Why do marital partners of people living with HIV decline H
4.1 Methods 1 Study setting
4.1.3 Ethical considerations
Estas zonas corresponden a la columna vertebral, caderas y rodillas principalmente. Como afecciones típicas citaremos:
a) La Osteocondritis; se trata de la inflamación simultánea del hueso y su cartílago, podemos distinguir:
a.1.- La Osteocondritis deformante de la cadera juvenil o"Enfermedad de Legg-Calve-Pertes"; esta se ubica en la zona femoral próxima, se trata de una alteración típica que tiene lugar en los niños de edades entre 5 y 7 años y que conlleva acortamiento del cuello del fémur y aplanamiento de la cabeza femoral (coxa plana) siendo vulnerable a esfuerzos y a fuerzas comprensivas. Su restablecimiento
puede llevar meses e incluso años. Por lo que toda actividad física que involucre a la articulación de la cadera está contraindicada.
a.2.- La Osteocondritis del tubérculo proximal de la tibia o "Enfermedad de Osgood-Schlatter"; esta se ubica en la tuberosidad anterior de la tibia, lugar de inserción del potente tendón del cuádriceps. Su momento de aparición se ubica en la edad de la pubertad 9 a 14 años. Esta alteración no conlleva presiones sobre la epífisis tibial pues la alteración está a nivel de la tuberosidad tibial. Su aparición suele acompañarse con sensibilidad en la zona y el ejercicio físico que requiere el arrodillarse o la extensión vigorosa de la rodilla puede agravar la situación. Esta alteración no esta relacionada con las separaciones traumáticas del tubérculo tibial.
b) La Osteocondrosis; se trata de la degeneración o necrosis que tiene lugar en diferentes núcleos de osificación en los períodos de máxima actividad del crecimiento. De causas poco conocidas, suele estar asociada a una alteración vascular que provoca necrosis en la epífisis y fibrosis en la metáfisis. Su cronología se ubica en las edades de 5 a 7 y 10 a 13 años, épocas base en los brotes de crecimiento y apareciendo después de que el núcleo epifisario lo haya hecho.
c) La Epifisitis; se trata de la inflamación de una epífisis o del cartílago que la separa del hueso principal, también denominada "Epifisitis vertebral o enfermedad de Scheuer-Mann", la cual afecta preferentemente a los centros secundarios de osificación de los cuerpos vertebrales. Suele aparecer entre los 12 y 17 años, cuando el crecimiento de la columna vertebral es más activo. Su detección se lleva a cabo al manifestarse una redondez progresiva de la columna vertebral, normalmente asociada a los dolores de espalda. Esta enfermedad puede provocar una cifosis permanente, de ahí su diagnostico precoz y la restricción de actividades físicas que conlleven posturas de curvatura de la columna, como por ejemplo el ciclismo.
Como hemos podido comprobar son tres afecciones que comúnmente se encuentran en muchos deportistas, los síntomas principales son de aparición gradual con cojeras sin dolor aparente, añadiéndose sensibilidad en las epífisis, limitación del movimiento y en algunos casos espasmos musculares o deformidades que avisan de la presencia de dicha entidad nosológica.
El diagnóstico precoz de estas afecciones en los niños es de capital importancia, pues la práctica de actividades físicas puede agravar el problema. La consulta médica es imprescindible.
Como expresa el Dr. Baluis, es evidente que la práctica de deportes y entrenamientos de gran carga o de asimetrías predominantes, agravará la situación. En su caso todo tipo de actividad física que conlleve una estabilización vertebral debe de ser recomendada por el médico.
Con las referencias a estas tres alteraciones o enfermedades evolutivas, como ejemplo, queremos llamar la atención sobre las diferentes situaciones que los niños y jóvenes que participan en actividades físicas pueden presentar, y el papel tan importante que los profesionales de la Educación Física y del Deporte en general, juegan en su precoz detección, haciendo por otra parte imprescindible la estrecha
colaboración con los profesionales de la Medicina, por lo que debe de existir una perfecta simbiosis entre estos. Las alteraciones hormonales o los traumas son las causas más comunes. En la primera poco podemos hacer, salvo que no sea el tratar de no agravar la situación, pero en la segunda si podemos contribuir a evitarla, no ofreciendo actividades físicas que por sus peculiaridades puedan ser factores provocadores de dichas alteraciones notables sin riesgos significativos.
Como comentario final a este capitulo, debemos destacar que el desarrollo de actividades deportivas toca cada vez más de cerca a muchachos y niños que de alguna manera se ven inclinados a ellas, muchas veces iniciándose precozmente en la práctica deportiva y también porque a menudo es la única posibilidad seria de realizar actividades motoras. De todas maneras, en muchos casos se ha observado el hecho de que tanto los campeones mundiales como los mismos campeones olímpicos alcanzan estos laureles en edades muy tempranas, esto lógicamente no se refiere a todos los deportes, pero estos requieren para el logro de los citados resultados inicios precoces, en algunos casos concretos el inicio de la práctica deportiva anticipada es una necesidad innegable debida a factores motores evidentes, como por ejemplo un papel determinante en las capacidades motoras.
Este fenómeno ha conducido a numerosos estudios que, además de haber descrito sus dinámicas, han intentado indagar los posibles instrumentos para poder prevenir las posibles distorsiones de algunas prácticas totalmente irracionales.
Entre ellas, en primer lugar, tenemos la adaptación a las cargas en las diversas capacidades motoras y a la orientación de la especialización en particular mediante la distribución de trabajo general y trabajo especial.
Un punto muy importante, a tener siempre en cuenta de manera especial en la práctica deportiva, es la motivación, la cual y si no es desarrollada de forma adecuada, crea presupuestos para abandonar precozmente la práctica deportiva, siendo esta una de las causas principales del abandono del deporte por nuestra juventud.
A fin de que la práctica deportiva sea positiva, esta deberá de adaptarse a las características biológicas y psicológicas del deporte a través de la identificación de etapas; estas fijan los puntos más significativos de los objetivos a alcanzar en función de las especificidades de las edades de los niños, muchachos y jóvenes.
Si desde un punto de vista psicológico, la delicadeza de la preparación es evidente en relación al desarrollo biológico, la capacidad de carga aparece más alta en el niño y el muchacho sanos. Sin errores metodológicos se pueden obtener desarrollos de las capacidades generales de las prestaciones.