El flujo comunicacional electrónico es una de las más evidentes representaciones del poder, re- curso clave y determinante de los profundos cambios socioeconómicos que han caracterizado estas últimas décadas, influenciando, al mismo tiempo, de manera notable, el ambiente territorial y social; un ambiente en el cual todo sistema de producción ha modificado profundamente su modo de ser, de presentarse y de actuar.
Los cambios mencionados han empujado y empujan a los centros responsables de las empresas a elaborar y adoptar modelos decisionales apropiados para mantener y mejorar su propia posición en el mercado, en un esfuerzo por restablecer y reinventar la empresa no solo en el orden estructural, sino también y sobre todo en el de sus mecanismos de funcionamiento y de condicionamiento de toda estructura social. De tal manera, sean las opciones de tipo microeconómico o sean aquellas de carácter macroeconómico, imponen la cultura y los parámetros competitivos, de eficiencia empresarial, como valores sociales, como nuevos paradigmas del devenir social. Este novedoso totalitarismo, inducido por la sociedad del capital-información, es inicialmente de carácter empresarialista, pero en la realidad deviene en cultura de empresa que se impone en el territorio como idea competitiva general, como ideal de la “escala social” y, por tanto, como distribución de la forma política del vivir social23.
8. Para cumplir dichas transformaciones se hace necesario actuar según el llamado principio de flexibili-
dad, que solo puede ser adoptado si la empresa y todo el cuerpo social están en capacidad de adecuarse
con rapidez a los cambios en curso, haciéndose vehículo de la representación del poder en una fase de darwinismo socioeconómico, en la que el capitalismo escoge rasgos cada vez más salvajes24.
Cuando se habla de sociedad de mercado, queda implícito que ella esté basada cada vez más en la flexibilidad empresarial, entendida como capacidad del empresario, del top management, de los centros decisionales de la empresa, para actuar de manera tal que se optimice el uso de los recursos, incluidos los informativos y comunicacionales, en el curso de vías adaptativas que permitan no solo producir bienes y servicios diversos dirigidos a mercados diversos, sino también, al mismo tiempo, gerenciar el delicado diseño estratégico empresarial de total condicionamiento social a la cultura de empresa.
Se utilizan para tal fin estructuras sociales y recursos cada vez más inmateriales, siguiendo el prin- cipio del mínimo costo y máximo beneficio; recurriendo a recursos del llamado capital intangible, de un capital de la abstracción como conjunto de recursos inmateriales, a partir de la información, de la comunicación y el conocimiento; cumpliendo, en clave crecientemente estratégica, la lógica del máxi- mo grado de adaptabilidad a las exigencias de un mercado que es también mercado del vivir social. 9. Tales dinámicas identifican al bien llamado posfordismo, basado de manera cada vez más acentuada en la acumulación flexible, cumplida a través de los recursos del capital inmaterial de la abstracción. Se trata de un paradigma de la acumulación, capaz de imponer el paso de organizaciones sociales y em- presariales fuertemente jerarquizadas a otras basadas en la progresiva descentralización de las funciones y en nuevas formas de asociación, de trabajo precario, flexible, con escaso contenido de garantías25. Es
el mundo computarizado y matematizado, es la informatización de los procesos productivos y de las formas del vivir y el devenir social.
En todo caso, el principio de flexibilidad incide, más allá de las relaciones con la fuerza de trabajo, también en los aspectos internos y típicamente propios de la dirección de empresa. Asimismo, expe- rimenta importantes recaídas estructurales, comunicacionales y decisionales sobre la manera de
28trAtADo De métoDos De Análisis De los sistemAs económicos
establecer la planificación y el control, y hace de la comunicación el recurso central también a lo externo de la empresa, hacia el cuerpo social en su conjunto, en las nuevas dinámicas de los flujos electrónicos de un capital de información nómada.
En efecto, los procesos decisorios y evaluativos fundamentales de la empresa tienen posibilidad de ser aplicados y transformados en eficientes planes operativos de carácter social, en tanto que subordi- nados a una nueva función empresarial de valencia estratégica que invada la sociedad con un modelo de comunicación eficiente, que sepa concretizarla en programas de control, en una representación del poder capitalista como valencia total, dominio de los mecanismos sociales, económicos y culturales; por eso la definimos como comunicación desviada y desviante al mismo tiempo.
La concatenación de la función estratégica empresarial con los modelos decisorios institucionales da vida a los procesos comunicacionales desviantes. Se trata de verdaderos planes ejecutivos con fases de control, que se vierten sobre los trabajadores y los sujetos presentes en el territorio, caracterizando la nueva fase de gestión del capitalismo, ahora orientada al dominio tecnosocial de todo el cuerpo social en un ámbito de competencia global totalizante.
10. La verdadera renovación del marxismo parte, precisamente, del análisis de las transformaciones en curso, y puede ser ciencia del cambio radical solamente si conserva el dinamismo intelectual de su núcleo duro. La continua evolución de la crítica de la economía debe basarse, obviamente, en la asimilación crítica de cuanto de positivo se ha elaborado a lo largo de la historia del marxismo. Es necesario, además, entender con claridad que ninguna teoría puede explicar cada uno de los aspectos de una realidad que cambia velozmente, y aceptar con honestidad un cierto retraso gnoseológico del marxismo como producto de la actitud asumida por los propios marxistas, que han pretendido ubicar cada nuevo acontecimiento en marcos teóricos ya establecidos.
En el plano ideológico ha habido un profundo retroceso del prestigio del marxismo en la concien- cia de las masas, producto de la ofensiva ideológica del imperialismo, de la indiscriminada cadena de errores que se han cometido en la práctica de la construcción del socialismo real y de la influencia de este fenómeno en el movimiento obrero y comunista internacional.
11. Ningún científico marxista coherente puede negar la necesidad objetiva de un profundo proceso de renovación del modelo sociopolítico-económico instrumentado en el viejo campo socialista. Mucho se ha escrito sobre este asunto; aquí nos concentraremos solamente en un aspecto que consideramos no suficientemente tratado al analizar la caída del socialismo.
En el análisis marxista, las clases y la misma clase obrera, son un proceso real y relacional: cons- tituyen una relación social históricamente construida; por tanto, ninguno de los condicionamientos objetivos o subjetivos viene dado de una vez y para siempre. Con la intención política de mantener el empuje de las masas, se difundió un grupo de “verdades” que en realidad no eran tales, como la absoluta armonía entre ideología individual e ideología oficial, la supuesta solución de los problemas de la nacionalidad o la juventud anagráfica como garantía del cambio político generacional.
Todas esas interpretaciones negaban, en realidad, que la ideología se forma en un proceso muy heterogéneo de relaciones sociales y de influencias, y que es entonces necesario distinguir entre país social y país político. Se ignoró, por ejemplo, que los diversos sectores sociales de un país pueden ser atraídos, y en cierta medida pueden también ser organizados en formas y con motivaciones políticas
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