Chapter 3: Facing an Uncertain Future: A prospective analysis of CETA on
3.8 Discussion and Conclusion
Patronos y cuenta propia de la industria,
comercio y servicios 17 14 16 14
Rentistas 3 2 3 2
Profesionales autónomos y dependientes 5 6 9 32
Empleados y similares 10 16 18
Clases populares 65 62 54 52
Total 100 100 100 100
Adaptaciones de las estimaciones publicadas en Germani (1942) y en los capítulos anteriores.
disminuido, pero el total de las clases medias sube considerablemente: es el grupo de los
empleados y los profesionales que aumenta con rapidez.
En 1936 y en 1947 las clases medias siguen ascendiendo, mas siempre en virtud del aumen- to de los “empleados”. Debe advertirse que en estas estimaciones los patronos incluyen a los “cuenta propia” (que en realidad sólo en escasa proporción pueden asignarse a la clase media), y por ello las cifras relativas a 1947 han sido modificadas para hacerlas más comparables
(pues su estimación es bastante arbitraria), pero en cuanto al aumento de los “empleados” y del grupo de profesionales, caben muy pocas dudas: desde 1895 llega a más que duplicarse. Creemos no incurrir en gruesos errores al afir- mar que el fuerte aumento de las clases medias se debió exclusivamente a estas dos catego- rías, sobre todo a la primera. Una comparación acaso más segura puede hacerse con respecto a 1914, utilizando las cifras del Censo y ade-
más las estimaciones que A. Bunge realizó en esa misma época (Bunge, 1917). Teniendo en cuenta las varias categorías estimadas por este autor, en función de la capacidad económica, y realizando las necesarias adaptaciones para
Cuadro 2. Clases sociales en la Argentina (1914-1947)*
Clases sociales 1914 1947
Clases medias 33 40
Patronos comercio, industria, agropecuarios 19 19
Profesiones liberales 1 1 Rentistas 2 1 Empleados 11 17 Jubilados – 2 Clases populares 67 60 Total 100 100
* Estimaciones basadas sobre el III y IV Censo Nacional y los cómputos de Bunge (1917).
hacerlas comparables con los datos actuales, hemos compilado el Cuadro 2, cuyas cifras confirman las conclusiones que se han extraí- do de la comparación de las cifras relativas a la ciudad de Buenos Aires únicamente.
Cambios aun más significativos se producían en la estructura interna de las varias categorías.
En las clases populares, no solamente se va separando el fuerte núcleo de los “trabaja- dores de cuello duro”, que se transforma en clase media, sino que también se diferencia un proletariado industrial, en parte concen- trado en grandes establecimientos, con sus categorías de técnicos, de especializados y con las anteriores. El punto débil de estos cóm-
putos reside en la proporción de “patronos”
Reiteradas veces nos hemos referido a tales transformaciones. Crecimiento y madurez del aparato industrial, comercial y de servicios y consiguiente modificación cualitativa de las per- sonas que en ellos desempeñan sus actividades.
de semiespecializados; por último, otros nú- cleos trabajan en las empresas de servicios y de comercio en condiciones por cierto dis- tintas que las de hace treinta años. Cambios aun más importantes se producen en la cla- se patronal: particularmente se transforma el sector secundario que adquiere potencial y significado económico, y dentro del cual se diferencia una alta burguesía industrial que acaba por participar de la posición de otrora usufructuaba únicamente la burgue- sía agropecuaria.
Estas cifras atestiguan también el alto grado de movilidad social que caracterizó a la sociedad argentina en el pasado. Y ello no solamente por la transformación de una parte de la clase popular en “empleados”, o, en proporción más reducida, en “profesio-
nales”, sino porque aun el mantenimiento de una proporción aproximadamente igual de “patronos” debió significar el acceso a esa categoría de un considerable número de personas de origen más popular. Las cifras porcentuales, que indican que los “patro- nos” han simplemente conservado su nivel proporcional, pueden ocultar un hecho: el gran aumento absoluto que tuvo que regis- trar esta categoría para igualar el ritmo de crecimiento experimentado por la población a través de la corriente inmigratoria, consti- tuida en su enorme mayoría por trabajado- res manuales. Esto puede verse muy clara- mente cuando se compara el crecimiento vegetativo ocurrido entre los dos censos y el aumento experimentado por las diferen- tes categorías:
Cuadro 3
Crecimiento vegetativo entre 1917 y 1947 76%
Crecimiento del número de patronos 104%
Crecimiento del número de profesiones liberales 170%
Crecimiento del número de rentistas 19%
Crecimiento del número de empleados 209%
Crecimiento del número de jubilados 2.280%
Crecimiento del número de clases populares 80%
Con la excepción del pequeño número de “ren- tistas”, todas las demás categorías de la clase media han aumentado en proporción mucho más alta que el crecimiento vegetativo. Si ade- más se recuerda que las tasas de natalidad de los niveles medios y alto son considerablemen- te más reducidas que las de las clases popula- res, resulta obvio que parte de estas no sola- mente se ha transformado en “empleados” o “profesionales”, sino también en “patronos”.
