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Chapter 5 – Developments in Kenyan Decentralised Energy Governance: The Reticence of National

5.4 Developments in off-grid electricity since 2013

pp. isbn 978-987-1183-90-6.

Ana Lucía Grondona1

Colonizar el dolor es una investigación de

nuestro tiempo. Como tal, resulta intere- sante y provocativa para todos aquellos que se preguntan por las transformacio- nes de la reciente Argentina post 2001. En una combinación inusual, este traba- jo articula una densa y profunda refle- xión filosófica –que produce teoría– con una ardua investigación empírica y so- ciológica, que por momentos recala, in- cluso, en el género de la denuncia. El modo en que Murillo desentrama las re- des de poder tejidas alrededor, sobre to- do, del caso Blumberg ubican este libro en la mejor de las tradiciones intelectua- les. Colonizar el dolor es una investigación que nace de una inquietud por las condi- ciones de nuestro tiempo, que busca di- lucidarlas y volverlas inteligibles.

Se trata un trabajo en el que Susana Murillo se pregunta por las condiciones de posibilidad de la creciente construc- ción de actitudes de desligitimación de la actividad política de la ciudadanía en Argentina. Según explica la autora en las primeras páginas del libro, esta pregun- ta de investigación fue impulsada por la proliferación de protestas “pacíficas” y “apolíticas” que durante 2004 reclama- ban “seguridad” y que en 2005 pedirían “justicia”. Estas manifestaciones apare- cían narradas en un registro singular- mente distinto al que los medios masi- vos suelen utilizar para referirse a las protestas sociales callejeras: la razonabi- lidad, jamás concedida a estas últimas, aparecía como un supuesto incuestiona- do en la descripción de las primeras.

La autora encuentra en estas ma- nifestaciones “apolíticas” una parado- ja enunciativa: al tiempo que parten de una sospecha respecto del Estado como instancia “corrupta” e “ineficiente”, lo ponen en el lugar de principal interlo- cutor de los reclamos por mayor “segu-

ridad” y “justicia”. Desde la perspecti- va de Murillo esta contradicción es un síntoma emergente del proceso de cons- trucción de un nuevo pacto social, que, a diferencia del pacto social moderno, no implica, siquiera a nivel del imaginario, la unión de ciudadanos libres e iguales, sino que parte del reconocimiento (en- tre cínico y descarnado) de un antago- nismo irreductible en lo social, que hace imposible cualquier forma de universa- lidad de derechos. Este nuevo pacto so- cial se asentaría en la apatía ciudadana, construida a partir de diversos núcleos de terror periódicamente reactivado.

En su trabajo, Murillo toma las movi- lizaciones generadas alrededor del caso Blumberg y de la tragedia de Cromañon como acontecimientos –es decir, infle- xiones y transformaciones en las relacio- nes de fuerzas– en los que emergen nue- vos enunciados que redefinen los mar- cos de lo visible y lo enunciable para nuestra sociedad. A partir de ello, el ho- rizonte del texto será el de reconstruir los sentidos puestos en juego en las nue- vas formulaciones que traen estos nue- vos enunciados.

En virtud de este interrogante, Mu- rillo realizó un amplio trabajo de cam- po, entrevistando a asistentes de las movilizaciones y observando los dis- tintos rituales montados alrededor de ellas. Diferenciándose de cierta hegemo- nía metodológica del campo sociológi- co, la comprensión de los sentidos y prácticas no se deja librado a la mostra- ción de las voces de sus “propios pro- tagonistas”. Por el contrario, el ejercicio de interpretación de sus canciones en las marchas, de las razones argüidas en las entrevistas, de la práctica de llevar velas y de las consignas de las pancartas (o su ausencia), reenvía a la autora al análisis del nivel del interdiscurso y a la confor-

mación de un extenso y complejo cor- pus, que incluye documentos de orga- nismos internacionales, materiales pro- ducidos por organizaciones de la socie- dad civil, información periodística, tex- tos de teoría jurídica, política etc. En este sentido, en el trabajo se parte de que los actores no son “dueños” de lo que dicen, no “dominan” sus discursos, son habla- dos, por discursos que los constituyen y cuyo sentido se configura a partir de memorias discursivas que resuenan en ellos. Así, se retoma el concepto de ar- queología de Michel Foucault, que hace de la historicidad de los sujetos (como sujetos sociales, desde ya) el tema cen- tral de cualquier indagación y no una mera cuestión de “contextos”.

