Research Methodology
4. Defuzzification, which performs another transformation at the data model level.
4.2.1 Discretization Algorithms
A veces surge la pregunta de si habrá suficientes recursos de agua para MUS y si dar servicio a todos, incluyendo a los más ricos, puede conducir a una mayor marginaliza- ción de los pobres. Estas preguntas fueron contestadas a escala comunitaria en diversos estudios de caso del CPWF-MUS y se demostró que ese temor es infundado. Hay, de hecho, importantes cuestiones de asignación equitativa de recursos, pero esto más bien se refiere a la asignación equitativa de los recursos públicos para el desarrollo hídrico. La asignación de los recursos de agua es un problema menor.
Las experiencias de IDE en Maharashtra, el sitio con mayor necesidad de agua en CPWF- MUS, donde los acuíferos no son suficientes, ilustran que la forma de mejorar el acceso al agua es fundamentalmente una cuestión de cómo se toman las decisiones acerca del acceso a la infraestructura del agua. Como en muchas zonas de países de bajos ingresos, los grupos marginados en Kikwari viven en zonas específicas, como en la periferia de las comunidades. Su acceso al agua era casi nulo y sólamente algo mejor si sus caseríos alcanzaban niveles básicos de MUS, pero todavía sin poder alcanzar los usos productivos. La elite de la aldea, los más ricos, asignaban la mayoría de los nuevos recursos públicos para mejorar aún más los servicios de agua en su propio vecindario, los cuales ya eran mucho mejor que los de las zonas más pobres. En la segunda comunidad, Samundi, toda la comunidad era pobre y por esa razón fue seleccionada para recibir apoyo. Allí se ayu- dó a los más pobres. En resumen, los adinerados generalmente ya tienen acceso a nivel intermedio, y quizás a un nivel alto de servicios MUS. Los más pobres tienen más nece- sidad de buenos servicios de agua que estén muy por encima del uso doméstico básico. Alcanzar a los pobres o no, depende del enfoque de las políticas y las negociaciones en- tre las comunidades en la asignación de recursos públicos para el desarrollo hídrico, inclu- so cuando el recurso hídrico es escaso. Esa clase de cuestiones de asignación constituyen el núcleo de una verdadera participación en MUS a escala comunitaria.
Cuando la competencia por el agua crece, el problema clave que surge relacionado con la asignación del agua es la gran inequidad del uso de agua entre los usuarios, debido a las grandes cantidades de agua necesarias para los usos productivos a gran escala, y en particular, para la agricultura. Los especialistas en riego suelen considerar las can- tidades necesarias para los usos domésticos rurales como insignificantes, por lo que duplicar o triplicar esas cantidades para MUS no es algo que preocupe. Este también parecía ser el caso en Maharashtra. Existen muchos trabajos preparados por las ONG y también por organismos gubernamentales sobre la elaboración del presupuesto de agua con las comunidades, para que puedan apreciar de dónde proceden sus recur- sos hídricos, cuánta agua tienen y cuánta agua utilizan para aplicaciones específicas, etc. Este enfoque integrado mostró cómo muchos cultivadores de caña de azúcar, en particular aquellos con las parcelas más grandes, usanban la mayor parte del agua. Aproximadamente un tercio de todos los agricultores en Kikwari decidió cambiar su cultivo, de caña de azúcar para verduras, ya que éstas requerían menos agua. También
3 modelos para mus a escala de predio y comunitaria
se aumentó la disponibilidad del agua a través de una serie de medidas estatales del Programa de conservación del agua y el suelo, y de acciones locales para recargar las aguas subterráneas: mediante la reutilización de las aguas residuales y otras medidas de conservación, reduciendo las pérdidas durante el transporte, aumento de la eficien- cia del uso del agua y el desarrollo de fuentes alternativas (incluyendo el uso de agua de lluvia a escala de predio o a escala comunitaria).
Los cálculos para evaluar el impacto potencial de una cobertura del 100% de MUS die- ron respuestas similares en otra cuenca tensionada, la cuenca de Olifants en Sudáfrica. Aún si proporcionar MUS fuera un juego de suma cero, en términos de los recursos de agua disponibles para uso humano, esto difícilmente afectaría a los pocos usuarios a gran escala. Aquí, el 0.5% de la población usa el 95% del recurso hídrico. Aunque se aumentara el uso del agua de 116 lpcd para 277 lpcd, (que equivaldría a más del doble de las cantidades de agua), para las actividades productivas en pequeña escala de todos los usuarios, esto requeriría por parte de los pocos usuarios a gran escala, tan solo una reducción del 6% del total de agua que utilizan (Cullis y Van Koppen, 2007). En otra cuenca tensionada en Sudáfrica, la cuenca del río Sand, donde se encuentra la zona de Bushbuckridge, los recursos de agua también parecían suficientes para cubrir extracciones de agua de hasta 60-80 lpcd (Smits et al., 2004). Así que la introducción de servicios de uso múltiple en las zonas rurales no tiene impactos significativos en los recursos hídricos disponibles en una zona particular o a un nivel agregado más alto. Por ejemplo, si 150 personas viven en un kilómetro cuadrado de tierra, lo que como es muy probable en la mayoría de los casos estudiados, normalmente consumirían colec- tivamente 1.400 m3 de agua ‘doméstica’ al año y 5.600 m3 para otros usos múltiples.
