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Chapter 4. Second-order Memristor Device and Network Applications

4.1 Encoding of Timing Information

Horkheimer siempre efectuó una crítica a la Metafísica, ya que veía en ella encubrimiento del sufrimiento del Hombre, para más tarde convertirlo en algo místico, y para nuestro autor, el sufrimiento nunca ha de convertirse en algo espiritual a lo que el Hombre quiera acceder para obtener una recompensa supraterrenal; algo con lo que Hannah Arendt estaría de acuerdo. Esto, junto a la reducción del pensamiento a positivismo y la Razón a Razón Científica, hace que haya un conformismo con la realidad existente y una sublimación metafísica; lo que conlleva a la injusticia y a que las víctimas puedan llegar a alcanzar la felicidad en esta vida.

Por este motivo, Horkheimer lleva su Teoría Crítica a la práctica, para que la sociedad burguesa pudiese llegar a convertirse en racional, humana y, por tanto, justa. La Filosofía debe estar al alcance de todos para que pueda producirse el cambio social. Así el pensamiento de Horkheimer se convirtió en “pensamiento materialista”; crítico con la realidad, finito y unido a la historia, y sería contrapuesto al optimismo dogmático de la historia, por lo que resemblará aspectos de la filosofía de Schopenhauer.1

“The principle of domination has become the idol to which everything is sacrificed”.2 El principio de dominación, según Horkheimer, con el transcurrir del tiempo va adquiriendo un carácter más espiritual. La historia de occidente podría verse en términos del avance de las etapas del ego.

El dominio que el ser humano tiene ahora sobre la Naturaleza no tiene comparación.

1 El avance técnico y el sufrimiento, con lo que este conlleva, parecen volver al pesimismo de Schopenhauer,

sobre todo en los últimos escritos de Horkheimer.

2 Horkheimer, Max, Eclipse of Reason, Mansfield Centre, CT, Martino Publishing, 2013, p. 105.

191 El problema de la Razón estriba en que esta ha sido creada por el afán del Hombre por el dominio de la naturaleza, la Razón se ha convertido en instrumento de la dominación, y desde ese momento esta se ha alejado cada vez más de la búsqueda de la Verdad. La Razón queda reducida a Razón Instrumental. Este modelo de razón se sustenta en la lógica de dominio.

“Cuando declara a la razón incapacitada para determinar los fines últimos de la vida y se decreta que debe conformarse con reducir todo aquello con lo que se encuentra a mero instrumento, es obvio que el único objetivo que le queda es la nuda perpetuación de su actividad coordinadora y unificante”.1

El avance de la técnica ha conseguido todo lo contrario a lo que pretendía, ha deshumanizado el mundo y amenaza con acabar con la idea de Hombre, y se produce un avance hacia la barbarie.

“La transformación total del mundo en un mundo que lo es más de medios que defines es ella misma consecuencia de la evolución histórica de los métodos productivos. Al tiempo que la producción material y la organización social se vuelven cada vez más complicadas y cosificadas, resulta cada vez más difícil reconocer los medios como tales, ya que cobran la apariencia de entidades autónomas”.2

La lógica de dominio y la autoconservación es capaz de sacrificar al Hombre con tal de conseguir lo que pretende: el poder. Pero no nos sirve negar la Razón, ni que el mundo sea irracional, más bien debemos introducir la Razón de nuevo donde ha sido sacada: en el mundo. Tampoco debemos negar o parar el

1 Horkheimer, Max, Crítica de la Razón Instrumental, ed, Trotta, Madrid, 2010, p. 115. 2 Ibíd., p. 122.

192 progreso, en cambio, sí que debemos parar esta lógica de dominio y autoconservación que va adherida a él.

Lo que anteriormente fueran fines (felicidad, salud y riquezas) pasa a convertirse en indicadores para la producción material y espiritual. El Hombre en su trabajo se va adaptando al proceso de producción, que está a su vez determinado por la economía y la sociedad. La Naturaleza es convertida en material para que el Hombre pueda ejercer su dominio.

En la Grecia clásica, Platón y Aristóteles por ejemplo, deben su ocio y actividad filosófica al mismo sistema de dominio del que intentaban liberarse espiritualmente, perteneciendo para ello a una élite social, degradando el trabajo manual. Pero hoy los filósofos han de dirigir su saber a fines prácticos.

