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Chapter 6: Conclusions

2.5. Esms Under Gatt 1947

2.4.2. Evolution Of Esms Under Gatt

Actualmente es poca la literatura infantil que se lee en la escuela pues cuando se realizan lecturas, la mayoría de ellas versan sobre los cuentos tradicionales, entre ellos: Pinocho, Cenicienta, Caperucita Roja, Rapunzel, entre otros. No se pretende que se deje leer estos cuentos sino que se debe ampliar el bagaje literario; gracias a estos cuentos clásicos porque es importante conocer la diversidad de la literatura existente. Es conveniente propender por una lectura que induzca a pensar. Por esta razón es pertinente que la lectura acerque a los escolares a problemas más reales, que los invite a soñar cosas distintas, que les permita expandir su imaginación y que no sólo se encargue de limitar las historias a un “felices para siempre”, tal vez ese sea el motivo por el que los niños sencillamente se alejan de la lectura, porque “Leer es una actividad orientada por propósitos- desde buscar una información necesaria para resolver un problema práctico hasta internarse en el mundo creado por un escritor-, pero éstos suelen quedar relegados en el ámbito escolar, donde se lee sólo para aprender a leer” (Lerner,2004,p.50) pero nunca se muestra el verdadero sentido que tiene la lectura o más que sentido el fin con el que se escribe, porque la mayoría de escritores o creadores de historias piensan en sus lectores, que ellos disfruten con cada una de sus narraciones.

La mayoría de cuentos infantiles se hacen pensando en los niños; en que exista para ellos un goce infinito, un placer por oír en las voces de los mayores esas historias que no cansan, que no aburren, que por el contrario construyen y expanden la idea de mundo que ellos tienen. Como lo señala Colomer “La fuerza educativa de la literatura radica, precisamente, en que ofrece la posibilidad de establecer una mirada distinta sobre el mundo” (Colomer, 2009, p.10).

Se tiene la tendencia de creer que los cuentos sirven únicamente para dejar unas moralejas o lecciones a los niños, cuando los cuentos en realidad sirven para desarrollar otros conocimientos, no solo morales, tal como lo indica Colomer: “si aumentara la atención dedicada a pensar que, al mismo tiempo, los libros sirven para aprender a leer literariamente, la literatura infantil podría ser juzgada también desde los parámetros de su eficacia en esta tarea” (Colomer, 2009), por ello es importante empezar a considerar la lectura más allá de lo superfluo, es decir comprendiendo pero no respondiendo a preguntas que son obvias, sino ir enlazando, haciendo un engranaje con lo que se ve en clase.

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La lectura en voz alta es algo importante que permite apropiarse de la literatura infantil, porque el sonido de las voces de los personajes hace que el lector acceda a ese mundo de creatividad en el que las palabras cobran vida. Mediante la voz se puede hacer que los demás se interesen en la historia y sea tan amena la lectura que se deleite el oído y se quiera escuchar más para saber cómo culminará la historia.

Es pertinente recordar que “la literatura es un mundo que ayuda a comprender la vida y a crear frente a las manifestaciones humanas y naturales, actitudes críticas y creativas” (Colomer citada por Gutiérrez, 2009) porque si leer no es transformar el pensamiento, no tiene sentido recorrer una cantidad de palabras que no cambian la concepción de vida.

Entonces, como ya se indicó, interesa en esta investigación hacer de la lectura un goce, una construcción de conocimiento significativo en el que la palabra goce sea igual a pensamiento, a desbordamiento de imaginación y desbordamiento de escritura. No sólo es leer por responder a preguntas simples sino que “el niño se esforzará por llegar a entender ese misterio y alcanzar el sentido de la belleza” (Colomer, 2009) que está en el texto. Lo que se quiere es que el placer por la lectura sea el camino para acceder a ella y que el nivel de exigencia sea cada vez mayor.

La iniciación en la lectura debe ser más interesante, más fructífera, por lo tanto “la vida humana es un ir entendiendo paulatinamente, y tal vez las cosechas de la enseñanza no deben ser necesariamente inmediatas” porque a los estudiantes se les exige que lean perfecto, que comprendan rápidamente y que tengan un gran vocabulario cuando lo que se les ha dado es realmente poco, se habla de literatura que a su vez no es literatura, por esa razón se deben leer textos como “Socaire y el capitán loco” esta historia y otras similares a ella son exquisitas, que aportan diversión pero a la vez significado, fortalecen el pensamiento y permiten que el lector pueda gozar todas las palabras que transcurren y constituyendo de mundos maravillosos las palabras de estos relatos que acortan las distancias, traen a la mente la sensación de sentir los olores, los sabores y sentimientos de los distintos ambientes que describe la literatura infantil.

La idea de utilizar como estrategia el cuento es porque nos permite ingresar a la sensibilidad humana, y gracias a ellos la concepción de la lectura cambia totalmente porque ya no se ve como esa actividad mecánica sino que es una “actividad para disfrutar” y aprender, permite que haya mayor concentración en el niño y es un proceso de lectura que se debe hacer desde temprana edad para empezar a cultivar y tener cierta experiencia lectora.

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