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2.4 Bridge Replacement Options

2.5.2 Economic Project Evaluation

En la Sollicitudo Rei Socialis encontramos diversos elementos de ese proceso acumulativo de hacer teología, dentro de los cuales están la relectura de la Populorum Progressio y del Concilio Vaticano II, la presentación de la coyuntura actual, la lectura teológica del desarrollo y del progreso, el tema de las situaciones de pecado y el aporte de la Doctrina Social de la Iglesia y de la opción preferencial por los pobres a la teología moral.

Al referirnos a una relectura de la Populorum Progressio y del Concilio Vaticano II, cabe aclarar que no se pretende simplemente señalar que se citan dichos documentos sino que encontramos un significado común en cuanto a la preocupación de la Iglesia por el aspecto social del mundo. En efecto, la Sollicitudo Rei Socialis reconoce la pertinencia de la

Populorum Progressio que nace en el mismo horizonte de las enseñanzas del Concilio. Al

mismo tiempo se explicita que la penuria y el subdesarrollo son las miserias y las angustias de muchas personas que viven en la pobreza139.

Seguidamente el documento citado del Papa polaco, señala que la Populorum Progressio de Pablo VI retoma del último concilio de la Iglesia, temas como la responsabilidad de la comunidad eclesial de discernir los signos de los tiempos y de una misión de servicio distinta a la del estado, las diferencias de los distintos clamores de los que sufren, la enseñanza sobre el bien común, la valoración de la técnica y, “el mismo concepto de desarrollo propuesto por la Encíclica, surge directamente de la impostación que la Constitución Pastoral [Gaudium et Spes] da a este problema”140. En ese sentido, cabe llamar la atención que la Sollictudo Rei Socialis se descubre un contexto evolutivo de lo que plantea el Concilio Vaticano II y la encíclica sobre el desarrollo del Papa Montini141.

139 Esta ise ia su desa ollo so , ajo ot o o e, las t istezas las a gustías de ho so e todo de

los pobres; ante este vasto panorama de dolor y sufrimiento, el Concilio quiere indicar horizontes de gozo y espe a za JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 6.

140

JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 7.

141 U o te to evolutivo apa e e ua do u a su esió de te tos e p esa la e talidad de u a is a

62 Por otra parte, se presenta la realidad de la época dentro del horizonte de un método teológico en donde se enumeran de manera concreta dificultades como el alejamiento del desenvolvimiento y sus posibles causas. La distancia de la esperanza del desarrollo se representa en que a la brecha entre el Norte y el Sur se le añade que dentro de estas zonas geográficas existe ostentación por parte de las clases sociales altas, mientras que en las clases pobres faltan bienes y servicios llegando a trascender en discriminaciones de toda índole, en la represión del derecho a la iniciativa económica y en la falta de acceso a la cultura, plasmada en el analfabetismo y en la imposibilidad para acceder a niveles de educación. De igual forma, la Sollicitudo Rei Socialis señala el fenómeno del totalitarismo político y constata el Papa Wojtila que el termino pobreza abarca, “la negación o limitación de los derechos humanos…¿no empobrecen tal vez a la persona humana igual o más que la privación de los bienes materiales?”142

Al mismo tiempo presenta el documento papal la realidad política conformada por un conglomerado de hechos como la división geopolítica de Oriente y Occidente que en sus aspectos ideológicos evocan visiones diversas del ser humano, de su libertad y de su cometido social, promoviendo desde su dimensión económica formas distintas de organización del trabajo, de las estructuras, de la propiedad y de los medios de producción. Por eso, “es inevitable que la contraposición ideológica, al desarrollar sistemas y centros antagónicos de poder, con sus formas de propaganda y de doctrina, se convirtiera en una creciente contraposición militar, dando origen a dos bloques de potencias armadas, cada uno desconfiando y temeroso del prevalecer ajeno”143. De la misma manera, se presenta la

pérdida de autonomía de los países subdesarrollados, volviéndose parte del engranaje económico que se plasma en los medios de comunicación y a un fenómeno denominado por Juan Pablo II neocolonialismo, donde los bloques enajenan a las naciones, haciéndolas cerradas y egoístas.

También se reconoce en esta coyuntura los aspectos positivos de la realidad actual como lo son la concientización de las personas de su propia dignidad y la de sus congéneres, la

142JUAN PABLO II,

Sollicitudo Rei Socialis, n. 15.