La historia del “yo” es la historia del Hombre por dominar la Naturaleza, es decir, del Hombre por dominar al Hombre.

“El dominio de la naturaleza incluye el dominio sobre los hombres. Todo sujeto tiene que participar en el sojuzgamiento de la naturaleza, tanto humana como extrahumana. Y no sólo eso, sino que para conseguirlo tiene que sojuzgar la naturaleza que hay en él mismo. Por mor del dominio mismo, el dominio se ve así ‘internalizado’”.1

Se pasa a interiorizar el carácter violento del “yo”. Descartes lo describe como un pequeño dictador que impide que la libido nuble a la Razón, y que debe ejercer su función fundamental en el área de las matemáticas. Después está el “super-yo”, que reprime los impulsos naturales. Todas estas ideas sacadas del contexto freudiano.

1 Ibíd., p. 116.

193 Horkheimer hace una crítica radical a esta Razón Instrumental, pero para mi parecer es una crítica totalmente racional, y cobra si cabe más importancia hoy como crítica a la instrumentalización global de la Razón en el mundo capitalista en el que vivimos.

Horkheimer pretende desenmascarar el origen de la autoridad, de la lógica de dominación, que ha hecho que la razón occidental esté pervertida. Nuestro autor lucha por un mundo genuinamente humano.

“Somos, en una palabra, para bien y para mal los herederos de la ilustración y del progreso técnico. Oponerse a ellos mediante la regresión a estadios primitivos no mitiga la crisis permanente que han traído consigo. Tales salidas llevan, por el contrario, de formas históricas racionales a formas extremadamente bárbaras de dominio social. El único camino para ayudar a la naturaleza y ser solidario con ella pasa por liberar de sus cadenas a su aparente adversario, el pensamiento independiente”.1

1 Ibíd., p. 142.

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2.4.3. PROCESO DE DESHUMANIZACIÓN

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Las raíces de la ciencia moderna se encuentran en el siglo XV y XVI, cuando se intentaba llegar a un conocimiento de la realidad desvinculado de la explicación religiosa medieval. Este modelo de conocimiento se probaba a base de la experimentación y la observación, y tendrá esta ciencia utilidad inmediata.

Las ciencias modernas pretenden conocer los elementos que permitan realizar un manejo instrumental tanto de la Naturaleza, como de los mecanismos sociales y económicos. La ciencia pretende extender su poder a todos los ámbitos y esferas de la sociedad, y su modelo de razón es el de Razón Instrumental, que se fundamenta en ese afán de dominio y autoconservación que promueve la ciencia moderna.

“Las fuerzas económicas y sociales asumen el carácter de potencias naturales ciegas que el Hombre ha de dominar, adaptándose a ellos, para sobrevivir. Como resultado final del proceso tenemos por una parte el sí mismo, el yo abstracto, vaciado de toda substancia que no sea su intento de convertirlo todo, en el cielo y en la tierra, en un medio para su conservación y prevalecimiento; y, por otro, tenemos una naturaleza vacía, degradada a mero material, a mera materia primera, que ha de ser dominada sin otro fin ni objetivo que el del dominio mismo”. 1

La Razón se ha instrumentalizado, la Verdad se entiende como poder y se vende al progreso técnico. Este ha llevado al Hombre de nuevo al mito, ya que el camino que la Razón había emprendido, lejos de salvarnos, nos ha llevado de nuevo al mito. El progresivo dominio que ejerce el Hombre sobre la Naturaleza conlleva, además, al sometimiento del Hombre sobre ella. Para liberar al Hombre debemos liberar primero el pensamiento autónomo, que es el pensamiento post- metafísico.

1 Ibíd., p. 119.

195 Horkheimer sustituye la lucha de clases por el dominio del Hombre hacia la Naturaleza, y para llegar al fin de la crisis, al fin de esta dominación, el Hombre ha de reconciliarse con la Naturaleza para retornar a ella. Este afán de dominio del Hombre sobre la Naturaleza se ha convertido en absoluto, y es ahí donde ahora Horkheimer ve el problema, carece de objeto puesto por la Razón y tampoco conoce límites. Esta pseudo-racionalización se sitúa dentro de la estructura de la propia sociedad, en el modo de producción, y esta ha transformado la civilización en tiranía, según Horkheimer.

