5. The effect of crystal orientation on the size effects of nano-scale fcc metals
5.6. Effect of constraining layer
Lo que deseo es formar jóvenes decididos, dinámicos y valientes que, una vez tomada la decisión de realizar alguna cosa, no se dejen vencer por opiniones contrarias y vayan hasta el fin, por más adversas que sean las circunstancias. Jóvenes de ese tipo, infaliblemente, conseguirán vencer en la vida y ocupar posiciones de liderazgo.
Sin una firme determinación, no podrán realizar nada con pleno éxito. La firme determinación es como la cuerda de un reloj: atrás de las dos agujas que van marcando los segundos y los minutos con precisión y serenidad, existe una cuerda que trabaja incesantemente, accionando el mecanismo del reloj. Así, también, son los emprendimientos humanos: aun cuando las cosas parecen estar caminando "por sí mismas" en el más perfecto orden, existe detrás de eso la acción de la fuerza de voluntad de los que están decididos a llevar adelante ese emprendimiento. Y cuánto mayor es el emprendimiento, mayor es la acción de la fuerza de voluntad de los que están decididos a llevarlo adelante. Las agujas del reloj no deben oscilar, ni retroceder. Solamente caminando incesantemente y con precisión es como estarán cumpliendo su misión. También el hombre, una vez que haya decidido su rumbo, debe seguir adelante con firme determinación, aunque surjan opiniones contrarias o circunstancias adversas.
Según consta en los registros históricos, |un día antes de la erupción del monte Pelée (en la isla Martinica, en las Pequeñas Antillas), que ocurrió el 8 de Mayo de 1902 y destruyó la ciudad de St. Pierre, el capitán Marino Leboffe, comandante del navío carguero italiano Orsalina que estaba anclado en el puerto, presintió la catástrofe tomó la decisión de suspender el cargamento de la mercaderías y dejar la isla inmediatamente. Los exportadores se opusieron terminantemente a esa decisión d comandante, diciendo que el monte Pelée no representa" peligro y sería
una falta de responsabilidad partir sin te minar de cargar las mercaderías. Al ver que el comandante no cambiaba de idea, lo amenazaron con enviarlo a prisión. Pero, el comandante enfrentando la ira de los exportadores declaró resueltamente: "Uds. dicen que el monte Pelee n representa ningún peligro, pero yo presiento el peligro. Un día, el monte Vesubio presenta las mismas señales que estoy viendo ahora en el monte Pelee, con seguridad dejar el puerto de Nápoles lo más rápido posible. Quiero decirles señores, que ya tomé mi decisión y no cederé a sus presiones". Y, así, el carguero italiano zarpó inmediatamente, llevando sólo la mitad de la carga. Veinticuatro horas después de su partida, el monte Pelee entró en violenta erupción, destruyendo totalmente la ciudad de St. Pierre y causando la muerte de casi 30,000 personas. Tanto los exportadores como los dos agentes portuarios perdieron la vida en esa catástrofe. A esa hora, el navío italiano ya se encontraba lejos de allí, rumbo a Francia. Si el comandante hubiese cedido a las presiones de los otros y desistido de zarpar inmediatamente, toda la tripulación habría sufrido las consecuencias de aquella catástrofe. Esto es un ejemplo de cómo la firmeza de carácter de un hombre puede salvar la vida de muchas personas.
Hasta aquí, he enfatizado la importancia de tener un carácter firme y decidido, que no vacile ante las oposiciones o presiones. Pero, con ello no quiero, de ninguna forma, exaltar la obstinación ciega que puede llevar a un hombre a rechazar todo y cualquier consejo ajeno. Lo que quiero decir es lo siguiente: debemos ser capaces de escuchar y acatar los consejos de los demás, cuando sea necesario. Pero, una vez que hemos analizado bien la cuestión y hemos tomado una decisión, debemos seguir adelante con determinación y valor hasta alcanzar nuestros objetivos.
