for Planned Downtime
7. Import the remaining database objects and metadata (that were not moved by the transport operation) from the source database into the destination database.
5.4 Disaster Recovery Using Active Standby Databases
satisfactoria.
MAMÁ: No, él es un conductor competente, pero yo soy una pasa-
jera neurótica.
DR. MINUCHIN: Pero lo que David propone es que inicies el cambio ahora. Mike, ¿podrías conducir de regreso a casa?
MAMÁ: Gracias a Dios que vinimos en tren.
DR. MINUCHIN: Lo que David está preguntando es si puedes aceptar
sentirte incómoda.
MAMÁ: No, entiendo.
DR. MINUCHIN: David pregunta si puedes
[a Peter]
aceptar no ser el centro de atención. Acepta la incomodidad y en el procesoempezarás a hacer otras cosas. Mike puede hacerse respon- sable de algunas cosas y le resultará incómodo. Allison puede escuchar algunas de las ideas de Mike sobre el cambio que la incomodarán. Los dejaré con una situación experiencial.
[Estre-
chando la mano de David]:
Cuando quieras prepararte para ser terapeuta, estoy a tus órdenes. ¿Tienen alguna pregunta?PETER: ¡Qué alivio! Creo que parte del problema de por qué la tera- pia familiar nunca fue eficaz en el pasado es que cada vez que todos entramos en un consultorio, siempre soy yo el centro de la atención.
Colofón
El trabajador social que derivó a la familia me llamó la semana si- guiente para contarme que David había salido de la institución y que Mike insistía en conducir el auto para llevar a Allison a todas partes.
Al principio, consideré que este caso había sidq exitoso, porque ocurrieron algunos cambios inmediatamente después de las dos se- siones. Pero me molestaba no haber podido establecer contacto con la _madre. Para mi sentido de la estética, me habría gustado bailar con ella de manera más graciosa. Pero me dejé atrapar en la limita- ción de mi estilo y opté por convencer cuando percibí resistencia a mi meta terapéutica.
Una de las ventajas de la terapia continua es que es posible re- troceder y reparar los malos entendidos entre clientes y terapeutas. No obstante, un consultor tiene que aceptar que quizá no haya una segunda oportunidad.
Marco terapéutico Organización familiar
Cuando el terapeuta trabaja con familias que tienen una larga relación con los sistemas de salud, debe incluir a la institución como parte de la organización familiar, como si fuera una rama de la familia ampliada. Por tanto, la familia McLaren podría con- sidérarse un subsistema ejecutivo formado por los padres y el sistema de cuidados en coalición para controlar el subsistema de lps adolescentes. Por desgracia, esta coalición parental se debili- tó porque los padres dejaron de creer que podían ser eficaces en la vida de strs hijos. Cuando la razón y el amor no funcionaron y la paciencia se agotó,,Mike y Allison cedieron su influencia al
sistema de salud mental. Mientras tanto, la separación de Peter y David de sus padres los privó de protección y control, así corno de la oportunidad de aprender a tratar con sus padres de manera más adulta.
Otro aspecto de la organización familiar fue que el padre y los chicos habían formado una coalición que mantenía a la madre en una posición insostenible de responsabilidad y control: era lá persona a la que debían evitar, o esquivar, pero a la que no desa-
fiaban directamente. Por último, el subsistema conyugal estaba caracterizado por una complementariedad rígida en la que Mike aceptaba el control de su esposa y con ello evitaba el conflicto, pero dejaba a Allison con toda la responsabilidad y la soledad de ser "la fuerte"
Perspectivas individuales
La terquedad de Allison era en parte un papel que su familia le enseñó a desempeñar. Su tendencia a convertir los desacuerdos en confrontaciones orilló a su esposo a no cuestionarla, y esto la dejó sola al mando de la familia. No se aclaró del todo por qué es con- troladora o por qué siente la necesidad de ser así, ya que no ofre- ció una visión muy reveladora de su niñez. En apariencia, el padre tenía una personalidad dominante, y la madre y el padre estaban desligados. Sin embargo, quedó oculto en la opacidad de su me- moria cómo la trataban sus padres en realidad y cómo sé trataban entre ellos.
Mike creía que su deber consistía en ser el ayudante de su es- posa. Como había crecido con un padre dominante y autoritario, proyectaba esas cualidades inexpugnables en su esposa. Evitaba los conflictos y, por consiguiente, eludía sus responsabilidades. De niño aprendió que discutir le valdría una paliza y por eso prefería retirarse antes que desafiar a Allison. Señaló que era imposible dis- cutir con ella, lo que en parte era cierto, pero también reflejaba su propio miedo anacrónico a la autoridad.