Incluso una baja precipitación de tan sólo 400 mm por año conlleva unos 400.000 m3 de agua por km2, de los cuales la escorrentía a los ríos es normalmente un 10% o
40.000 m3, mientras que otra parte significativa puede extraerse de las aguas subterrá-
neas, que es reabastecida por la lluvia.
Sin embargo, es importante darse cuenta que introducir MUS o cualquier otro desa- rrollo de agua casi nunca es un juego de suma cero. En las zonas más pobres, como en el caso del África subsahariana, la escasez de servicios es mayor que la escasez de recursos hídricos. El bajo desarrollo económico y la escasa capacidad económica de los estados impide el desarrollo de los recursos hídricos abundantes. En el África subsaha- riana, sólo el 3.5 % de los recursos hídricos disponibles se han desarrollado y la escasez de agua es en realidad sólo una escasez económica del agua. El desarrollo del almace- namiento de agua y otras infraestructuras contribuyen a que haya más agua disponible para uso humano. El asunto no es que hay que repartir una torta limitada, sino que la torta de los recursos hídricos disponible para cualquier uso pueda incrementarse. El asunto es cómo repartir los beneficios de las nuevas oportunidades.
Sin embargo, deben considerarse los derechos tradicionales al agua. Un enfoque ho- lístico ayuda a encontrar soluciones beneficiosas para todos. E n Senapuk, Nepal, se necesitaba el agua de un riachuelo que ya pertenecía a un agricultor vecino. Después de la negociación, se acordó que la toma de agua de Senapuk se construiría de tal ma-
nera que hubiera agua suficiente en el riachuelo para el ganado del agricultor durante todo el año y para el cultivo de arroz durante la época de lluvia. Los nuevos usuarios se comprometieron a proporcionar cemento al agricultor. En Vinto, Bolivia, se mejoró el sistema de riego y se construyó un nuevo sistema doméstico, compartiendo la toma de agua y el tanque de almacenamiento. Fue necesario hacer una evaluación detallada de los derechos de agua que ya existían, a nivel de cada agricultor individual. A partir de este análisis se obtuvieron las bases para la expansión del sistema. También se consultó a las comunidades vecinas.
Cuando los derechos de agua no se consideran debidamente pueden surgir conflictos, como se muestra en el caso de Tarata, en Bolivia. La ciudad se alimenta del agua de un embalse multipropósito, llamado Laka Laka. La sedimentación del embalse ocurrió más rápidamente de lo esperado. En primer lugar esto repercutió en el futuro uso do- méstico, aumentado los costos de tratamiento del agua. Cuando esta agua para uso “doméstico” se les dio a los agricultores urbanos para sus huertas en las ciudades, los regantes que usaban el embalse protestaron, aduciendo que los agricultores urbanos no tenían derecho al agua y el conflicto estalló.
Los problemas de uso del agua compartida también surgen cuando la competencia por el agua crece y se manifiesta durante la temporada de sequía. El proceso más cons- tructivo es similar al que se observó en Maharashtra, donde la escasez de agua estaba mucho más avanzada: sensibilización mediante el diálogo, mayor cuantificación del problema y exploración de soluciones compatibles con MUS. La subcuenca de El Cho- cho, en Colombia, es una zona donde hay competencia por el agua. Aquí, una docena de sistemas de agua colectivos e individuales toman agua del riachuelo El Chocho, mu- chos para múltiples usos. Como todos los sistemas funcionan por gravedad, el agua se obtiene a bajo costo y el consumo es alto. Con el tiempo los desarrollos de agua en la parte alta han reducido la disponibilidad del recurso aguas abajo. La situación se com- plica por el deterioro de la calidad del agua, debido a actividades desarrolladas en la parte alta, como la cría de cerdos y el procesamiento de café y el incremento de aguas residuales durante los fines de semana, cuando mucha gente urbana visita sus casas de fin de semana o va a la zona debido a las actividades recreacionales. El aumento de las quejas condujo a la cuantificación del problema. Un estudio de caso del CPWF–MUS en El Chocho, en colaboración con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la autoridad ambiental encargada de emitir ‘las conceciones de agua, ayudó a generar más información sobre el número de usuarios del riachuelo y sus usos del agua. Cada usuario individual o sistema colectivo necesita solicitar una concesión ante la, CVC, por pequeñas que sean las cantidades extraídas. La Tabla 3.11 enumera las cantidades asignadas. Además, se hizo una evaluación del caudal de la corriente (Fi- gura 3.22). También aparece la cantidad de agua captada en los principales sistemas de abastecimiento de agua. Este proceso indica un número aproximado de usuarios, usos asignados y algunos ejemplos de consumos reales. Se estudiaron soluciones para las situaciones identificadas (Cinara, 2007), por medio del diálogo entre las comunidades. Se puso énfasis en reducir las pérdidas por fugas en los sistemas y también se examina- ron fuentes alternativas de agua, en particular el abastecimiento de agua de lluvia, que también proporciona una fuente de agua potable segura.
