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2.2 Review of Random Consideration Set Model

2.3.2 Empirical Estimation

En Sevilla, Ortega realizó dos estudios sobre la aparición del fenómeno“violencia escolarentre iguales” en centros escolares de Sevilla, empleando el cuestionario de Olweus (1989), adaptado y traducido al español.

Estos estudios son:

- Ortega (1992) analizó un total de 859 alumnos de dos grupos de edades. El primer grupo comprendía alumnos que tenían entre 11 y 14 años y el segundo grupo alumnos entre 14 y 16 años. El rasgo más característico de

elevados en el primer grupo de edad que en el segundo. Se observó cómo en el primer grupo de edad, 11-14 años, el 22% de los alumnos eran agresores y un 26% eran víctimas. En lo que respecta al segundo grupo, el 10 % de los encuestados eran agresores y un 5% víctimas.

- Ortega (1994) realizó un estudio sobre 574 escolares con edades comprendientes entre los 14 y los 16 años. En este estudio se obtuvo el siguiente porcentaje: el 10 % de los encuestados eran agresores y un 5% víctimas.

Posteriormente, estos autores handesarrollado otros dos trabajos:

 El Proyecto Sevilla Anti-Violencia Escolar (SAVE) del año 1995 al 1998 con la recogida de datos de 4914 alumnos de primaria y secundaria de 25 centros de Sevilla.

 El Proyecto Andalucía Anti-Violencia Escolar (ANDAVE) del año 1997 y 1998 con datos de 2828 alumnos de secundaria con una muestra de 8 centros educativos, uno de cada una de las provincias de Andalucía. Para este estudio fue empleado el Cuestionario sobre Intimidación y Maltrato entre iguales (Ortega, Mora-Merchán, Mora, 1995).

Algunos de los resultados más característicos de ambos estudios son:

- Entre el 25% y el 30% del alumnado de 1º y 2º de ESO afirmaba haber sido víctima alguna vez, mientras que en 3º y 4º, la cifra descendía a un 17% y un 18% respectivamente.

- Un 14% en 1º de ESO y un 21% en 3º no contaban a nadie estos problemas. Sin embargo, eran la mayoría los que comunican estos sucesos a alguien: Un 18% de 1º y un 6% de los de 4º, a los profesores; un 27% y un 31% a sus familiares, y el mayor número de respuestas, entre un 37% y un 45%, a otros chicos o chicas.

- Un 24% en 3º de ESO, y el 30% en 1º y 2º afirmaban haber abusado de un compañero o compañera ocasionalmente; y entre un 1% y un 2% afirmaba haberlo hecho de forma asidua.

- Se observaba una disminución en la frecuencia entre los dos ciclos de la ESO.

- El tipo de maltrato más frecuente era el verbal, seguido de las agresiones físicas y las amenazas.

- En cuanto al género, estos actos eran más frecuentes en chicos que en chicas. - El lugar donde ocurrían estas agresiones con mayor frecuencia era la calle

(38%-46%), seguida del patio (33%-41%).

En Jaén destaca un estudio realizado en alumnos entre 12 y 16 años de edad de Ortega, Justicia y Rueda (2002). En este estudio podemos destacar cómo el 8,3% de los encuestados afirman ser víctimas de acoso escolar en el aula y un 11,1% víctimas pero fuera del aula.

En la provincia de Granada destaca la tesis doctoral de Durán (2003), titulada “Agresión escolar en segundo ciclo de la ESO en Granada capital y su provincia”. La muestra estuvo formada por un total de 1750 alumnos de entre14 y 18 años de 15 centros públicos y concertados.

Algunos de los resultados más importantes son:

- El 23,1% de la muestra se consideró víctima de maltrato entre iguales, en forma sobre todo de insultos, seguidas de agresiones físicas, aislamiento social o ser culpados por compañeros de clase de algo que no habían hecho. - Un 30,2% del alumnado afirmó ser agresor habitual.

- El 37,5% de las víctimas afirmó que al ser agredido no hablaba con nadie, y un 34% lo comentaba con amigos.

- Solamente un 6% de los alumnos rechazaban el hecho de que se haya agredido a un compañero, mientras que un 30,3% entendía que la situación se produjese e, incluso, le parecía bien, aunque es importante considerar que

un porcentaje elevado de los alumnos consideraban que las agresiones eran para gastar una broma (49,2%).

No podemos dejar de destacar un estudio realizado por Peralta (2004) que utilizó una muestra de 875 escolares con edades entre 12 y 16 años. De dicho estudio se puede concluir cómo un 9,5% de los alumnos eran agresores y cómo un 7,1% víctimas de acoso escolar.

También en la Comunidad de Andalucía en el año 2006 se realizó un estudio, a través del Consejo Escolar de Andalucía, en el que participaron 895 chicos y chicas estudiantes de secundaria, 3648 profesores y profesoras, 1223 miembros de los equipos directivos, 3027 padres y madres y 679 miembros de personal de administración y servicios, además de 884 consejos escolares. Este es un aspecto novedoso con respecto a la mayoría de las investigaciones realizadas, que cuentan normalmente sólo con las respuestas del alumnado y, en algunos casos, del profesorado, pero no con padres y madres ni con otros sujetos implicados en la convivencia escolar.

Los resultados más característicos de esta investigación son:

- En cuanto a las agresiones físicas, el 26,9% de la representación del alumnado consideró que ocurrían de forma esporádica y un 7,2% señaló que ocurrían de manera frecuente.

- En cuanto a conductas de intimidación con amenazas, el 27% consideraba que ocurría a veces y el 13% con frecuencia.

- Al preguntar por la exclusión social, el 30,6% de los escolares consideró que ocurrían a veces y el 13% que eran frecuentes.

- Las agresiones verbales eran los comportamientos más habituales entre el alumnado, ya que un 43,6% consideraba que eran frecuentes, un 31% ocasionales y solo un 25% que eran infrecuentes o inexistentes.

- Un 41% del alumnado intentaban mediar en estos actos, mientras que un 25% del alumnado no sabía porque aparecían dichos actos.

En Huelva también podemos destacar una investigación de Jiménez (2007) sobre un total de 1660 alumnos del primer ciclo de ESO. En dicho trabajo se pudo observar cómo el 5,6% de los alumnos eran agresores y cómo el 2,8% agredidos.

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