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Effects of forecast errors of individual weather variables on DLR

3. POINT AND PROBABILISTIC WEATHER FORECASTING

3.3. Results and Model Validation of Point Forecasting

3.3.5. Effects of forecast errors of individual weather variables on DLR

El proceso científico, según Michel De Certeau, es un encuentro con el otro, motivo por el cual aparecen los objetos pensables. (De Certeau, 1993: 55). Este otro, para el caso del saber histórico, es un pasado, lo muerto (que revive en el trabajo historiador) y una naturaleza53 (que es la historia en su conjunto). Este encuentro con el otro, es un encuentro también con un límite (que son las posibilidades de conocimiento respecto del pasado y la historia).

Pase lo que pase con las posiciones propias del autor, su obra describe y precipita el movimiento que lleva a la historia a convertirse en un trabajo sobre el límite: a situarse en relación con otros discursos, a plantear la discursividad en su relación con un eliminado, a medir los resultados en función de objetos que se le escapan; pero también a establecer continuidades al aislar las series, a precisar métodos al distinguir los distintos objetos que se captan en un mismo hecho, a revisar y a comparar las periodizaciones diferentes que hacen parecer diversos tipos de análisis, etcétera. (De Certeau, 1993: 56).

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Por supuesto, como se ve en el primer capítulo, con sus respectivas particularidades. Como bien lo señala Francisco Jaramillo Tejada, la creación del Hospital Julio Endara da lugar a lo “joviejo” en la psiquiatría ecuatoriana y sobretodo quiteña. Este neologismo del autor explica la articulación entre lo joven y lo viejo que se suscita constantemente en la relación que se mantiene entre Julio Endara (que fue construido para aplicar lo moderno en cuanto a Psiquiatría, para salir del encierro asilo-colonial según Mariana Landázuri) y San Lázaro (que conserva su herencia colonial). Para Lorena Lucioparedes, asesora de tesis de Jaramillo (a la que se hace referencia en estas líneas), esta articulación da cuenta de una hibridación producto de la herencia colonial y de corrientes sociales nuevas. (Jaramillo, 2010: 28).

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Para De Certeau la articulación naturaleza-cultura se da en la materialización de la obra histórica. El historiador tiene al tiempo como su materia de análisis y su objeto específico, y los trata según sus métodos y los transforma en historia. “Una obra “histórica” participa del movimiento por el cual una sociedad modifica su relación con la naturaleza, convirtiendo lo “natural” en utilitario […] haciendo pasar una institución social de una condición a otra (por ejemplo, la iglesia convertida en museo). […] El historiador logra la metamorfosis del ambiente a través de una serie de transformaciones que desplazan las fronteras de la topografía interna de la cultura. “Civiliza” la naturaleza –lo que siempre ha querido decir que la “coloniza” y la cambia. […] Es “científica”, en historia y en otras partes, la operación que cambia el “medio” –o que hace de una organización […] la condición y el lugar de una transformación. Se mueve, pues, en una sociedad, y en uno de sus puntos estratégicos: la articulación de la cultura con la naturaleza. En historia, establece un “gobierno de la naturaleza” sobre un modo que concierne a la relación del presente con el pasado y en tanto que el pasado no es un “dato”, sino un producto.” (De Certeau, 1993: 84,85).

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El límite, entonces, se da por las condiciones planteadas por lo que Rafael Polo denomina campo de visibilidad (que, según este mismo autor, en Bourdieu se encuentra como campo intelectual). Este campo de visibilidad 54no es un campo óptico, sino social y conceptual, en el que la palabra-concepto opera como un posibilitador de visibilidad y aprehensión de un objeto para hacerlo conocible, puesto que esta visibilidad “abre un mundo de percepciones y contribuye a construir la estructura del mundo que nombran.” (Polo, 2010: 28).

El campo es por tanto un campo epistemológico, y el límite se da por las condiciones que presenta este campo epistemológico desde el cual se problematizan los conceptos que se hace surgir. En otras palabras, el campo esboza las posibilidades para pensar los objetos, dependiendo de la actualidad respecto del grado de desarrollo teórico-tecnico del saber. Por tanto, la posibilidad de pensar un objeto depende de este campo epistemológico que tiene, porque los plantea, sus propias reglas de constitución, inteligibilidad y aprehensión de los objetos que puede pensar y delimitar según estas reglas y, a la par, excluye otros.