3 modelos para mus a escala de predio y comunitaria
Figura 3.22 Una profusión de tuberías dificulta el monitoreo de las captaciones de agua en el riachuelo El Chocho (Foto: Grupo GIRH - Cinara)
Tabla 3.11 Uso de las concesiones de agua en la Cuenca de El Chocho (Fuente: Cinara, 2006c) Concesión # Flujo medido antes de la toma (l/s) Caudal asignado (l/s) Caudal captado (l/s)* Nombre de la concesión Tipo de uso
1 0.4 0,05 Predio El Vergel Uso doméstico y de huertas. 2 0.35 0,05 Predio El Vergel Uso doméstico, ganado y
pollos.
3 1 0,21 JAC de La Paz Uso doméstico en comunidad
en la zona más alta de la cuenca.
4 3 3 JAC de
Golondrinas
Solamente uso doméstico.
5 0.2 0.1 Individual Riego.
6 0.1 0.05 Individual Riego.
7 3 0.02 Individual Solamente uso doméstico..
8 3 0.05 Individual Solamente uso doméstico.
9 6 0.26 JAC de La
Castilla
Solamente uso doméstico..
10 9 0.1 Individual Riego
11 8.9 0.02 Individual Solamente uso doméstico.
12 8.88 0.02 Individual Solamente uso doméstico.
13 12.5 10.4 11 JAC de
Montebello
14 2.1 2.1 5,25 JAC de
Campoalegre
Solamente uso doméstico. Solamente uso doméstico.
15 0.4 0.2 Individual Uso doméstico, riego y
ganado pequeño.
Concesión # Flujo medido antes de la toma (l/s) Caudal asignado (l/s) Caudal captado (l/s)* Nombre de la concesión Tipo de uso 17 5 1.04 4,5 JAC de Las Palmas
Solamente uso doméstico.
18 3.8 0.1 Individual Riego
19 4 1.05 Individual Uso doméstico y minería
19-1 0.05 0.05 Individual Uso doméstico y riego.
20 7 3.5 JAC de Las Palmas Riego y ganado. 21 12 1 Predio El Chocho Lavado de polvo en carreteras. 22 11 1 Predio El Chocho Riego de pastos.
* Esta columna muestra algunas mediciones de tomas reales en los sitios más grandes y sugieren que las tomas reales son mayores que las tomas designadas.
En general, considerar todas las fuentes y usos del agua de manera integrada, a nivel comunitario, refuerza el MUS a escala de predio. Primero, muestra que aascender la escala del agua a un nivel intermedio o alto de MUS, sólo requiere una pequeña fracción de los recursos de agua totales disponibles a nivel comunitario o de cuenca, incluso cuando se promueve la cobertura total de MUS. En cuencas tensionadas, las desigualdades en el uso del agua son sustanciales y aunque promover una cobertura completa de MUS fuera un juego de suma cero, la reasignación de agua por unos pocos regantes a gran escala o por otros usuarios a gran escala, para asegurar que haya agua para todos, parece ser legítima. Dentro de las comunidades, los pobres son los que más se benefician más de una reasignación de recursos hídricos y se benefi- cian aún más cuando los recursos públicos se ponen a la disposición para acceder a la infraestructura. En segundo lugar, un enfoque integrado a nivel de comunidad, para compartir los recursos de agua, permite las negociaciones entre los recién llegados y los usuarios existentes, ya que se consideran todas las fuentes y usos posibles. En ter- cer lugar, cuando la competencia entre los usuarios existentes aumenta, este enfoque ofrece una visión clara sobre los usuarios del agua, los usos y las fuentes, permite que se ubiquen y mitiguen con exactitud las ineficiencias y muestra las alternativas que pueden desarrollarse.