143 JUAN PABLO II,

63 preocupación por los Derechos Humanos y la importancia de su declaración en la sociedad, la preocupación teológica porque los recursos naturales son limitados y el respeto por los ritmos de la naturaleza. Al mismo tiempo, se indica como positivo el esfuerzo de muchas personas por resolver los vacíos sociales del mundo y en hacer que otros tengan una existencia digna.

Esta presentación de la coyuntura actual es una forma propia de hacer teología moral social, porque busca ubicar las condiciones reales de los que sufren, preguntándose por la realidad y las causas que la originan. En esa misma perspectiva, se reafirma el sentido que tiene la fe en cuanto a su apertura al entorno, pues conocer la realidad hace parte de la totalidad de la teología y le ayuda a un entendimiento más pertinente de la misma. Asimismo, cabe llamar la atención que en la Sollicitudo Rei Socialis busca explicar fenómenos tales como la distancia de la relación Norte- Sur, la pobreza, el totalitarismo, la deuda externa, la división geopolítica, entre otros, los que son analizados no con una postura intuicionista de una impresión o inmediatez, sino desde el paso por otras disciplinas haciendo que estos aspectos sociales sean presentados más allá del sentido común144.

En cuanto a la lectura teológica del desarrollo y del progreso, el primero, tiene como punto de partida la realidad actual donde se concluye que, “el desarrollo no es un proceso

144 Po o siguie te, si u a teología i te ta apta los «he hos», la « ealidad o eta», et ., si pasa el

«desvío» crítico de las correspondientes disciplinas, no captará realmente los «hechos» ni la «realidad concreta» según cree. Lo que se capta de hecho son las imágenes corrientes e ideológicas que se forma de ellas es el sentido común. Por eso, una «teología política» que pretendiera saltar por encima de las disciplinas profanas, que dan acceso real a lo político y que se creyera que podía de esta forma llegar hasta el mismo corazón de lo político, tendría todas las posibilidades de caer en lugares comunes, disfrazados de o o i ie tos . BOFF, Teología, . Co pagi e los o o i ie tos de las uevas ie ias do t i as de

los ás e ie tes des u i ie tos o la o al istia a o la e seña za de la do t i a istia a . Co ilio Vati a o II Co stitu ió Pasto al Gaudium et Spes . . A su vez, la i te a ió o estas ot as

disciplinas y sus hallazgos enriquece a la teología, proporcionándole una mejor comprensión del mundo de ho ha ie do ue la i vestiga ió teológi a se adapte ejo a las e ige ias a tuales .JUAN PABLO II, Constitución Ex Corde Ecclesiae, sobre la universidad católica, n. 19. Hoy día, las fronteras trazadas entre las ciencias se desvanecen .Con este modo de comprender el diálogo, se sugiere la idea de que ningún conocimiento es completamente autónomo. Esta situación le abre un terreno de oportunidades a la teología para interactuar con las ciencias sociales . Celam. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Aparecida, n. 124. El Seminario deberá ofrecer una formación intelectual seria y profunda, en el campo de la filosofía, de las ciencias humanas y, especialmente, de la teología . Cela , V Co fe e ia…Apa e ida, . . Urge impulsar acciones eclesiales, con un trabajo interdisciplinario de teología y ciencias humanas . Cela , V Co fe e ia…Aparecida, n. 437.

64 rectilíneo, casi automático y de por sí mismo limitado, como si en ciertas condiciones, el género humano marchará seguro hacia una especie de perfección indefinida”145. Añade el

Papa polaco que un optimismo mecanicista como la tendencia economicista del desenvolvimiento, y la mera acumulación de bienes y servicios, no son absolutos para brindarle al ser humano la felicidad completa. A partir de esa crisis del desarrollo se plantea la necesidad que todos los recursos deben ser regidos por un objetivo moral146.

De igual manera, la lectura teológica del desarrollo explicita las realidades del subdesarrollo, que para Juan Pablo II contradicen el sentido de la verdadera felicidad del ser humano. Se define el superdesarrollo como la disponibilidad en exceso de los bienes materiales simplemente para un pequeño grupo social y por ende esclavo del poseer y del goce inmediato que vive en función del aumento y de la sustitución de objetos cada vez más perfectos. Por eso, nace una sumisión erosionada al consumo caracterizada por un materialismo craso y una inacabable insatisfacción producto de una mentalidad que presenta una dialéctica entre el poseer y desear, el que más tiene desea acaparar la mayor cantidad de bienes. Como resultado de esa situación, se reafirma que el sujeto no se perfecciona por sus bienes, de no ser que contribuyan a la plenitud de su vocación humana. Claro está que se reconoce la dimensión económica de la evolución de los pueblos, “ya que debe procurar al mayor número posible la disponibilidad de bienes indispensables para su ser, sin embargo, no se agota con esta dimensión. En cambio, si se limita a ésta el desarrollo se vuelve contra aquellos mismos a quienes se desea beneficiar”147. El aspecto

orientativo está en la realidad y en la vocación del ser humano, y en comprender que el abuso en el consumo, no debe impedir que la persona tenga en estima y utilice los bienes de los que dispone la sociedad siempre y cuando se descubra en ellos un don de Dios y una respuesta al ser humano.

