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Establishing the benchmark: outcomes of the control group workers

5 Impacts of Employment Retention and Advancement on working lone parents

5.1 Descriptive analysis of outcomes of lone parent workers

5.1.1 Establishing the benchmark: outcomes of the control group workers

La subregión 2 se compone por los municipios de La Uribe y La Macarena. Ambos municipios se distinguen entre sí por algunas diferencias en sus dinámicas de configuración socio espacial. Sin embargo, comparten algunas características similares que serán recogidas en las siguientes páginas. Esta zona se encuentra ubicada en el suroccidente del departamento, y hace parte de la región conocida como Duda-Guayabero por la importancia de estas dos cuencas que atraviesan el territorio. Su paisaje es variado ya que empieza en el piedemonte de cordillera Oriental y termina en la intersección andino-amazónica del sur de la Macarena.

3.4.1 Estructuración social

El proceso de poblamiento de esta región ha tenido fuentes diversas, relacionadas con el conflicto armado y con diferentes auges de economías extractivas como el caucho y la madera, y con las bonanzas cocaleras. La colonización de la Uribe está más relacionada con las columnas migratorias provenientes de Tolima, Huila y Caquetá durante la Violencia bipartidista y posteriormente en los años 60. Su proceso de poblamiento ha sido acompañado en cierta medida por las Farc, y se considera a esta región como uno de sus bastiones y zonas de retaguardia

histórica. También han sido importantes los dos momentos históricos de bonanza cocalera que han atraído migraciones de campesinos y colonos.

La zona que conforma el municipio de la Macarena, también ha recibido migraciones de personas expulsadas de la región andina a causa del conflicto armado, desde mediados del siglo XX, sin embargo su lento proceso de poblamiento también ha estado fuertemente relacionado con la economía:

“Entre las actividades económicas de carácter extractivo que estimularon la colonización y el asentamiento poblacional en distintas zonas del municipio se cuentan: el ciclo de la caza de animales exóticos y la pesca; la cría de cerdos (50s – 80s), el cultivo de marihuana (70s – 80s) y posteriormente de coca (primera mitad de la década del ochenta, comenzando nuevamente a mediados de los años noventa hasta la década del dos mil); la extracción maderera (90s y parte del 2000), la explotación del caucho (90s – 2000) y recientemente la exploración y explotación petrolera (2000 – 2012).” (Rincón, 2013).

La subregión 2 se caracteriza en su estructuración social por una tendencia fuerte hacia la organización de la población colona y campesina, combinado con un nivel importante de influencia guerrillera en la regulación y la construcción de órdenes sociales. Se ha configurado como una región campesina con identidades políticas mayoritariamente de izquierda.

El alto grado de organización social ha permitido a la comunidad gestionar sus necesidades haciendo frente al abandono institucional del Estado, la estigmatización de la región como zona guerrillera, y las deficiencias infraestructurales que limitan las posibilidades de inserción de la región. Un ejemplo, de entre muchos otros, es el de ASOCOLONOS:

“En los años setenta se constituyó La Asociación de Colonos de La Macarena ASOCOLONOS, con el objetivo de defender a la población de los especuladores comerciales y de promover la construcción de la carretera hasta Vistahermosa para conectar La Macarena con Villavicencio. Su acción permitió incidir en el control a los precios de las mercancías de primera necesidad, facilitar la producción de cerdos y la comercialización del maíz en conjunto esto último con el Idema (Arcila & Cardona, 2007)” (Rincón, 2013).

3.4.2 Estructura Agraria: concentración de la tierra y tamaños de la propiedad.

La estructura agraria según los tamaños de los predios es Unimodal con predominio de la mediana propiedad que abarca el 79% del territorio, seguida por la gran

propiedad con un 18% y un porcentaje residual de pequeña propiedad de tan solo un 3% de las tierras tituladas (Ver Anexo No. 21). Según Jhon Jairo Rincón (2013):

“El tamaño de las propiedades podría estar relacionado, en un primer momento histórico, con la disponibilidad de tierra en relación con la demanda social de este recurso, habiéndose conformado predios de gran tamaño en las primeras etapas del proceso de ocupación espacial. En segundo lugar con el papel regulador de la apropiación de tierra jugado por las Asociaciones de Colonos y posteriormente por las Juntas de Acción Comunal. Sin embargo como se señaló en actividades productivas solo se emplea un porcentaje mínimo del predio. Sin embargo para las zonas de sabana, las propiedades pueden ser mayores, llegando a tener entre 1000 y 2000 hectáreas.”

