Esta última fase consiste en que el profesor debe finalizar la actividad de enseñanza-aprendizaje del círculo. Esta clausura de la actividad nuevamente puede adoptar múltiples formas; puede tratarse únicamente de un trámite o, por el contrario, puede plantearse como una oportunidad para entrelazar los distintos proyectos que se han realizado, dando lugar a la apertura de un nuevo círculo.
Concluyendo
Para concluir este capítulo queremos aportar un conjunto de comenta- rios finales con el objetivo de reflexionar sobre la incorporación del aprendizaje colaborativo con Internet en las aulas.
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La primera cuestión que deberá plantearse el profesor es la posibi- lidad real que tiene en su centro educativo de usar un conjunto suficiente de recursos tecnológicos para el desarrollo de la experiencia educativa. Depende de cómo quiera enfocar el aprendizaje en colabora- ción con Internet en el aula va a suponerle un despliegue muy alto de tecnologías de la comunicación, en especial si desea que el cen- tro disponga de un entorno tecnológico comunicativo asincrónico y escrito, tipo Moodle <http://moodle.org/>, y que cada estudiante pueda tener una dirección propia de correo electrónico. Tal como lo hemos planteado en este capítulo, esto no sería necesario y bastaría, yendo a mínimos, con que se disponga de un programa de gestión del correo electrónico y una única dirección de correo electrónico bien por aula, o bien por grupo establecido de trabajo..
En segundo lugar, y además de las cuestiones tecnológicas, el docen- te deberá reflexionar sobre la modalidad de interacción social para el aprendizaje colaborativo entre estudiantes que desea implantar. Como ya se ha apuntado, la colaboración entre estudiantes puede es- tructurarse mediante formatos de interacción social de diferente complejidad organizativa: desde la interacción social entre unos pocosestudiantes del mismo nivel, de diferentes aulas y del mismo centro, hasta la interacción social entre muchos estudiantes de diferentes centros (geográficamente muy alejados entre sí) y de muchos niveles educativos. Cada formato organizativo requerirá un tipo de coordi- nación específica con otros docentes, lo cual, expresado en otras pa- labras, significa que el profesor también debe estar dispuesto a colaborar con otros colegas para conseguir los fines educativos que se propongan conjuntamente.
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En tercer lugar, creemos que resulta muy importante para el docen- te que desee innovar en el ámbito del aprendizaje colaborativo me- diante Internet que planifique muy detalladamente toda la secuencia didáctica que desea desarrollar. En este terreno, resulta indispensable incluir en la planificación instruccional, además de los puntos típicos como son los objetivos, los contenidos, las actividades, los materiales, etc., los formatos sociales interactivos entre los participantes, en es- pecial los momentos en los cuales los alumnos deberán colaborar, y el papel que se le asignarán a las TIC en cada uno de estos momen- tos didácticos..
Por último, en cuarto lugar, y en especial si se trata de las primeras experiencias educativas que tienen los estudiantes para aprender a colaborar con Internet en el aula, resulta indispensable que el docen- te se proponga junto con otros objetivos propios del área curricular, otros objetivos vinculados con enseñar a colaborar. Como puede in- ferirse de lo dicho hasta ahora, colaborar para aprender y aprendera colaborar tienen significados muy diferentes. Los contenidos de
este capítulo se han enfocado para esto último, por lo que no hemos de suponer que los estudiantes tengan suficientes competencias para el desarrollo del aprendizaje colaborativo si antes alguien no les ha enseñado cómo deben colaborar para aprender.
Como ocurre con las otras competencias básicas que aborda este libro, sostenemos que aprender a colaborar con Internet en el aula debe pasar de ser un mero reto educativo para convertirse en una realidad de primer orden para los alumnos. Si no se desarrollan propuestas formativas que vayan en esta di- rección dejaremos en manos de la suerte el enorme potencial educativo y co- municativo que Internet tiene para nuestros estudiantes, que sin ninguna duda vivirán en una sociedad comunicativamente globalizada en la cual para «so- brevivir» será necesario hacer uso de estas tecnologías comunicativas que, progresivamente, se están instalando definitivamente en nuestra cultura.
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