Peter se convirtió en lo que su padre no era: un combatiente. Desde muy temprana edad luchó contra su madre por el derecho a ser él mismo. Una vez que rechazó la autoridad de su madre, Peter procedió a rechazar la autoridad en general. Esa forma de pensar lo metió en problemas desde muy joven.
David era el miembro introspectivo de la familia. Se veía a sí mismo como una víctima de la organización familiar, en la que sus padres siempre estaban ocupados con los problemas de su herma-
334 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS TRATAMIENTO EN RESIDENCIA POR DROGADICCIÓN 335
no. Aprendió del drama moralista de las batallas de Peter con su madre a evitar los altercados abiertos y se enfrascó en sus propios pensamientos. Como resultado, se volvió reflexivo, pero se sentía aislado.
Después de arañar la superficie y ofrecer algunas explicaciones psicológicas y de sistemas familiares sobre el comportamiento de los dos muchachos, no debemos olvidar que la drogadicción tiene sus propias consecuencias. El objetivo de la consulta no fue el in- tento imposible de distinguir cómo había contribuido relativamen- te cada uno de los miembros de la familia, sus compañeros y ellos mismos a que Peter y David cayeran en la adicción; la finalidad fue ayudarles, a ellos y a sus padres, a reconectarse, de tal suerte que los padres pudieran ofrecerles el amor y la guía que aún necesi- taban; y darles la oportunidad de aprender a relacionarse con las figuras primordiales de autoridad en su vida de otra forma que no fuera rebelándose o retrayéndose.
Estrategias de intervención
Al señor y la señora McLaren les habían enseñado a aceptar que no podían lidiar con la drogadicción de sus hijos. Por tanto, mi es- trategia tonsistió en cuestionar su falta de participación. No obs- tante, para hacerlo con eficacia, primero tenía que haber tratado de entenderlos y sentir empatía por todo lo que habían pasado: las largas noches sin dormir, las llamadas a medianoche de la policía, los viajes a las salas de urgencias, la prolongada agonía de la desin- toxicación, las horas interminables en las salas de espera.
Por desgracia, me enzarcé en una lucha de poder con los pa- dres. Quise convencer e insistí en que participaran en la construc- ción de la vida de sus hijos, pero ellos lo interpretaron como que los estaba culpando y los consideraba unos padres irresponsables. Mi postura de trabajar en proximidad y mi incapacidad para des- ligarme cuando los padres opusieron resistencia, transformaron la sesión en un combate sin ganador.
Técnicas
Siguiendo nuestro modelo de cuatro pasos, las primeras interven- ciones tuvieron el propósito de quitar la atención de la drogadic- ción de los hijos y centrarla en las interacciones familiares en las que estaba amigada. Empecé por preguntar a los padres cómo ha- bía sido para ellos que sus hijos cayeran en la drogadicción. Luego, basé mi intervención en lo que dijeron los chicos respecto de que se sentían separados de sus padres y pasé a explorar cómo había surgido este patrón relacional. En este momento se presentó la re- sistencia.
No obstante, sería un error concluir, a partir de este caso, que el terapeuta debe evadir la confrontación y limitarse a ser un escucha solidario. El arte de ser un terapeuta eficaz reside en saber cuándo insistir y cuándo abandonar. Es posible que los padres de Peter y David hayan abandonado más de lo que deberían, pero también es factible que yo haya presionado mucho y demasiado pronto. Lo- gré descubrir la complementariedad entre Mike y Allison, y creo que logré ayudar a Mike a darse cuenta de las consecuencias des- afortunadas de hacerse a un lado en vez de ser un contrapeso en las luchas de poder entre su esposa y su primogénito. Encontré un coterapeuta en David y le ayudé a hallar su voz. Sin embargo, no logré conectarme con Allison.
Hemos explorado juntos las complejidades de los encuentros con diez familias. Empezarnos con un mapa, nuestro modelo de cuatro pasos para evaluar a las familias, pero, conforme fuimos describiendo el proceso terapéutico, el mapa perdió parte de su atractiva simpliCidad. Aparecieron caminos que podríamos haber tomado, mas no lo hicimos. En algunos casos, el encuentro llevó a los miembros de la familia y al consultor por una senda conoci- da; en otros, aparecieron caminos inesperados, y en ocasiones fue necesario, aunque tedioso, recorrer varias, veces el mismo terreno. En suma, hemos visto las complejidades del dolor, el miedo, la no- vedad y la esperanza, en una travesía compartida por el consultor y diez familias afligidas.
