1.1 Multi-objective Optimisation
1.1.2 Evolutionary Approaches
abril de 2015, leyó su tesis doctoral en la UCM. Su defensa coincide con el fin de los programas antiguos de doctorado, pero Alicia, que había presentado el DEA en 2009, no tuvo que acelerar el proceso porque “para esas fechas ya sabía que iba a terminar”.
Los “arreglos precarios” para financiar la tesis
Después de terminar la licenciatura en 2005, Alicia estuvo trabajando unos años mientras realizaba los cursos de doctorado. En ese momento no pensó en presen- tarse a las convocatorias públicas de becas predoctorales y cuando por fin terminó el DEA y decidió comenzar la tesis doctoral: “Pues ya habían pasado cuatro años
desde que me había licenciado, entonces ya no podía optar a la financiación pública a través de una FPI o una FPU”.
A partir de entonces, su directora de tesis, a quien describe como “una persona muy cercana, con la que tenía mucha afinidad”, fue ingeniándoselas para ofrecerle opor- tunidades de trabajo remunerado en investigación, en temas más o menos cercanos a sus tesis, para evitar que se desvinculara del ámbito académico:
“A través de contactos de ella, para que pudiera tener financiación para poder hacer la tesis… (…) Primero fue lo del centro de investigación este que estaba fuera, en una Fundación y luego me contrataron con un contrato para un proyecto durante creo que unos meses o un año como mucho, y era un contrato a través de una Escuela de la UCM. Luego ella me dijo que iba a presentar un proyecto de inves- tigación (del MICINN) en el que igual podía participar (…) Pero ya no se podía hacer de esa manera y el caso es que hicimos que me contrataban como coopera- tiva. Yo facturaba a través de la cooperativa como empresa que hacía ese trabajo de campo para ese proyecto, entonces así tenía financiación para seguir teniendo, por un lado, la participación en estos proyectos y la certificación más adelante de que había participado en ellos para mi acreditación y, por otro lado, para poder avanzar con mi tesis y estar vinculada de alguna manera a la universidad”.
Estos “arreglos precarios” supusieron para Alicia “un tiempo de dedicación extra, o sea que le dedicaba bastante tiempo, y luego tenía como un rato al final del día para trabajar en mi tesis”. Pero gracias a ello ha podido conocer cómo funciona la lógica académica de primera mano, hacer contactos, ampliar su currículum académico y sobre todo participar en numerosas publicaciones.
Finalmente, cuando el proyecto anterior se terminó, su directora de tesis le propuso que presentaran un proyecto de investigación al Ministerio con el tema de tesis de Alicia y formulado por ella misma: “Entonces yo lo formulé entero y contacté a todo el equipo a través de ella y nos concedieron el proyecto. Yo lo dinamicé bastante y ella también, la verdad, y pude hacer mi tesis. El trabajo de campo lo hacía yo, claro; me contrataban también como empresa, también como cooperativa, o sea un poco raro”. Esta iniciativa un tanto original supuso que la financiación destinada al proyecto cubriera parte de los gastos de la tesis y que fuera destinado a la propia Alicia, quien facturaba por hacer el trabajo de campo a través de una cooperativa, ya que el financiador no les había concedido la posibilidad de hacer un contrato laboral vinculado al proyecto. Así, esta doctoranda fue capaz de formular y presentar un proyecto de investiga- ción I+D+i a una convocatoria nacional, coordinar el equipo investigador al mismo tiempo que realizaba su tesis: “Estuvo bien porque lo planteamos en grupo, pero la iniciativa era mía, el tema era mío, lo propuse yo, y luego lo discutimos en todo el grupo, que eso moló mucho y cada una fue escribiendo artículos. A mí eso me sirvió para mi tesis, pero vamos, que no me metí en un proyecto que ya estuviera iniciado, si no como que fue mi proyecto de tesis quien lanzó este proyecto y de ahí se fue alimentando entre unas y otras”.
Una experiencia sin duda muy enriquecedora pero que no queda reflejada en su currículum a nivel formal: “Sobre el papel no figuro como dentro del equipo inves-
tigador, pero en el informe final mi tutora puso que las investigadoras principales habíamos sido ella y yo porque yo había estado muy presente y lo había dinamizado mucho; y también me ha firmado certificados diciendo que yo he formado parte del equipo. (…) Era investigadora principal junto con ella y ella me lo reconoce, vamos que ella no tiene ningún problema en reconocérmelo a nivel informal. Lo que pasa es que no había modo de hacerlo a nivel formal”.
