Se aplicó el mismo protocolo de valoración del bienestar animal en todas las fincas. Los registros a nivel de finca fueron llevados a cabo en cada visita mensual y durante los 12 meses que duró el estudio. Las variables que sirvieron para valorar el bienestar de los animales se mencionan a continuación.
2.2.1. Libres de hambre y sed
Para valorar si las vacas disponían de agua fresca y de una dieta equilibrada, que les mantuviese saludables y con vigor, se valoraron las variables que figuran a continuación.
2.2.1.1. Condición corporal
La condición corporal de las vacas fue calificada sobre una escala de 1 a 5, siendo 1 un estado de emaciación (delgadez extrema) y 5 un estado de obesidad. El protocolo se basó en la metodología descrita por Wildman et al. (1982) y Edmonson et al. (1989), puntuando el recubrimiento cárnico de las vértebras lumbares, sacras y coccígeas, así como de la pelvis. La valoración de los animales se llevó a cabo en las praderas.
2.2.1.2. Mantenimiento y limpieza de comederos y bebederos
Se realizó un estudio pormenorizado del diseño, tamaño y acceso tanto de comederos como de bebederos, utilizando para valorar su mantenimiento una escala del 1 a 3, siendo 1 bueno, 2 regular y 3 malo.
Para valorar la limpieza de comederos y bebederos se utilizó una escala con 4 niveles, desde 1 muy sucio a 4 limpio.
2.2.2. Libres de incomodidad y malestar
Se valoró el ambiente en el que se encontraban los animales, analizando para ello el mantenimiento y la limpieza de caminos, praderas, instalaciones y equipos. Además, se evaluó el grado de suciedad de las vacas.
2.2.2.1. Mantenimiento de caminos y praderas
Se hizo un estudio pormenorizado de la superficie, obstáculos y drenaje de los caminos y de las praderas siendo 1 Bueno, 2 Regular y 3 Malo (Figura 2.1.).
Figura 2.1. a: Camino en buen estado; b: Camino en mal estado; c: Pradera en buen estado; figura d: Pradera en mal estado
2.2.2.2. Mantenimiento de alojamientos: patio preordeño y
corrales.
Los alojamientos evaluados fueron los patios preordeño y los corrales de manejo siendo 1 Bueno, 2 Regular y 3 Malo (Figura 2.2.).
Figura 2.2. a: Patio preordeño; b: Manga; c: Corral
a. b.
c. d.
a. b.
2.2.2.3. Limpieza de caminos, praderas y alojamientos
Se incluyeron en el capítulo de alojamientos los patios preordeño, valorando los pisos de los mismos y los corrales de manejo siendo 1 Muy Sucio, 2 Sucio, 3 Regular y 4 Limpio.
2.2.2.4. Ruido en la sala de ordeño
Se valoró la sala de ordeño (Figura 2.3.) en función de los niveles de ruido siendo 1 Bueno, 2 Regular y 3 Malo. Las valoraciones se basaron en Philpot y Nickerson (2000) y Saran y Chaffer (2000).
Figura 2.3. Salas de ordeño
2.2.2.5. Suciedad en las vacas
Se ha pretendido valorar el grado de suciedad de los animales con base en el protocolo utilizado por Cook (2009) (Figura 2.4). Las regiones corporales valoradas fueron los miembros traseros y la ubre. Los niveles de evaluación fueron: Ninguno, Poco, Medio y Severo.
Figura 2.4. Valoración del grado de suciedad en los animales en los miembros traseros, ubres y flancos. (Cook, 2009)
2.2.3. Libres de lesiones y enfermedades
Se valoraron por un lado las lesiones y por otro las enfermedades. Dentro de las lesiones se analizó por separado la pérdida de pelo, tomando como base la guía de Fulwider et al. (2005).
2.2.3.1. Pérdida de pelo en las vacas
Las regiones corporales evaluadas en vacas y terneras fueron el corvejón, la tuberosidad coxal, la tuberosidad isquiática, el costillar y la cola.
2.2.3.2. Lesiones en vacas
Las regiones corporales evaluadas en vacas fueron el corvejón, la tuberosidad coxal, la tuberosidad isquiática, el costillar, la cola, la articulación del carpo y los pezones; y en terneras el corvejón, la tuberosidad isquiática, la cola y la articulación del carpo.