La terapia es una experiencia construida de encuentro humano, un tipo especial de arte con una serie de objetivos y métodos para cumplirlos. La diferencia entre los terapeutas con y sin experiencia es que los primeros son más hábiles para descubrir la dinámica de las relaciones en las familias y entretejerla en la estructura del proceso terapéutico, mientras que los segundos se inclinan más a moldear a las familias dentro sus marcos preconcebidos, corno si usaran cortadores de galletas en la masa preparada. De un modo u otro, cada caso es un producto único con sus propias fuerzas y debilidades, que debe revisarse, admirarse y criticarse con base en la experiencia y la sensibilidad del lector.
338 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS EPILOGO 339
En esta última sección nos gustaría dejar constancia de que el trabajo con las familias nunca es tan simple como dejan entrever los modelos. El modelo puede prometer claridad, pero la realidad del proceso terapéutico siempre nos lleva a la ambigüedad. Aunque muchos tipos de instrucción se relacionan con la transmisión de un conjunto particular de habilidades que no permiten mucho espacio para la innovación, la capacitación en psicoterapia debe tenér lugar ,. en varios niveles, porque depende en gran medida de la comunica-
ción metafórica, y a menudo juega con la confusión, contradicción, ideas contrapuestas, malos entendidos e incluso discusiones. La terapia es una empresa extraña en la que las personas angustia- das buscan la orientación de un experto, cuyo trabajo es cuestionar, analizar e incluso redefinir el significado mismo del problema que se pretende resolver. Esto significa, en esencia, que el terapeuta y la familia construyen de manera conjunta una realidad alternativa a la que se presentó originalmente.
En la terapia no se trata de hallar la verdad, sino de abrir opciones. Cada terapeuta tiene que elegir la dirección que va a seguir, el lenguaje que adoptará, las metáforas que utilizará, los significados asignados y los cambios buscados. Además, ningu- na formación terapéutica estará completa hasta que el terapeu- ta aprenda la verdad de la incertidumbre. Cuando el lector siga nuestro mapa de indicaciones, también queremos que tenga en cuenta nuestra lucha constante en el viaje ambiguo con cada fa- milia. Aunque seleccionamos casos con base en su éxito, pensa- mos que fue necesario compartir con ustedes el último caso como ejemplo de fracaso. Podríamos decir que somos como artesanos persas que hacen un esfuerzo especial por entretejer una imper- fección en una alfombra por lo demás perfecta. La verdad es que originalmente consideramos que el caso de la familia que lucha- ba contra la drogadicción había sido exitoso; no fue hasta que lo analizamos en retrospectiva cuando nuestro sentido clínico nos indicó lo contrario. (A veces, el terapeuta se concentra en la uti- lidad de lo que dice y pasa por alto el hecho de que la familia no lo acepta.)
Aunque siempre estarnos conscientes de que los miembros de la familia están conectados por una red invisible, no siempre nos da- mos cuenta de que existen filamentos invisibles en los que los tera- peutas también quedan atrapados en el sistema familiar. De todas las técnicas que enseñamos en los programas de entrenamiento, la más útil sigue siendo nuestra capacidad para hacer preguntas. Por lo tanto, incluso si nuestro modelo de cuatro pasos es un mapa útil para nuestro viaje terapéutico, únicamente nos ofrece un esquema general que indica la dirección a seguir. Si en ocasiones nuestra descripción del proceso terapéutico dio la idea de que es demasia- do sencillo y directo, nos gustaría reconsiderar esa descripción y ampliar su complejidad.
Por ejemplo, tomemos el caso de La adolescente mentirosa. Sería demasiado fácil para nosotros centrarnos en la construcción en la que las mentiras de la adolescente se transformaron en metáfora o poesía, sin considerar la interacción de los tres miembros de la fa- milia. Si uno pone atención al desarrollo del esfuerzo del consultor para explorar la relación de la pareja, se dará cuenta de que el con- sultor empezó por preguntar cuál de ellos era el mejor detective, al tiempo que se relacionaba con la adolescente de manera que le permitiera reencuadrar su tendencia a mentir corno producto de la relación con sus padres. Como se trataba de una pareja reconstitui- da, cuya hija era del matrimonio anterior de la madre, la estructura de la relación cercana entre madre e hija se exploró en relación con el subdesarrollado subsistema conyugal. Lo segundo se consideró una fortaleza sin explotar por la familia, que sería necesario activar para facilitar el cambio. Cabe destacar que el cambio sugerido en este caso no se refirió al significado del problema presentado; máS bien, al reencuadrar el problema presentado, se creó un contexto en el que era necesario introducir el cambio en las relaciones y la estructura de la familia. Cuando el esposo empezó a ofrecer más apoyo a la esposa en sus tratos con la hija, la exploración de lo que el pasado de cada uno de ellos aportaba a la relación contribuyó a consolidar su comprensión de cómo la experiencia previa había deteminado su relación actual.
