4.3 Emulation of Other Filtering Methods
4.3.3 Examples of Popular Spam Filters in the Generalized Model
En desarrollo de su interés por la acción política y ahora sin responsabilidad directa en las corporaciones, poco después de haber culminado su primer período en la asamblea Gonzalo Restrepo Jaramillo resolvió hacer periodismo. En asocio con su amigo, copartidario y compañero de lides políticas Francisco de Paula Pérez, resolvieron fundar en 1921 un centro de política conservadora con el nombre de Sociedad Boliviana, en homenaje al Libertador. A través de ella buscaban jugar un papel decisivo en la campaña electoral que se avecinaba. Para el efecto fundaron el periódico El Conservador. El 25 de abril de 1921 salió a la luz el primer número de
este interdiario, bajo la dirección conjunta de Gonzalo y Francisco de Paula, que expresaban sus puntos de vista en los editoriales.
En el editorial del primer número se manifestaba claramente que el periódico tenía la finalidad de fijar puntos de vista para la política conservadora en relación con la nueva campaña electoral. Como reconocían que el principal punto de discordia con el partido liberal era el asunto religioso, declaraban inequívocamente: "acataremos en todo lo relativo a los asuntos que, por un motivo u otro, se refieran a la integridad religiosa, la Autoridad Eclesiástica y cumpliremos sus mandatos".95
Tres días antes de que saliera el primer número habían presentado la iniciativa al arzobispo Manuel José Caicedo en carta suscrita por un grupo de "jóvenes conservadores". Además de los dos directores, firmaban la comunicación Guillermo Jaramillo, Bernardo Ceballos, José Urbano Múnera, Tomás Cadavid Restrepo, Juan de Dios Posada, Pablo T. Zuluaga G., José María Giraldo, Nicolás Vélez B., Carlos Ceballos, Víctor Cock, Agustín Jaramillo Arango, Alfonso Uribe Misas, Miguel Calle Machado, Guillermo Vélez y Germán Ocampo Berrío. Se conformaba así otro grupo de amigos en torno a la política. Aunque entre ellos figuraban unos pocos condiscípulos, la mayoría se iniciaba en la actividad política bajo el liderazgo de Gonzalo y Francisco de Paula. La carta de respuesta de monseñor Caicedo, fechada el 27 de abril, fue orgullosamente publicada en la edición del día 29. El arzobispo deseaba a los jóvenes políticos éxito en su labor y les concedía la bendición solicitada en su misiva.
Los primeros números del periódico contenían columnas redactadas por Carlos Vásquez L., Manuel M. Toro y José Luis López, entre otros, y ofrecimientos de colaboración de Mariano Ospina Pérez, Eliseo Velásquez M., Victoriano Toro y Dionisio Arango. En el editorial del segundo número del 27 de abril, con el título "Cambio de frente", Gonzalo Restrepo Jaramillo abría un debate contra el liberalismo en términos que dejaban ver la radicalidad de sus posiciones. Después de manifestar que los liberales gozaban de todas las garantías civiles y políticas, agregaba:
Lo único que no pueden usar libremente es la cátedra porque los conservadores tuvimos el talento de aprenderles que el que manda enseña [...]. El liberalismo colombiano envejece [...], cambia de frente y haciendo una contorsión heroica trata de abrirle los brazos a los socialistas [...] sólo tiene dos caminos: o reconoce paladinamente que la única
diferencia que lo separa del conservatismo irrevocablemente es la cuestión religiosa y entonces le resucita el General Uribe, libro en mano; o se pasa a las toldas socialistas en cuyo caso no evoluciona sino que desaparece.96
En ese mismo número se lanzaba la plancha de candidatos para el congreso por Medellín, Miguel María Calle, Román Gómez, Jesús María Yepes y Clímaco Ramos; y por Antioquia, Mariano Ospina Pérez, el general Pedro J. Berrío, Ricardo Jiménez Jaramillo y José Ignacio Vernaza. Según el escrutinio de las elecciones realizadas el 26 de mayo, con excepción de Vernaza todos ellos resultaron elegidos al parlamento.
