Esta categoría muestra los resultados del estudio respecto a las actitudes y habilidades de cooperación presentadas por los estudiantes, su nivel de responsabilidad individual y la capacidad de comunicación efectiva.
Para la explicación de los hallazgos del presente apartado, cabe explicar la manera en que se evaluó el Instrumento Matriz para Registrar las Habilidades de Aprendizaje Cooperativo por Actividad. El nivel 1 se refiere a que todos los integrantes del equipo presentaron la cualidad descrita durante gran parte de la actividad. El nivel 2 representa que todos los integrantes del equipo presentaron la cualidad en algunos momentos del desarrollo de la actividad. En el nivel 3 se incluyen los casos en que 2 o 3 integrantes practicaron la cualidad durante gran parte de la actividad. En el nivel 4, 2 o 3 integrantes presentan la cualidad durante algunos momentos de la actividad. Finalmente, en el nivel 5, sólo uno o bien ningún integrante del equipo demuestra la cualidad evaluada durante el desarrollo de la actividad.
4.4.1 Indicador general: Cooperación
La cooperación, como su nombre lo indica, es el elemento principal del
aprendizaje cooperativo, y de acuerdo con Johnson y otros (2008), se da a través de la interdependencia positiva entre los miembros del equipo. La cooperación registrada en los instrumentos de evaluación varió de acuerdo a la actividad de aprendizaje cooperativo en cuestión. El profesor pudo darse cuenta de que algunas actividades promueven más que otras este indicador, lo cual se explica a fondo en el apartado 4.5 del presente capítulo.
Durante las observaciones de campo, a través de notas de campo hechas al pie de los instrumentos de evaluación, el investigador registró situaciones en que la cooperación se vio mermada durante la realización de las actividades. Ejemplo de esto es cuando 2 o más integrantes del equipo tenían un desacuerdo o se molestaban entre sí, llegando en dos ocasiones a decir que se negaban a trabajar dentro del equipo y querían realizar la
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actividad de manera individual. En estas dos ocasiones el profesor solicitó a los alumnos en cuestión que uno se ofreciera de voluntario para ser reintegrado a otro equipo, con el fin de mantener la armonía y llegar a la consecución de los objetivos tanto académicos como de aprendizaje cooperativo; para esto el profesor se basó en la filosofía de ganar- ganar, la cual como Johnson y otros (2008) señalan, es el resultado que se busca al promover dependencia mutua entre los miembros del equipo. En ambas situaciones ésta fue una efectiva solución del problema, pues tanto el equipo original como aquél que recibió al alumno reasignado, trabajaron en armonía y llevaron a cabo la actividad en su totalidad.
En las notas hechas al pie del Instrumento Matriz para Registrar las Habilidades de Aprendizaje Cooperativo por Actividad, el investigador también registró que en los equipos en los cuales existían respeto y armonía entre los integrantes se daba la
cooperación de manera más eficiente, los alumnos se sentían más seguros de sí mismos para hacer aportaciones y a la vez promovían la participación de otros. Esto comprueba lo propuesto por Aronson al diseñar la Estrategia del Rompecabezas, en la cual a través del reparto de las tareas e interdependencia para la consecución de las actividades, se busca promover en los alumnos respeto y seguridad en sí mismos.
Esto se puede comprobar mediante las observaciones de campo hechas por el investigador, quien como parte de las mismas hizo preguntas a los alumnos acerca de sus experiencias durante las actividades. El 100% de los alumnos en los equipos que el investigador registró como los más cooperativos, expresaron estar contentos en su equipo y tener confianza para expresar su opinión pues esta era escuchada y tomada en cuenta por sus compañeros. Así mismo, 98% de los equipos que obtuvieron nivel 1 en
Responsabilidad Individual en la Consecución de los Objetivos Grupales, también obtuvieron nivel 1 en Sentido de Identidad del Equipo.
El investigador registró el comentario de una alumna: “…en el equipo escuchamos lo que cada una tiene que decir porque es como armamos la historia del actor completa, lo que dice cada Lolly Pop es importante”. Cabe aclarar que Lolly Pops es el nombre que las
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alumnas dieron a su equipo de trabajo. Notas como ésta dan evidencia de cómo los
alumnos se fueron dando cuenta que solamente mediante la cooperación era posible llevar a cabo las actividades asignadas. Durante estas actividades, el profesor se basó en lo expuesto por Johnson y otros (2008), diseñando tres tipos de metas durante las
actividades: una individual a través de la distribución de las tareas o materiales, una de equipo representada por el objetivo académico de la actividad en cuestión, y una grupal, también relacionada con el alcance de los objetivos académicos.