Los fuertes trazan por sí mismos el "programa" de su vida, mientras que los débiles no hacen nada más que caminar conforme el "programa" trazado por los otros. Aquél que traza su propio "programa de vida" consigue ser dueño de sí mismo, pero aquél que sigue el "programa" trazado por los otros estará siempre en la condición de esclavo.
seguir, muestra una tendencia natural para el liderazgo, atrayendo a los demás con una fuerza magnética y consiguiendo conducirlos en la dirección que quiera. No sólo las personas, sino también el propio destino, se muestra dócil a las decisiones de un líder. Por lo tanto, es el dueño de sí mismo.
Una entidad o grupo empresarial dirigido por ese tipo de persona se desenvuelve con rapidez y seguridad y todos sus emprendimientos parecen caminar en orden "por sí mismos". Sin embargo, el día en que ese líder se retire de la empresa, ésta perderá el ritmo de desarrollo y, en algunos casos, podrá hasta sufrir una repentina paralización, tal como un reloj cuya cuerda se rompió. Ya hubo muchos casos así. Citemos, como ejemplo, la New York Leasur empresa periodística fundada por Robert Bonner. Al principio, ella se llamaba Merchant Leasure y no pasaba de una empresa modesta. Pero, gracias al método administrativo arrojado y original de su fundador desenvolvió rápidamente convirtiéndose en la publicad: del famoso periódico de la economía, el New Yo Leasure. Sin embargo, después que el fundador de la presidencia, la fama de ese periódico declinó en p~ tiempo.
En este mundo, no existen muchas personas q logren ser líderes. Porque la mayoría de las personas c-que es mejor seguir el camino que alguien ya siguió ant y demostró que era seguro, que ser pionero y abrir el camino para los demás. Sin duda, es mucho más fácil seguir camino abierto por alguien, que "tala el bosque " para seguí adelante. Y, también, es mucho más fácil viajar cómodamente en un carro guiado por otro, que guiar carro y llevar a los otros. Sin embargo, aquél que está siempre contando con los demás y busca sólo la seguridad siguiendo los caminos ya abiertos, jamás conseguirá realizar una obra verdaderamente grande, sin precedentes. Seguid los pasos ajenos puede ser más seguro, pero, al hacerlo será imposible evitar la polvareda dejada por los que v; adelante.
Examinar el puente, antes de atravesarlo, parece una actitud prudente que evita riesgos, pero en un camino nuevo que está siendo abierto no hay ningún puente. Quien atraviesa un puente sólo después de verificar si está firme quedará siempre atrasado en relación a los demás. Aquél que vive siempre dudando, sin saber qué
rumbo tomar, nunca logrará ser un líder, pues los otros no pueden confiar en él, ni arriesgarse a seguirlo. Las personas indecisas nunca consiguen alcanzar su objetivo. Por lo tanto, aquellos que desean ser líderes, deben cultivar constantemente la capacidad de decisión y la firmeza de carácter. Naturalmente, la "reflexión" y la "capacidad de hacer comparaciones" también son importantes. Pero, como en todo, el exceso se vuelve perjudicial. Si estamos pensando y haciendo comparaciones exageradas y retenemos indefinidamente la decisión final, con la esperanza de que surja una situación más favorable, terminaremos perdiendo nuestra oportunidad. Por eso, tanto la "reflexión" como la "capacidad de hacer comparaciones", deben ser empleadas en "dosis" adecuadas. Una vez que tengamos datos suficientes, hechas las debidas comparaciones y llegando a una conclusión, debemos tomar la decisión final y pasar a la acción con el firme propósito de realizar el objetivo. A veces, podemos fallar, podemos errar el camino, podemos tropezar y caer. Pero, aun así, ganaremos más que si hubiésemos permanecido indecisos. Sólo por el hecho de haber ejercitado nuestra capacidad de decisión, la experiencia será válida. Si tropezamos, basta levantarnos. Recordemos que los nadadores miedosos que no deciden lanzarse al río hasta que tengan la absoluta confianza de su seguridad, nunca llegarán a la otra orilla del río. "Son dignos de compasión los que se asemejan al contrapeso de una balanza", dijo Marden. Realmente, tales personas sólo merecen compasión, pues no son capaces de tomar ninguna decisión y viven oscilando de un lado, otro, sin saber qué lado tomar. Un día se inclinan hacia un lado y al otro día se inclinan hacia el lado opuesto dejándose influenciar por diferencias insignificantes. Terminan siempre siguiendo la opinión de aquél que ejerce mayor influencia sobre ellas, aunque no tengan ninguna convicción al respecto. Por lo tanto, esas personas no están viviendo su propia vida; viven "al azar", a merced de los "juegos" de los demás. Y, lógicamente, nadie puede confiar en esas personas.
