África meridional
A finales de los años ochenta, cuando ya llegaba a su término la guerra fría, las Naciones Unidas cosecharon por fin los frutos de muchos años de esfuerzos por poner cese a las guerras que habían asolado durante años al África meridional. A esto también contribuyó el ocaso del régimen de apartheid en Sudáfrica, cuya influencia llegaba hasta los Estados fronterizos de “primera línea” y que había apoyado a las fuerzas de oposición en Angola y Mozambique.
En 1988 Sudáfrica se comprometió a cooperar con el Secretario General para asegurar la independencia de Namibia. En 1992 el Gobierno de Mozambique y la Resistencia
Na-Las Naciones Unidas como administrador provisional
Las Naciones Unidas han ayudado en algunas ocasiones a administrar países en transición. Cuando se le ha pedido que intervenga después de un conflicto, la Organización ha desem-peñado una amplia gama de tareas en esta nueva forma de consolidación de la paz, asu-miendo en ocasiones todos los poderes de gobierno mientras trabajaba con los dirigentes políticos y civiles locales para crear un gobierno capaz de sostenerse por sí solo.
Un ejemplo de esa función de administración fue el de Camboya en 1992-1993, tras años de guerra civil. Según lo estipulado en el acuerdo de paz de 1991, el Consejo de Seguridad estableció la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya, que dirigió sectores fundamentales de la administración del país. Después de las elecciones de 1993, la misión cedió sus poderes al nuevo gobierno.
Otra operación de mantenimiento de la paz con responsabilidades administrativas fue la Administración de Transición de las Naciones Unidas en Eslavonia Oriental, Baranja y Srijem Occidental, desplegada desde 1996 hasta 1998 para ayudar a integrar pacíficamente a esa zona en Croacia.
En 1999 el Consejo de Seguridad estableció la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo, con poderes legislativos, ejecutivos y judiciales. La misión está administrando la provincia, aunque va devolviendo gradualmente esas funciones a las autoridades de Kosovo, hasta que se determine su situación definitiva.
También en 1999 el Consejo de Seguridad creó la Administración de Transición de las Naciones Unidas para Timor Oriental, con atribuciones legislativas y ejecutivas. La misión ayudó a desarrollar servicios sociales y cooperó en la reconstrucción y creación de las capacidades necesarias para que Timor Oriental alcanzara su identidad como nación. El Territorio logró la independencia en mayo de 2002 con el nombre de Timor-Leste.
cional de Mozambique (RENAMO) firmaron un acuerdo de paz para poner fin a la larga y debilitante guerra civil. Como parte del acuerdo, la Operación de las Naciones Unidas en Mozambique, desplegada en 1993, supervisó la cesación del fuego, la desmovilización de las fuerzas y las primeras elecciones multipartidarias del país, que se celebraron en 1994.
Angola. Una guerra civil intermitente pero devastadora en Angola, entre el Gobierno y
la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), azotó el país desde su independencia de Portugal en 1975. Las Naciones Unidas desempeñaron una importante función en la solución del conflicto mediante actividades como la mediación del Secretario General y sus enviados, la organización de negociaciones de paz, la imposición por el Con-sejo de Seguridad de un embargo de armas y de petróleo, con restricciones de viaje contra las fuerzas de la UNITA y supervisando elecciones nacionales.
El Consejo de Seguridad estableció varias misiones sucesivas de mantenimiento de la paz y políticas en Angola. La primera, en 1989, supervisó el retiro de Angola de las tropas cubanas progubernamentales. La segunda, que comenzó en 1991, procuró supervisar la cesación del fuego, verificar la desmovilización de los combatientes y observar las elecciones de 1992, pero cuando los resultados de las elecciones fueron rechazados por la UNITA se desencadenó nuevamente la guerra en el país.
Gracias a la mediación del Representante Especial del Secretario General, Sr. Alioune Blondin Beye, se firmó el Protocolo de Lusaka en 1994 y se logró una paz frágil. El acuerdo disponía la cesación del fuego y la integración de la UNITA en el Gobierno y en las fuerzas armadas. Para respaldar el acuerdo y ayudar a las partes a lograr la paz y la reconciliación nacional se estableció una tercera misión.
En 1997 el Secretario General visitó Angola a fin de promover la reconciliación y la organización de un Gobierno de unidad nacional, que tomó posesión en abril de ese año. También en 1997 se estableció la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en
An-gola (MONUA) para consolidar la paz y prestar asistencia en la transición. Sin embargo,
tras cuatro años de paz relativa, el conflicto volvió a estallar en diciembre de 1998, con graves consecuencias para la población civil. El Consejo de Seguridad reforzó las sanciones contra la UNITA por haber incumplido ésta las obligaciones contraídas en el acuerdo de paz de Lusaka.
