Chapter 2 Document Clustering on GPU Clusters
2.5 Experimental Results
2.5.4 Document Clustering Performance
En el análisis del nivel retórico en el discurso de ―Indagación del choteo‖ como ensayo periodístico, no pudiera faltar la alusión al empleo figuras retóricas; puesto que estas plagan el texto mañachiano salvándolo del aturdimiento que pueden provocar los extensos párrafos y la recurrencia de oraciones subordinadas. En tal sentido, vale aclarar que, aunque las figuras se asumen dentro del análisis retórico, comparten nociones de la sintaxis y la semántica, según el tipo de tropo.
Sobresale la interrogación retórica como giro enfático para afirmar y activar el pensamiento lógico del lector: ―¿Qué es el arte sublimemente cómico es decir, profundamente humorístico de Charles Chaplin, por ejemplo, sino una sinfonía en la clave de la dignidad frustrada?‖. Resalta también el empleo del poliptoton (también llamado polípote o derivación) que implica la repetición de un nombre o un verbo en diferentes tiempos para reforzar y fijar un contenido específico: ―todo orden implica autoridad. Ordenar es sinónimo de mandar. En el desorden, el individuo se puede pronunciar más a sus anchas‖. ―Si la mediocridad es tan tolerada en Cuba, es porque la intolerancia supone una autoridad, cosa repulsiva en sí‖. El autor emplea primeramente el participio ―tolerada‖ y luego el sustantivo ―intolerancia‖ que tiene la misma base léxica y un prefijo incorporado. Este recurso, permite reflexionar sobre el tema en cuestión, poniendo el punto de mira en la palabra que se repite, que en este caso es la tolerancia, con lo que también establece un juego de palabras.
Se usa la sinonimia no como antídoto contra el vicio de la repetición sino para reiterar un concepto, reformularlo, y explicarlo en todas sus variantes y acepciones: ―Un choteo, es decir, confusión, subversión, desorden; en suma: relajo‖.
La omisión deliberada de conjunciones, denominada asíndeton, agiliza el ritmo de lectura y transmite una sensación de dinamismo y apasionamiento, que crea un efecto dramático e intensifica la fuerza expresiva (―«Los barriles ‒decía‒, los fardos, las cajas, todo iba de un lado para otro: aquello era un choteo»‖, ―Un choteo, es decir, confusión, subversión, desorden; ‒en suma: «relajo»‖). El empleo de la etopeya, descripción de cualidades
88 internas (―carácter, moral, espíritu‖) proporciona al texto sensibilidad y humanismo (―amigo muy criollo, limpio de toda malicia intelectual, aunque bastante curtido en todo lo demás‖, ―Pero el cubano es tan sincero ‒sincero hasta cuando miente, cosa que hace sin escrúpulos‒ que le repugna toda forma irónica de impugnación‖).
No faltan en los epígrafes variadas construcciones metafóricas, tanto las que asignan la pauta tradicional (―¿Qué es el arte sublimemente cómico (es decir, profundamente humorístico) de Charles Chaplin, por ejemplo, sino una sinfonía en la clave de la dignidad frustrada?‖) como las que incorporan vocablos y frases de la conversación habitual (―…las cosas andan manga por hombro‖).
La metáfora, tanto poética como conversacional, es ampliamente empleada por el autor; expresiones como: descongestionador espiritual (varias veces empleada para describir al choteo), aleteo de aspiración, fibras del pueblo, succionador de entusiasmos, entre otras, muestran cómo el autor pone en movimiento el campo del significado de la palabra, para motivar al lector a seguirlo en sus disertaciones.
Dentro de estas figuras, también aparecen otras que se clasifican en el grupo de las semánticas o aquellas que sustentan los juicios mediante los tropos: la ironía, la paradoja u oxímoron.
La ironía y el sarcasmo constituyen norma dentro del texto con la finalidad de mostrar al que lee la presencia de un narrador cercano al tema en cuestión; un ejemplo de ello es la oración ―se les llamaba filomáticos, se les acosaba como traidores a una causa juvenil que tuviera por principio el santo derecho a la holganza‖, para referirse a la juventud de todos los tiempos. Esconde, tras la burla aparentemente simple, críticas a los valores perdidos de la sociedad.
El autor emplea la paradoja para contraponer realidades opuestas, para lograr la contradicción aparente, que encierra una tercera lectura en sí. Por ejemplo, ―Al par que uno de los grandes padecimientos del cubano, la burla crónica ha sido una de sus grandes defensas‖, y ―la sal de una tierra de azúcar‖, para referirse al choteo como hábito negativo En el epígrafe ―Efectos del choteo‖ resulta característico el uso de imágenes y símbolos; tal es el caso de la ―saeta‖ o ―dardo‖, empleado referidas veces por el autor para referirse al choteo. Estas imágenes ayudan a reforzar la opinión del ensayista, pues se asocian al tema, es decir, el lector imagina el choteo de modo simbólico y durante la lectura los símbolos
89 constituyen una guía, de ahí que también se refiera a la trompetilla como una mínima saeta y posteriormente retoma la imagen pero refiriéndose al dardo. Además, el autor le confiere valor positivo, o negativo en este caso, a la simbología, por lo que logra influir directamente en el que lee. Además, Mañach emplea el mítico ―Narciso‖ como símbolo en dos ocasiones: ―…puede el Narciso tropical contemplar su imagen…‖ y ―…hacer de Narciso un monstruo‖.
―El perro del hortelano‖ es otro símbolo empleado por Mañach. El autor refiere esta leyenda urbana para explicar las características del choteador. Una vez más el narrador se funde con el tema, Mañach se apropia de este referente español de la holganza: ―… el perro del hortelano, si no trabajó, tampoco dejó a los demás trabajar…‖, para reprender a modo de mofa, como el tema que trata.
Mañach también emplea la concatenación: ―El cubano la rechaza como rechaza toda superstición, todo dogma o beatería‖; la primera oración termina con la palabra que comienza la segunda, aunque existe un nexo que las une. Y ―el cubano es tan sincero – sincero hasta cuando miente‖. Este recurso tiene carácter enfático, pues retoma una palabra de la idea anterior, con el fin de resaltarla y darle continuidad, Mañach nuevamente acierta al emplear este recurso pues está implícito en él, el sarcasmo.
La elipsis o zeugma (―aunque no de una irremediable fijeza, sí de muy lenta mudanza‖); en cuanto a la igualdad de estructuras está el paralelismo [según sucede en ―así como se crearon (…) instituciones y apoderados (…), así en otras zonas (…), se improvisaron también órganos y agentes de satisfacción‖]; para la repetición de estructuras se al quiasmo o retruécano (como ejemplo, ―si la idiosincrasia nacional modela a su manera la historia, también creo que la historia misma deja su impronta en el carácter‖).
De manera general, y como se ha visto, muchos de los recursos retóricos se entremezclan con la sintaxis y la morfología, aunque siempre sin desprenderse de implicaciones semánticas. En tal sentido, debe reconocerse su función en materia de convencimiento y persuasión del lector, puesto que en ―Indagación del choteo‖ los dispositivos retóricos tributan a la comprensión del texto y a su embellecimiento.