Como es evidente, hay dos tipos de procesos,terapeuticos en marcha simultáneamente, y cada uno de ellos se complementa y se superpone al otro. Uno es el proceso que se centra en ampliar la definición del problema para liberar a los miembros de la familia de las perspectivas limitantes que los llevaron a terapia; el otro es el proceso que presiona a los miembros de la familia para que rene- gocien sus patrones relacionales con el fin de lograr interacciones más sanas entre los subsistemas familiares. Estos dos procesos son como instrumentos musicales que se tocan a dúo en un juego de interacciones continuas y cambiantes. A veces uno persigue al otro, y a veces se turnan en la delantera, sin embargo, en otras ocasiones están entrelazados en un solo tema.
Desde este punto de vista, en realidad existen dos tramas en todos estos casos. La primera se refiere a cómo el terapeuta trata el contenido del síntoma presentado; la segunda, a cómo utiliza la primera trama para generar otro tipo de interacciones. Estas dos tramas se entretejen y separan según la dirección del mapa de cua- tro pasos, como se indica en la figura de la página siguiente.
Así, el misterioso dolor estomacal del joven austriaco se con- vierte en el dolor de toda la familia (primera trama). El terapeuta lo felicitó por su sensibilidad hacia su familia, pero lo que en realidad hacía era crear distancia entre el hijo y la madre (segunda trama). O tomemos el caso de Sara, la hija en el papel parental: la etiqueta depresión con ideación suicida de esta joven española se reinterpretó como responsable y servicial en las numerosas posiciones que asumía en su familia (primera trama), pero el objetivo de la exploración era permitirle renunciar' a algunas de estas funciones agotadoras (segunda trama). Respecto del niño hiperactivo, o la madre cuyas manos siempre-estaban sucias, siempre hay dos niveles de inter- vención en curso en el encuentro terapéutico. Aunque el terapeuta demuestra curiosidad por el síntoma presentado y en todo momen- to se las ingenia para crear un drama al respecto que llega al absur- do, su verdadera intención es muy distinta. Está más interesado en
introducir el-cambio en la estructura familiar y en los patrones de relación que mantienen el problema.
"Primera trama
Mapa de cuatro pasos ... •••'.
Segunda trama
El desarrollo de una nueva perspectiva (interpersonal) de la queja presentada (lineal) es un primer paso importante en la tera- pia, pero no puede ser el fin. Es solo el principio de un proceso que
va de reexaminar las creencias rígidas a introducir nuevos patrones
de interacción para cambiar las estructuras familiares rígidas. En consecuencia, es importante recordar que, si bien nuestros cuatro
pasos son una herramienta de evaluación, no se trata simplemente de evaluar el problema presentado; más bien, se trata de una eva-
1 uación de la necesidad de otros patrones relacionales y de cambio. Si logramos recorrer los cuatro pasos, llegamos a un punto donde aparecen nuevas posibilidades viables.
Comenzamos con un tema y luego añadimos otro. En el pri-
mero, el terapeuta transmuta el síntoma presentado en algo to- talmente diferente, algo significativo e interactivo, por ejemplo: las mentiras son poesía, la depresión es los brazos de Shiva, las intenciones suicidas son búsquedas edípicas de identidad, etc. En este caso, uno puede ampliar el uso de las metáforas, como en la historia de 11 Postino, donde la vida trivial de la existencia cotidia- na cobra significado a través de la transformación metafórica. El otro tema es una exploración de los patrones transaccionales de la
estructura familiar, lo cual requiere observación. En este ámbito,
el carácter de la transformación no se basa en la creatividad del te-
rapeuta, sino en la validez de la observación repetida. La paradoja
radica en que incluso el absurdo y la ambigüedad en las relacio-;
nes humanas pueden basarse en lo empírico, ya que representan lecciones aprendidas de la experiencia y la observación del caos en la vida.
342 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS EPÍLOGO 343
Debido a que la vida está llena de ambigüedad y de contradic- ción, es natural que la terapia familiar posea esas mismas cualida- des. Sin embargo, el terapeuta no es un dramaturgo que orq u ésta el drama familiar en sus propios términos, ni un fabulista que inventa historias sobre la familia. El terapeuta debe participar en la búsque- da familiar de significado para activar desde dentro la energía que se requiere para el cambio. Aunque todos coincidimos en que cada familia es única, la exploración de idiosincrasias en toda entrevista familiar se medirá según el sentido que el propio terapeuta tenga de las normas culturales. Estos prejuicios son inherentes al proceso terapéutico, y se puede decir que el entrenamiento en cualquier