Muchas personas fracasan en la vida porque no mantienen convicción sobre las cosas y viven actuando de acuerdo a los "juegos" de los demás. El camino de esas
personas es inseguro y viven con el corazón lleno de temores.
Jamás seremos esclavos del "azar" si tenemos la convicción de lo que queremos y creemos firmemente que "Dios ha de conducirnos a la realización de ese objetivo" Pero, si por el contrario, no tenemos ninguna confianza & el éxito futuro y vivimos llenos de temores, ese estad espiritual se reflejará en nuestra vida y nos indicará sola! mente caminos que llevan al fracaso. Así, terminaremos por fracasar, como consecuencia de nuestra propia inseguridad. Aquél que no logra confiar en su propio poder de discernimiento, el cual está vacilando constantemente ante las perspectivas sombrías "diseñadas" por su mente, jamás podrá esperar que los demás confíen en él. Nadie se arriesgará a seguirlo, y un emprendimiento que no cuenta con la adhesión de los demás está predestinado a fracasar.
Aquél que retiene indefinidamente la decisión final de un asunto, prefiriendo esperar "una ocasión más adecuada", termina perdiendo la mejor oportunidad de decidir. Algunas personas son tan indecisas, que cuando escriben una carta tienen temor de cerrar el sobre hasta el momento de colocarla en la caja del correo, pensando que tal vez cambien de idea y quieran modificar lo que escribieron. Pero, hay personas aún más indecisas. Después de leer varias veces la carta que escribieron y de cerrar finalmente el sobre, vuelven a abrirlo para examinar otra vez lo que fue escrito, y repiten eso varias veces. Sin embargo, la cumbre de la indecisión, es el caso de aquellos que, después de haber cerrado y enviado la carta, mandan un telegrama urgente al destinatario, diciendo: "Favor devolver la carta sin abrir". Tal vez, Uds. se rían al leer esto. Ríen, porque la indecisión en este caso, se refiere al simple hecho del envío de una carta. Sin embargo, ocurre, que en este mundo existen muchas personas que, a la hora de tomar cualquier tipo de actitud o de realizar cualquier trabajo, se muestran tan indecisas como los remitentes citados. Uds. no deben ser como ellos. No deben ser personas tan indecisas, de personalidad tan débil.