Como balance, Alicia está muy agradecida a su directora de tesis y considera que ha aprendido mucho a través de todos esos proyectos, pero también tiene dudas sobre si todo ese esfuerzo va a ser reconocido: “¡Espero que en la ANECA reconozcan todo este trabajo que ha habido detrás de todos los proyectos!, porque… Porque sí que lo ha habido, pero eso no figura”.
Un esfuerzo que puede que no figure pero de alguna manera se ve reflejado en su currículum académico, ya que Alicia ha aprovechado todas las oportunidades brindadas. Sin embargo, al contrario de lo que supone tener una beca predoctoral, donde se da por hecho que el trabajo del doctorando es hacer este currículum, para Alicia ha sido un trabajo extra: “Todo esto era burocracias, tiempo dedicado a pape- leos, darme de alta como autónoma, darme de baja, meterme en una cooperativa reuniones con la cooperativa, meterme en su proyecto, porque de alguna me tenía que involucrar también si ellas me hacían la facturación, pues también era una res- ponsabilidad de todas; luego... O sea que al final me llevó como formulación de proyectos, o sea un montón de trabajo y gente que no... Vamos, que si me hubieran hecho un contrato de 4 años de este año a este año, pues hubiera podido avanzar mucho más rápido. Luego me metí en temas que no tenían que ver con mi tesis también para poder avanzar con mi tesis, entonces tenía que leer otras referencias, realizar análisis de entrevistas sobre otras cosas, hacer trabajo de campo en otros proyectos que no tenían que ver con el mío... ¡O sea que al final he dedicado mucho tiempo a otro trabajo que no tenía con la tesis directamente!”.
En el plano económico, Alicia nunca ha llegado a ganar más de 900 euros con estas iniciativas y por tanto se ha acostumbrado a llevar un estilo de vida “un poco aus- tero”, compartiendo piso, buscando un alquiler barato, sin hacer grandes viajes o gastos y aun así “llegando un poco justa” a fin de mes.
Las deficiencias del sistema educativo
En cuanto a su experiencia como doctoranda en la UCM, Alicia constata que hay muchas “deficiencias del sistema educativo” que tienen que resolver las y los docto- randos por su propia cuenta: “Por ejemplo, a la hora del enfoque, o sea de la parte más metodológica de la tesis, de la parte de entender cómo trascurre la carrera la académica para saber qué pasos tengo que ir dando, cuántas publicaciones tengo que tener, qué es la acreditación... O sea para mí es muy importante, yo creo, al principio del doctorado entender como hacia dónde va eso como para organizarte y planificarte a lo largo de los años, no sé; y que te den información sobre cómo publicar, cómo acreditarte, cómo participar en proyectos, por qué es importante, qué es lo que puntúa más, qué es lo que puntúa menos, como para poder enfocar tu carrera académica desde el principio porque si no te dispersas”.
Todas estas lagunas que según ella “vas averiguando a lo largo de los años”, en su caso han estado cubiertas en gran medida gracias a su directora de tesis, pero con- sidera que “una persona sola creo que no puede sostener un sistema entero que es deficitario; o sea que una persona sola no puede encargarse de que yo tenga salidas profesionales, de que yo tenga conocimientos teóricos, metodológicos, que conozca toda mi carrera académica, o sea como que no... Es imposible”.
Los tiempos de trabajo remunerado y académico
Los tiempos dedicados a la tesis han sido difíciles de organizar debido a que tenía que combinarlos, como hemos visto, con otras obligaciones laborales, hasta el último año en el que se concentró en terminar la tesis aprovechando que podía mantenerse económicamente con la prestación por desempleo. Por supuesto, en todo este proceso los tiempos de trabajo se han extendido a vacaciones y fines de semana: “Sí, sí, un montón. Además, como es algo que surge y que de repente tú tienes tu rutina de hacer la tesis que necesitas esas 7 horas, 8 horas o 9 horas diarias o lo que sea y en ese momento... ¡pues de repente surge una publicación!, y como que yo tengo un poco el nervio de ‘Tengo que acreditarme cuando termine esto porque si no, no voy a poder seguir haciendo esta carrera académica’, entonces al final me metía en todos los fregaos”.
Ahora que ha terminado la tesis, el ritmo de trabajo no ha disminuido, sino que se ha complicado por tener una doble vertiente laboral: el trabajo con el que se gana la vida y el trabajo académico. Alicia explica que después de la tesis su ritmo de trabajo no ha disminuido: “¡Y curro bastantes horas al día! Ayer acabé a las 11 de la noche, fines de semana he estado toda la Semana Santa sin irme de vacaciones... No sé, fácil 10 horas diarias a veces le estoy dedicando, 9 o 10, fines de semana... estoy un poco a full”.
