendentes, y Oficiales Militares naturales de aquellos dominios, sin excluir los hijos de Caciques, e Indios Nobles, ni los de mestizos Nobles, esto es, de Indio Noble y Española, ó de Español Noble e India Noble, conforme al mérito y servicios particulares que sus padres hubieren hecho al Estado158

Éstas concepciones de nobleza estaban ahora enmarcadas con otros elementos, a los programas de educación dirigida a los nobles americanos se les añadía elementos indispensables de distinción, como la enseñanza de urbanidad y las buenas maneras: "a todos se les enseñará el buen uso del cuchillo y el tenedor, y a que se sirvan unos a otros

con atención y agasajo."159 Los individuos que se consideraba podían entrar a hacer parte del colegio, debían distinguirse del resto de la población en la mesa y en el trato con sus congéneres. Se establecía a través de la prensa un deber ser de las personas más distinguidas y que llegarían a ocupar un lugar en los ámbitos de poder:

y además se les darán en la retórica y con el exemplo lecciones de urbanidad, y de aquel noble trato que conviene a personas que un día han de ocupar los primeros puestos, y dignidades en el Estado Eclesiástico, Militar , y Civil.

Se retrataba de manera ideal la figura del hombre civilizado, se comenzaba a formar un imaginario más amplio de las formas de elevación social, que se iba a enfocar a través de las costumbres, del refinamiento de las maneras y de los objetos que contribuían a una distinción, como es el caso del tenedor que si bien no se había popularizado totalmente en

157 Francoise Xavier Guerra,

Modernidad e independencias ensayos sobre las revoluciones hispánicas,

Madrid: MAPRFE, 1992, p. 61.

158 Papel periódico 71 viernes 22 de junio de 1792

99 la Nueva Granada, se convertía poco a poco en un signo de civilización. Fray Juan de Santa Gertrudis en medio de sus descripciones nos da una idea del uso de los cubiertos, su descripción se conecta a la idea de un orden social, justificaba la posición de superioridad de las chapetonas, basándose en sus maneras más civilizadas y por la costumbre de utilizar cuchara: “Solo los chapetones (así llaman a los españoles) usan cuchara y tenedor: la gente criolla come con las manos, aún las más señoras. Cucharas de plata sólo se usa para tomar cacao”160. Es así como las herramientas que ritualizan los hábitos y costumbres de los hombres, corresponden a un proceso en el que se han ido consolidando la contención de las emociones y los sentimientos de asco, “el tenedor no es otra cosa que la materialización de una cierta pauta de emociones y de escrúpulos”161.

La noble y civil educación que se plasmaba a través de este nuevo medio de comunicación, se dirigía ahora a una nueva concepción del cuerpo y por lo tanto de la decencia, en la que se mancomunaba el aseo y el adorno, entendiendo el primer término como la acción de “adornar y componer alguna cosa con curiosidad y limpieza”162 , el asear era un concepto que a finales del siglo XVIII no llegaba a la idea de asepsia, sino que estaba todavía ligado al ornamento y a la curiosidad, la cual era definida en el Diccionario de Autoridades como “el cuidado y la diligencia que se pone para hacer alguna cosa con perfección y hermosura”163. El Aseo era una acepción estética en la que el objeto en sí con su funcionalidad y los detalles de éste, iban a ser parte integrante del ideal de cuerpo educado y civilizado. En una de las publicaciones del Papel Periódico se dictaminaban las instrucciones para que los americanos más aptos pudieran asistir al colegio, entre las más relevantes se encontraba el menaje indispensable que debían llevar los estudiantes. Esta lista de utensilios se encontraba inscrita en el marco de las prescripciones en que se tenían realizar las limpiezas de sangre y de nobleza, se creaba una correlación entonces entre el ideal de lo blanco y los objetos que iban a acompañar esta nobleza o hidalguía:

160 Fray Juan de Santa Gertrudis,

Maravillas de la Naturaleza, tomo I, p.60.

161 Norbert Elias,

el proceso de civilización, p.168.