Foucault, al voltear a ver a la psiquiatría, se encuentra con un territorio escabroso, nebuloso, y se pregunta si en el relato que la institución psiquiátrica hace de la locura y que la convierte en un objeto pensable, desde sus reglas epistemológicas, hay algo que se pierde en esa oscuridad, y es allí que su encuentro con el pasado, con el otro, es un encuentro con un ausente, una exclusión y un silencio55. Esta operación permite pensar dos aspectos: el silencio de la locura o el momento en que se silenció y lo que se dice o relata sobre ella desde una institución, y eso es lo que se sabe de ella.

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U horizonte de visibilidad: Se formula, entonces, a partir de la identificación de ‘objetos de conocimiento’ que a su vez surgen al interior de un régimen de pensamiento y de identificación que permiten dotar de sentido las prácticas sociales. Se deduce por ello que los enunciados ‘objetivan lo visible y lo enunciable’ y no hay, por tanto, ´mundo histórico fuera de éstos enunciados que lo hacen visible’. Un objeto de saber requiere salir a flote, dado que se encuentra en disputa la legitimidad en éste ‘campo de lo visible’. Estos objetos de saber, al emerger desde dentro de ésta disputa, surgen como ruptura con un ‘campo de visibilidad hegemónico’ que se encuentra operando. Ello permite que un objeto de estudio sea nombrado, visto y hecho a través de un objeto de saber nuevo que ahora toma la posta del ‘campo de visibilidad’. (Polo, 2010:18-19).

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La Historia de la locura no es una historia sobre un lenguaje de la locura. Se mencionó ya que no se trata de esa historia, si así fuera, el libro sería un absoluto fracaso. Su relato, más bien, es la historia de un silencio o de un silenciamiento. El loco no está, no habla, se encuentra sitiado y sujetado por un saber institucional que al excluirlo habla por él, al relatar su ser como ser de la enfermedad, construye su memoria.

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En el primer aspecto se puede pensar como un saber produce su institución y viceversa, lo que conduce a esta institución a confrontarse nuevamente con la locura, la lleva allí donde se había ausentado, la coloca frente a la institución del saber psiquiátrico para pedirle cuentas sobre la elección de su racionalidad al mirarla para después narrarla. “La “razón” científica está indisolublemente unida a la realidad que encuentra a su sombra y a su otro en el momento en que los excluye.” (De Certeau, 1993: 56).

El segundo aspecto nos lleva a comprender la fórmula de Foucault: “Locos hubo siempre pero no siempre hubo locura.” Es decir, como categoría clínica la locura existe solo desde la consolidación del alienismo56.Para develar como es que la locura pasa a ser un objeto de saber, Foucault realiza esta operación de doble incisión, movimiento en el que se encuentra con el límite, con lo que se ha eliminado57. Para mostrar cómo se hizo pensable la locura, cómo se hizo categoría, hace pensable el modo en el que la locura se convirtió en objeto de saber para la psiquiatría. Habla con lo muerto y pregunta al pasado sobre las elecciones de su razón y la exclusión a la locura que se suscitó en esta elección, y con ello opone al saber psiquiátrico la tesis de que la locura es un hecho de civilización, más no de naturaleza, pues si he comprendido bien a Michel De Certeau y Rafael Polo, los objetos del saber están ligados a los modos de construcción civilizatoria de cada sociedad.

56 Entre 1790-1838 según Castel, la locura es cognoscible como objeto pensable de la clínica al interior de lo que

Castel llama tecnología pineliana, que se impone en el siglo XIX.

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Pero, siendo consecuente con De Certeau, hay que tener presente que Foucault no sólo encuentra lo que la Psiquiatría excluye, en su encuentro con el límite él también eliminará algo (como por ejemplo el reconocimiento de la voz autorizada, en este caso, del saber psiquiátrico, cuestión que sí será estudiada por Pierre Bourdieu).

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