Generalmente, la mujer es más indecisa que el hombre. Por ejemplo, para comprar un simple vestido, a veces, recorre las calles visitando una "boutique" después de
otra, sin tomar una decisión. No percibe que la mayoría de las veces la primera impresión es la acertada, y permanece probándose una infinidad de vestidos. Finalmente, cuando encuentra lo que le parece mejor, se queda indecisa por causa del precio. Piensa si no sería posible encontrar algo más barato, y allá se va nuevamente, de una tienda a otra. Puede ser que, al final, encuentre algo más barato y entonces pensará que salió ganando. Pero, si ella considera los gastos que tuvo de transporte y la suela de su zapato que se gastó, verá que el perjuicio fue mayor que la aparente economía. Además de eso, gastó, en vano, prácticamente; un día entero de su preciosa vida. Pero lo peor es, cuando ella misma no sabe lo que quiere y, aun después de que ha comprado la mercadería, continúa afligida, pensando tal vez si hizo una "mala compra". Después de volver a casa y abrir el paquete, se arrepiente de haber comprado mercadería y siente deseos de volver a la tienda a cambiarla pero no tiene el valor suficiente para eso y pasa el resto del día cargando su aflicción. Tal vez, los jóvenes se rían del tonto comportamiento de esa mujer. Sin embargo, es bueno que recuerden que muchos hombres se muestran vacilantes como ella; no a la hora de escoger la ropa, si a la hora de tomar una decisión en la vida. Un hombre que se estima, no debe estar oscilando como un barco merced de las olas, cuando llega el momento de tomar una decisión.
Frecuentemente, el juicio basado en la primera impresión es el más correcto. Porque la primera impresión constituye la "captación intuitiva" de la esencia de las cosas y hechos. La captación inicial de la esencia de una cosa, de un hecho nos permite aprender mejor su aspecto global, siendo pequeña la probabilidad de incurrir en errores de juicio. Las personas que dudan y son indecisas tienden a cometer errores de juicio porque se dejan confundir fácilmente por los "factores externos" que interfieren en la captación de la esencia. No podremos conocer la "verdadera naturaleza" del océano, o sea, captar su esencia, si vemos solamente las olas que se agitan en la superficie. Ellas son los "factores externos" que interfieren en la captación de la "verdadera naturaleza" (o "esencia") del océano. Si queremos conocer realmente el océano, debemos trascender sus olas. Una vez, hecho el juicio
correcto de una cosa o de un hecho en base a la "captación de su esencia", debemos pasar hacia la acción con espíritu decidido.
En este mundo existen muchas personas que, a pesar de poseer un gran talento o capacidad, no pueden realizar ninguna obra de valor a lo largo de su existencia, por el hecho de estar en constante duda y no tener el valor y determinación suficientes para llevar, hasta el fin, sus propósitos. No debe ser como esas personas. Sepa que, comúnmente, alcanzan éxito en esta vida las personas que confían en su "intuición" y llevan adelante la idea inicial, con una decisión inquebrantable.
Supongamos que un grupo de hombres llegue a la orilla de un río y pretenda improvisar un puente para poder llegar a la otra orilla. Si esos hombres permanecen indecisos con respecto al mejor lugar para colocar el puente y se demoran indefinidamente para llegar a una conclusión, el día acabará antes de que inicien el trabajo. Deben comprender que lo importante es no perder demasiado tiempo para elegir el lugar y comenzar la ejecución del trabajo con actitud decidida. Necesitan comprender, que solamente la decisión, los llevará a ejecutar el trabajo de colocar el puente que los conducirá a la otra orilla del río. Y, una vez que hayan tomado la decisión, colocado el puente y pasado a la otra orilla, no deben mirar hacia atrás, pensando que tal vez hubiese sido mejor no atravesar el río. Esto se aplica, también, a muchas circunstancias con las cuales enfrentamos a lo largo de nuestra jornada de la vida. U. vez que hayamos atravesado el puente, es decir, toma una importante decisión, no podemos quedar con tentación de volver hacia atrás, dominados por un repentino temor de seguir adelante. Debemos, tener el valor suficiente para destruir el puente que acabamos de atravesar, para evitar que cedamos a la tentación de volver atrás. En otras palabras, no debemos dejar preparado un camino para fuga "en caso de arrepentimos por la decisión tomada", fundamental, que tengamos la conciencia de que, una v tomada la decisión, debemos únicamente seguir adelanten Muchas veces, la indecisión y la duda son más pe judiciales o peligrosas que un avance impetuoso. Segú testimonios de personas que vivieron experiencias de corrí bate en los campos de batalla, la probabilidad de que los
