PART III Relation Strength-Aware Mining
6.4 The Clustering Algorithm
6.5.2 Effectiveness Study
Barajas desventajosas Barajas ventajosas
A B C D
Pérdida neta 250 dólares cada 10 cartas escogidas
Ganancia neta 250 dólares cada 10 cartas escogidas Gran
pérdida Pequeñapérdida
Ganancia
de 100 dólares de 50 dólaresGanancia Gran
pérdida Pequeñapérdida
Control normal Paciente con lesión ventromedial 1-20 21-40 41-60 61-80 81-100
Número de cartas seleccionadas
0 5 10 15 20 1-20 21-40 41-60 61-80 81-100 Número de carta seleccionada en 100 elecciones
Barajas desventajosas Barajas ventajosas FU EN TE : B EC H A RA E T A L. , 20 00 / AM ER IC AN S CI EN TI ST
Control de las emociones
Mayer y Salovey clasificaron el tercer y el cuarto componente del modelo de inteligencia emo- cional como inteligencia «estratégica» (en vez de «experimental»). El tercer componente, com-
prensión de las emociones, designa la capacidad
para comprender la relación entre las emocio- nes, las transiciones de una emoción a otra; sirve también para poner un nombre a las emociones. Una persona dotada para comprender las emo- ciones podría gozar de capacidad para percibir diferencias entre emociones emparentadas: en- tre la simple alegría y el enorgullecimiento. La misma persona podría también hallarse capa- citada para reconocer que la irritación desaten- dida puede llevar a la furia.
Lisa Feldman Barret, del Colegio Universita- rio de Boston, ha demostrado que la facultad para diferenciar los estados emocionales de uno mismo tiene importantes implicaciones en el bienestar. Feldman Barret y sus colabora- dores solicitaron a un grupo de 53 estudiantes que escribieran un diario sobre sus emociones, durante dos semanas. En concreto, debían in- formar sobre las experiencias emocionales más intensas de cada día y relacionarlas con cuatro palabras emocionales positivas (felicidad, ale- gría, entusiasmo, diversión) y con cinco nega- tivas (nerviosismo, enfado, tristeza, vergüenza, culpabilidad), asignándole una puntuación del 0, en absoluto, al 4, mucho, en cada una de ellas.
El equipo investigador calculó luego las corre- laciones entre las experiencias descritas con las
emociones positivas y también con las negati- vas. Un sujeto cuyos informes de emociones positivas presentan altas correlaciones apenas discrimina entre estados positivos. De igual forma, correlaciones altas entre los informes de las emociones negativas indican una menor diferenciación entre estados negativos.
Al final del estudio, los participantes com- pletaron un cuestionario donde se valoraba el grado en que habían utilizado alguna estrategia de regulación emocional durante las dos sema- nas (por ejemplo, «hablar con los demás»). Una mayor diferenciación entre estados emocionales positivos no tuvo efecto sobre las estrategias de regulación. Pero la diferenciación entre estados negativos, sí. Los participantes que discrimina- ban qué sentimiento negativo experimentaban cada día emplearon más estrategias para con- trolar sus emociones. De ello se infiere que la capacidad para distinguir y calificar las emo- ciones representa una destreza importante en el aprendizaje de cómo gestionar de forma efi- ciente las emociones.
El cuarto componente de la inteligencia emo- cional concierne a la capacidad que se posee para controlar las propias emociones y las de los demás. La capacidad de controlar las emo-
ciones constituye quizás el carácter asociado con
mayor frecuencia a la definición de inteligencia emocional. La inteligencia emocional es mucho más que la pura habilidad de regular con eficacia el mal humor. Puede también desempeñar un papel importante en el mantenimiento de las emociones negativas cuando sea necesario. Un orador que trata de persuadir a la audiencia de alguna injusticia debería gozar del don de usar su propia indignación para incitar a los otros a la acción.
Un ejemplo de cómo el uso de distintas es- trategias de control de las emociones puede tener diferentes consecuencias lo hallamos en el trabajo de James S. Gross, de la Universidad Stanford. En una serie de experimentos realiza- dos a mediados de los noventa, Gross mostró a voluntarios universitarios vídeos de procedi- mientos médicos, por ejemplo amputaciones, para provocar repugnancia. Los estudiantes fueron divididos en tres grupos. En el grupo de represión, se solicitó a los voluntarios que domeñaran sus emociones durante los vídeos mediante la limitación de las expresiones fa- ciales. Al grupo de evaluación se le pidió que contemplara las películas objetivamente, in- tentando permanecer lo más distantes posible desde un punto de vista emocional. Al tercer
CO RT ESÍ A DE L A U N IV ER SI DA D DE W ISC O N SI N E N M A D ISO N / AM ER IC AN S CI EN TI ST FACULTAD UNIVERSAL PERO PERSONAL
Estudios transculturales han mostrado que las personas perciben las emociones de una forma predecible. Sin embargo, las capacidades individuales pueden variar; por ejemplo, si se han sufrido abusos. En un experimento llevado a cabo en Wisconsin, los niños que habían sufrido abusos eran más proclives a categorizar una cara diseñada digitalmente (arriba) como «enfadada». Los electro- dos implantados en el cuero cabelludo (izquierda) registraban una mayor actividad en estos niños cuando veían caras que mostraban enfado.
grupo no se le dio ninguna instrucción espe- cial. Las reacciones de todos los estudiantes eran grabadas en vídeo y sus reacciones fisiológicas, como el ritmo cardiaco y la conductancia de la piel, también fueron registradas. Además, los participantes debían redactar un informe de sus propias emociones antes, durante y después de ver los vídeos.
El visionado de las grabaciones supuso una experiencia diferente para los estudiantes de los grupos de represión y evaluación. En el grupo de represión, los participantes amortiguaron la exteriorización de sus emociones mediante la minimización de las expresiones faciales y otras reacciones de comportamiento ante las imáge- nes. Sin embargo, incrementaron su actividad fisiológica e informaron de una mayor sensación de repugnancia que los controles.
En comparación con los controles, los partici- pantes en el grupo de evaluación describieron una menor sensación de repugnancia ante los vídeos y evidenciaron una activación fisiológica similar.
El trabajo de Gross demuestra que puede existir un importante coste físico, a veces ocul- to, en los individuos que de un modo sistemá- tico reprimen la expresión de sus emociones negativas; sin embargo, la monitorización y la evaluación de las propias emociones podrían constituir una estrategia útil.