Murillo sintetiza claramente esta idea cuando afirma que en las heridas abier- tas por Cromañon supuran otras, que es- tán en la memoria colectiva como due- los insaldables. De allí la centralidad del dolor, que aparece ya desde el tí- tulo. Dolor que remite a la constituti- va vulnerabilidad humana y la perpe- tua renovación de promesas de reco- brar una completud jamás experimen- tada. La autora encuentra que la emer- gencia (denegada) del dolor (y sus re- sonancias) activa la producción de ima- ginarios que representan formas distin- tas de la “comunidad perfecta” (nunca) capaz de arrancarnos de su desgarra- miento. Imaginarios llamados siempre a fracasar, en tanto son al mismo tiem- po una ilusión que elude la experiencia del desgarramiento (constitutivo y pri- mario) y una alusión a esta experiencia que, inefable e inconjurable, permane- ce siempre allí amenazándonos sin pa- labras. Murillo trabaja esta cuestión en el primer capítulo de su trabajo, dedi- cado a problematizar el concepto “ideo- logía”. Este capítulo, sumamente com-

plejo –siguiendo la mejor de las tradi- ciones de los primeros capítulos– abor- da todas las filosas aristas del concepto Ideología (como las cuestiones del ma- terialidad/idealismo, de la reproduc- ción/creación, del sujeto/estructura, de la subjetivación/sujeción, y lo que late en todas estas antinomias: el problema de la libertad).

La hipótesis de Murillo es que en el acontecimiento Blumberg y el aconteci- miento Cromañon hay un intento de co- lonización del dolor que los reubica en la estrategia de judialización del Estado y accountability social, como nuevos mo- dos de gobernar las poblaciones. En es- te sentido, el imaginario movilizado an- te estas recientes experiencias del desga- rro y la vulnerabilidad, desmonta (o al menos reformula sustancialmente) ima- ginarios sociales que en etapas históri- cas previas habían formulado una pro- mesa equivalente: la de constituir un or- den armónico que nos salve de la inde- fensión. La historicidad que aparece en esta formulación del problema induce a la autora a formular su recorrido a partir de tres temporalidades diversas: la lar- ga, mediana y corta duración.

En segundo capítulo, la autora abor- da el análisis de larga duración, allí se indagan las constituciones imaginarias del Estado, la ciudadanía y la unidad social, que fueron puestas en jaque por las resignificaciones de las que los acon- tecimientos estudiados resultan sínto- ma. Así, en el segundo capítulo, el texto aborda lo que la autora denomina “fun- damentos contractuales” del orden so- cial capitalista y la recurrente “cuestión social”. Para ello, Murillo retoma el de- bate contractualista alrededor de la no- ción de ”pacto de unión”, mito fundante del orden burgués y moderno, incesan- temente sacudidos en el nombre mismo de los valores que lo fundaban (liber- tad, igualdad, fraternidad) . Serían jus- tamente estas contradicciones y resisten- cias las que intensificarían la lucha de clases y producirían, como respuesta fa- tal en nuestro país, el genocidio puesto en marcha a partir de 1976.

En este sentido, el cuarto capítulo – que junto con el tercero y el quinto abor- dan el análisis de la temporalidad de mediana duración– indaga la constitu- ción de un núcleo de terror a partir de experiencias tales como la del Rodriga- zo, la desaparición forzada de personas, la frustración de la primavera democrá- tica y los procesos de “cirugía mayor sin anestesia” de la década de los noventa. Este núcleo habría sido el fundamento

del consenso por apatía que comenzó a operar en la década de los noventa, sos- tenido en lo que la autora analiza como un proceso de denegación de la muerte. El tercer capítulo desarrolla las trans- formaciones sociales ocurridas a partir de la década de los setenta, tales como las del paradigma productivo y el mo- do en que ello impactó, por un lado en la reconfiguración de la cuestión social y, por el otro, en la rearticulación de es- trategias para el gobierno de las pobla- ciones. Murillo encuentra una constante en este proceso: la movilización de mo- mentos de shock (“espontáneos” o indu- cidos) como condición para la puesta en marcha de momentos de excepción y de- cisionismo en los que producir grandes reformas económica o institucionales.