145 JUAN PABLO II,

Sollicitudo Rei Socialis, n. 27.

146 La e pe ie ia de los últi os años de uest a ue si toda esta o side a le asa de e u sos

potencialidades, puestas a disposición del hombre no es regido por un objetivo moral y por una orientación ue va a di igida al ve dade o ie del gé e o hu a o, se vuelve fá il e te o t a él pa a op i i lo JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 28.

147 MIFSUD, TONY,

65 En esa misma forma, el Papa Wojtila fundamenta la relación entre el desarrollo y la vocación de la persona desde un acercamiento a la Sagrada Escritura, fundamentada en la noción del sujeto como creado a imagen y semejanza de Dios, y por eso el hombre y la mujer pueden hacer uso de lo creado sometiéndose a la voluntad divina que limita ese uso y dominio de las cosas, y de esa manera se clarifica que el desenvolvimiento no es un dominio indiscriminado de la creación, sino subordinado a la obediencia divina148.

Luego aparece el fundamento también bíblico de la parábola de los talentos (Cf. Mt 25, 26- 28), en donde se invita a la comunidad universal a cooperar en el crecimiento pleno de las personas. En esa misma línea, del fundamento escriturístico de la vocación humana hacia el desarrollo, está la Carta a los Colosenses en donde la inserción del plan divino en la historia (Cf. Col 1, 15-16), da sentido a la misión de la Iglesia en cuanto a su preocupación por la problemática del desenvolvimiento, como una forma de ayudar a que la humanidad encuentre su plenitud en Cristo. Finalmente, se reconoce como cimiento del crecimiento de los pueblos la enseñanza de los Padres de la Iglesia, que invita a los ministros católicos a aliviar la miseria de los que sufren y a valorar las realizaciones humanas orientadas cristianamente.

Teniendo en cuenta lo anterior, se añade el aspecto de la responsabilidad que tiene la humanidad de trabajar por el progreso humano, resaltando que no es simplemente un deber individual, porque el desarrollo no se consigue con esfuerzos aislados, ya que la cooperación al desarrollo de toda persona es un deber de todo el colectivo humano y de todos los países. “De lo contrario, si trata de realizarlo en una sola parte, se hace a expensas de los otros allí donde comienza se hipertrofia y se pervierte al no tener en cuenta a los demás”149.

Otro de los aspectos que presenta el desarrollo desde la óptica de Juan Pablo II es su relación con el respeto a los derechos humanos, que abarcan lo concerniente a lo personal, lo social, lo económico, lo político, los derechos de las naciones y de los pueblos. Por esa

148 Cf.

Sollicitudo Rei Socialis, n. 30.

149 MIFSUD.

66 razón, se le suma al verdadero desenvolvimiento propuesto por el Papa Wojtila una conciencia del valor de los derechos de las personas y el respeto a la utilización plena de los beneficios que se reciben de la ciencia y de la técnica. Este acatamiento a la legalidad se suscita en el orden interno de cada nación, en la defensa de la vida, en las relaciones laborales justas, en el desarrollo de la comunidad política y en la promoción de la justicia orientada hacia la vocación trascendente del ser humano, plasmada en la libertad y en la práctica de un credo religioso150.

Finalmente, en este aspecto del desarrollo se resaltan los valores de la solidaridad y la libertad, en donde se descubre su carácter moral en cuanto al respeto de todas las exigencias derivadas de la verdad y el bien propios del ser humano, a su relación estrecha con la dignidad, a su fundamento en el amor a Dios y al prójimo, y al favorecimiento de las relaciones sociales. También se valora el aspecto ético del desenvolvimiento, que tiene como consecuencia que por ningún motivo se utilice de manera impune los recursos en función de las exigencias económicas.

