• No results found

CHAPTER 3 FAST AUTHOR NAME DISAMBIGUATION ALGORITHM

3.6 Evaluation

Nada mejor que el enfoque sociolingüístico para describir y debatir las clasificaciones y categorizaciones de las variedades lingüísticas, habladas o escritas, que encontramos y percibimos en el mundo. El enfoque sociolingüístico fue pionero a la hora de cuestionar la percepción demasiado ordenada, en categorias bien definidas, delimitadas y sobre todo homogéneas, de la anterior tradición estructuralista. Empecemos por Hudson (1982: 30-37), quien observa que desde un punto de vista popular (es decir, no técnico) es común distinguir entre los conceptos de lengua y dialecto. Llega, sin embargo, a la conclusión de que realmente no se puede establecer una distinción entre ellos. El término dialect, que se tomó prestado del griego durante el Renacimiento, se utilizaba en este idioma para referirse a una variedad con una determinada procedencia regional y una determinada manifestación escrita y literaria,

16 Es común la confusión entre variedad estandarizada y lengua; llevado al extremo este modo de vista, las variedades no estandarizadas serían menos correctas, e incluso, cuanto más se aleje una variedad de la versión estandarizada, menos pertenecería a la categoria del idioma en cuestión. Como lo expresa Trudgill (1982: 19-29):

Standard English, moreover, is frequently considered to be the English language, which inevitably leads to the view that other varieties of English are some kind of deviation from a norm, the deviation being due to laziness, ignorance or lack of intelligence. In this way millions of people who have English as their mother-tongue are persuaded that they

similar al concepto designado por dialecte en francés, idioma que además posee un término específico para una variedad hablada que carece de manifestación escrita (patois). Las categorizaciones establecidas en Inglaterra y Francia son por lo tanto diferentes, lo cual en este caso se refleja en la terminología que finalmente sirve para evocar dichos conceptos. Y ¿cual sería, se pregunta Hudson, la diferencia para los hablantes nativos ingleses entre un dialecto y una lengua? Los criterios más habituales son los siguientes:

S el tamaño: una lengua es “más grande” que un dialecto, la suma total de las formas que

cada dialecto, o variedad, contiene. La variedad estandarizada sería una variedad más, al igual que el inglés de Yorkshire, el inglés de la India, etc.

S el prestigio: la lengua posee un prestigio que el dialecto no tiene.

El tamaño, argumenta Hudson (pp. 34-5), es una dimensión relativa: la variedad que contiene todas las variantes utilizadas en Gran Bretaña parece grande en comparación con la variedad Cockney o la versión estandarizada, pero pequeña si la contrastamos con las varidades utilizadas en todos los países de habla inglesa. Si aplicamos el criterio del prestigio tampoco llegamos a una diferenciación satisfactoria: la variedad estandarizada, la más prestigiosa, equivaldría a una lengua, pero hay muchos conjuntos de variedades que carecen de una versión estandarizada y que sin embargo son reconocidos como “lengua,” y en el caso del inglés existe toda una serie de variedades estandarizadas, no una. Según este criterio, las variedades no estandarizadas, que carecen de una manifestación por vía de la cadena escrita, serían dialectos:16 si dos variedades están estandarizadas o dependen de variedades que lo están,

pertenecen a diferentes idiomas. Un análisis diacrónico nos enseña sin embargo que el hecho de que se haya estandarizado una variedad determinada se debe a una intervención social

17 Hasta cierto punto; como comenta Hudson (p. 36) es una cuestión que depende del factor motivación. 18 En el caso del noruego -o “los noruegos”- dos variedades.

19 Véase Trudgill (1983, 1986) para una descripción detallada de la difusión gradual de innovaciones.

deliberada y directa, mediante los pasos establecidos por Haugen (1966): selección, codificación, elaboración de funciones y aceptación. El candidato obvio para un criterio más válido sería la mutua comprensión: si dos hablantes de variedades diferentes se entienden entre ellos, hablan el mismo idioma. Obviamente este concepto es igual de relativo que el del tamaño: ¿cómo de inteligible ha de ser una variedad para contar como dialecto de una lengua? Las lenguas escandinavas son mutuamente inteligibles17, pero constituyen diferentes “idiomas,”

y el chino, que consta de dialectos no comprensibles entre ellos, se percibe como un solo idioma. Probablemente es así por que tanto las lenguas escandinavas18 como el chino disponen

de una variedad estandarizada. Concluye Hudson (1982: 37) que no existe un criterio formal y técnico para distinguir entre los conceptos de lengua y dialecto:

In conclusion, mutual intelligibility does not work as a criterion for delimiting languages in the “size” sense. There is no other criterion which is worth considering as an alternative, so we must conclude [...] that there is no real distinction to be drawn between “language” and

“dialect” (except with reference to prestige, where it would be better to use the term “standard

language” or just “standard”, rather than just “language”). In other words, the concept “language X” has no part to play in sociolinguistics - nor, for exactly the same reasons, can it have any place in linguistics. All we need is the notion “variety X”, and the obvious and unsurprising observation that a given variety may be relatively similar to some other varieties and relatively different from others.