Por otro lado, la concentración de la propiedad es bastante baja: para el año 2009 el 76% de los propietarios poseían el 71% de la tierra repartida en predios medianos, y el 29% restante estaba distribuido entre pequeños y grandes propietarios. Es, de lejos, la estructura más equitativa en comparación a las demás subregiones (Ver Anexo No. 21).

3.4.3 Estructura económica: modelo de desarrollo

En absoluto contraste con la Subregión1, la Subregión 2 representa la zona donde menos ha podido insertarse el modelo de desarrollo promovido por las élites departamentales y nacionales: allí no existen cultivos de Palma africana; en ganadería representa el 3% en Bovinos y el 1% en pastos respecto al resto del departamento; y se encuentra en una etapa temprana de un proceso de explotación petrolera, que le deja a esta subregión el 2% de las regalías pagadas en el Meta (Ver Anexos No.11, No. 12 y No. 15).

La economía de esta subregión ha estado basada en un ciclo constante que consiste en dos fases: primero los campesinos llegan a trabajar en las actividades promotoras de la colonización: el caucho, la madera y la coca, principalmente; y en segunda instancia, al agotarse el auge de x actividad extractiva, los colonos proceden a adecuar los terrenos que deforestados tras la explotación, para la asentarse y allí y desarrollar agricultura de subsistencia y ganadería de doble

propósito: “Esta idea se sintetizaba en varios aspectos: por un lado dejar de

depender de una economía extractiva, establecerse y derivar el sustento de otras actividades que implicaban la sedentarización, estableciendo pastos para ganadería, adecuación del suelo para cultivos e infraestructura para otro tipo de

actividades. Implicaba también proyectar el ingreso a partir del arriendo de pastos o

de la tierra misma. Se trataba de construir otra forma de vida.” (Rincón, 2013).

Además de esto, la subregión 2 es importante en cultivos ilícitos desde la primera bonanza cocalera en los años ochentas. Durante la Zona de Distensión, las Farc concentraron gran cantidad de cultivos de hoja de coca en esta región, siendo esta una de las causales del rompimiento de los diálogos. Entre 2001 y 2011 pasó de albergar un 35% a un 53% de los cultivos de coca de del Meta (Ver Anexo No. 17). Sin embargo el área sembrada en coca empezó a decaer a partir de 2001 tras el fin de la ZD y de cara a los avances del plan Colombia junto con la avanzada militar del Estado en la región, durante el Plan Patriota y el Plan de consolidación. Sin embargo la Gráfica de cultivos de coca (Ver Anexo No. 5) muestra el inicio de un nuevo auge hacia 2011. Con todo, las hectáreas sembradas en coca en 2011 son un 39% menos que en 2001.

Finalmente, en años posteriores al fin de la ZD, ha empezado a llegar a esta subregión la industria petrolera, específicamente al municipio de la Macarena, pese

a la resistencia de la población que se opone a este modelo: “Según fuentes

locales, en la zona existirían 14 licencias que autorizan la exploración sísmica implicando esto una confrontación con organizaciones campesinas que defienden la permanencia en el territorio y el desarrollo de actividades agrícolas y pecuarias

como de conservación ambiental.” (Rincón, 2013).

3.4.4 Conflicto armado

La subregión 2 presenta los niveles más bajos de Infracciones al DIH en comparación con las demás regiones, con tan solo un 6% de los hechos ocurridos en este territorio (Ver Anexo No. 18). Las Farc es responsable del 51% de estos, la Fuerza Pública del 40% y los paramilitares del 9% (Ver anexo No. 22). El 10% de los desplazamientos forzados ocurrieron en esta subregión ubicándola en un tercer puesto después de la subregión 1 (19%) y la subregión 3 (57%) (Ver Anexo No. 23). Los bajos niveles de violencia en la subregión 2 se explican por su condición de zona de retaguardia histórica de las Farc: allí donde hay un nivel alto de control territorial por parte de uno de los actores armados, se espera que la violencia sea

menor ya que la ausencia competidores la hace innecesaria y poco eficiente para el grupo armado.

Precisamente, tanto las infracciones al DIH como los desplazamientos ocurridos en esta subregión corresponden con los momentos en los que la Fuerza Pública ha realizado acciones militares en la zona, o cuando ha entrado a disputarle frontalmente la región a la guerrilla (Ver Anexos No. 22 y No. 24). Llama la atención la incapacidad del paramilitarismo de insertarse en esta subregión, a pesar de ser la

“recuperación” de ésta zona uno de los objetivos principales de la PSD en el Meta.