El proceso de dominio sobre la Naturaleza ha contaminado todas las esferas, inclusive al Hombre, con el que pretendía conseguir este dominio, y ha sometido al mismo Hombre a una cosificación progresiva, pasando a ser las auténticas víctimas de este proceso las masas oprimidas. Para estas masas, el proceso de los avances técnicos les ha traído más pobreza, coacción y sumisión, y les ha creado un sentimiento de resentimiento hacia la civilización. Pero aun así, estas masas oprimidas se dejan instrumentalizar por esta misma razón que las oprime, y llegan a favorecer este modelo de razón. Estas son las mismas masas que favorecieron que el nacionalsocialismo llegara al poder, claro ejemplo del modelo de razón que se ha convertido en irracional.

Horkheimer pretende reconciliar la historia del sufrimiento, para ello hay que romper con esta la lógica del dominio y de la autoconservación que acaba con la Razón. La Razón ha de reconciliarse con la Naturaleza, para a partir de ello poder pasar a terminar con la opresión y el sufrimiento, así las víctimas pueden alcanzar la felicidad que les ha sido negada.

Acabar con el fin de la dominación no pasa por un mero retorno a la Naturaleza,1 ni negar la Razón Instrumental a favor de la mímesis, ni buscar un

1 El mismo neodarwinismo ya mostró que un nuevo retorno a la Naturaleza no haría sino crear un nuevo tipo de

196 modelo de razón alternativa fuera de esta lógica de dominio y en síntesis con la Naturaleza.

Para Horkheimer, cualquiera de estos caminos haría que cayésemos en una crisis más profunda. Para acabar con la historia del sufrimiento debemos reconciliar la Razón Subjetiva con la Razón Objetiva, es decir, debemos reconciliar la Razón con la Naturaleza, y para poder llegar a esta reconciliación debemos de hacer uso, por fin, del pensamiento independiente y lograr, de esta manera, una racionalidad completa que conduzca la Historia a su destino. La lógica de dominación es lo mismo que la lógica del olvido.

El individuo queda liquidado cuando la lógica de dominio y autoconservación se impone en la Modernidad, esto era todo lo contrario a lo que pretendía: su autoconservación; porque el sistema acabó imponiéndose al individuo, y esto se comprueba a lo largo de la historia del sufrimiento.

La estructura social del capitalismo y el industrialismo es lo que Horkheimer está poniendo en tela de juicio, lo que lleva al ocaso del individuo (volveré a tomar este tema más detalladamente en el siguiente apartado, titulado: “El Ocaso del Individuo”) no es el progreso, sino el progreso convertido en ídolo, es la misma lógica de dominio absolutizada.

El esfuerzo humano, la investigación y la invención son una respuesta al desafío de la necesidad. Este entramado se convierte en absurdo tan sólo cuando los hombres convierten el esfuerzo, la investigación y la invención en ídolos. Este tipo de ideología tiende a ocupar el lugar precisamente del fundamento humanista de la cultura cuya glorificación intenta”.1

1 Ibíd., p. 162.

197 El individuo burgués ha sido cambiado por el individuo tecnócrata, que sigue las pautas de la Razón Instrumental. El individuo masa está manipulado y objetivado por la industria cultural. Horkheimer lamenta que haya pasado esto, así como que el proletariado vaya ahora aceptando sin más las injusticias sociales y haya sido integrado en el sistema.

Horkheimer se mantiene optimista y piensa que el proceso de racionalización puede dar paso a un nuevo periodo en el que pueda darse una nueva individualidad que no se deje llevar por la irracionalidad. Nuestro autor añade la perspectiva de las víctimas a esta situación, sólo a través de ellos puede construirse un individuo con auténtica universalidad. Esta crítica de Horkheimer apela a ganar la intersubjetividad y superar el androcentrismo que proviene de la Ilustración, aboga por un concepto nuevo de sujeto desde otra perspectiva, la de las víctimas. Una sociedad será justa siempre y cuando integre al último individuo dentro de su principio de autoconservación.

“La renuncia de los filósofos y los políticos a la razón en virtud de su capitulación ante la realidad encubre, de todos modos, una forma mucho más grave de regresión y culmina inevitablemente en una confusión de la verdad filosófica con la autoconservación despiadada y la guerra”.1

1 Ibíd., p. 142.

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