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Source truncation (single-arm dislocation source control)

2. Review of the relevant literature

2.3. Deformation mechanisms

2.3.2. Source truncation (single-arm dislocation source control)

Nosotros nacemos en este mundo para "auto-expresarnos". Para realizar ese objetivo, debemos actuar conforme el "principio básico de auto-expresión", según el cual "todo se expresa a través de la mente". Nuestras expresiones fisionómicas, nuestro comportamiento, nuestros actos, todo en fin, se basa en nuestra "mente". También, debemos saber que la verdadera auto-expresión consiste en expresar los atributos de Dios, pues nos creó con la finalidad de auto-expresarse Él mismo. Por lo tanto, debemos tener como lema "vivir una vida realmente digna de Dios", o sea, una vida que sea la manifestación de la Vida de Dios.

Existen diversas formas de manifestar a Dios "a través de nosotros mismos", y el rumbo de nuestra vida varía mucho según la forma por la cual lo manifestamos. Unos manifiestan la belleza de la obra de Dios en su propia belleza física, mientras que otros manifiestan a Dios a través de su Amor al prójimo; unos manifiestan a Dios a través de su capacidad intelectual, y otros, a través de su alto desarrollo espiritual; unos manifiestan a Dios a través de su talento artístico, y otros, a través de sus conocimientos científicos o su genio inventivo, y así sucesivamente. Las formas pueden variar. Lo importante es "manifestar a Dios a través de nosotros mismos". Sin embargo, sepamos que nuestras obras no podrán ser eternas, si no son el resultado de la plena manifestación del Dios de nuestro interior. Las obras máximas, aquellas que expresan la eternidad en un corto espacio de tiempo llamado "ahora", sólo pueden ser realizadas con la plena manifestación del Dios de nuestro interior.

Tratándose de artes, como la música, pintura, literatura, etc., o de descubrimientos científicos podemos afirmar que cuando poseen el verdadero valor, o sea, cuando son la manifestación de la grandeza de Dios, son capaces de transmitir el latir de la

Vida eterna.

Para poder expresarnos plenamente, es fundamental que no olvidemos el sentimiento de gratitud. Nuestra "auto-expresión" es, en realidad, la "auto- expresión" de la Vida de Dios. Esto significa que todo lo bueno y valioso que expresamos o realizamos viene de Dios. Por lo tanto, jamás debemos olvidar el sentimiento de gratitud a Dios. Agradezcamos siempre a Dios, pues todo en nuestra vida, hasta el más leve movimiento de nuestro cuerpo, es posible gracias a la Vida de Dios que fluye hacia nosotros.

La Ley Áurea de la "Provisión Ilimitada", dice: "Da y recibirás", y esto se aplica no sólo a los bienes materiales, sino también con respecto a nuestra capacidad. Si agradecemos constantemente a Dios por todo lo que recibimos diariamente, si le rendimos gracias siempre que concluimos una obra o una tarea, nuestra capacidad aumentará infaliblemente, y podremos realizar con un mayor éxito nuestros próximos planes.

Muchas personas agradecen a Dios solamente cuando reciben gracias especiales como la cura de una enfermedad, la obtención de bienes materiales, etc. Obviamente esa no es la gratitud total, verdadera. La verdadera gratitud es la que sentimos al percibir el gran Amor de Dios que se

Viva con el corazón repleto de gratitud manifiesta en todas las cosas que nos rodean - en el aire que respiramos, en la luz del sol que nos ilumina, en el agua que mitiga nuestra sed, en el afecto de personas queridas; en fin, en todas las cosas que nos rodean y en todos los hechos que ocurren en nuestra vida. Debemos aprender a agradecer constantemente a Dios, por todas esas bendiciones.

Es esencial crear el hábito de mantener constantemente el espíritu de gratitud. Ver las bendiciones de Dios en todas las cosas y dirigir nuestros pensamientos y nuestros sentimientos de gratitud hacia Él significa, "trascender las formas superficiales de las cosas y hechos y captar su esencia espiritual". Todo y cualquier trabajo parece agotador y cansador cuando lo ejecutamos con el simple objetivo de obtener recompensas materiales. Pero, cuando concientizamos que todo trabajo

que realizamos es la expresión del Amor, sabiduría y Vida dados por Dios, nuestras tareas se transforman inmediatamente en motivos de alegría y satisfacción. Por eso, queridos lectores, comiencen ahora mismo a ejecutar con espíritu de gratitud sus tareas, considerándolas como bendiciones dadas por Dios. Si consideramos nuestro trabajo como dádiva de Dios y lo ejecutamos con espíritu de gratitud, seguros de que Dios se alegrará con su realización plena, infaliblemente seremos guiados por la misteriosa fuerza de Dios y conseguiremos alcanzar un éxito maravilloso. El mundo en el que vivimos es un inmenso "océano" de sabiduría, Amor y Vida de Dios. Por lo tanto, basta abrir el "canal" de nuestra mente y recibir la abundante provisión de esas dádivas. Cuanto más abrimos el "canal" de nuestra mente, más abundantemente recibiremos la sabiduría, el Amor y la Vida de Dios. "Agradecer" es el mejor medio para abrir el "canal" de la mente.

En los intervalos de las tareas, es bueno que cerremos los ojos, serenemos la mente y, manteniendo la respiración lenta y profunda, mentalicemos: "Dios, estoy absorbiendo en este momento, vuestra sabiduría infinita, vuestro Amor infinito y vuestra vida infinita. Gracias a eso, mi vida estará bajo vuestra total orientación y protección, seré cada vez más fuerte y saludable y nunca fracasaré en mis tareas diarias.

Gracias os doy, Señor, por vuestro Amor, vuestra sabiduría y vuestra vida que fluyen hacia mí". Debemos mentalizar esto, respirando profundamente, como "llenándonos" totalmente del Amor, sabiduría y Vida de Dios agradeciéndole con toda sinceridad. Agradecer es el mejor medio para lograr manifestar plenamente la infinita capacidad que recibimos de Dios.

CAPITULO XI