El fracazo de los paramilitares en sus intentos de entrar en la región puede ilustrarse en la siguiente anécdota sucedida en la Macarena, la cual da muchas pistas sobre la importancia de la estructuración social de la zona:

“Al finalizar la zona de despeje, paramilitares venidos de San José del Guaviare llegaron al pueblo. Ante el asesinato de varias personas, los habitantes del casco urbano se indignaron, reclamando a la policía y el ejército por su pasividad y tolerancia ante estos hechos como ante la presencia de los paramilitares en el pueblo. Cientos de personas atacaron la sede militar de los paramilitares armados con palos, piedras, machetes, capturando a 17 integrantes de este grupo. Igualmente atacaron el puesto del ejército. Luego de la captura, la población se resistió a entregar a los prisioneros a las autoridades de policía y militares asentadas en la localidad, haciendo entrega de ellos a las autoridades policiales departamentales.”(Rincón, 2013).

La Uribe fue un núcleo fundamental para las Farc desde su nacimiento en los años sesentas. Allí la guerrilla organizó procesos de colonización armada y tomó este municipio como epicentro para el despliegue de frentes. La Uribe fue la sede del Estado Mayor del Secretariado de las Farc, y posteriormente del Bloque Oriental, además de ser uno de los lugares elegidos para realizar algunas de las conferencias guerrilleras, y sede del proceso de paz con Belisario Betancur en los ochenta y, junto con la Macarena y otros tres municipios, parte de la zona de distención durante los diálogos del Caguán.

En el Municipio de la Macarena, la guerrilla se insertó con relativo éxito durante los años ochentas y noventas, logrando una relación más o menos fluida con la población colona y campesina, cuya situación de exclusión política y económica le significó a la guerrilla una puerta de entrada como actor político. Hacia mediados de los noventa las Farc logró tener control total sobre los cultivos de coca en este

municipio y consolidó su rol como regulador y mediador de conflicto sociales:

“…Convocó a los colonos (la guerrilla) y les advirtió que ‘de hora en adelante’

estaba prohibida la pesca indiscriminada o con fines comerciales. Solo para consumo autorizo la pesca de especies como el pintadillo, la cachama y el amarillo; y prohibió la tala de maderas como el cedro macho, el cedro amargo, el achuapo y

el bilibil. Y se prohibió, además, el consumo de cocaína y marihuana a los colonos”

(Alcaldía, 2002).

Todas estas características han hecho que esta subregión esté constantemente en la mira del Estado, que en múltiples ocasiones dirigió ataques militares y bombardeos sin discriminar entre guerrilla y población civil. Pero la Fuerza Pública solo ingresó de manera contundente durante el gobierno de Uribe cuando se instaló la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, y se estipuló el Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM), cuyo objetivo era expulsar a la guerrilla de la región, lo cual solo se logró de manera parcial, pues algunos frentes guerrilleros siguieron operando en las zonas rurales de ambos municipios.

El PCIM no solo ha sido cuestionado por su eficacia militar, pues la población local

también ha mostrado desconfianza: “es necesario tener mucha claridad del por qué

y para qué se quiere la recuperación de La Macarena. Hay que saber si detrás de ello se busca que otros aprovechen las riquezas y las extensiones de hectáreas que se están cultivando de palma porque estos no son negocios de los campesinos,

sino de quienes pueden económicamente cultivar y esperar” 25 Juan Gildardo

Largo, concejal de Vistahermosa. Citado en (PNUD, 2010). De acuerdo con Machado y Vásquez (2013) las lógicas particulares de esta subregión están inscritas dentro de las características regionales que permitieron unas condiciones favorables a la inserción guerrillera:

“Al contrario de la situación del norte del país, el carácter de frontera agrícola abierta en constante colonización y su inserción tardía al mercado y a la comunidad política nacional creó un entorno favorable a la expansión y consolidación de las FARC y condicionó los intentos de inserción del paramilitarismo. En efecto, la guerrilla de las FARC encontró las condiciones de reproducción idóneas en la colonización armada y cocalera en medio de una estructura social escasamente sedimentada y jerarquizada, donde el grupo armado desempeñó durante mucho tiempo el papel de ordenadores de la vida política regional y de