El 26 de diciembre de 1998, un avión fletado por las Naciones Unidas se estrelló en una zona de operaciones miliares y una semana después, otro avión fletado por las Nacio-nes Unidas se estrelló también tras recibir varios disparos en la misma zona. Murieron los 15 pasajeros y los ocho miembros de la tripulación que iban a bordo. El Consejo reiteró que la UNITA era la principal responsable del deterioro del proceso de paz. En febrero de 1999 el Consejo permitió que finalizara el mandato de la MONUA. Sin embargo, en octubre estableció la Oficina de las Naciones Unidas en Angola (UNOA) y se nombró a un Repre-sentante del Secretario General a fin de examinar las medidas necesarias para restablecer la paz y ayudar en la consolidación de la paz, la asistencia humanitaria y la promoción de los derechos humanos.
África, prioridad política de las Naciones Unidas
África sigue siendo una de las zonas a las que las Naciones Unidas dedican mayor atención. La Organización ha abordado de manera innovadora y al más alto nivel el reto que suponen los prolongados conflictos y las viejas controversias en el continente. En la Declaración del Milenio, firmada en septiembre de 2000, los dirigentes mundiales decidieron dar su pleno apoyo a África, en particular mediante la adopción de medidas especiales para ayudar a que hiciera frente a los problemas relacionados con la paz y el desarrollo que afronta. Entre las actividades que las Naciones Unidas han llevado a cabo en África a lo largo de los años cabe destacar la campaña contra el apartheid en Sudáfrica, el firme apoyo dado a la independen-cia de Namibia y las 25 operaciones de mantenimiento de la paz desplegadas en distintos países del continente.
Entre ellas, la misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea ayuda a mantener la paz entre ambos países. Desde 2003, las fuerzas de las Naciones Unidas en Côte d’Ivoire apoyan los acuerdos de paz firmados entre partes divididas del país. Una misión desplegada en 2005 trabaja para apoyar el amplio acuerdo de paz suscrito entre el Sudán septentrional y meri-dional. En la República Democrática del Congo, una importante misión de mantenimiento de la paz ayudó a unificar a ese enorme país, que en 2006 celebró sus primeras elecciones democráticas desde su independencia. En Liberia, una operación de las Naciones Unidas ayuda a restablecer la estabilidad y alcanzar la reconciliación tras una guerra civil que se prolongó durante 14 años. Además, se ha autorizado el despliegue de nuevas operaciones de mantenimiento de la paz en Darfur, la República Centroafricana y el Chad.
En un informe de 1998 sobre las causas de los conflictos en África, el Secretario General instó a los países africanos a que hicieran uso de los cauces políticos en vez de recurrir a la respuesta militar; que adoptaran una buena gobernanza, respetaran los derechos hu-manos e impulsaran la democratización y una administración pública responsable; y que pusieran en marcha reformas para promover el crecimiento económico. Posteriormente, el Consejo de Seguridad aprobó varias resoluciones sobre el efecto desestabilizador de la entrada y circulación ilícitas de armas, los embargos de armas y la prevención de los con-flictos en África. Y en enero de 2000 celebró durante todo un mes una serie de reuniones dedicadas a África con el fin de abordar cuestiones como la resolución de los conflictos, el VIH/SIDA, los refugiados y los desplazados internos y las gestiones de las Naciones Unidas en pro de la paz.
El Secretario General y sus representantes especiales, asesores y enviados siguen par-ticipando activamente en la labor de las Naciones Unidas en África, y las Naciones Unidas siguen trabajando en estrecha colaboración con la Unión Africana y organizaciones subre-gionales como la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC).
Desde 2003, la Oficina del Asesor Especial para África trabaja para aumentar el apoyo internacional al desarrollo y la seguridad en África, mejorar la coordinación del apoyo que presta el sistema de las Naciones Unidas y facilitar el debate mundial sobre África, en parti-cular en lo que respecta al marco estratégico aprobado por los dirigentes africanos en 2001: la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD).
La prolongada guerra en Angola llegó a un abrupto fin cuando el fundador y dirigente de la UNITA, Jonas Savimbi, falleció en combate contra las fuerzas del Gobierno el 22 de febrero de 2002. La UNITA y las fuerzas armadas del Gobierno acordaron llegar a una cesa-ción del fuego en marzo, y en abril firmaron el memorando de entendimiento encaminado a conducir las disposiciones restantes del Protocolo de Lusaka.
A raíz de ello se amplió en cierta medida la presencia política de las Naciones Unidas, con el establecimiento, en agosto de 2002, de la Misión de las Naciones Unidas en Angola
(MNUA), para prestar asistencia a las partes a fin de llevar a cabo las tareas pendientes del Protocolo de Lusaka y ayudar al Gobierno con las elecciones, la promoción de los derechos humanos, el fortalecimiento del imperio de la ley, el apoyo a la reinserción de los soldados desmovilizados y la promoción de la recuperación económica.
En diciembre de 2002, el Consejo de Seguridad levantó todas las sanciones que había impuesto a la UNITA en los nueve años anteriores. A comienzos de 2003 se habían apli-cado las tareas restantes del Protocolo de Lusaka. Se disolvió la MONUA y se transfirió la responsabilidad de todas las actividades pendientes a una oficina fortalecida del Coordina-dor Residente de las Naciones Unidas.