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3.3 Interviews with LEAs 1 Introduction

3.3.3.1 Deviations from policy into practice

Uno de los sectores en el que más ha avanzado la libera- lización es en el de las telecomunicaciones, proceso que se produce en el marco de grandes turbulencias y escándalos ligadas a la globalización neoliberal y a la economía especu- lativa. A partir de los años ochenta el escenario en el que se mueven las empresas telecomunicaciones sufre importante cambios. En primer lugar, un gran número de las empresas estatales pasa a manos privadas. Los nuevos operadores son generalmente poderosas transnacionales. En segundo lugar, con el advenimiento de la “convergencia digital”, las empre- sas de telecomunicaciones diversifican sus actividades tra- tando de controlar toda la cadena de la información, desde la producción de contenidos hasta la difusión y la conexión con los abonados. Ahora se trata de “una industria polifacética que ofrece telefonías convencionales y servicios de valor aña- dido tales como las comunicaciones móviles, el fax y la trans- misión de datos, el acceso a Internet, la televisión interactiva, y operaciones por satélite. Muchas de ellas también han de- sarrollado su propia radiodifusión y multimedios (OIT : 2002b) ”. En tercer lugar, en medio de una competencia des-

enfrenada por dominar las llamadas autopistas de la informa- ción, se registra un proceso de fusiones y adquisiciones que concentran el poder en cada vez menos manos.

Como ya señalamos, la liberalización de este sector co- menzó en 1984 en Estados y Gran Bretaña. En los siguientes años, se profundizó este proceso en la Unión Europea y Amé- rica Latina. Hacia 1997, tras meses de negociaciones, se con- cretó en la OMC el Acuerdo sobre Telecomunicaciones Bási- cas cuyo objetivo era desreglamentar y liberalizar los teléfo- nos fijos, la transmisión por satélite, radiobúsqueda, transmi- sión de datos digitalizados, servicios de telefonía móvil, en- tre otros. Tres años después, 89 países habían contraído com- promisos para liberalizar alguno o todos los subsectores de telecomunicaciones.

Las privatizaciones de las telecomunicaciones en Amé- rica Latina se dieron en el marco de las presiones de los orga- nismos financieros internacionales para que los países trans- firieran a manos extranjeras empresas que en su mayor parte eran rentables y ayudaban a financiar los presupuestos nacio- nales. El Grupo Banco Mundial incluso canalizó prestamos de asistencia técnica para “fomentar la inversión externa en el sector”.

Transnacionales como Telefónica Internacional de Es- paña S.A., Telecom Italia , France Telecom, Portugal Telecom, MCI World (Estados Unidos), Societe Europeenne des Satellites S.A. (Bélgica), Verizons Communications (Esta- dos Unidos) y otras se apoderaron del sector de las telecomu- nicaciones en la región, figurando éstas en el 2000 como las mayores transnacionales de la región por el volumen de sus

ventas. Cabe agregar, que América Móvil, la empresa de pro- piedad del magnate mexicano Carlos Slim, se ha expandido por América Latina convirtiéndose en uno de los mayores operadores de la región con 40 millones de usuarios. Slim también es propietario de Telmex, que controla el 90% de la telefonía fija de México. (Caballero: 2003)

En el 2001, Vodafone Airtiuch (Reino Unido), Liberty Media Corporation (Estados Unidos), Bell Canadá, Bell Ca- nadá Int. (Estados Unidos), Southwestern Bell Corp. (SBC Communications) (Estados Unidos) compraron acciones de operadores nacionales en Argentina, Brasil y México (CEPAL: 2002)

Telefónica Internacional, hasta fines del 2001 había in- vertido más de 35.000 millones de dólares en Argentina, Bra- sil, Chile, El Salvador, Guatemala, México, Perú, Puerto Rico y Venezuela, convirtiéndose en el primer operador en Améri- ca Latina. Una de cada tres llamadas telefónicas realizadas en la región es efectuada a través de una línea de propiedad de alguna de las compañías controladas por esta compañía. (Calderón: 2003)

En algunos países de América Latina, las privatizaciones de las telecomunicaciones significaron alzas de precios para los usuarios y atentados a los derechos de los/as trabajadores/ as. En Argentina, donde el servicio telefónico está dominado desde 1989 por Telefónica de España y France Telecom aso- ciada con Stet de Italia, las tarifas se incrementaron en un 42 por ciento. Los sectores empobrecidos por las políticas neoliberales encontraron severas limitaciones económicas para cubrir los elevados costos de las planillas. Entre tanto,

las empresas telefónicas extranjeras obtuvieron enormes ga- nancias gracias a las exoneraciones y ventajas fiscales otor- gadas por el gobierno de Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Un informe de la OIT sostiene que las tasas de ganan- cias de las telefónicas en este país superaban el 15% sobre ventas, lo que triplica el promedio de las diez mayores em- presas telefónicas del mundo (algo más del 5%), sobrepasan- do también las ganancias obtenidas en sus países de origen (entre 4 y 8%). Tras las crisis del 2001, las empresas transnacionales han venido presionando por nuevos incremen- tos, pero el gobierno de Néstor Kirchner hasta octubre de 2003 se negaba a ceder a sus demandas.

En lo que toca a los derechos laborales, en Argentina la plantilla de trabajadores se redujo en un 60%, pasando de 47.000 en 1988 a 20.100 en el 2000, se impuso el trabajo flexibilizado (que introdujo nuevas normas de contratación, como las “pasantías”, que eximen a las empresas el pago de cargas sociales, reducen la calidad de los contratos y elevan el número de trabajadores que participan de los convenios colectivos) y severas limitaciones al derecho de huelga, ade- más de que se procedió a despedir a quienes se oponían a la privatización (OIT: 2002c)

Cuando se trata de evaluar las políticas de mercantilización de las telecomunicaciones, los países industrializados, en cambio, son bastante optimistas. Por ejemplo, la delegación de Canadá en la OMC (2001), afirma- ba que “Canadá y otros países que han liberalizado sus mer- cados de servicios de telecomunicaciones han asistido a un descenso de los precios y a una rápida facilitación de nuevos

servicios a las empresas y consumidores. La creación de ser- vicios de telecomunicaciones fácilmente disponibles, innovadores y de gran calidad a un precio asequible repre- senta un desafío importante para muchos Miembros de la OMC”.

Lo que es bueno para los países ricos y sus transnacionales, no lo es para el resto del mundo. La delega- ción de Cuba (2002) ante la OMC, por ejemplo, afirmaba que “aunque la participación del sector privado en el financiamiento del Sector de telecomunicaciones de deter- minados países en desarrollo durante los 90, ha reflejado un aumento de la penetración telefónica en esos países, no se ha eliminado la brecha tecnológica que les separa del mundo desarrollado, ni les ha proveído de un acceso adecuado a las tecnologías de información y las comunicaciones, particular- mente en sus áreas rurales y remotas, lo que sigue siendo un desafío que limita las posibilidades potenciales de estos paí- ses para participar en el comercio mundial en condiciones equivalentes”. En el año 2001, los países de altos ingresos, con sólo el 15% de la población mundial, poseían el 55% de las líneas telefónicas fijas, el 65% de los teléfonos móviles y el 74% de los usuarios de Internet, mientras que los restantes, con el 85% de la población, poseían el 45% de las líneas tele- fónicas fijas, el 35% de los teléfonos móviles y el 25% de los usuarios de Internet, siendo la asimetría notablemente mayor en el caso de los países de ingreso bajo, donde vive el 60% de la población del planeta.