En los editoriales escritos por Gonzalo Restrepo Jaramillo y en las columnas de los colaboradores se advierte el doble propósito de moldear una propuesta doctrinaria para su partido y confrontar las tesis, propuestas y actitudes del liberalismo. En el número cuatro Gonzalo advertía sobre la necesidad de no confundir socialismo con reformas sociales, pues si bien éstas últimas eran indispensables, para nada podían significar la construcción de un régimen político diferente.
En los editoriales del 4 y el 16 de mayo de 1921 Gonzalo planteó una interesante discusión sobre el asunto del liberalismo y la cuestión religiosa, que era en su sentir el punto nodal de confrontación con el partido conservador. Sustentaba una tesis histórica, aplicable al liberalismo en general y al partido liberal colombiano, según la cual esta doctrina había pretendido desde la misma Independencia someter a la religión mediante la enseñanza del utilitarismo, lo cual había obligado a los creyentes a colocarse en la orilla opuesta de la política para defender sus creencias y su fe.97
Pasadas las elecciones de congreso, surgieron diferencias internas en El Conservador en lo relativo a candidatos presidenciales. Los fundadores, Gonzalo y Francisco de Paula, se inclinaban por la candidatura del general Pedro Nel Ospina, mientras que otros miembros del grupo postulaban la reelección de José Vicente Concha, presidente de la nación en el período 1914-1918. El caso es que a partir del 11 de julio de 1921 Pablo T. Zuluaga G. aparece como director de El Conservador. El periódico no tardó en convertirse en personero de la candidatura de Concha, al tiempo que Gonzalo y Francisco de Paula desaparecían de sus páginas.
Pero el retiro de EL Conservador no disipó el ánimo de Gonzalo por confutar las tesis liberales. En enero de 1922 y con el título "Cuestión de vida o muerte", Restrepo Jaramillo hacía una serie de consideraciones sobre las diferencias entre liberales y conservadores, que muestra como "un hondo abismo filosófico y doctrinario". Según sus reflexiones, la Iglesia juega un papel fundamental, no sólo porque con ella se identifican los conservadores sino por la actitud de rechazo y negación por parte de los liberales. Por sus palabras, casi podría decirse que el ser conservador está en la idiosincrasia del pueblo colombiano. Es más, la Iglesia tiene todo derecho a intervenir en lo que considere que es la esfera del espíritu humano:
Debemos proclamar una vez más y no será la última que la Iglesia reconoce la soberanía total de los gobiernos seculares en las cosas que al siglo pertenecen; pero es una locura pretender que un gobierno de almas, como lo es el de la Iglesia, permanezca impasible cuando se trata de cosas del espíritu. Nosotros como conservadores declaramos sin miedo y sin sonrojos que el poder civil no puede ser soberano para desterrar a Dios de las escuelas ni para difundir el ateísmo.98
La radicalidad de sus posiciones no debe confundirse con el odio sectario a los opositores o al partido contrario. Gonzalo reiteraba de continuo la necesidad de convivir y dirimir en paz las diferencias de criterio. Precisamente, en noviembre de 1922, ante la iniciativa de celebrar los veinte años de finalización de la guerra de los Mil Días, Gonzalo, que la apoyaba desde el foro, escribió:
En el ministerio doloroso de las humanas contradicciones, esta Fiesta de la Paz, es, por derecho propio, la apoteosis de los colombianos sacrificados a la guerra. Pero que esa paz no sea la abdicación de los derechos, ni el silencio temeroso. Que la paz sea el espacio donde amorosamente construyamos a Antioquia. Pero laboremos amorosamente, colombiano junto a colombiano, libre el espíritu de los fermentos brutales del rencor. Hoy hace veinte años que enterramos el odio.99