CHAPTER 3 THEORETICAL BACKGROUND
3.2 Wavelet Transforms
3.2.2 Discrete Wavelet Transform (DWT)
Algunos escritores de la formación generacional que consideramos producen sus obras desde localizaciones culturales diversas: Ernesto Semán desde Estados Unidos; Patricio Pron, desde Alemania primero y luego desde
España donde se radica en 2008; Paloma Vidal, desde Brasil1 y Laura Alcoba,
desde Francia. La inmersión en otra cultura se imprime de diversas maneras en los textos de estos hijos que tienen en común, también, la recreación de experiencias directas. Los estudios, la vida laboral, son los que llevan a emigrar a Semán y Pron quienes escriben en su lengua materna, mientras que Alcoba y Vidal quienes llegan a Francia y Brasil, respectivamente, durante la infancia como efecto del exilio político de los padres, utilizan la lengua de adopción para su creación literaria. Las localizaciones desde la que estos escritores producen sus obras así como la lengua en la que deciden escribir, recoloca en agenda de reflexión el problema de las inclusiones y exclusiones de ciertos autores en el sistema literario nacional.
La noción de extraterritorialidad (1971) por medio de la que Georges Steiner pensó la producción de Samuel Becket, Vladimir Nabokov y Jorge Luis Borges ha sido recuperada también para revisar las producciones de escritores como Roberto Bolaño (Echevarría, 2008) y Rodrigo Rey Rosa (Rodríguez Friere), por citar solo dos ejemplos de la literatura contemporánea. Con esta noción, Steiner aludía específicamente a la condición nómada o multilingüe de los escritores objeto de su estudio en contraposición a la identificación entre una lengua única y el arraigo al territorio de origen –contaminada con la idea de ‘patria’–, problemática que tiene sus antecedentes en la tradicional disputa cosmopolitismo/nacionalismo y que cuenta con un pasaje clave e insoslayable en el ensayo de Jorge Luis Borges, “El escritor argentino y la tradición” (1932).
Steiner sustrae la noción de extraterritorialidad de su significado en el marco de origen que es el del derecho internacional, para aludir a la escritura que no prolonga sino que plantea ruptura con lo territorial. Se trata de escrituras que
Sin embargo, tras ser procesada y encarcelada, Hannah devendrá lectora, especialmente de bibliografía en torno a la experiencia concentra- cionaria. El suicidio, en este caso, será la respuesta de su culpa tras la toma de conciencia mediada por un extenso proceso de lectura. 1 Paloma Vidal escribe en portugués los cuentos de Más al sur en los que recrea su experiencia de dislocación producto del exilio de los
padres. La propia autora traduce sus textos al castellano. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/
descentran la relación entre “literatura” y “nacional”. Si bien Steiner coloca el foco de su pensamiento en el aspecto de la lengua, en los cambios del lenguaje, su reflexión vale asimismo para pensar en el desplazamiento respecto de esa potente ficción moderna entre literatura y tierra que también algunos textos de la literatura de los hijos impugnan.
El caso de la producción de Laura Alcoba (La Plata, 1968)2 posibilita la
revisión de la categoría de posmemoria y su ubicación en el seno de la
transculturalidad3 y la extraterritorialidad. Advertimos en el capítulo inicial que la
posmemoria implica la memoria de los hijos a partir de la memoria de los padres, “una memoria sin recuerdos” al decir de Carlos Gamerro (2015). En este sentido
acotado, podemos situar a Los pasajeros del Anna C. (2012), novela en que la
autora reconstruye, a través de la memoria de sus padres y otros sobrevivientes, las vicisitudes que los lleva a La Habana entre 1966 y 1968 junto con otros platenses, para formarse en la guerrilla revolucionaria. Lejos de la épica, el relato muestra a un grupo de jóvenes convencidos de su militancia pero que se
encontrarán in situ con una realidad diferente a la esperada.
La casa de los conejos (2008)4 y El azul de las abejas (2014), en cambio, forman parte de la serie construida a partir de los recuerdos de infancia de la autora cuando vivió en la casa operativa de Montoneros conocida como ‘la casa de los conejos’ y, posteriormente, tras el encarcelamiento del padre y el exilio de la madre, de su partida a Francia. Entonces, la ficción se construye, entre otras mediaciones, a partir de experiencias de la autora durante su niñez, sin embargo, el texto no acentúa únicamente el componente autoficcional, sino que
2 Dato biográfico importante respecto de Alcoba en cuanto visibiliza las condiciones de vida, la infancia atravesada por la lucha política
de la que sus padres fueron protagonistas, es el hecho de que si bien en los papeles su nacimiento figura en La Plata, la escritora nació en Cuba en 1968 mientras sus progenitores se encontraban en una expedición, como se recrea en la novela Los pasajeros del Anna C.
3 Señala Alfonso de Toro (2006): “Estando en un mundo de una comunicación masiva y vertiginosa, donde casi todos los objetos y
medios culturales están a disposición, el término de pasajes nos parece adecuado para describir fenómenos semióticos, como los culturales, en el sentido de que la cultura siempre se encuentra de paso, recodificándose y reinventándose, como una semiosis de intersecciones, nómada. Así, el término heterotopía describe el estado híbrido de esos espacios concretos que son territoriales, psicológicos, emocionales, corporales o de otro tipo; espacios donde se juntan y separan los elementos, donde las identidades y el sujeto se fragmentan o se diversifican, en los que la memoria se inscribe, el pasado se reescribe y el presente se escribe; son el lugar de la fractura. La transculturalidad indica los procesos de hibridación, las desterritorializaciones y reterritorializaciones culturales, y constituye el lugar de la negociación entre lo ajeno y lo propio”.
4La primera edición en francés de esta novela, titulada originalmente Manèges, fue publicada por la prestigiosa editorial Gallimard en
da cuenta también de otras aristas vinculadas a la experiencia colectiva enfocada
desde la perspectiva de la infancia en dictadura5.
Como señala la escritora, en estas novelas la protagonista, una nena, “se
encuentra llevada por algo que no maneja y que no elige pero que al mismo tiempo es”, lo que da cuenta de esta generación intermedia a la que refiere Marianne Hirsch y que ancla en los recuerdos de los niños sobrevivientes.
Estas novelas resultan particularmente significativas también puesto que Alcoba, hija de exiliados y radicada en Francia desde su niñez, las escribe y publica en francés. De esta forma, la literatura de los hijos se extraterritorializa como efecto del impacto político que tuvo el último golpe cívico-militar en Argentina (1976- 1983) y se complejiza no sólo por la localización geopolítica desde la que Alcoba produce su obra sino incluso por su decisión de escribir en la lengua de adopción mientras que la traducción al castellano, su lengua materna, estuvo a cargo del escritor argentino Leopoldo Brizuela.
Teniendo en cuenta la lengua como eje clave de las reflexiones inter, transculturales y extraterritoriales, el caso de Alcoba permite problematizar la tríada lugar de origen o territorio, lengua e identidad con relación a la historia
traumática nacional, es decir, se trata de contar una Argentina desde otra lengua y
por fuera también de su tradición literaria6.