Es probable que la contribución más fuerte a esta última categoría se haya originado direc- tamente de la inmigración. (ver gráfico 21) (ver cuadro 4 en página siguiente)
En efecto, ya en 1895 la gran mayoría de los propietarios y patronos de comercio o indus- trias eran extranjeros; su proporción en esas categorías resultaba muy superior a la existen- te en la población activa en general. Hasta don- de se conocen datos, esa situación, aunque en menor medida, se mantiene aún; por ejemplo, entre los contribuyentes de réditos hay 38% de extranjeros, mientras que su proporción en la población activa es bastante menor (22%). Como la gran mayoría de los inmigrantes per- tenecían a las clases populares, es claro que su aporte a estas categorías de las clases medias es síntoma de un considerable movimiento de
Cuadro 4. Porcentaje de extranjeros en algunas categorías de las clases medias autónomas (1895-1947)* Categorías 1895 1914 1935/38 1946/47 Patronos agrícolas – 57) – ) 36 Patronos ganaderos – 44) – Patronos industriales 84 64 45 – Patronos comercio 75 72 – – Contribuyentes Réditos – – – 38 Población activa 39 46 – 22
* II C. N. (tomos 2º y 3º); III C. N. (tomos 4º, 7º y 8º); IV C. N. (tomos 1º y 3º); Censo Nacional Agropecuario (Economía Rural), 1º, 1938.
Cuadro 5. Porcentaje de extranjeros en algunas categorías de las clases medias dependientes, y profesio-
nales (1895-1947)* Categorías 1895 1914 1947 Empleados públicos – 18 – Empleados de comercio 43 51 – Empleados bancarios – – 6 Empleados de seguros – – 19 Empleados de industria – – 22 Profesionales 53 45 15
* II C. N. (tomos 2º y 3º); III C. N. (tomo 4º); IV C. N.
Entre los profesionales y en la clase me- dia dependiente, la proporción de extran- jeros es mucho menor, en algunos casos
más baja que en la población activa; esta situación ya se observaba a comienzos de siglo.
El crecimiento de las clases medias dependientes se realizó pues, a través del ascenso de argenti- nos nativo, en gran mayoría hijos de inmigrantes extranjeros de origen popular. El gran número de la educación media y superior nos indica cuál fue el camino de ascenso a los niveles económico- sociales superiores, para estos núcleos.
En conclusión, puede afirmarse que durante el período de más intensa movilidad social –pro- bablemente desde el último veintenio del siglo pasado hasta el primer cuarto del presente– el tránsito de las clases populares a las clases me- dias se realizaba para el argentino, sobre todo a través de alguna categoría de los sectores de- pendientes o de las profesiones liberales. Para el inmigrante, en cambio, el camino de ascenso social era el de las actividades autónomas en el campo del comercio, la industria o, en me- nor medida, la agricultura: el tipo humano más frecuente entre los miembros de la clase media autónoma era (y sigue siendo en cierta medi- da) el self made man, el hombre que realizó personalmente el tránsito de uno a otro nivel social, y en el sector dependiente, el del “diplo- mado”, nacido en el país, cuyos estudios fueron costeados por la familia, ella misma de origen obrero, y probablemente extranjera. Desde en- tonces el ritmo y las posibilidades de ascenso se han aminorado considerablemente, aunque
es probable que en años recientes el fuerte im- pulso a la industrialización, el auge económi- co y el proceso inflacionista, hayan facilitado nuevamente ciertos movimientos de ascenso social, si bien no se dispone de datos para es- timar, aunque de manera aproximada, cuál fue su importancia. Debe recordarse además, que la Argentina sigue siendo una sociedad dotada de mayor fluidez que las viejas sociedades euro- peas, y este hecho tiene una gran importancia para la comprensión de la psicología de las cla- ses y de su orientación ideológica. Esta mayor “permeabilidad” de los niveles sociales supe- riores mantiene toda importancia aun cuando ciertos núcleos de la clase alta se caracterizan por una mayor rigidez y asilamiento y por su carácter hereditario (especialmente la alta bur- guesía terrateniente). Por otra parte, recorde- mos que las más importantes transformaciones en la estructura social del país en los últimos quince años no deben buscarse tanto en las va- riaciones de las posibilidades de ascenso social ofrecidas individualmente a los miembros de las clases populares, sino en la modificación de la composición y estructura de las clases mis- mas, particularmente en la formación de una alta burguesía industrial por un lado y de un nuevo proletariado urbano (también industrial en parte), por el otro.
