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Article XX: non-discrimination, "that such measures are not applied in a

ENVIRONMENTAL SUBSIDIES AND COUNTERVAILING BORDER

1. Ecodumping

asiático y en el nuevo orden geopolítico mundial se contra- ponen las dos tendencias radicales de quienes disparan las alarmas, al considerarlo un país desestabilizador, y quie- nes han minusvalorado su capacidad logística y estratégi- ca, reservándole un papel secundario en los asuntos polí- ticos y militares.

En un extremo del espectro ideológico se hallan quie- nes advierten sobre el peligro que representa para el resto del mundo una China cada vez más poderosa. Por ejem- plo, Noda Nobuo se refiere al nuevo expansionismo28 al

decir que existe el peligro que el naciente imperio chino, en la búsqueda de sus objetivos, desate las tendencias expansionistas, que estarían evidenciadas en los ensayos nucleares, la construcción de la flota armada de alta mar y el reclamo agresivo de las islas en el Mar del Sur de China: “la base de tales políticas es el plan de China de explotar con cuidado las oportunidades presentadas por el desarrollo de una economía sin fronteras para establecer lo que Max Weber hubiera denominado un ‘imperio patrimonial’ en Asia oriental”. Este nuevo imperio tendría mucha congruencia con la estructura política tradicional

china, en la que funcionó un poder central débil y poderes satélites tributarios, y sería muy afín con el proceso de globalización que debilita los Estados y favorece la descen- tralización.

Este modo de ver las cosas es bastante similar a las prevenciones de los años setenta contra la amenaza amarilla

que un Japón arrollador en lo económico representaba para el resto del mundo. Esta vez el foco del temor se traslada a un vecino suyo, sin que la supuesta amenaza pierda su cariz racista.

El ala conservadora de la sociedad norteamericana hace eco de manera reiterada a esas suspicacias, que ampli- fican sus mentores en el Congreso. Desde 1990, el East Asian Security Report del Pentágono, elaborado por manda- to del Congreso, suele poner de manifiesto aquellas mis- mas advertencias que los republicanos quieren conducir sobre el peligro chino para la estabilidad regional y sus pretensiones de debilitar la posición dominante estado- unidense. En el informe de septiembre de 1998, se consignó que “el propósito nacional primario de China es convertir- se en una nación poderosa, rica y unificada, para ser respetada como un gran poder mundial y una potencia sobresaliente en Asia”29. Autores como Richard Bernstein

y Ross H. Munro afirman que “China busca remplazar a Estados Unidos como el poder dominante en Asia [...] parece casi indiscutible que durante la próxima o las dos siguientes décadas, China buscará ser la potencia domi- nante a ese lado del Pacífico”30.

También se afirma que el problema mayor no es la amenaza a Estados Unidos porque éste cuenta con seguri- dad suficiente, sino la amplia distribución de armas y

29. Citado por Bruce Gilley, en Far Eastern Economic Review, diciembre 10 de 1998. 30. “The Coming Conflict with America”, en Foreign Affairs, marzo-abril, 1997.

tecnología avanzada por parte de China en el tercer mun- do, de manera especial en los países islámicos31.

Por supuesto, dentro del gobierno estadounidense mismo suelen darse amplias discrepancias. Frente a las posiciones radicales que buscan contener a China a toda costa se levantan las voces de quienes abogan por una relación constructiva con el país asiático. En 1995 Joseph Nye, secretario asistente de Defensa, advertía el error de una política de presión sobre China: “Si usted trata a China como un enemigo, China se convertirá en un enemigo”. En general, el Departamento de Estado tiende a ser más laxo que el Pentágono, y los demócratas más tolerantes que los republicanos, así fuera un republicano como Nixon quien tomara la carta de las relaciones con China, claro está en un ambiente de plena confrontación con la URSS y como meca- nismo para debilitar el poderoso enemigo comunista en Moscú.

Desde el sector académico es constructiva la visión de Samuel P. Huntington, quien señala que Estados Unidos nunca se ha sentido cómodo con la aparición de rivales en Asia oriental ni en Europa occidental. Si este surgimiento se da por la vía de la fuerza es peligroso, pero “si China accede a esa posición por medios pacíficos, pienso que Estados Unidos la aceptará32. En el mismo sentido, Kenneth

Lieberthal33 aboga por la inclusión de China en el sistema

mundial de manera armoniosa, para lo cual Estados Uni- dos puede ejercer un doble liderazgo al contrarrestar las prevenciones de la “amenaza china” y al lograr el apoyo de otros países para su ingreso en las organizaciones multila- terales, o sea, procurar una política de inclusión y no de

31. Shigeo Hiramatsu, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Kioto, en The Japan Times International, 1º al 15 de julio de 1999, p. 18. 32. The Daily Yomiuri, 6 de enero de 1999.

contención. Robert S. Ross agrega que la vinculación de la mayor potencia con China en lo bilateral debe ampliarse también a lo multilateral, especialmente para garantizar su participación en el Régimen para el Control de la Tecnolo- gía de Misiles MTCR (Missil Technology Control Regime), el Comité Sagger, el Grupo de Proveedores Nucleares, el Grupo Australia sobre precursores químicos y agentes biológicos y el Arreglo Wassenaar sobre los controles al comercio de armas y tecnología convencional34.

Hay quienes propugnan por una política estadouni- dense dual frente a China, de atracción y confrontación, al carecer los americanos de plena confianza respecto a los objetivos últimos del país más populoso, pero al cual no se le pueden desconocer sus esfuerzos por insertarse al mun- do económico bajo las reglas de la OMC o haberse mostrado receptivo a los nuevos empeños de los pacifistas, accedien- do a una moratoria en sus ensayos nucleares35.

Por otra parte, se halla la corriente de pensamiento que ubica en un renglón de menor importancia a China en la geopolítica contemporánea. Se llega a esa conclusión des- de premisas tales como el rezago económico y técnico y la imposibilidad de mantener su unidad nacional: para que China avance hacia el capitalismo, primero lo tiene que hacer el Partido Comunista; si no se corre el riesgo de una división entre las provincias costeras capitalistas y el inte- rior del país. Franz Michael prevé la caída del comunismo, una vez deje de funcionar el mecanismo de rotación per- manente de los gobernadores y gerentes de las zonas económicas especiales, que es el medio utilizado por las autoridades de Beijing para evitar el ascenso del regiona- lismo36.

34 “Beijing as a Conservative Power”, Foreign Affairs, Vol. 76, Nº 2, pp. 33-44. 35. Eric A. Mevadon. “A purple China Policy for the U. S.”, en Far Eastern Economic

Por último, no hay que desconocer a quienes de todos modos sacan a relucir un ancestral comportamiento paci- fista, no expansionista, de China: la moderación en su gasto de defensa. A este respecto, un autor coreano señala: “Beijing concentra sus esfuerzos más en el crecimiento económico que en el equipamiento militar. Además existe el argumento de que China posee un presupuesto de defensa que excede al anunciado oficialmente, porque tiene costos militares incluidos en otras categorías del mismo. Aun así, la comparación entre el presupuesto oficial de defensa de China y el de otros países indica cuánto es un gasto militar y si se ha incrementado o no. En este sentido, el nivel de expansión del gasto militar de China se sobreestimó […]”37. Esta línea analítica hace eco

a la doctrina oficial de las autoridades en Beijing, de su política exterior no violenta desde tiempos inmemoriales.

II. LAINSERCIÓNDE CHINAENELSISTEMAMUNDIAL