2004 school leaders
9. Conclusions and recommendations
9.1 The research questions (RQs)
9.1.2 RQ2 How far does the delivery process develop and change as citizenship education becomes more embedded
A lo largo de la historia de la humanidad, se han construido y reconstruido significados, intenciones y propósitos alrededor del campo educativo y más específicamente, alrededor de la educación inclusiva. Cabe señalar además, que dicho término, el cual transita cada vez con más fuerza en entornos educativos, es un concepto relativamente joven que a través de la historia se ha ido transformando simultáneamente con las múltiples maneras de comprender lo educativo, desde una perspectiva mucho más amplia que cobije a todos sin ningún tipo de distinción.
Propósito que ha permitido vincular para su consecución, el esfuerzo en distintos momentos de organismos internacionales, a los cuales los une la preocupación en la búsqueda de mayores oportunidades sociales y con ello de una mejor calidad de vida para todos.
Así, en el marco mundial se han venido construyendo propuestas para que se elimine cualquier barrera, marginación o exclusión; y se generen oportunidades y alternativas para todos en el sector educativo, de manera que sea este último, el que deba adaptarse y generar estrategias para el reconocimiento de los individuos como sujetos de derechos, diferentes y diversos, en pro de su aprendizaje, desarrollo y proyección social.
A continuación, se hace alusión a algunos lineamientos internacionales relevantes, enmarcados en las declaraciones mundiales que propenden por una EpT emitidas por distintas organizaciones.
2.1.1.1 Declaraciones mundiales
La educación como derecho fundamental, fue reconocida por la Declaración Mundial de los Derechos Humanos en el año1948. En dicha declaración se establece como objetivo principal “el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales” (ONU, 1998, p.6). Se plantea entonces ante la Ley, la igualdad sin distinción alguna y protección ante cualquier tipo de
discriminación, resaltando la importancia de asumir como reto educativo, el favorecimiento del desarrollo del ser humano a través de procesos formativos e incluyentes,
independientemente de la etnia, género, grupo social, consideración cultural o condición individual que presente.
Uno de los primeros pasos en la construcción de caminos hacia la educación inclusiva, se dio en el marco del Proyecto Principal de Educación, aprobado en la vigésima primera (21) Reunión de la Conferencia General de la UNESCO en el año de 1980, donde surgió el
Proyecto Principal de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC, 1980-2000). Este proyecto contó con el aval de los países de la región para realizar un esfuerzo colectivo dirigido a ampliar la cobertura de los sistemas educativos, reducir el analfabetismo e
introducir reformas para mejorar la calidad de la educación (UNESCO, 2002).
Los objetivos a cumplir antes del año 2000 de este proyecto fueron los siguientes:
Alcanzar la escolarización básica a los niños en edad escolar y ofrecerles una educación general mínima de 8 a 10 años de duración; superar el analfabetismo, desarrollar y ampliar los servicios educativos para jóvenes y adultos con escolaridad incipiente o sin escolaridad; mejorar la calidad y la eficiencia de los sistemas educativos, y de la
enseñanza en general, a través de la realización de las reformas necesarias y del diseño de sistemas efectivos de medición de los aprendizajes (UNESCO, 2011).
Es importante resaltar que este proyecto propone la educación en un marco que incluye distintos grupos poblacionales. Además, consigna dentro de sus fundamentos que la calidad se entiende como la superación del analfabetismo. A partir del análisis de sus objetivos, es evidente que la calidad se reduce a la disminución del mismo y a la ampliación de la cobertura.
Diez años más tarde, en 1990, se llevó a cabo en Jomtien (Tailandia) la Declaración Mundial sobre Educación para Todos y el Marco de Acción para Satisfacer las Necesidades
de Aprendizaje. Es importante mencionar que, para esta declaración, la palabra todos se debe entender como el término que incluye a niños, niñas, jóvenes y personas de edad adulta, y cuyo propósito persigue el fortalecimiento de la educación básica considerada como la base del aprendizaje y desarrollo humano permanentes (UNESCO, 1990). Cabe resaltar la
intención de esta Declaración de generar y aprovechar posibilidades para el acceso y equidad en la educación para todos, teniendo en cuenta las características de cada país, de cada cultura, con el fin de reducir desigualdades y discriminaciones.