soldados sean alcanzados por proyectiles enemigos, es mayor cuando ellos se ven en desventaja y permanece/ vacilantes, que cuando avanzan con determinación. Sola mente, cuando cerramos deliberadamente todos los caminos, de retroceso o fuga es que podemos concentrar todas nuestras fuerzas en aquello que decidimos realizar. Para mostrar, cuánta fuerza puede exteriorizar una persona cuando se concentra en un solo objetivo, voy a citar el caso de un parapléjico que logró salvarse con sus propias fuerzas/, en ocasión del gran terremoto ocurrido en el Japón, en la? región de Kanto, en el año de 1923. Cuando las paredes de su casa caían parcialmente y el fuego comenzó a esparcirse por su cuarto, ese hombre, que hasta entonces era incapaz de andar, repentinamente salió corriendo de la casa en llamas, sin que nadie lo auxilie. Este hecho parece un milagro, pero no es tan difícil de explicar: mientras aquel hombre tenía en quien apoyarse, su Vida estaba parcial- mente adormecida y no era capaz de emplear todas sus fuerzas para curar la parálisis de su cuerpo. Pero, en el momento en que se sintió amenazado de morir quemado y comprendió que, para escapar, tenía que levantarse y correr, la Vida despertó completamente en su interior y se concentró totalmente en el sentido de lograr que su cuerpo se moviese. Y, así, el hombre consiguió levantarse y salir corriendo sin la ayuda de nadie.
Este caso nos muestra, cuán grande es el poder de la verdadera fuerza de voluntad y determinación. Pueden curar hasta las enfermedades consideradas incurables y volver posible lo que parece imposible. Aquél que sabe que "nada es imposible ante la verdadera fuerza de voluntad y determinación inalterable", no duda ni permanece indeciso. ¡Ay, de los que dejan que se infiltren en su sangre los nocivos "virus" de la indecisión y de la duda!, pues esos "virus" consumen la juventud y el vigor del espíritu, roban la salud y la belleza del cuerpo, y terminan por destruir la fuerza vital indispensable para la exteriorización de grandes talentos. ¡Jóvenes! ¡No dejen para mañana lo que pueden hacer hoy! ¡Tomen la decisión ahora mismo! Sepan que genio es aquél que pone inmediatamente en práctica las buenas ideas que le vienen a la mente.
Reafirmen, diariamente, su decisión de poner en práctica las buenas ideas. Deben ejercitar su "capacidad de decisión" y su "fuerza de voluntad" e ir eliminando el mal hábito de ser indecisos. El día que consigan ser capaces de tomar decisiones rápidas y acertadas ante cualquier circunstancia, concientizarán que tienen en sus manos el triunfo para dirigir libremente su destino, como dueños de los mismos y de los acontecimientos.
He enfatizado bastante la necesidad de ser decidido, pero no estoy, en absoluto, estimulándolos a juzgar las cosas de manera precipitada. Como ya dije anteriormente, la reflexión es necesaria y la decisión final sólo debe ser tomada después de analizar todos los datos del asunto. Sin embargo, es primordial, que la decisión tomada esté orientada también por la intuición. Puede ser que, en un principio, la intuición les falle y se equivoquen en el juicio. Pero, con el "entrenamiento" repetido podrán perfeccionar, su "capacidad intuitiva", al grado de poder juzgar correctamente las cosas, aun cuando tengan que basarse únicamente en su primera impresión. Consecuentemente, se volverán capaces de tomar decisiones rápidas y acertadas y pasarán, inmediatamente a la acción, cada vez que tengan que resolver casos importantes en sus vidas.
Aquél que, bajo ninguna circunstancia, tiene el valor» de tomar la decisión para actuar, tales como muchas personas que fueron víctimas de la violenta erupción en el monte Pelée, acabará siempre "tomando las peores cartas".