No poder utilizar el término y el concepto “lengua X” en la lingüística suena a primera vista como una postura demasiado radical, pero a lo que se refiere Hudson es un serio problema de delimitación; a menudo cuando usamos el concepto “lengua” lo hacemos de modo convencional y porque resulta práctico poder distinguir entre códigos tan disimilares como el inglés y el chino. El mismo problema se presenta, y ahora de forma intensificada, a la hora de hablar de “variedad X”, la alternativa propuesta por Hudson. Como él mismo reconoce, entre lenguas similares (emparentadas históricamente) existe a menudo una dimensión continua19 en

20 Es una explicación plausible, pero presenta problemas en todas aquellas zonas que carecen de una variedad

cuanto a variaciones formales:

Varieties may be arranged in a DIALECT CONTINUUM, a chain of adjacent varieties in which each pair of adjacent varieties are mutually intelligible, but pairs taken from the opposite ends of the chain are not. One such continuum is said to stretch from Amsterdam through Germany to Vienna, and another from Paris to the south of Italy. (1982: 35-36)

El problema no es tanto cómo delimitar los idiomas en una dimensión continua, sino cómo delimitar las variedades en general. Trudgill (1982: 15) propone que en gran medida no son factores lingüísticos sino políticos y culturales los que nos permiten categorizar variedades en diferentes idiomas. Aplica los términos heterónomo y autónomo para describir la dependencia de los dialectos no estandarizados de una variedad estandardarizada particular. El conjunto de una variedad autónoma y una serie de variedades heterónomas constituye entonces una lengua:20

We can say that Dutch and German are autonomous, since both are independent, standardized varieties of language with, as it were, a life of their own. On the other hand, the nonstandard dialects of Germany, Austria and German-speaking Switzerland are all

heteronomous with respect to standard German, in spite of the fact that they may be very unlike

each other and that some of them may be very like Dutch dialects. This is because speakers of these German dialects look to German as their standard language, read and write in German, and listen to German on radio and television. Speakers of dialects on the Dutch side of the border, in the same way, will read newspapers and write letters in Dutch, and any standardizing changes that occur in their dialects will take place in the direction of standard Dutch, not standard German. (1982: 15-16)

A la hora de delimitar el referente de conceptos como variedad, dialecto y acento nos encontramos también con problemas serios:

[...] the problem of discreteness and continuity, of whether the division of linguistic and social phenomena into separate entities has any basis in reality, or is merely a convenient fiction. It is as well to point out that this is a problem since terms like “cockney”, “Brooklynese”, “Yorkshire accent”, “Black dialect” are frequently used as if they were self-evident, self- contained discrete varieties with well-defined, obvious characteristics. It is often convenient to talk as if this were the case, but it should always be borne in mind that the true picture may very well be considerably more complex that this. (Trudgill 1982: 16)

Hablaremos más de dimensiones continuas en el capítulo 3, pero nos podemos adelantar brevemente a esa discusión, con las siguientes observaciones: gracias a la ciencia cognitiva la categorización, el hecho de seccionar de forma más o menos sistemática la “realidad” que percibimos en trozos más pequeños, se ha convertido a lo largo de los últimos treinta años en una cuestión del máximo interés. En el caso de las variedades lingüísticas ocurre lo mismo que en las categorías semánticas: no es posible hablar de “condiciones necesarias y suficientes” y de rasgos compartidos por todos los miembros de la categoría:

We can talk, for example, about “Canadian English” and “American English” as if they were two clearly distinct entities, but it is in fact very difficult to find any single linguistic feature which is common to all varieties of Canadian English and not present in any variety of American English. (Trudgill 1982: 16-17)

El hecho es que las isoglosas se solapan y que un rasgo que encontramos como característico de una zona (precisamente por no encontrarlo en las zonas colindantes) luego aparece en una tercera zona otra vez, a cierta distancia del primer área:

[...] it is possible to speak of “the Norfolk dialect” or “the Suffolk dialect”. On the other hand, one can also talk of more than one “Norfolk dialect” -“East Norfolk” or “South Norfolk”, for instance. Nor is the distinction between “Norfolk dialect” and “Suffolk dialect” so straightforward as one might think. If you travel from Norfolk into Suffolk, investigating conservative rural dialects as you go, you will find, at least at some points, that the linguistic characteristics of these dialects change gradually from place to place. There is no clear

linguistic break between Norfolk and Suffolk dialects. It is not possible to state in linguistic

21 Centrality gradience. 22 Membership gradience.

choose to place the dividing line between the two at the county boundary, then we are basing our decision on social (in this case local-government-political) rather than on linguistic facts (Trudgill 1982: 14-15)

Parece claro que hasta cierto punto es una práctica convencional hablar de variedades, dialectos o acentos, pero en realidad es lo mismo que hacemos cuando categorizamos a alguien como alto o bajo, o a algo como árbol o arbusto. Parece que en cuestión de variedades lingüísticas debemos hablar de categorias no solamente con gradación de centralidad21 sino

también con gradación de pertenencia22 y por lo tanto con áreas difusas23entre ellas: de

categorias prototípicas, en fin.

Véamos ahora cómo un sociolingüista como Trudgill (1990) ha clasificado las “variedades” del Inglés Británico. Divide a los dialectos ingleses en Traditional Dialects y Mainstream Dialects. Los primeros son muy distintos entre sí y muy diferentes con respecto a la variedad estandarizada. Se hablan todavía en zonas rurales y remotas, alejadas de los núcleos urbanos, pero se encuentran en vía de extinción, precisamente por el hecho de que la población se ha hecho más móvil, y a medida de que las comunidades autosuficientes y agrícolas han dado paso a un estilo de vida más urbano y globalizado. La educación obligatoria (a partir del último cuarto del siglo XIX) y la influencia de los medios de comunicación (a partir del último cuarto del siglo XX) también son factores que han tenido un efecto convergente. El resultado ha sido una serie de procesos a través de los cuales los dialectos se han mezclado y nivelado; los dialectos tradicionales se han reemplazado progresivamente por dialectos clasificables como Mainstream Dialects. Estos incluyen el dialecto estandarizado y una amplia gama de Dialectos Modernos, de uso en zonas no rurales, más parecidos entre sí y más cercanos a la variedad estandarizada. Trudgill (1990:5) ejemplifica esta clasificación de la siguiente manera:

Traditional Dialects: she bain´t a-comin, hoo inno comin, her idden comin

Mainstream Dialects: she´s not coming, she isn´t coming, she ain´t comin

Precisamente la dialectología urbana se ha convertido en uno de los campos más prósperos de la sociolingüística, una atención que, según Algeo (1992: 168) se justifica “since as much as 90 per cent of the population of England is urban”. En cuanto a la variedad estandarizada británica, Trudgill (1990: 2-3) la describe de esta manera:

Standard English is the dialect which is normally used in writing, and which is spoken by the most educated and powerful members of the population: probably no more than 12-15 per cent of the population of England are native speakers of Standard English. The fact is that everybody who speaks with a BBC accent also speaks the Standard English dialect, like, say, Anna Ford or Alastair Burnett. But not everybody who speaks Standard English does so with a BBC accent. Most people who speak Standard English - perhaps 7-12 per cent of the population of the country- do so with some kind of regional accent [...] Standard English is not often referred to as a dialect, but since it is a variety of the language that differs from others in its grammar, it is clearly just as much a dialect as any other variety.

Si las proporciones especificadas aqui por Trudgill son exactas, tan sólo entre un 3 y un 5 por cien de la población del Reino Unido habla el dialecto estandarizado con el acento más prestigioso, entre 7 y 12 por cien habla el dialecto estandarizado con un acento regional y el resto, entre el 85 y el 88 por cien de la población hace uso para su comunicación diaria (en un contexto informal) de un dialecto no estandarizado, hablado, por supuesto, con un acento regional. Prestemos por último un poco de atención a la dimensión social, otra dimensión de índole continua. Tomemos como ejemplo la variedad lingüística, acento en este caso, conocida como RP. Tanto el acento en sí como la comunidad de hablantes que lo usa han variado a lo largo del siglo XX, lo cual ha causado problemas tanto a la hora de describir el acento como a la hora de clasificarlo y ponerlo nombre. Pasamos de Public School Pronunciation, “that usually heard in everyday speech in the families of Southern English persons whose menfolk have been educated at the great public boarding-schools” como lo definía Daniel Jones en la primera edición de su English Pronouncing Dictionary, a Received Pronunciation, y en el prólogo de la edición decimocuarta del mismo diccionario, el editor (A. C. Gimson) tuvo que

explicar las razones por las cuales habia decidido retener el término RP, pero cambiar su definición:

It seems no longer appropriate, at the end of the twentieth century, to define RP speakers in the strict social terms used by Daniel Jones in 1917 and in later editions of the Dictionary. The speech-style now recorded, while retaining its underlying South-Eastern English characteristics, is applicable to a wider sample of contemporary speakers, especially those of the middle generations. (1977: vii)

La parte de la descripción y la definición de RP que correspondía a las características de los ususarios hubo de ser cambiada, debido a los cambios efectuados en esta categoria. Ya no era una tarea tan fácil describir y delimitar a RP como una variedad:

[...] in recent times, and especially in the last thirty years, the structure of British society has lost much of its earlier rigidity, so that it has become less easy to define a social class and, consequently to correlate a certain type of pronunciation exclusively with one section of society. [...] A specification in terms of a public boarding-school education is no longer valid, if only because the young are often influenced nowadays by other prestigious accents, e.g. Cockney or Mid-Atlantic, whatever their educational background. Nor can it be called simply “educated” pronunciation, since not all educated speakers use it nor can all those who use it be safely described as “educated”. (Gimson 1977: x-xi)

Y no es sólo la comunidad de hablantes la que ha cambiado a lo largo del siglo pasado; como señala Wells (1999a: 322) en la variedad misma se ha efectuado toda una serie de cambios:24

A great achievement of my illustrious predecessor as Professor of Phonetics at UCL, Daniel Jones, was his codification of RP for teaching purposes. Out of a mass of variability he distilled a coherent model that could be taught and learned. However Jones was born in 1881. His coherent model of RP, based essentially on his own pronunciation, is already over a century old. Jonesian RP is unquestionably obsolete: no-one pronounces quite like that nowadays.

25 Además de las cuatro variedades principales hay una serie de subcategorias: U-RP antigua, quasi-RP, etc.

Wells (1982: 279-300) dedica veintiún páginas a las variedades de RP y la variación que experimenta. Como reconoce (p. 279) “no accent is a homogeneous invariant monolith” y distingue en RP cuatro variedades25, o tendencias, principales:

It is convenient to recognize first of all a central tendency which I shall call mainstream RP. We can define it negatively, by recognizing two other tendencies or types of RP, which are part of RP as a whole but distinct from mainstream RP. One is U-RP [...], the other adoptive RP. It is also convenient to recognize a rather vaguer entity, Near-RP, comprising accents which are not exactly RP though not very different from it. (1982: 279)

Tales variedades son abstracciones, parte de una dimensión continua multidimensional cuyas fronteras (que no son estrictas ni fijas) se definen tal vez más por parámetros sociales que lingüísticas:

In recognizing these varieties or tendencies within RP, one must remember that they -like RP itself- are abstractions, not objectifiable entities. They represent areas within a multi- dimensional continuum. The frontiers we may attempt to set up between them may well correspond to our perceptions of social reality rather than to exclusively linguistic and phonetic consideration. (pp. 280)

A continuación Wells procede a describir las principales variedades de RP, empezando por upper-crust RP. La descripción se divide en (1) la delimitación de la variedad y (2) las características fonéticas distintivas que la diferencian de otras variedades colindantes. La delimitación de U-RP no consiste en otra cosa que una descripción de los hablantes de la variedad, definidos éstos por una sola característica compartida. Esa característica es muy general y en sí relativa: se trata de la pertenencia a la clase social más alta. Y clase social es de hecho la única variable utilizada de forma persistente a la hora de definir RP y sus respectivas subcategorizaciones. Parece claro que para delimitar y describir una variedad dentro de una dimensión social o regional continua es condición sine qua non recurrir a una descripción de las características de la comunidad de hablantes -la categorización social- que usa (y, se supone, también causa y genera) los rasgos diferenciales que caracterizan la variedad en

cuestión.

Por último cabe mencionar el hecho de que muchos rasgos ocurren de forma variable en el individuo, lo cual han demostrado de sobra los múltiples estudios cuantitativos que empezaron con Labov a comienzos de los años sesenta. Decir por ejemplo que la [h] inicial cae en el inglés británico excepto en la variedad de RP y los dialectos modernos del noreste, es una simplificación de los hechos: cae de forma variable según parámetros como clase social, sexo,