En este sentido, a la educación se le da un lugar importante como medio que posibilita el desarrollo humano y el progreso de las naciones; por eso se hace una campaña para que desde la enseñanza4 primaria universal, se erradique el analfabetismo. “La calidad va dirigida
a mejorar la educación básica mediante la satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje de niños y niñas, jóvenes y personas de edad adulta de diversos grupos5
desasistidos” (UNESCO, 1990, p. 5). En esta Declaración es importante señalar el concepto de diversidad que emerge en la medida en que se reconoce la presencia de diferentes grupos poblacionales; asimismo, los conceptos de acceso y equidad, referidos a las oportunidades que genera el servicio educativo para reducir desigualdades, suprimir discriminaciones u obstáculos, también se hace presente el de eficacia, vista como la utilización y optimización de los recursos y, por último, el de integración, como el formar parte del sistema educativo.
Posterior a la Declaración de Jomtien, se hizo necesario reconocer las particularidades de algunos grupos cuya presencia había sido frágil hasta el momento. Por esta razón, en 1994
4 Desde la Declaración sobre Educación para Todos (1990), la enseñanza se orienta a satisfacer necesidades
básicas de aprendizaje, lo que incluye las capacidades cognitivas, los valores y las actitudes, así como los conocimientos sobre materias determinadas.
5 De acuerdo con la Declaración Mundial sobre Educación para Todos y el Marco de Acción para Satisfacer las Necesidades de Aprendizaje “la diversidad de grupos se refiere a los pobres, los niños de la calle y los niños que trabajan, las poblaciones de las zonas remotas y rurales, los nómadas y los trabajadores migrantes, los pueblos indígenas, las minorías étnicas, raciales y lingüísticas, los refugiados, los desplazados por la guerra, y los pueblos sometidos a un régimen de ocupación y las personas impedidas” (UNESCO, 1990, p. 5).
en España, se organizó la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales, en cooperación con la UNESCO.
Allí, participaron representantes de 92 países y 25 organizaciones internacionales. Esta conferencia dio como resultado la Declaración de Salamanca por medio de la cual se reafirma “el compromiso con la Educación para Todos, reconociendo la necesidad y urgencia de impartir enseñanza a todos los niños, jóvenes y adultos con Necesidades Educativas Especiales dentro del sistema común de educación” (ONU, 1994, p.7, mayúscula en el original). La Declaración recoge las pretensiones de los países participantes con miras a alcanzar una EpT, entendida como una educación que promueva una cultura integradora prestando especial atención a los niños y jóvenes con Necesidades Educativas Especiales (en adelante NEE). En esta declaración, dichas necesidades se refieren al colectivo,
específicamente de niños y jóvenes con discapacidad mental, sensorial y/o motora que hacen parte de las escuelas regulares o escuelas ordinarias, en las cuales prevalecen los colectivos normotípicos6. En la Declaración, también se resalta la importancia de generar dentro de las
escuelas, espacios que acojan a los colectivos con discapacidad y promuevan un sistema educativo para todos. De dicha pretensión, emergen las aulas integradoras7como esos
espacios dentro de la escuela, donde se deben propiciar oportunidades de aprendizaje acordes con las necesidades que presente el niño para que obtenga la posibilidad de avanzar en su proceso individual, pero dentro de un colectivo (ONU, 1994).
6 Palabra usada para hacer referencia a los grupos de niños y adolescentes donde no se reporta ninguna
discapacidad reconocida y cuyo desarrollo se circunscribe a lo esperado.
7 Se habla de aulas integradoras ya que es el término usado en la Declaración de Salamanca para referirse a las
aulas regulares que acogen a los colectivos en situación de discapacidad pero sin ningún tipo de transformación en el plan de estudios o currículo. La integración refiere únicamente a la presencia y permanencia física de dichos colectivos en el aula regular.
