Comencemos por bastante. Como señala Gutiérrez Rodríguez (2006), cuando fun- ciona como un cuantificador denota, de forma similar a mucho, “cantidad en grado alto” (9a); en su empleo como adjetivo, sin embargo, se interpreta de modo semejan- te al adjetivo suficiente, puesto que significa “cantidad en grado suficiente para un fin” (9b):
(9) a. Bastantes trabajadores han secundado la huelga.
b. Tiene conocimientos bastantes (suficientes) para desempeñar esa labor.
Que bastante se comporta como un cuantificador en (9a) queda probado por su ca- pacidad de legitimar el SN que encabeza como sujeto preverbal. Pero, además, la ads- cripción de bastante a la clase de los cuantificadores se pone de manifiesto cuando ve- mos que puede también introducir construcciones partitivas (10a) y aparecer delante de adjetivos prenominales (10b):
(10) a. Bastantes de esos libros estaban destrozados.
b. En ese despacho trabajaban bastantes buenos abogados.
Por el contrario, en tanto que adjetivo, bastante podrá, en primer lugar, aparecer pos- puesto al nombre, aunque en esa posición exige la presencia de un complemento de fi- nalidad introducido por para (9b). Además, como se ve a continuación, podrá funcionar como predicado nominal (11a) y admite la modificación del lo cuantificativo (11b):
(11) a. Los huecos en las fachadas son ya bastantes. b. He leído lo bastante (como para poder opinar).
Por tanto, si, como acabamos de indicar, bastante puede funcionar en algunos casos como cuantificador, resulta esperable que pueda preceder a otro, como vimos que ocu- rría efectivamente en (3a). Lo sorprendente, sin embargo, es que bastante, a pesar de ser un adjetivo, no pueda, como muestra (3b), seguir a ese indefinido. Si la adscripción categorial no puede ser la explicación de esta anomalía, debemos buscarla probable- mente, como ya sugerían Eguren y Sánchez López (2003: 95), en su semántica. Efec- tivamente, las peculiaridades distribucionales de bastante cuando es adjetivo podrían estar relacionadas con su naturaleza modal, la misma que la de su sinónimo suficiente, igualmente incompatible con otro:
(12) a. *Asistieron otros {bastantes/suficientes} empresarios (para discutir las medidas pro- puestas).
b. *Asistieron otros empresarios {bastantes/suficientes} para discutir las medidas pro- puestas.
En relación con este carácter modal de bastante y suficiente, creemos que es escla- recedor el trabajo de Bosque (1996) dedicado a demasiado y excesivamente. Estas piezas léxicas contienen en su denotación alguna suerte de evaluación subjetiva de lo
72 60 problemas de gramática
que resulta excesivo. De ahí su naturaleza modal epistémica como consecuencia de la cual resultan incompatibles con el imperativo (13) y no pueden interpretarse como enunciados ilocutivos cuando acompañan a un verbo realizativo, como muestra el con- traste entre (14) y (15) (son todos ejemplos tomados de Bosque, 1996):
(13) a. *Por favor, trabajen demasiado. b. *Viajemos excesivamente.
(14) a. Te prometo cuatro cosas. [UNA PROMESA]
b. Hablaré con varias personas. [UN COMPROMISO]
(15) a. Te prometo demasiadas cosas. [UN JUICIO,NO UNA PROMESA] b. Hablaré con demasiadas personas. [UN JUICIO,NO UN COMPROMISO]
Un último corolario del carácter modal de estas palabras es que, en tanto que depen- dientes de juicios epistémicos, dan lugar a sintagmas de referencia obligadamente ines- pecífica, como ponen de relieve los ejemplos siguientes, de nuevo tomados de Bosque (1996):
(16) a. {Mucha/*Demasiada} gente, que tiene problemas, va constantemente al psiquiatra. b. Juan ve más televisión que {muchas/*demasiadas} personas.
