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¿Qué factores influyen en la gestación de vínculos de conocimiento entre el complejo científico- tecnológico local y la economía urbana y rural próxima? ¿Cómo influye la trayectoria pasada en los procesos de generación y transferencia de conocimiento hacia el sector productivo? El enfoque SRI constituye un punto de partida apropiado para abordar tales interrogantes dado que pone el acento en las organizaciones de conocimiento como sub-sistemas que transfieren conocimiento hacia las empresas y pueden promover el surgimiento de un SRI a través de la creación de firmas spin-off y/o la atracción de empresas high-tech. La escala de análisis varía desde la ciudad, las regiones metropolitanas, los distritos industriales o los clusters dentro de las ciudades, y las regiones propiamente dichas (Doloreux y Parto, 2004) En este estudio emplearemos la terminología región/local siguiendo a Lagendijk y Oinas (2005).

El presente capítulo comprende cuatro secciones. En la primera se realiza una presentación estilizada del enfoque SRI, mientras que la segunda sección se centra en la aplicabilidad de éste enfoque al estudio de la innovación en entornos urbanos. La tercera sección aborda la participación de las organizaciones de conocimiento en un SRI, en relación a:

1) la proximidad geográfica y la configuración institucional, componentes inherentes a la conformación y desarrollo de un sistema de innovación local/regional;

2) la participación de las organizaciones de conocimiento en los distintos tipos de SRI; la relevancia de la proximidad cognitiva.

En la última sección, se vincula el enfoque SRI con los conceptos de paradigmas y trayectorias tecnológicos y con el enfoque place- dependence.

1. EL ENFOQUE DE LOS SISTEMA REGIONALES DE INNOVACIÓN.

Si bien no existe una definición generalizada, un SRI puede ser definido como un subsistema de creación y explotación interactiva del conocimiento, conectado con otros sistemas globales, regionales y nacionales (Cooke, 2004: 3, en Asheim y Coenen, 2005). La denominación SRI fue introducida por Cooke a inicios de los años 90s. y sus antecedentes se dividen en dos grandes corrientes teóricas: el “Nuevo Regionalismo” 24 y el enfoque de los Sistemas Nacionales de Innovación

(SNI) (Cooke et. al. 1998)).

Inspirado en los desarrollos teóricos enmarcados en el “Nuevo Regionalismo”, el enfoque SRI descansa en la relevancia que adquiere la región en la génesis de los procesos de aprendizaje e innovación25. La región significa aglomeración geográfica, proximidad física para la transmisión de conocimiento de tipo tácito; redes locales basadas en la confianza y la cooperación como mecanismo para reducir los costos de transacción y un marco institucional específico que condiciona el surgimiento de tales vínculos, y por lo tanto, el desempeño innovador regional (Cooke et. al., 1998: 1563).

En segundo lugar, gran parte de los conceptos que cimientan al enfoque SRI se derivan de la corriente evolucionista, neo-schumpeteriana y sistémica de la innovación, integrada por los aportes de Lundvall, Freeman y Nelson entre sus principales representantes. De acuerdo a Cooke (2001a), bajo el enfoque SRI, la

innovación respeta el sentido neo-schumpeteriano del término: nuevo conocimiento plasmado en nuevos productos, procesos, formas de organización y mercados.

Por su parte, al igual que en la perspectiva de los Sistemas Nacionales de Innovación (SNI), el aprendizaje interactivo es fuente de innovación y la “piedra

angular” a partir de la cual se construye un sistema de innovación26. El aprendizaje

24 Entre los representantes del “Nuevo Regionalismo” se encuentran Amin y Thrift (1994); Asheim (1996); Cooke and Morgan (1993); Florida (1995); Maillat, (1995); Malmberg and Maskell (1997); Saxenian (1994); Storper and Scott (1995) (ver Cooke et. al., 1998)

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En los últimos años, se redescubre a la región como una importante fuente de ventajas competitivas en la economía globalizada. Este redescubrimiento tiene sus raíces en los estudios que dan cuenta del éxito y el gran dinamismo que alcanzan las economías regionales y los distritos industriales (Amin, 1998).

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Lundvall (2009) sostiene que, en la economía moderna, las formas de aprendizaje más relevantes pueden considerarse procesos interactivos, que a veces resultan en innovaciones, y se encuentran condicionados por la estructura productiva y la configuración institucional. En el marco de las actividades rutinarias de producción, distribución y consumo,

interactivo - proceso complejo y dinámico en el que participan distintos actores intercambiando conocimiento de tipo tácito y codificado - es fuente de innovación e imprime un carácter sistémico a la misma. Las interacciones suceden en dos planos: entre usuarios, productores y organizaciones intermediarias, así como también, entre los agentes pertenecientes a una misma organización. (Cooke et. al.; 1998; Cooke, 2001b; Cooke, 2002)

En base a los aportes de Lundvall (2009) y Johnson (2009), frente a la incertidumbre27 inherente a la dinámica económica en general, y a los procesos de innovación en particular, la interacción social opera como un mecanismo de reducción de las incertezas. Propicia la construcción de una base conceptual en común a partir de la cual los agentes comprenden y actúan en una realidad compleja. Asimismo, la necesidad de intercambios de conocimientos complementarios se incrementa a medida que se acrecienta la complejidad científica y técnica28.

Estos intercambios de conocimientos presentes en todo proceso de aprendizaje interactivo se llevan a cabo en redes. La red también es un elemento analítico clave dentro del enfoque SRI y se integra por los vínculos basados en la confianza y la cooperación (Cooke, 2001a., Cooke et. al. 1998). Si bien, la noción de red se encuentra presente en todos los Modelos de Innovación Territorial, en el enfoque SRI la red es entendida como un modo de coordinar el aprendizaje interactivo (Moulert y Sekia, 2003).

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