Si los principios de esta Declaración se ponen en marcha tal cual están consignados en ella, se garantizaría el acceso y la participación de todos en el sistema educativo. En línea con lo anterior, también se respetaría el acceso y la participación de los grupos con NEE en instituciones educativas, pues estos espacios son propicios para potenciar sus habilidades y hacerlos partícipes activos dentro de un contexto social.
Hacia el año 2000 se llevó a cabo el Foro Mundial sobre la Educación: Marco de Acción de Dakar-Senegal. Este ratificó la intención de Jomtien del año 1990 de la EpT. Es en el Foro de Dakar donde se amplió la visión sobre “la lucha contra el HIV-SIDA, la primera infancia, la salud en la escuela, la educación de las niñas y las mujeres, la alfabetización de adultos y la educación en situaciones de crisis” (UNESCO, 2000, p.3).
A partir de este marco de referencia se establecen directrices para la corresponsabilidad internacional en la educación y en particular dentro del Marco de Acción Regional para las Américas.
Se establece así, el compromiso con los siguientes aspectos:
la atención y educación de la primera infancia (...), educación básica (...), satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje de jóvenes y adultos (...), logros de aprendizaje y calidad de la educación (...), educación inclusiva (...), educación para la vida (...), aumento de la inversión nacional en educación y efectiva movilización de recursos en todos los niveles (...),
profesionalización docente (...), nuevos espacios para la participación de las comunidades y la sociedad civil (...), vinculación de la educación básica a las estrategias para superar la pobreza y las desigualdades (...), utilización de las tecnologías en la educación y gestión de la educación (...) (UNESCO, 2000, p.4).
A partir de estos compromisos, cabe resaltar la relevancia de dos conceptos que emergen por primera vez: primera infancia y educación inclusiva. El primero se enfoca a la atención, el cuidado y desarrollo integral8 de los niños menores de seis años. El segundo,
como aquella que asegura el acceso, la permanencia, la participación y la integración de todos
8 De acuerdo con la Declaración, es el que se deriva a partir del acceso a programas de salud, nutrición,
los colectivos y su no discriminación por motivos culturales, lingüísticos, sociales, de género o individuales (UNESCO, 2000).
De esta manera, la educación inclusiva visibiliza la diversidad, a partir del
reconocimiento de los colectivos de sociedades multiétnicas, plurilingües y multiculturales, y se asume así, como valor y potencialidad para el desarrollo de la sociedad y de los individuos. (UNESCO, 2000).
En el año 2002, se llevó a cabo en la Habana, Cuba, La Primera Reunión
Intergubernamental del Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (2002-2017), para orientar cambios en las políticas y prácticas educativas con miras a los desafíos del siglo XXI. Dichos desafíos se refieren al desarrollo humano, la equidad social y la integración cultural, sin desconocer que ya en la región se habían adelantado avances en la cobertura, la calidad y la equidad de la educación sin que los resultados fueran los esperados (UNESCO, 2002).
Con base en el recorrido histórico anteriormente descrito y teniendo en cuenta que el propósito es comprender cómo la educación inclusiva avanza progresivamente como concepto transformado, construido y reconstruido a partir de las reflexiones, cuestionamientos y marcos de referencia internacionales, se podría decir que el desarrollo de estas propuestas e
iniciativas, constituyen una oportunidad de mirar la educación desde otra perspectiva, donde se reconoce la diversidad y se propende por una educación de calidad para todos sin exclusión alguna.
Es así que en el año 2005, la UNESCO volcó su mirada hacia las personas que en ese momento se encontraban excluidas de los ambientes escolares y, para tal efecto, se realizó un censo para conocer en número, la cantidad de niños que, por presentar algún tipo de condición de discapacidad cognitiva, sensorial y)/o motora, estaban fuera de los escenarios educativos. A partir de allí, se generó un documento que proporcionó directrices claras para la
construcción de los Planes de Educación Nacionales / Educación para Todos (UNESCO, 2005), con el fin de que éstos se desarrollaran con un enfoque inclusivo. Esto con el propósito de garantizar el acceso y la educación de calidad para todos los estudiantes sin distinción alguna.
