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El año 2010 fue el último del sexenio del gobernador priista Fidel Herrera Beltrán, dicho periodo ha sido fuertemente cuestionado tanto en su forma como en el fondo del ejercicio. En un artículo publicado por Aguilar (2008), se ofrece un análisis político en el que da cuenta que Herrera Beltrán aprovechó la fría imagen que

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tenía su antecesor, Miguel Alemán Velasco, logrando posicionarse como alguien cercano a la gente, haciendo pacto de gobernabilidad con los partidos políticos de oposición y creando algunas instituciones como el Instituto de la Mujer y el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, pero a la vez negociaba los nombramientos de titulares en instancias claves, como la oficina de Fiscalización (Orfis) y la Procuraduría de Justicia.

En dicho artículo también se señala que Herrera se apoyó en diversos periodistas a los que colocó en su gabinete en puestos estratégicos. Su periodo de gobierno se llenó de autoelogios, de notas periodísticas encumbrando su trabajo y logros, sin embargo, las formas empleadas eran las viejas prácticas priistas.

Aguilar (2008) señala:

La propaganda del gobernador, en la que se gastaron millones de pesos sin informarse debidamente de ello, cubrió –literalmente– todo el estado. Los programas de gobierno estatal llevaron desde el principio implícito el eslogan de la campaña virtual ―Fidelidad por Veracruz‖. Basten como ejemplo: puentes ―fidelidad‖, caminos ―fidelidad‖, créditos para el campo ―fidelidad‖, instalación de agua potable ―fidelidad‖, donación de sillas de ruedas para minusválidos ―fidelidad‖, programa de radio ―alta fidelidad‖, ―El latir de Veracruz‖, créditos de vivienda ―fidelidad‖, además de que el gobernador impulsa el eslogan ―Fidel siempre Fiel‖, ―Piso Fiel‖, por citar algunos. El rojo se transformó en un color obligado en las escuelas, edificios, instituciones y camisetas deportivas (p. 3). Durante el colapso que provocó el huracán Karl, la figura del gobernador tuvo sus luces y sombras que van desde imágenes escuchando a las personas damnificadas, o bien sentado en una lancha en zonas inundadas, donde parece no querer mojarse. El rojo –color oficial e institucional de su gobierno–, fue utilizado en las bolsas de despensa, las gorras, los paraguas, las camisetas que se donaron, no sólo por el huracán, sino durante todo su sexenio. Aguilar (2008) concluye:

Se trata, entonces, de no dejar ningún espacio, sea político, público o privado, libre de la figura del Ejecutivo. Enfrentamos en Veracruz una absoluta ―colonización del mundo de la vida‖, como diría Habermas, o una absoluta pérdida de autonomía, como lo expresaría Castoriadis o Claude Lefort (p. 28).

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Por otra parte, la situación político-social del estado de Veracruz no dista mucho de lo que acontece en otros municipios en el país, donde las instituciones de gobierno viven una larga crisis. Para el año 2013, el ayuntamiento de La Antigua tiene una grave crisis económica, severos problemas sociales y una permanente crisis de inseguridad. En ese año, la administración municipal solicitó un fondo extraordinario al Congreso local para que fueran adelantadas las participaciones económicas, así como la autorización de la venta o cambio de bienes muebles para hacer frente a la situación financiera, sin embargo, no le fue autorizado (Aguilar, 2013).

Tras el huracán Karl se destaparon duras críticas al alcalde en turno y a su sucesor. Acusados de corrupción, atropellos, falta de servicios, desde limpia pública, salud y educación, de atención al orden vial y mantenimiento de calles, de alumbrado público y del comercio ambulante. Existe un repudio social por una sociedad lastimada (Medina, 2010).

A principios del 2013, por la situación de inseguridad y violencia del crimen organizado en todo el estado, en la zona de Cardel aumentó la presencia y las acciones del Ejército Federal, las cuales ya habían iniciado en 2011; sin embargo, el registro de hechos delictivos de esta magnitud data desde 2008. Estos operativos se extendieron a zonas de los municipios de Úrsulo Galván y Puente Nacional, que se han convertido en un corredor de enfrentamientos entre las diversas policías y los diferentes grupos de delincuentes. Parte de las acciones del Ejército son vigilar las calles, colocar puestos de revisión, realizar sobrevuelos y operativos de cateo a casas habitación. En el estado se ha hecho común observar el tránsito de convoyes militares, de policías y marinos que ha generado especulación entre los pobladores y un ambiente de miedo y terror.