Bibliografía
Bunge, A. 1917 Riqueza y renta de la
Argentina (Buenos Aires: s/d) Cap. VII.
Dorfman, Adolfo 1942 Evolución industrial
argentina (Buenos Aires: Losada).
Germani, G. 1942 “La clase media en la ciudad de Buenos Aires. Estudio Preliminar” en Boletín
E
n los capítulos precedentes hemos realiza- do un estudio de la estructura de cada uno de los tres sectores en que se desarrolla la ac- tividad económica del país. Este análisis –que podríamos llamar vertical– nos ha permitido descubrir, dentro de la escasez de datos dispo- nibles, sus respectivas pirámides económico- sociales: hemos tratado de determinar el grado de concentración de la propiedad y del control que se en cada sector y el volumen numérico y el significado económico-social de los varios grupos funcionales y ocupacionales que los constituyen. Nos falta ahora completar nuestro análisis con una visión de conjunto, que vuelva a colocar a la clase como eje de observación. Al análisis vertical se sustituye el análisis hori-zontal relativo a la composición de cada estra-
to y a las relaciones recíprocas de todos ellos. En primer lugar debemos preguntarnos de qué manera los tres grandes sectores de la ac- tividad económica contribuyen a la formación de cada nivel social. Porque la estratificación y la diferenciación de los habitantes no solo se originan del grado y la forma de distribución de la propiedad y del control económicos, sino que también dependen de la distribución de la población en las varias ramas de actividad. No solamente tal distribución determina en parte el volumen numérico de los varios grupos fun- cionales que constituyen las clases, sino que también influye fundamentalmente sobre sus características internas. La estratificación so- cial de un país prevalentemente agrícola difiere –como todos saben– de la de un país industriali- zado, no solo cuantitativamente, en las propor- ciones de los distintos niveles (que dependen además del grado y la forma de concentración de la propiedad) sino también desde un punto
Gino Germani
* Germani, G. [1955] 1987 “Estructura, composición interna y distribución ecológica de las clases popula- res, medias y altas” en Germani, G. Estructura social
de la Argentina. Análisis estadístico. (Buenos Aires:
Ediciones del Solar) pp. 194-217.
de vista cualitativo, en cuanto en este se cons- tituirán (o adquirirán importancia dinámica, lo cual da lo mismo) grupos económico-sociales inexistentes o casi, en una estructura de tipo primario. Además, no olvidemos que grupos “estructuralmente” análogos adquieren en cada tipo de sociedad características psicoso- ciales muy distintas. En nuestro país tenemos ejemplos muy claros de este fenómeno en los conocidos contrastes entre regiones prevalen- temente agropecuarias y regiones industriales. (ver cuadro1 en página siguiente).
Un estudio de la estructura y la composi- ción interna de las clases sociales no podría agotarse en verdad con un análisis de los dos hechos que hemos observado hasta aquí: el grado de concentración de la propiedad y del control y la distribución de la población en las diferentes ramas de actividad. Sin embargo son estas las dos variables principales de la estructura económica que es, en definitiva, so- cial. Por eso, sin dejar de señalar claramente su carácter incompleto, entendemos que su estudio constituye de todos modos una nece-
Gráfico 1. Estructura económico-social en los tres sectores de actividad agropecuario, industrial y de co-
mercio y servicios.
El sector terciario –comercio y servicios– es el que incluye la mayor proporción de clases medias.
