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2.2 Virtual Environments and MMOGs

2.2.2 Essential Elements of a MMOG

«¡Si tú conocieras el don de Dios!»

(Juan 4,10)

I. Introducción

1. Comenzamos otra nueva semana de preparación en nuestro camino de experiencia espiritual según el método de san Ignacio de Loyola.

2. Nos puede parecer muy largo y lento el estar todavía en «preparación»; pero la verdad es que es necesaria esta entrada lenta y prolongada en los Ejercicios. Y por eso vamos a tener varias semanas de preparación.

3. Es importante que sigamos haciendo estos Ejercicios, este retiro, con mucho

«ánimo y liberalidad», con generosidad, con responsabilidad, como nos dice san

Ignacio en la anotación 5.ª.

4. Es normal que tengamos algunas dificultades:

a. Por ejemplo, para comprender algunas cosas que se nos explican en la reunión del grupo.

b. O para saber cómo hacer esta experiencia, qué es lo que nos espera más adelante, y por eso podemos sentir cierta curiosidad por conocerlo todo antes de tiempo.

c. Y además, es normal que se nos presenten algunas dificultades concretas en esta primera semana: por ejemplo, la falta de silencio en casa, algunas distracciones

durante la oración o el no encontrar gusto en hacer la oración.

Lo mejor que podemos hacer es no ponernos nerviosos si no nos sale todo el ejercicio bien o si no nos va tan bien como quisiéramos. Es muy importante que no nos desanimemos. Eso es fundamental en la experiencia que estamos viviendo.

5. Vamos a explicar sencillamente lo que san Ignacio experimentó en su camino de los Ejercicios y que nos puede pasar también a nosotros. En la experiencia que vivió san Ignacio, una de las cosas más nuevas que descubrió fue que en su vida había como un

combate, una pelea entre Dios y el «mal espíritu».

a. Dios lo animaba a seguir adelante, a tener paz, alegría, ánimo, perseverancia en la experiencia y el camino.

b. En cambio, el mal espíritu le producía fastidio ante el reto que iba a vivir, le hacía sentir que no servía para nada, que no era capaz…, que no valía la pena la experiencia, que mejor era dejarlo todo.

Esto mismo nos pasa a nosotros. Naturalmente que el mal espíritu no quiere que hagamos bien el retiro… En cambio, Dios sí quiere que lo hagamos bien, sí desea que tengamos hasta el final esta oportunidad, que se va a convertir en un regalo muy bueno para toda nuestra vida.

Ante esta doble propuesta y posibilidad del combate, al sentir alegría o fastidio, ¿qué es lo que yo voy a hacer? ¿Continúo o abandono esta aventura, esta experiencia?

Es muy bueno que lo pueda decidir con toda serenidad y tranquilidad, sin que me quede nada de malo o de culpa en la conciencia, sino que lo decida libremente. Es muy importante que le pidamos a Dios para todos nosotros el seguir, con paz, con mucho ánimo y con toda seriedad, en este camino comenzado.

6. No importa que no podamos orar, reflexionar, toda la materia cada día. Si, por ejemplo, nos pasamos toda la semana con mucho gusto en el «taller del alfarero»,

viendo cómo Dios construye y reconstruye nuestra vida, eso es muy bueno. No hay que tener prisa por seguir adelante.

II. Meta y objetivo de esta semana

1. Se trata de comprender bien lo que tengo que conseguir en esta semana, es decir, el fruto que me esfuerzo en alcanzar, y, por consiguiente, pongo los medios para obtenerlo:

a. Que Dios nos conceda, a mí y a todos, la gracia, el favor que necesitamos durante esta experiencia.

b. Y esa gracia se la pido en el tiempo de la oración; pero también durante todo el día.

2. Esa gracia especial, esa meta y objetivo en esta semana, es

a. Adquirir más facilidad en la oración, y perder el miedo a poder hablar con Dios muy personalmente, es decir, conversar como yo lo hago, lo puedo hacer y me gusta hacer en mi vida ordinaria.

b. Poder manejar con calma la lectura de la Palabra de Dios, el método que se está proponiendo de reflexión-oración-revisión, con la organización del tiempo de oración, asistencia a las reuniones semanales y al retiro mensual.

c. Crecer en «pensar en Dios», en «estar unido con Dios», que quiere decir que esto que yo estoy haciendo ahora, durante el día en mi casa o fuera de ella, lo estoy haciendo por Dios. Esto es un buen termómetro para saber cómo me va en esta experiencia.

d. Y comprender bien que lo central en esta semana será entender y gustar que Dios en mi vida me quiere regalar este don de su gracia: «¡Si tú conocieras

el don de Dios!».

Pero no solamente que me quiere dar esa gracia ahora, en los Ejercicios que estoy haciendo, sino que durante toda la vida Dios ha estado muy cerca de mí.

Y por eso, voy a orar especialmente y a reflexionar esta semana sobre que

la historia de mi vida es mi historia de salvación, y que, aunque algunas

veces no me gusten mi pasado, algunas cosas de mi familia, mi historia, lo que me pudo suceder alguna vez…, sin embargo, Dios ha estado presente conmigo, Dios ha estado muy cerca de mí, Dios me conduce hasta el día de hoy.

Para eso, recuerdo y vivo otra vez, porque me puede ayudar, la oración que hice sobre el texto de Jeremías y la vasija de barro.

III. Textos clave para esta semana

¡Si tú conocieras el don de Dios!

(Juan 4,10) Si Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?

(Romanos 8,31)

IV. Organización y distribución de la oración

durante la semana