8 References
EXCLUDED STUDIES Quantitative
De acuerdo con Moreno (2009) “la forma interior de una lengua implica un orden mental y físico por parte de sus hablantes, que se diferenciarán de los hablantes de otras lenguas por proceder a esa ordenación de una manera particular y suficientemente diferenciada” (p. 194). Por otra parte -añade- la complejidad y multiplicidad de las lenguas y las culturas del mundo se reflejan en el uso y ordenamiento de las unidades lingüísticas y en la forma de organizar los procesos comunicativos (p. 195). Lo anterior lo vemos con mucha claridad durante el proceso de la traducción del francés al español.
El autor comenta que en la competencia lingüística, el término competencia se restringe a lo puramente gramatical y deja en penumbra otros aspectos del conocimiento tácito de los hablantes y de su habilidad comunicativa, es por eso que aquí vemos otros aspectos de la lengua, como el estilo y la pragmática.
Para el presente trabajo también se consideraron en la categoría lingüística los errores estilísticos. El estilo es uno de los aspectos más difíciles de evaluar en una traducción, porque
más allá de la construcción sintáctica y de la elección del vocabulario que otorga su fuerza a la expresión, más allá del movimiento del discurso el estilo es un estado de gracia, es un estar inspirado y es en la magia del estilo donde Buffon ve la garantía de la inmortalidad. (Rivas, 2004, p.10)
Buffon (2004), en su Discurso sobre el estilo, afirma que éste no es sino el orden y el movimiento que se pone en el pensamiento. Si esto es así al escribir, al traducir también, ya que cada obra vuelve a rescribirse, a recrearse. El autor agrega que “para escribir es necesario dominar plenamente el tema” y para traducir es indispensable.
Para Hatim y Mason (1990), el estilo “es el resultado de las elecciones del autor” (p. 10). Estos autores señalan que los efectos estilísticos son “atribuibles a
87 las intenciones del productor del texto” (p. 11) y el traductor debe intentar recuperarlos. El traductor, como usuario del lenguaje en un marco que generalmente no es el del productor del texto de origen, debe ser capaz de juzgar el valor semiótico que dicho texto transmite mediante la selección de opciones estilísticas particulares.
Para conservar el estilo del autor, como ya lo hemos dicho, es necesario haber estudiado el texto previamente, observar la configuración del sentido, saber de dónde proviene, cómo lo presenta el autor. En el caso de la traducción literaria no siempre es una tarea fácil, porque por un lado, tenemos la lengua extranjera con todo lo que encierra, y por otro, toda la actividad intelectual que hay que poner en marcha para escribir en la lengua de llegada.
Hay que tener presente que el texto literario viene configurado por tres estructuras: temporal, espacial y actancial, que se hallan superpuestas (Tordesillas, 1991, p. 505).
En cuanto a las estructuras temporal y espacial, el tiempo afecta a la estructura de la obra, porque se trata de ver cómo se desarrolla en el tiempo y en qué orden temporal el narrador presenta los hechos; puede seguir un orden lineal o puede empezar por los hechos presentes para contarnos todo lo que ha pasado hasta llegar, de nuevo, al presente, o puede seguir un orden confuso; estos elementos van a influir en el estilo de la obra.
Para el análisis de la estructura actancial hay que extraer las marcas de persona que permitan establecer la presencia y la función del autor, el narrador y el actante del texto. Estos elementos, si bien son los mismos en francés y en español, no son los mismos por la configuración del contenido que presentan los pronombres y otros elementos que caracterizan a las personas. Tordesillas (1991) nos proporciona un interesante ejemplo con el pronombre on.
La autora dice que este pronombre representa gramaticalmente a una tercera persona, pero su contenido significativo no siempre es igual, porque sus significados pueden ser plurales debido a su sentido variable y sólo el contexto lo puede aclarar. En algunos manuales recomendados para la traducción se señala
88 que la traducción de este pronombre depende de lo que permita entender, y se propone como su equivalente en español lo siguiente:
—Un giro reflexivo siempre que el verbo no lo sea (on=el uso; la regla, la costumbre…)
—La tercera persona del plural (on=alguien; la gente…) —La inserción de “uno” o “una” (on=je)
—La sustitución por nosotros. (Tordesillas, 1991, p. 506)
Aquí lo más difícil, de acuerdo con Tordesillas, es saber si el pronombre on
representa, excluye o incluye al narrador, o es el reflejo de la presencia del autor y –añade– que es el contexto enunciativo donde se inserta lo que va a permitir darle uno u otro valor.
En resumen, cada escritor y cada traductor tienen su estilo, es decir, su forma de decir las cosas; es como un reflejo de su personalidad y es lo que nos permite identificar las obras con sus autores. Existen casos en los que nos obsesionamos por trasladar con exactitud todos los matices del original y eso provoca que el texto se llene de repeticiones que repercuten en la calidad del texto final, por lo que hay que recordarles a nuestros estudiantes que las elecciones estilísticas tienen consecuencias semánticas y que el traductor ha de ser capaz de determinar el valor semiótico que se transmite al seleccionar determinadas opciones estilísticas.
En el ámbito de la didáctica de la traducción es importante desde el principio orientar a los estudiantes para que aprendan a distinguir las características de los textos, ya sean técnicos, científicos o literarios. El propósito es conseguir un conocimiento teórico textual.
Entre los mecanismos que nos pueden apoyar para descubrir el origen de las dificultades encontramos la coherencia del conjunto, la progresión temática, la organización, la segmentación y la conexión entre las partes del texto, la gestión del paratexto (títulos, subtítulos, esquemas, figuras, etcétera). Si se utilizan estas unidades lingüísticas tendremos indicaciones más finas sobre el origen de las dificultades (Dolz, Gagnon & Veuillet, 2011, p. 36).
Debemos estar conscientes como maestros de traducción que una de las dificultades que enfrentan los estudiantes es su desconocimiento del género
89 textual que van a traducir. Es necesario ayudarlos a distinguir desde el inicio de una tarea si el género es narrativo, argumentativo, descriptivo, explicativo o si es un texto científico, técnico o literario.