En la encíclica, el tema de las estructuras de pecado aparece en la “lectura teológica de los tiempos modernos”, cuyo análisis de la realidad desemboca en dichas estructuras ya que, “a la luz del carácter esencialmente moral propio del desarrollo, hay que considerar también los obstáculos que se oponen a él”151. La crisis que atraviesa la sociedad contemporánea no

solo hay que ubicarla en los ámbitos económicos o políticos, radica también en causas de orden moral, porque en la conducta humana está el freno o la realización plena del crecimiento de los pueblos. De ahí que el gran obstáculo que tiene el desarrollo es la división de la humanidad, producida por los enfrentamientos y las manifestaciones de egoísmo que han desembocado en las estructuras de pecado152.

150 Cf. JUAN PABLO II,

Sollicitudo Rei Socialis, n. 32.

151 JUAN PABLO II,

Sollicitudo Rei Socialis, n. 35.

152 Po ta to ha ue desta a ue u u do dividido e lo ues p esididos a su vez po ideologías ígidas

donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan diferentes formas de imperialismo no es ás ue u u do so etido a est u tu as de pe ado . JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 36.

67 Estas estructuras de pecado están fundadas en transgresiones personales y en actos concretos de los seres humanos, que su fondo no solo está en el análisis socio-político, sino en situar al ser humano ante Dios, porque tiene la tarea de responder con actitudes concretas al plan salvífico. Por otra parte, ese pecado estructural se configura “entre las opiniones y actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo y las estructuras que esas actitudes conllevan, dos parecen ser las más características: el afán de ganancia exclusiva, por una parte, y por otra la sed de poder”153. Ese afán de ganancia y sed de poder

son perseguidas a toda costa, absolutizando las actitudes humanas y generando idolatría al dinero, a la ideología, a la clase social y a la tecnología.

Al reconocer el concepto de estructura se refiere no a realidades inconexas, sino a sistemas y a configuraciones sociales en donde las partes o los elementos se relacionan entre sí, teniendo en cuenta una determinada organización, confluyendo diversas aportaciones que dotan al conjunto de capacidad de permanencia. Al añadirle al concepto de estructura el genitivo de pecado está apuntando a una configuración o estructuración económica donde esta objetivada la injusticia orientando un programa de acción. También aparece en la

Sollicitudo Rei Socialis la noción de mecanismo perverso154, catalogado por Juan Pablo II

como la raíz o el origen de las situaciones y estructuras perjudiciales que se atribuyen al pecado y a la contingencia humana, en donde la persona se halla avocada a no descubrir la totalidad de las consecuencias de sus actos, y hace que el futuro se le escape de las manos y vaya en contra de sus deseos e intenciones155.

El diagnóstico del mal producido por las estructuras de pecado, implica identificar a nivel de la conducta humana el camino para superarlo. La meta de la nombrada encíclica social de Juan Pablo II, no está en simplemente analizar la realidad contemporánea, sino en la consolidación de una acción que tenga impacto en la historia y propicie unas estructuras más justas en el sentido de la dignificación del ser humano. El pecado no tiene la última

153

JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis, n. 37.

154 JUAN PABLO II, Cf.

Sollicitudo Rei Socialis, nn. 16, 17, 19,35 y 40.

68 palabra, ya que es vencido por la muerte y la resurrección de Cristo156, pero esa plenitud “no podrá ser nunca desentenderse de los hombres en su situación personal y concreta y en su vida nacional e internacional”157. Por otra parte, el abordaje que propone la

Sollicitudo

Rei Socialisno es exacerbar los conflictos, sino que los creyentes trabajen con empeño en

analizar los problemas con el fin de darles una solución pertinente.

En cuanto a la Doctrina Social de la Iglesia encontramos que la Sollicitudo Rei Socialis se propone dentro de sus objetivos, afirmar la continuidad y la renovación de la enseñanza social cristiana, lo que le permite sobre los problemas de la sociedad ser válida en su unión con el Evangelio, porque “la doctrina social cristiana ha reivindicado una vez más su carácter de aplicación de la Palabra de Dios a la vida de los hombres y de la sociedad así como a las realidades terrenas, que con ellas se enlazan, ofreciendo „principios de reflexión‟ „criterios de juicio‟ y „directrices de acción‟ ”158. Con respecto a la renovación

tiene su origen en que la doctrina católica social, “está sometida a las necesarias y oportunas adaptaciones sugeridas por la variación de las condiciones históricas así como por el constante flujo de los acontecimientos en que se mueve la vida de los hombres y de las sociedades”159.

Dentro de los aportes a la doctrina cristiana social de la Sollicitudo Rei Socialis, está en primer lugar el alcance mundial que ha adquirido la dimensión social. Pero esa resonancia de la cuestión social no implica que haya disminuido su incidencia en los ámbitos locales y nacionales, es más bien reconocer que la realidad de un determinado país depende de varios