• No results found

4.2 Proposed Parallelization: Distributed-Tree-Parallelization

4.2.3 Distributed Transposition Table

Uno de los rasgos característicos del servicio doméstico en Chile es su alta concentración en la Región Metropolitana de Santiago (RMS en adelante). La encuesta Casen confirma esta tendencia histórica. Como se aprecia en el Gráfico 4.4, esta región ha llegado a representar en su valor más bajo un 47,9% del país en 1990 y en su valor más alto un 51,4% del total en el año 1992. Sin embargo, entre 1990-2006 la participación regional en el total de trabajadores domésticos del país ha tendido a la baja desde 1998 como se muestra más abajo en el Gráfico 4.5, lo que ha implicado una disminución de 1,3 puntos porcentuales durante el intervalo 1990-2006.

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

127.945 152.149 144.170 152.111 148.895 166.888 182.000 171.416 267.153 295.726 293.060 307.589 296.921 330.653 374.195 368.155 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 N o cupa do s/a s Años

Gráfico 4.4 Ocupados/as en Servicio Doméstico en Chile y RMS 1990-2006

Total ocupados/as en Servicio Doméstico RMS Total ocupados/as en Servicio Doméstico Chile

183

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

La alta participación de la RMS en el servicio doméstico del país se relaciona con la mayor concentración de la población chilena en esta Región, la cual ha bordeado el 40% del total desde 1990 en adelante, lo que a su vez se ha acompañado de la presencia de hogares con ingresos más altos, en comparación con el resto de Chile. La encuesta Casen de 2006 indica que el ingreso promedio proveniente del trabajo por hogar en esta región era de $713.553, lo que supera el promedio del país que ascendía a $541.063 (ambos valores a precios constantes del año 2008), es decir, los ingresos en la RMS superaban en casi 32% a la media del país.

Asimismo, un examen de las remuneraciones del servicio doméstico pagadas en la RMS, demuestra que éstas son más altas que en el resto del país, lo que contribuiría a su alta concentración en esta zona. En este sentido, en 1996, según la encuesta Casen, las remuneraciones medias del servicio doméstico ascendían a los $162.312 en los hombres y a $103.475 para las mujeres (precios constantes al año 2008). Una década más tarde y según el mismo instrumento, el promedio de ingresos de los hombres era de $195.953 y el de las mujeres igual a $182.293 (precios constantes al año 2008), cifras que superan el promedio

47,9 51,4 49,2 49,5 50,1 50,5 48,6 46,6 52,1 48,6 50,8 50,5 49,9 49,5 51,4 53,4 0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 90,0 100,0 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 P o rc ent a je Años

Gráfico 4.5 Participación del servicio doméstico de la RMS/Chile 1990-2006

184

de ingreso a nivel nacional de esta ocupación al mismo año, igual a $186.248 en hombres y de $157.624 en las mujeres (ambos valores ajustados a precios constantes al año 2008).

Pese a esta diferencia a favor de la RMS, es necesario considerar que en todos los casos los valores estuvieron ubicados por debajo de la media de ingresos de la PEA regional masculina y femenina, respectivas. Evidencia de esta desigualdad es el hecho que al analizar la proporción que representan los ingresos promedios del servicio doméstico de la RMS, en comparación con los de la categoría Empleado u obrero del sector privado de ambos sexos, los cuales les siguen inmediatamente arriba en la escala de remuneraciones, según la encuesta Casen, se obtiene las siguientes proporciones como muestra el cuadro 4.3:

Cuadro 4.3

Proporción que representan las remuneraciones del servicio doméstico de la RMS, en comparación con la categoría de empleado u obrero del sector privado

1996 2006

Tipología Hombre Mujer Hombre Mujer

Servicio doméstico puertas

adentro 69% 70% 52% 74%

Servicio doméstico puertas

afuera 68% 42% 50% 43%

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

Como es evidente, las remuneraciones del servicio doméstico en la RMS no igualan a las de la categoría de empleado u obrero del sector privado. Los hombres del servicio doméstico muestran un desmejoramiento de sus remuneraciones entre ambos años y en ambas modalidades. Por su parte, las mujeres que trabajan puertas adentro son quienes muestran una mejoría, mientras las que se desempeñan puertas afuera son las que en peor condición se encuentran desde el punto de vista de los ingresos. Para un examen más detallado de la situación de las remuneraciones promedio ponderadas en función de la modalidad de trabajo para los años 1996 y 2006 en la RMS, según la encuesta Casen respectiva, se ha elaborado el Cuadro 4.4:

185

Cuadro 4.4 Ingresos promedios ponderados al interior del servicio doméstico, según modalidad, RMS 1996-2006 (precios constantes 2008)

1996 2006

Hombre Mujer Total Hombre Mujer Total

Servicio doméstico puertas adentro $163.228 $129.179 $129.906 $200.149 $230.795 $230.640 Servicio doméstico puertas afuera $161.396 $77.771 $78.613 $191.757 $133.791 $134.995

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

La relativa mejor posición que exhiben las trabajadoras domésticas puertas adentro hacia el 2006 se justifica, en primer lugar, en razón de la menor oferta de mano de obra que habría lo que a su vez se apoya en la progresiva menor disposición que habría de las trabajadoras para desempeñarse puertas adentro, lo que se materializa en el incremento sustantivo que ha experimentado la modalidad puertas afuera, que al igual que lo ocurrido a nivel nacional, aumenta a lo largo de estos últimos años.

De esta forma, conforme a los resultados de la encuesta Casen, se observa la siguiente distribución por modalidad para los años 1990 y 2006, expresada los Gráficos 4.6 y 4.7, de forma correspondiente. Puesto que las mujeres son mayoría dentro del segmento ocupacional, en 1990 aquellas que se desempeñaban puertas afuera constituían un 67,6% del total del servicio doméstico y el 2006 llegaban a un 81,6%.

186

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

Fuente: elaboración propia con base a Encuesta Casen Interactiva desarrollada por Mideplan en Redatam+SP, para los años respectivos

0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0

Hombre Mujer Total

Po

rcenta

je

Gráfico 4.6 Servicio Doméstico RMS, según modalidad (1990)

Servicio doméstico puertas adentro Servicio doméstico puertas afuera

0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 90,0

Hombre Mujer Total

P o rc ent a je

Gráfico 4.7 Servicio Doméstico RMS, según modalidad (2006)

Servicio doméstico puertas adentro Servicio Doméstico puertas afuera

187

El rechazo por la modalidad puertas adentro se relaciona principalmente con las extensas jornadas que conlleva, lo que va en directo desmedro de la vida personal y familiar de estas mujeres. Considérese al respecto que el promedio de horas semanales trabajadas en esta modalidad al año 2006 era de 87 contra 46 horas de sus contrapartes puertas afuera (Casen, 2006), lo que además supera con creces la media de 50 horas a la semana de la PEA (Casen, 2006).

En segundo lugar se hallaría el aumento de la conciencia de derechos entre estas trabajadoras y que junto a los cambios en la legislación laboral desde los noventa, ya mencionado anteriormente, presionaría por mejores condiciones labores; sin embargo, se debe tener presente que este cambio de actitud de las trabajadoras domésticas no ha sido bien recibido por las empleadoras chilenas (Stefoni, 2003), por lo que se sostiene que el efecto de esta mayor conciencia no es una relación lineal, mecánicamente a favor de mejores remuneraciones y, por tanto, debe ser analizada junto a otro factor como es la presencia de trabajadoras domésticas peruanas, quienes se aglutinan en la modalidad puertas adentro (Dirección del Trabajo, 2005a).

En su investigación con trabajadoras domésticas peruanas en Santiago de Chile, Stefoni (2003) concluye que las patronas se quejan de la ausencia de actitud de nana21 de las chilenas, lo que ha conformado una nueva fuente de conflictos entre ambas partes. En esta perspectiva, Stefoni sostiene que la inserción laboral de las trabajadoras peruanas correspondería a una ocupación de carácter complementario, es decir, la mano de obra local ya no desea ocupar esos puestos.

Hallazgos similares relativos a la crítica sobre la actitud de las chilenas son identificados por Staab & Maher (2006). A partir de su estudio realizado en Santiago en el año 2002, las autoras establecen que los/as empleadores/as de clase media y media alta de trabajadoras domésticas peruanas, desarrollan un discurso que se mueve en dos direcciones: elogian a las peruanas como buenas trabajadoras, al mismo tiempo que las denigran considerándolas más atrasadas y menos educadas que la población chilena. La valoración positiva buscaría disciplinar a la clase trabajadora chilena, que los/as empleadores/as dicen