162 Diccionario de Autoridades 163 Diccionario de Autoridades

100 Un baul =Una palancana ( vaso o vasija para hacer la barba , tambien para lavarse las manos y otros usos)= una escribania= (ambas de metal) un cubierto de plata completo con la cifra de su nombre y apellido, un vaso de plata con la misma cifra= una xícara (recipiente para tomar chocolate) = dos peynes, uno excarpidor, y el otro espeso de marfil= dos cepillos, uno de ropa y otro de zapatos y botas= un par de tijeras, un corta plumas y un palillero= dos batas, una de bayeta blanca para el invierno, y otra de mahon para el verano= doce camisolas de vueltas lisas (y no han de usarse otras) con otros tanto corbatines= dos camisolas lisas para dormir= seis pares de calcetas con pie entero= seis pares de calzoncillos= seis pares de medias de seda= dos pares de zapatos= doce pañuelos, ocho de colores y quatro blancos= quatro sabanas de catre= quatro fundas para almohada= una manta= seis servilletas= quatro toallas= dos peinadores164

Los enseres personales eran indispensables para la estadía de estudio en el Colegio de Nobles en Granada, los cuales se diferenciaban de los que iban a ser adquiridos en Granada, los cuáles no vararían y constituirían un “uniforme”165. Los elementos que llevaba cada

estudiante marcaban la distinción, y señalaban una barrera de lo íntimo con los demás, como era el juego completo de cubiertos de plata, los cuales irían marcados con cifra y nombres; los instrumentos de aseo como la palancana o aguamanil, así como los cepillos, peines y tijeras. También debía ser personal y a gusto y necesidad de cada quién la escribanía y la jícara para el chocolate. Se pueden percibir cambios en las necesidades y en

los límites personales, las fronteras del espacio personal no se limitaban al vestido y a las prendas íntimas más cercanas a la piel166, sino que se ensanchaban hacia aditamentos que ahora se pensaban o se sentían como imprescindibles, y que respondían a necesidades que

164

Papel Periódico de Bogotá, No 74, viernes 13 de julio de 1792.

165 “efectos que precisamente se han de hacer en Granada para que sean uniformes: vestido de invierno o verano de paño o genero de lana = un espadin= Un par de hebillas= un catre= 2 colchones= una colcha = un cubrecama= dos gorros de dormir= un estante con su mesa para los libros= una cortina para la alcoba”. En: Papel Periódico de Bogotá, No 74, viernes 13 de julio de 1792

166“Quizá se debería superar un cierto engaño que lleva implícito el concepto “espacio”: en muchas sociedades el espacio al interior de la vestimenta forma parte de los espacios más privados de los hombres (…) También esto señala en las sociedades donde la vestimenta es de rigor, el espacio más privado se encuentra dentro de la ropa, y eso en diversas capas. Las prendas más interna, las más cercanas al cuerpo, están afectadas por la privatización del cuerpo” en: Norbert Elias, ¿”L´espace privé”, “Privatarum” o“ espacio privado”.

101 se estaban creando como el aseo y las buenas maneras en la mesa, lo que se puede ver resumido en el juego de cubiertos exigido a cada estudiante.

Las ideas de Limpieza dentro del imaginario hispánico estaban unidas directamente a la sangre y al cuerpo167, por lo tanto el ideal de persona distinguida se relacionaba con lo blanco y con una sangre libre de mancha. Adriana María Álzate habla sobre el impulso del higienismo en el siglo XVIII que avalado por un discurso científico e ilustrado, impulsó medidas preventivas y políticas desde el estado Borbónico en las diferentes ciudades, además de que se constituían como un elemento integrante del imaginario de blancura y de la escenificación de ésta:

Sin embargo, familiarizarse con los nuevos saberes higiénicos, hacer gala de conocerlos y aplicarlos en la propia conducta y en la educación de los hijos debieron convertirse, en cierta medida, en actitudes que distinguían socialmente, de modo que quienes las adoptaban podían considerarse y ser reputados no sólo como conocedores del pensamiento europeo y de los hábitos propios de gentes cultivadas, sino también como ciudadanos168