Estas directrices tienen por objeto proporcionar información y sensibilizar a la
comunidad, hacer de la política la herramienta en la revisión y formulación de los planes de EpT y servir de base para la discusión entre responsables políticos, educadores,
organizaciones no gubernamentales y organizaciones internacionales que impactan tanto en la educación privada como en la pública. A la vez, intentan desmitificar algunos conceptos que rodean la inclusión, y demostrar así que los retos pueden ser superados a través de la voluntad de cambiar las actitudes y creencias con respecto a la inclusión (UNESCO, 2005)
En este recorrido histórico desde el marco internacional, es de vital importancia mencionar la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (citado por UNESCO, 2008). En el artículo 24, se hace referencia a la educación inclusiva como una enseñanza que tenga como propósito desarrollar plenamente el potencial humano, el sentido de la dignidad, la autoestima y el respeto. Va más allá de la educación, cuando amplía los alcances de la inclusión y hace referencia a la participación efectiva en la sociedad de las personas con discapacidades o que pertenecen a grupos en alguna situación de vulnerabilidad.
En este mismo año 2008, UNESCO recopila los logros de los objetivos del Desarrollo del Milenio y la EpT, en la Conferencia Internacional de Educación, que lleva como título:
Educación inclusiva. El camino hacia el futuro. Esta se constituyó como hito histórico en la educación al reconocer la relevancia que en el último milenio cobró el término inclusión.
En esta conferencia se abordaron temas trascendentales como la educación especial, la integración, las relaciones complejas y tensas entre la inclusión social, la educación inclusiva
y la justicia local, que aparecen vinculadas indisolublemente dentro la constitución de sociedad.
De esta manera se originó una reflexión particular, a partir de los debates que surgieron en la Oficina Internacional de Educación (en adelante OIE) alrededor de la educación
inclusiva, en la que se resalta no como un proceso meramente educativo o pedagógico, sino como un fenómeno ético que le atañe a todos los actores sociales y que involucra el respeto a los derechos humanos como principio rector del desarrollo y el avance mundial. A su vez, como preparación para lograr un compromiso renovado en torno a las metas de la EpT, la promoción del derecho a una educación de calidad y en equidad, UNESCO (2008) postula que “una educación de calidad debe velar por la participación plena de todos los educandos, con independencia de su sexo, condición económica o social, origen étnico o racial, situación geográfica, necesidades especiales de aprendizaje, edad o religión” (p.3).
Finalmente, se hace explícita la necesidad de profundas transformaciones en los sistemas educativos actuales que, aún sin proponérselo, obstaculizan la participación real de los niños y jóvenes que hacen parte de sus escuelas.
Tan relevante y determinante es el concepto de inclusión dentro de la justicia social y humanitaria, que reconoce la diversidad y promueve disposiciones políticas, económicas, educativas y sociales para brindar las mismas oportunidades a todos los individuos sin discriminación o relegación ninguna. Y lo es aún más, la educación inclusiva, definida por la UNESCO (2005) citado por Echeita y Ainscow (2011). como un proceso de abordaje y respuesta a la diversidad de las necesidades de todos los alumnos mediante la participación activa en el
aprendizaje y las actividades implícitas de una cultura en pos de reducir la exclusión en el sistema educativo, “implica cambios y modificaciones de contenidos, enfoques, estructuras y estrategias basados en una visión común que abarca a todos los niños en edad escolar y la convicción de que es
Vista la educación inclusiva de esa forma, es claro que se convierte en un reto de las instituciones abordar los procesos educativos desde múltiples dimensiones y actores que deben converger en la construcción de nuevas directrices y lineamientos que orienten el trabajo pedagógico dentro de las escuelas. Todo ello, en aras de fortalecer lazos que permitan la participación de todos en escenarios de respeto y solidaridad.