Alicia tiene claro que quiere dedicarse a la investigación y la docencia y que quiere hacer carrera académica, pero: “como es un proceso largo, entonces he tenido que buscar otros trabajos”. Por ello, nada más terminar la tesis, hace un año, comenzó a postular a distintos trabajos y consiguió dos empleos como consultora indepen- diente en dos proyectos muy interesantes y que tenían que ver con hacer investi- gación y docencia en temas relacionados con su tesis doctoral: “me presenté y me cogieron en los dos sitios; entonces estuve, pues todo este año trabajando como 11 horas diarias, más o menos. ¡Me metí en un lío tremendo! Y entonces decidí que era mejor dejar uno de los dos, elegir, porque si no iba a paralizar la carrera académica. Entonces a finales de año deje uno de los dos trabajos y con mucha pena”.
“O sea es que he tenido que dejar un trabajo para poder dedicar un tiempo a la acre- ditación y a poder presentarme a plazas, y a todo esto de publicar, y a congresos y tal, y a no oxidarme en el ámbito académico. Pues he tenido que dejar un trabajo para eso, para no quedarme oxidada, para seguir intentándolo aún a riesgo de que eso no salga y de que el trabajo con el que me he quedado también se termine el año que viene, cuando el otro trabajo que dejé era un poco más estable. Pero bueno, como quería intentarlo en el ámbito de la universidad, pues me he arriesgado a eso”.
Por tanto, Alicia ha renunciado a un trabajo estable para poder dedicar tiempo a la carrera académica porque veía que si no su currículum se estaba “oxidando”. Así, ahora combina un trabajo de ocho horas en consultoría con el trabajo académico, haciendo presentaciones y conferencias relacionadas con la tesis, escribiendo y modificando publicaciones, preparando la acreditación de la ANECA y buscando concursos de plazas. Como consecuencia las jornadas laborales se alargan: “al final como que siempre acabo en lógicas de estas que tienen que ver con querer hacer lo que me gusta y con poder trabajar en todo el tema este de mi investigación, que al final me está llevando un montón de tiempo personal”.
Y, además, a veces las trabas burocráticas ponen más obstáculos al enorme esfuerzo que está haciendo para no renunciar a la carrera académica: “Ayer se me planteaba que a lo mejor no podía participar en los proyectos de investigación porque no formaba parte de ninguna universidad ahora mismo de forma estable. Entonces yo estoy haciendo un montón de cosas dentro de lo académico, pero es un poco como ‘Claro, ¡no tengo un contrato!, pero puedo aportar a este proyecto de investigación y lo necesito para poder tener un contrato’. Entonces como que a veces se da una lógica…”.
Por eso Alicia se siente acorralada entre su “pasión” por la investigación y el gran esfuerzo que supone mantenerla cuando no es su principal fuente de recursos. “me gustaría hacerla a menor coste, poder compaginarlo con mi vida personal y (…) dedicarle unas horas justas y limitadas al día. Es que me parece que si no le dedico todo ese tiempo, que se me cierran puertas también. Estoy viendo que me están sur- giendo como muchas oportunidades, pero que ninguna es fija y que si no las apro- vecho se me cierran. (…) Entonces no sé, a veces me cuesta poner límites y decir que no; y creo también que si digo que no puede tener consecuencia”.
Así, por el miedo a quedarse fuera de la carrera académica Alicia hace todos los esfuerzos posibles y le dedica un tiempo que saca de donde no lo tiene y que hace que la vida personal, los cuidados y los auto-cuidados queden relegados a la última de sus prioridades.
Los cuidados y los auto-cuidados
Al analizar su situación y la realidad que ha vivido en el último año, desde que acabó la tesis y se lanzó al mundo laboral y académico al mismo tiempo, Alicia no puede reprimir la autocompasión: “¡Mis autocuidados se están quedando a la altura del betún!”. Explica que ha pasado el año gracias a que ha podido “delegar mis cuidados en otras personas muchas veces y mis auto-cuidados dejándolos muy al lado”.
Durante los meses en que mantuvo dos empleos de manera paralela, Alicia sostiene que nunca en su vida había trabajado tanto, con jornadas desde las siete y media de la mañana hasta las once y media de la noche, sin hacer nada más que trabajar durante todo el día. Así, la vida personal y los cuidados se redujeron a la mínima expresión: “mi madre me hacia tuppers porque se compadecía de mí, y no, no... La casa estaba hecha un desastre y las relaciones personales también y era incapaz
de coger el teléfono a nadie entre semana, y no... Era una locura. (…) estaba muy agotada y acababa reventada y como con un estrés, pero también sabía que se iba a terminar y que lo tenía que terminar. Fue una proyección como hacia ‘¡Esto lo tienes que acabar! ¡No puedes vivir así!’”.