Las concepciones sobre el cuerpo comenzaban a cambiar, crecía el interés por el cuidado del cuerpo, éste dejaba de ser un vehículo para alcanzar la gloria eterna a través de castigos y contención de los sentidos, para pasar a ser el medio a través del cual se alcanzaba un mejoramiento del futuro material, “A partir del Renacimiento, y de la progresiva secularización del pensamiento, la idea de futuro sufrió una importante transformación: ella también se secularizó"169. El cuidado por el cuerpo se convirtió en una expresión de conocimiento y por lo tanto en un signo de distinción, el individuo era ahora capaz de elegir

167 Sobre el planteamiento de la relación entre el fluido de sangre limpia y su significado simbólico es interesante la ponencia de Carlos Rojas Cocoma La Manca y La Sangre: El Marqués de San Jorge: “¿Podríamos pensar de momento, que hasta mediados del siglo XVIII no había una distinción entre una definición simbólica y una definición real de la sangre?, un diccionario no resuelve del todo la pregunta, sin embargo nos permite expandir una idea barroca de la sangre, como fluido pero también como muestra real de pureza” Carlos Rojas Cocoma “La mancha y la sangre : el marqués de San Jorge”- VII Encuentro Internacional de Barroco, Santa Cruz, Bolivia, 2011.

168 Adriana María Álzate Echeverri,

Suciedad y Orden, p. 36.sobre el Imaginario y escenificación de la

blancura véase Santiago Castro Gómez, la Hibrys del punto cero.

169 Adriana María Álzate Echeverri,

102 unas maneras correctas a través de un conocimiento adquirido, a partir de lo cual se iba a deducir su posición dentro del entramado social. En el caso de la cédula del Colegio Noble el porte y la adquisición de una postura elegante se iban a lograr a través del ejercicio físico. Si bien las prácticas eran mucho más lentas que su representación170, se comenzaba poner de manifiesto con el mismo hecho de publicar la Cédula Real y por lo tanto de diseminar estas ideas entre los lectores, la importancia del ejercicio de actividades como la esgrima y el baile, imprescindibles no solo para el buen tono corporal, sino también para una conexión que comenzaba a subrayarse entre el la claridad mental y el ejercitamiento del cuerpo:

A los Colegiales exeptuando los Teólogos, se les instruirá y excercitará en la equitación, el bayle, y la esgrima y ademas el Director general dispondrá con aprobación mia otros juegos, y entretenimientos que serán comunes a todos, y en las diversas estaciones del año se han de permitir diariamente para el recreo, y conservación de la robustez de los Colegiales de mantener que conservando la sanidad y agilidad del cuerpo, no les cause una notable disipación de espiritus animales necesarios para el activo ejercicio de las facultades de la mente"171

Estas eran actividades entraban a hacer parte indispensable de la distinción y para la formación del Buen Gusto, su aprendizaje estaba ligado a la los juegos de buena sociedad. La actividad física los paseos y las caminatas al aire libre, se comenzaban a considerar como saludables, los paseos en las alamedas como las que se realizaban en Santafé, estos comenzaban a ser lugares de sociabilidad, espacios de diferenciación en donde contaba la buena conversación basada en una buena educación e ilustración, las buenas maneras como la forma de llevar el bastón172 y el abanico o las últimas adquisiciones en moda, espacios

170 “El cambio de prácticas es sin duda más limitado que el de sus representaciones, aunque es la presencia del ejercicio la que se va trasformando poco a poco en la segunda mitad del siglo XVIII. “ En: Georges Vigarello, “Ejercitarse Jugar”, en: Historia del Cuerpo, Alain Courbain, Jean Jaques Courtine, Georges

Vigarello Dir. Tomo I, Madrid: Taurus, 2005, p. 285.

171 Papel Periódico de Bogotá, No 72 viernes 29 de junio 1792 172 Max Von Boehn,

103 para ver y ser visto, acciones indispensables para la conformación de un estatus basado en la apariencia.