Sector de comercio y servicios Sector industrial Sector agropecuario
Cuadro 1. Composición de las clases sociales. Cifras por cada 100 personas económicamente activas o con recursos propios.* Clases Sectores % Total “Autónomos” “Dependientes” Categorías % Categorías %
Alta I-II-III 0,7 Total autónomos 0,5 Total dependientes 0,2
I 0,3 Grandes propietarios agropecuarios 0,3 –
II 0,1 Grandes industriales 0,1 Altos dirigentes de la industria
III 0,3 Propietarios de grandes empresas
comerciales y servicios 0,1
Altos dirigentes Comercio y servicios
Altos dirigentes administración pública
0,2 Media
Superior I-II-III 6,6 Total autónomos 4,7 Total dependientes 1,9
I 1,1 Propietarios y patrones medios agropecuarios 1,0
Empleados superiores de grandes y medias explotaciones agropecuarias
0,1
II 1,5 Industriales medios 0,9 Dirigentes de industria media,
Técnicos y universitarios 0,6
III 3,8 Propietarios de empresas medias
de comercio y servicios 1,4
Dirigentes de empresas medias comerciales y servicios, Técnicos, profesionales, Funcionarios medios de la administración pública
1,2
Profesionales liberales 1,2
Varios 0,2 Rentistas medios 0,2
Media
Inferior I-II-III 32,9 Total autónomo 16,0 Total dependientes 16,9
I 8,2 Pequeños patronos agropecuarios 7,9 Empleados subalternos de explotaciones agropecuarias 0,4
II 4,4 Pequeños industriales 2,3 Empleados subalternos de la industria 2,0
Clases Sectores % Total
“Autónomos” “Dependientes”
Categorías % Categorías %
III 17,1 Pequeños patronos comercio y
servicios 4,8
Empleados subalternos del comercio y servicios
Empleados subalternos del Estado y entes públicos
12,3
Varios 3,2 Pequeños rentistas
Otros propietarios sin especificar 1,0
Jubilados 1,9
Empleados sin especificar 0,3
Clases
Populares I-II-III 59,8
Total trabajadores “por cuenta
propia” 4,9 Total “trabajadores dependientes” 54,9
I 16,0 Trabajadores por “cuenta propia” de
la agricultura y ganadería 1,0 Campesinos 15,0
II 21,9 Trabajadores “libres” de la industria 2,2 Obreros industriales 19,7
III 19,5 Trabajadores “libres” de comercio y servicios 1,6 Obreros y dependientes del comercio y servicios 17,9
Varios 2,4 Trabajadores “libres” sin especificar 0,1 Obreros y dependientes sin especificar 2,3
Total
General I-II-III 100,0 Total general autónomos 26,2 Total general dependientes 73,9
I 25,6 Autónomos agropecuarios 10,2 Dependientes agropecuarios 15,4
II 27,8 Autónomos industriales 5,6 Dependientes industriales 22,2
III 40,5 Autónomos comercio y servicios 9,0 Dependientes comercio y servicios 31,5
Varios 6,1 Autónomos varios 1,4 Dependientes varios 4,7
* Véase estimaciones capítulos 9, 10, 11 y 12. El sector “Varios” y “Sin especificar” comprende: “Rentistas” (se ha asignado el 20% al nivel superior de la clase media y el 80% al nivel inferior); “jubilados”: han sido asignados al nivel inferior de la clase media; “patronos”: también a la clase media inferior; “obreros” y “cuenta propia” a las clases populares; “empleados” al nivel inferior de la clase media.
saria introducción a cualquier investigación más detallada.
En el capítulo IX se llegó a una clasifica- ción preliminar de los diferentes grupos fun- cionales en dos grandes estratos sociales: las clases medias (incluyendo alta) y las clases populares. El examen de la estructura eco- nómica de cada uno de los grandes sectores de actividad nos ha permitido luego llegar a una discriminación más fina: volveremos, pues, a utilizar los resultados de estos aná- lisis para obtener una visión de conjunto de la estratificación social, enriquecida con la distinción en un número mayor de niveles económico-sociales. En el Cuadro 1 sinteti- zamos las estimaciones cuyos fundamentos se han detallado en los capítulos anteriores. La población activa de nuestro país se dis- tribuiría de este modo en los cuatros niveles siguientes:
Clase alta 0,7
Clase media superior 6,6
Clase media inferior 32,9
Clase populares 59,8
Analizaremos por separado la composición y otras características de cada uno de los estra- tos que componen esta pirámide social.