Para acabar con esta situación, Alicia dejó un empleo estable y con unas garantías sociales para “arriesgarse” y tratar de apostar por la carrera académica: “Entonces, pues al final decidí arriesgarme y dejar esta cooperativa, que luego también a veces te planteas si quieres ser madre o cosas así, y es verdad que... A ver, yo ahora tengo 33 años y a lo mejor el año que viene me apetece ser madre y en esta cooperativa tendría una baja por maternidad (…) ahora como autónoma, si me pongo malita, a ver quién me lo cubre, o si tengo ganas de tener un bebé, a ver qué pasa...”. En la balanza de Alicia está por un lado “no tirar la toalla después de casi 10 años de carrera académica” y por tanto “hacer todo ahora en plan: la estancia, las publi- caciones, el no sé qué, el congreso tal y luego ya ser madre”; y en el otro lado, sus deseos de dedicar más tiempo a su vida, personal y familiar, y poder cuidarse y cuidar de su entorno cercano: “a veces digo: ‘Mira, pues igual... ¡que venga la lógica de los cuidados a lo bestia, voy a tener un hijo y que se pare todo este mecanismo!’, pero entonces también es renunciar…”.
Futuro incierto
Varias veces durante la entrevista Alicia hace hincapié en que siempre que ha podido ha aprovechado todas las oportunidades para hacer currículum académico, pero: “Ni siquiera ahora esos fregaos me garantizan mucha estabilidad laboral, pero bueno. Sí, como que me he ido introduciendo en todo lo que me proponían porque me parecían oportunidades que se me abrían, lo que pasa es que no son remuneradas, claro, y sí que son un tiempo dedicado y un esfuerzo grande”. Por ello, insiste en que percibe “¡un futuro bastante incierto!”.
De momento su primer objetivo es presentarse a la evaluación para la acreditación a Profesor Ayudante Doctor, para al menos poder presentarse en el caso de que salga alguna plaza: “Estoy haciendo ese proceso de acreditación, y aún así no sé si me garantiza poder presentarme a la plaza porque también hay mucha competen- cia entre la gente. Yo como no he tenido becas del Ministerio, no he tenido oportuni- dad de estancia y tampoco he tenido oportunidad de docencia acreditada; he hecho alguna docencia, pero no sé si eso me vale para la ANECA”.
Además de cuestionar la dificultad y densidad del proceso burocrático “que requiere un tiempo, una energía y un trabajo en sí mismo”, Alicia pone en tela de juicio el propio sistema pues para ella hay muchas “incompatibilidades”. Por ejem- plo, el hecho de que por no haber tenido una beca predoctoral no puedas realizar estancias de investigación ni docencia. Considera que para mucha gente no becada la única posibilidad de impartir docencia es ser asociados como “falso autónomo”: “me parece un poco como incompatible con muchas de las realidades súper comple- jas que hay de doctorandos, como que no está absorbiendo la complejidad; y que si se están garantizando además plazas muy precarias, o sea carreras académicas de
doctoras y doctores precarias, pues como que luego es difícil que podamos también optar a esas acreditaciones y a las plazas en concreto”.
En cuanto a la docencia, Alicia se está planteando presentarse a plazas de profesora asociada, para poder cubrir la laguna de la docencia en su currículum académico: “me plantearía combinar el trabajo que tengo ahora, que soy autónoma, soy con- sultora, con una plaza, me lo plantearía. Pero ahora mismo le estoy dedicando 7 horas fácil u 8 a mi trabajo, entonces tendría que hacerlo combinándolo, haciendo muchos malabarismos”.
Pero el objetivo sería hacer currículum para en algún momento –cuando salgan plazas– poder presentarse a una de ayudante doctor. En este sentido sabe que “a mí lo que me han dicho ahora es que está muy difícil, que se está sobre todo esta- bilizando a la gente que ya está porque... que ya está y que está precaria en la uni- versidad”. En este sentido, ha escuchado muchas veces el discurso de “aguantar” porque “siempre se habla de ‘Cuando se jubile gente...’, pero yo llevo oyendo eso desde que entré en la universidad, entonces... ¡Ojalá que se jubile un montón de gente de golpe! Lo que pasa es que el problema es que a ver si por esas jubilacio- nes se equipara por plazas desde para abajo, o sea que... No sé, que hay como un embudo, ¿no?”.
En todo caso, Alicia tiene claro que ve su futuro en Madrid: “porque aquí tengo mis proyectos de vida a parte del trabajo, mis amigos, mi familia, un montón de otros