Secuestros (reales y virtuales), extorsiones (telefónicas y directas), robos, trata y violaciones a mujeres, asesinatos, cuerpos degollados, muerte de militares, así como de policías estatales y federales, ciudadanos agredidos y lesionados por los enfrentamientos, decomiso de drogas, personas aseguradas por ser presuntos delincuentes, persecución y detenciones de grupos armados como Los Zetas, agresiones a puestos de control, decomiso de armas y drogas, persecución de

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periodistas, entre muchos otros delitos, se volvieron parte del escenario social de esta ciudad. Los diversos medios locales, estatales y nacionales han registrado muchos de estos hechos (García, 2011, 2012; Palmeros, 2012; Lezama, 2013).

Uno de los crímenes más graves de la zona fue el de ocho personas ejecutadas, un día antes habían sido ―levantadas‖ por un grupo de 30 sujetos armados a bordo de autos y camionetas. Entre las víctimas se encontraron a tres empleados de Protección Civil Municipal, sus cuerpos mostraban signos de tortura y traumatismo craneoencefálico. Los asesinos ―ordenaron‖ los cuerpos en forma de batería (juntos e hincados), uno de ellos era el de una mujer de esa oficina de Protección Civil; los empleados municipales portaban el uniforme de la institución (NarcoViolencia.Info, 2012; InformaVer, 2012). Los cinco cuerpos restantes estaban regados en el suelo y no estaban junto a los efectivos de Protección Civil, lo cual supone un mensaje por parte de los criminales. El hecho causó conmoción y pánico entre pobladores de la zona; cabe destacar que una de las personas asesinadas iba a ser entrevistada para los fines de esta investigación.

Muchos de estos crímenes nunca fueron explicados por la autoridad. Diversas notas publicadas en medios electrónicos detallaban sucesos criminales y horas más tarde no tenían continuidad o bien desaparecían del portal de internet. Alrededor de estos acontecimientos ha imperado el hermetismo por parte de las autoridades y muchas de las notas periodísticas no tienen autoría directa, se les adjudican a la redacción del diario que publica. Esto resulta importante si tomamos en cuenta que el estado de Veracruz, actualmente está entre los primeros lugares de asesinatos de periodistas.

De acuerdo con Pastrana (2012), del 1° de diciembre de 2010, que tomó posesión como gobernador del estado Javier Duarte de Ochoa –en sustitución de Fidel Herrera Beltrán–, a diciembre de 2012 fueron asesinados 9 periodistas, por lo menos 4 están desaparecidos y una veintena se vio forzada a abandonar el estado y dejar el periodismo por amenazas a su vida; además, un diario fue incendiado. Sergio Rosado, periodista local de Cardel que iba a ser entrevistado para esta investigación canceló la cita porque tuvo que ocultarse por un tiempo por

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la situación de riesgo en la que se encontraba, posteriormente se sabe que fue secuestrado y hoy día se encuentra desaparecido (Pastrana, 2013).

La situación sociopolítica en Veracruz es compleja, es uno de los nueve estados que no han conocido la alternancia política. En los últimos diez años se convirtió en la zona más peligrosa para los migrantes centroamericanos en su paso hacia Estados Unidos y es una de las regiones más asoladas por la violencia que ha producido la extensión de Los Zetas en la franja oriente del país. Una investigación del diario Milenio, en octubre de 2012 y basada en registros forenses, publica que de 24 mil cuerpos enterrados sin nombre, en el gobierno del presidente Felipe Calderón, 5 mil estaban en Veracruz. La información es incompleta, pues el gobierno estatal se negó a entregarla argumentando que "invadiría la privacidad" de los cadáveres desconocidos (Pastrana, 2012).

Este es el contexto previo y posterior al impacto del huracán Karl, que produjo, según Lezama (2011), 7 mil empresas con graves daños, provocando el cierre temporal de algunas de ellas, una grave crisis de los ingenios azucareros y de los campesinos de la región. Las promesas de construcción de casas y reubicación de damnificados ha sido muy lenta; algunos damnificados fueron trasladados a una colonia llamada Huitzilapa, pero no se han librado del riesgo, ya que a escasos 100 metros se encuentran los ductos subterráneos de Pemex, lo cual les pone en un nuevo riesgo. El municipio además sufrió del paso de la tormenta tropical Barry en junio de 2013, y periódicamente sufre de sequías, ciclones y ondas tropicales, derrumbes y deslizamientos (Gobierno Federal, Sedesol, 2011).

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