Por tanto, hay un implícito y fundamental desequilibrio de poder que es consustancial al sistema y sin el cual ese sistema no existiría. Tomar conciencia de estas cosas contribuye a entender dónde están los nudos gordianos de las propuestas económicas y sociales y los límites reales de los proyectos que pueden realizarse a largo plazo.
2. dimensiones fundamentales del funcionamiento de un sistema económico capitalista
1. Tradicionalmente, la metodología de análisis del sistema capitalista partía de la consideración de una estructura económica articulada con una superestructura jurídica-política y otra cultural e ideológica. Esta concepción parece hoy algo obsoleta debido a los cambios que se están produciendo, que hacen que la esencia económica sea cada vez más información-comunicación-conocimiento y que la dimen- sión cultural sea crecientemente objeto de acumulación capitalista.
En consecuencia, es mejor analizar el sistema capitalista en tres dimensiones: la competencia –y por consiguiente la rivalidad–, el poder y el cambio. Estas tres dimensiones son consustanciales e irrenunciables para el funcionamiento de tal sistema.
2. a) Competencia. Teóricamente, la competencia siempre existe en el capitalismo4. La existencia del
mercado es la garantía y la institución a través de la cual se realiza la competencia.
Tradicionalmente se habla de competencia entre empresas y entre capitales. Aun si hubiese solo una empresa en un mercado, que gozaría por tanto de una posición monopólica, es al mirar el mercado entero que no podremos hablar sino de competencia generalizada de capitales diferentes. Sería impensa- ble, de hecho, la existencia de un único capital monopólico para todos los sectores económicos, con lo cual la competencia estaría anulada en todo el mercado5. Por otra parte, ocurre con frecuencia que un
capital que actúa como monopolio en un sector, esté presente en otro en condiciones no monopólicas6
y, en consecuencia, sometido a un nivel de competencia mayor7.
Otra competencia fundamental es la que se desarrolla entre capital y trabajo, debido a que la fuerza de trabajo absorbe una parte del dinero que se genera al final del ciclo. Cuanto mayor sea la parte que absorban los trabajadores, menor será el grado de remuneración del capital, incluyendo en esto lo destinado a la acumulación, es decir, lo que se retiene para recomenzar el ciclo.
La compensación proporcionada a los trabajadores a cambio de su obra es el salario global (de clase); salario en forma directa, indirecta y diferida, que en esencia [l’entità del quale è] es fruto de la así llamada “redistribución” de los réditos. Cuando se habla de redistribución, sin embargo, es preciso distinguir entre un nivel primario y otro secundario. Mientras la retribución primaria es, en general, aquella que ocurre sobre la base de las relaciones sociales de producción, la redistribución secundaria es la recaudación de réditos a través de los impuestos y su posterior erogación bajo la forma de gasto
social. Esa redistribución secundaria no podrá nunca sustituir la redistribución primaria que se realiza
en el sistema capitalista. Por ese motivo, el hecho de que existan países con un alto nivel de protección social, de gasto social, de Estado social, se explica por el accionar histórico de los trabajadores, que a través de sus luchas han conseguido apropiarse de una parte sustancial de la riqueza generada en el proceso productivo.
20trAtADo De métoDos De Análisis De los sistemAs económicos
Finalmente, la competencia, como categoría, refiere directamente al fenómeno de la competencia entre trabajadores. Esa competencia existe siempre porque el capital, en su movimiento, tiende a redu- cir el número de trabajadores ocupados, en relación con la masa creciente de medios de producción. En una sociedad capitalista concreta, ese fenómeno puede también presentarse como competencia. Sobre todo entre trabajadores ocupados y desocupados, pero también entre trabajadores urbanos y rurales, entre trabajadores asalariados del sector privado y trabajadores del Estado, trabajadores “inter- nos” e inmigrantes, trabajadores de empleo estable y de empleo precario.
En muchos casos, esta situación de competencia da lugar a conflictos entre los mismos trabajadores, con consecuencias ventajosas para la parte patronal que, con frecuencia, procura crear a su favor las condiciones de la competencia entre trabajadores. Un ejemplo de esto es la así llamada flexibilización del mercado laboral, que consiste en deteriorar las condiciones contractuales de una parte de los asala- riados para romper la unidad de los trabajadores ante el capital; vale decir, para reducir las exigencias en materia de producción y distribución del excedente entre los trabajadores8.
3. b) Poder. El poder es una dimensión económica y política fundamental en la sociedad capitalista. A diferencia de las economías no capitalistas, en aquella la jerarquía social se estructura en función del mayor o menor control que se ejerza sobre el circuito del capital. La jerarquía social reproduce la jerarquía del control del dinero: “dime cuánto dinero tienes y te diré cuánto poder tienes”.
Es sin embargo verdad que, al dibujar los mapas y los entresijos del poder, se deberá tener en cuenta una multiplicidad de factores que actúan en el ámbito social, capaces de complicar enormemente el análisis de tales relaciones.
Abandonada la dicotomía arriba apuntada: dinero-poder / ausencia de control sobre el dinero- ausencia de poder (dicotomía útil en niveles muy elevados de abstracción), y descendiendo a un grado de análisis menos abstracto, esas relaciones deben ser engranadas en estructuras analíticas mucho más complejas y difusas. Es al tener que experimentar esos pasos que se nos hacen necesarias las “teorías cojinete”, que nos permitan pasar de niveles altísimos de abstracción, típicos del análisis que hiciera Marx de los MPC, a niveles intermedios, útiles para el análisis económico, sociológico y político de las relaciones de poder (y, en general, de todas las relaciones sociales activamente operantes en el tejido humano)9.
4. c) Cambio. El capitalismo es un sistema que ha cambiado y cambia continuamente. Por ese motivo es fundamental hacer un continuo y permanente análisis de las transformaciones que se están produ- ciendo en el sistema a todos los niveles, tanto el de la economía mundial, la mundialización, la globa- lización, etcétera, como el de la economía nacional: cambios de la estructura productiva, del mercado de trabajo, de la propiedad del capital, de las inversiones estratégicas, cambios jurídico-legislativos sin los cuales ningún mercado funcionaría, etcétera.
Sin solución de continuidad se están produciendo transformaciones en las estructuras de poder y de competencia.
Por tanto, seguir el paso de los cambios que se producen en el ámbito de la economía que queremos analizar, es indispensable para garantizar la viabilidad de las propuestas que puedan elaborarse.
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