Por su parte, el quinto capítulo ana- liza la interpelación ideológica del Ban- co Mundial, constituido sobre el consen- so por apatía, que pretendió resignificar el problema de la pobreza, la desigual- dad, el Estado y la historia, mediante una reformulación de la relación entre Estado, sociedad civil y mercado bajo la figura del “triálogo entre socios”. La au- tora aborda la comprensión de la racio- nalidad política de estas nuevas formas del buen gobierno mediante un análi- sis de la filosofía de la equidad de John Rawls que, nuevamente, da profundi- dad teórica a la investigación y produ- ce interesantes desplazamientos. Nue- vamente, el recurso de la intertextuali- dad permite a la autora producir mati- ces, relieves y texturas en el análisis.

En el desarrollo del sexto capítulo – que inicia el análisis de la temporalidad de corto plazo– queda claro que el Esta- do no se fortaleció simplemente fortale- ciendo al Estado, sino impulsando pro- cesos de rendimientos de cuenta en los que la sociedad civil “emopderada” en el lugar de cliente o víctima. En este sen- tido, la estrategia de “empoderamiento” que el bm pone en marcha a partir de 1997, sería completada por la de accoun-

tability social –analizado en el capítulo

séptimo– hacia comienzos del milenio. Esta segunda estrategia, luego de un pe- ríodo de radicalización de las luchas en América Latina entre 1999 y 2000, tiende a judicializar el conflicto social, a diluirlo en la relación moral entre víctimas dam- nificadas y un Estado que no ha cumpli- do con su papel de garantizar la segu- ridad. En este sentido, no aparecen de- mandas sostenidas en principios univer- sales reclamados en común, sino en res- puesta a situaciones padecidas singular- mente. Así, el análisis de Murillo conclu-

ye que la paradoja del orden de nuestras sociedades post ya no radica en la articu- lación entre “igualdad” y “propiedad”, sino entre la desigualdad (que nadie ya niega) y la gobernabilidad.

La autora propone una doble lectu- ra de Blumberg y Cromañon tomados como acontecimientos: por un lado son síntomas de la angustia que no puede tramitarse colectivamente y busca alter- nativas autoritarias (en particular este es el caso del primer acontecimiento); pero funcionan también (y justamente por lo anterior) como significantes que inten- tan ser re-significados y recolocados por una estrategia que, colonización del do- lor mediante, impulsa la judicialización del Estado y la revitalización de los siste- mas punitivos en un modelo que se aleja de la matriz correccional de la psiquia- tría, para proponer el modelo de gestión de los márgenes basada en la racionali- dad de la economía neoclásica.

Pero, nos recuerda la autora, las cuen- tas nunca son tan sencillas cuando de re- producción social se trata. En este punto, el desarrollo del capítulo I, resulta cla- ve, pues allí se postula que el proceso de interpelación ideológica es constitu- tivamente ambiguo (y nuevamente) pa- radójico: al tiempo que nos sujeta a una forma determinada de mundo, a un or- den simbólico, a una episteme (matriz de los visible y lo enunciable), también nos subjetiva (nos hace sujetos capaces de actuar, sentir y pensar en el mundo). Cotidianamente participamos de diver- sos rituales ideológicos que refuerzan imaginarios y prácticas que ayudan a es- tabilizar ese orden simbólico. La amena- za a ese orden, nos dice Murillo, nunca cesa: la interpelación ideológica funda- da en la repetición abre siempre un res- quicio a la contingencia, a que simple- mente ocurra otra cosa.

En todo su extenso recorrido históri- co y de registros discursivos (filosófico, sociológico e historiográfico), el trabajo de Murillo ayuda a pensar el presente por fuera de la banalización de los análi- sis coyunturales. Para todos sus lectores este libro implicará un sano un esfuer- zo, para quiénes estén acostumbrados a la reflexión teórica el desafío será pen- sar los duros hechos, para quienes es- tén acostumbrados a trabajar un registro empírico, pensar en términos teóricos.

Para todos, la de Murillo es una in- quietante, paradójica y valiente invita- ción a seguir haciendo preguntas a “la teoría” y “al campo”.

Anitua, Gabriel Ignacio. Historias de los pensamientos criminológicos. Buenos Aires, Ed.