En (16a), la oración de relativo apositiva fuerza la lectura específica del sintagma y, puesto que demasiado es inespecífico, es rechazado en ese contexto. También deben ser específicos los cuantificadores que aparecen en el complemento de una comparati- va de desigualdad como la de (16b). La agramaticalidad desencadenada por demasia-
do en esa construcción indica, de nuevo, que se trata de un cuantificador inespecífico.
Pues bien, en nuestra opinión, podríamos extender el análisis de demasiado desa- rrollado por Bosque a los adjetivos bastante y suficiente. Como demasiado, estos dos adjetivos entrañan una evaluación de lo que es suficiente o no. Consideramos plausi- ble, por tanto, proponer que estos adjetivos son legitimados del mismo modo que los cuantificadores epistémicos, es decir, a través de un operador modal. Siendo esto así, los sintagmas en los que aparecen deberían ser, como sucede con demasiado, inespe- cíficos (Gutiérrez Rodríguez, 2006: 885). Y, en efecto, como demasiado en (16), bas-
tante adjetivo (y suficiente) no puede ir nunca con oraciones relativas apositivas, ni
aparece dentro de comparativas de desigualdad, dos contextos que dan lugar a lecturas específicas1:
(17) a. *Veo todos los días {bastantes/suficientes} libros, que no están bien escritos. b. *Los libros de autoayuda a menudo tienen más atractivo que {bastantes/suficientes}
libros académicos.
La inespecificidad de los adjetivos bastante y suficiente también se pone de mani- fiesto si observamos su comportamiento en las oraciones relativas que aparecen en contextos intensionales como el creado por buscar. El modo indicativo en esas cláu- sulas fuerza la lectura específica; el subjuntivo, en cambio, induce la interpretación
1En los ejemplos de (17) y (18) debe descartarse la lectura en que bastante significa ‘cantidad en grado alto, mu-
cho’, puesto que esa interpretación se corresponde con el uso de esa pieza léxica como determinante cuantificador y es- tamos hablando aquí únicamente del uso adjetivo, el que significa ‘suficiente’.
inespecífica. Pues bien, los adjetivos que estamos analizando no pueden aparecer con oraciones de relativo en contextos intensionales si el verbo está en indicativo (18a); si la oración de relativo está en subjuntivo, resultan, por el contrario, aceptables (18b):
(18) a. *Busca {bastantes/suficientes} árboles que tienen hojas rojas. b. Busca {bastantes/suficientes} árboles que tengan hojas rojas.
Es precisamente esto lo que parece indicar una de las propiedades más llamativas tanto de bastante como de suficiente. Se trata de adjetivos que favorecen de tal modo lecturas inespecíficas que los sintagmas en que aparecen no llevan ningún tipo de de- terminación, es decir, son siempre SSNN escuetos, independientemente de si son pre- o posnominales (Gutiérrez Rodríguez, 2006: 875):
(19) a. *Ha traído {sus/esas/unas} bastantes baldosas para cubrir el suelo. b. *Ha traído {sus/esas/unas} suficientes baldosas para cubrir el suelo. (20) a. *Ha traído {sus/esas/unas} baldosas bastantes para cubrir el suelo.
b. *Ha traído {sus/esas/unas} baldosas suficientes para cubrir el suelo.
Y esta podría ser la clave que explica la agramaticalidad del orden *otros bastantes. Nótese que en las oraciones de (21) otro ocupa la posición del determinante que se re- chaza en (19-20), por lo que no resulta compatible con el adjetivo modal e inespecífi- co bastante (y tampoco con su equivalente suficiente):
(21) a. *Ha traído otras {bastantes/suficientes} baldosas para cubrir el suelo. b. *Ha traído otras baldosas {bastantes/suficientes} para cubrir el suelo.
Así pues, el hecho de que bastante, en consonancia con su naturaleza modal, sólo pueda aparecer en SSNN fuertemente inespecíficos como son los SSNN escuetos, po- dría ser un buen punto de partida a la hora de explicar que no pueda nunca ir precedi- do por ningún determinante y, por tanto, tampoco por otro.