2.2.3.3. Enfermedades parasitarias
Para valorar el grado de parasitación de los animales se recogieron muestras de heces en la pradera, cuando los animales defecaban voluntariamente. Se obtuvieron muestras en promedio de 20 animales por visita, promediando al azar entre vacas y terneras. Las muestras se mantenían en refrigeración mientras eran llevadas al laboratorio de Corpoica-Ceisa, analizándose el día siguiente de su recogida. Se valoraron parásitos gastrointestinales, pulmonares y hepáticos, realizando las pruebas de McMaster, Baermann y Dennis, respectivamente.
HYGIENE SCORING CARD
2.2.3.3.1. Parásitos externos
Para la captura de las moscas que presentaban los animales se emplearon jaulas entomológicas. Se realizaron capturas una sola vez en cada finca, de 10 animales por finca (4 vacas, 3 novillas y 3 terneras). Las moscas se llevaron en cajas entomológicas hasta el laboratorio de Corpoica-Ceisa para su identificación. Además, en cada visita y en cada finca se realizó el recuento de moscas de 20 vacas, 5 novillas y 16 terneras elegidas al azar, siguiendo el método de Steelman et al. (1993). El recuento se realizó a una distancia igual o inferior a 2 metros y por un solo flanco del animal a estudiar, y el resultado se multiplicó por 2, obteniéndose así las moscas por animal. Las moscas observadas fueron la mosca de los cuernos (Haematobia irritans) y la mosca de los establos (Stomoxys calcitrans) (Figura 2.5.).
Figura 2.5. a y b: Mosca de los cuernos (Haematobia irritans); c: Mosca de los establos (Stomoxys calcitrans)
2.2.3.4. Mastitis
Se realizó la prueba de California para mastitis (CMT) a 20 vacas en producción, escogidas al azar, en cada visita y finca.
La prueba de California para Mastitis (CMT) consistió en la mezcla de partes iguales de una solución al 3 % de alquil lauril sulfato de sodio y leche en una paleta plástica con un compartimiento para cada cuarto de la ubre. Los resultados de la prueba fueron interpretados subjetivamente como negativo, trazas 1, 2, 3, 4 y 5 según la viscosidad del gel formado por la mezcla del reactivo con la leche, según Blowey y Edmondson (1995). Los valores 2 y 3 corresponden a mastitis subclínica, y los valores 4 y 5 se asignaron a mastitis clínica y cuartos perdidos, respectivamente.
a. b.
2.2.3.5. Otras enfermedades
La información sobre esta variable fue facilitada por el administrador de cada finca en cada visita a las fincas, disponiendo de datos sobre abortos, neoplasias oculares, retención de placenta, abscesos, dermatitis, cojeras y síndrome de vacas caídas en animales adultos, y de colibacilosis, neumonía y procesos fúngicos en terneras.
2.2.4. Libres para expresar comportamientos
normales para la especie
2.2.4.1. Temperamento de las vacas en el patio preordeño y en
la sala de ordeño
El protocolo para su evaluación se basó en la guía que figura en el trabajo de Grandin (2003).
• Calmado: animal tranquilo, no tiende a huir
• Inquieto leve: animal con movimientos suaves e incesantes
• Inquieto moderado: animal con torsiones y sacudidas ocasionales
• Inquieto severo: animal con movimientos y sacudidas vigorosos; trata de escapar.
2.2.4.2. Tiempo de permanencia de las vacas en el patio
preordeño y en la sala de ordeño
Los datos, en minutos, se tomaron con un cronómetro, empezando a contar desde cero cuando entraban las primeras vacas a la sala de ordeño, tanto para medir el tiempo de espera en el patio preordeño –midiendo el tiempo que permanecían las restantes vacas en el mismo– como para medir el tiempo que las vacas permanecían en la sala de ordeño.
2.2.5. Libres de estrés y miedo
2.2.5.1. Distancia de fuga
Para poder determinar el grado de miedo de los animales se midió la distancia de fuga, siguiendo la metodología sugerida por Grandin (2010), que consiste en caminar lentamente hacia la escápula del animal formando un ángulo de 90 grados y al alejarse el animal se mide la distancia entre el individuo y la huella de la pisada dejada por él en el pasto; esta distancia fue tomada mediante un metro metálico. Las valoraciones se realizaron en la pradera donde estaban los animales.
2.2.6. Variables Productivas
Se tomaron los datos de los programas informáticos presentes en las fincas. De los datos registrados se utilizaron: producción de leche a 305 días de lactación, producción de leche diaria, número de inseminaciones por gestación confirmada, intervalo entre partos (IEP) y número de partos por vaca.