4.4.2 Indicador general: Responsabilidad individual
Como Johnson y otros (2008) señalan, la responsabilidad individual se refiere tanto a la consecución de los objetivos individuales del alumno (dados a través de sus tareas específicas dentro de la actividad) como al alcance de los objetivos grupales, (mediante su participación y su apoyo a otros compañeros).
Como ejemplo de lo anterior, a través de sus observaciones, el investigador registró cómo los alumnos se fueron dando cuenta de que sin su contribución, no es posible o es muy difícil el llevar a cabo los objetivos académicos de las actividades a realizar. Una alumna dijo: “… debí haber investigado sobre los animales que viven en la tundra. Mi equipo fue el único que no tuvo póster de fauna y nuestra presentación no fue buena…”. La misma alumna dijo un mes más tarde “…investigué en mi casa y traje fotos de Yosemite National Park, nuestra cartulina quedó padrísima…”. A su vez, un alumno dijo: “...aprendimos que todos debemos poner atención cuando alguien lee, porque así nos damos más cuenta de lo que pasa y luego podemos contestar el cuestionario…”.
En sus notas de observaciones de campo, el investigador anotó que el 86% de los alumnos, al preguntárseles, hacían comentarios como el anterior, los cuales demuestran cómo los alumnos van tomando conciencia de la manera en la cual su trabajo contribuye al producto grupal, lo que los motiva a esforzarse en la calidad de sus aportaciones. Así mismo, sólo el 20% de los equipos obtuvieron nivel 1 en Responsabilidad Individual la primera vez que se aplicó el Instrumento Matriz para Registrar las Habilidades de
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Aprendizaje Cooperativo por Actividad. La última vez que éste fue aplicado, 90% de los equipos obtuvieron el nivel 1. Esto muestra el incremento de la misma a través del tiempo.
4.4.3 Indicador general: Comunicación
Johnson y otros (2008) señalan que existen cuatro niveles de prácticas
cooperativas que pueden llevarse a cabo. Dos de estos niveles, descritos en el Marco Teórico, están estrechamente relacionados con la comunicación entre los integrantes de los equipos. Las prácticas de formación ayudaron a establecer las reglas de trabajo entre los equipos y como grupo. Las prácticas de funcionamiento se fueron incorporando más y más conforme los alumnos adoptaron el modelo de aprendizaje cooperativo, y se empezó a incrementar el apoyo brindado entre los miembros del equipo.
De manera similar a lo observado con respecto a la cooperación, el investigador registró a través de sus observaciones que los equipos que demuestran respeto y armonía entre los integrantes, también demuestran una comunicación más efectiva. Al tomarse en cuenta todas las opiniones, se promovía que los integrantes hablaran y comunicaran sus ideas sin temores, y frecuentemente estos equipos terminaban la actividad antes que los equipos que no presentaban los mismos niveles de respeto y armonía, y en los cuales se volvía más difícil para los integrantes el ponerse de acuerdo.
Al incorporar al trabajo del equipo los diferentes tipos de interdependencia que Johnson y otros (2008) señalan (respecto a los recursos, premios, roles, de identidad, ambiental y frente al rival de afuera), se creó la necesidad por una comunicación eficiente en orden para poder alcanzar los objetivos académicos. A medida que los alumnos se fueron percatando de esto, la comunicación se volvió más eficiente.
El Instrumento Matriz para Registrar las Habilidades de Aprendizaje Cooperativo por Actividad mide la comunicación eficaz de manera directa. Al inicio del estudio fueron muy pocos los casos en los cuales los equipos alcanzaron el nivel 1 en la escala
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evaluativa: el nivel en que todos los integrantes del equipo practican una comunicación eficaz durante gran parte del desarrollo de la actividad. Por ejemplo, en la primera actividad de aprendizaje cooperativo llevada a cabo, sólo un equipo del grupo A y un equipo del grupo B llegaron a este punto. La mayor parte de los equipos se situó en el nivel 3, donde dos o tres integrantes practicaron la comunicación eficaz durante gran parte de la actividad.
Pero los resultados muestran que los equipos desarrollaron esta habilidad a lo largo de las actividades de aprendizaje cooperativo. En las 3 últimas actividades realizadas, un total de 6 equipos de los 9 evaluados, alcanzaron el nivel 1 de la escala evaluativa.