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CHAPTER 3: LITERATURE REVIEW

3.4 Interventions

3.4.1 Existing interventions

El diluvio, el mabul, ha concluido. Las primeras diez generaciones ya no están. Ha transcurrido el primer ele toldot. El relato bíblico retorna ahora al mundo, pero es otro mundo. Después del 10 del Nombre sagrado, el 10-5-6-5, tiene que tener lugar ahora el 5. El 10 está dividido. El 5 y todo lo que le sigue también parece estar dividido. Dios había dicho en Su corazón: “mientras exista la tierra no debe dejar de existir semilla y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche” (Gén. 8:22). También las edades de las generaciones que ahora tienen lugar están prácticamente cortadas a la mitad. Si antes eran de aproximadamente 900 años, ahora son sólo de 450. Esta división por la mitad hace enfrentar opuestos. Ahora se enfrentan los dos 5 del Nombre sagrado, separados por el “gancho 6”. Lo redondo viene a ser símbolo de un mundo infinito. El arco de la curvatura llega a ser símbolo: “He puesto Mi arco dentro de las nubes; será signo del pacto entre Yo y la tierra” (Gén. 9:13). En lo redondo pareciera no existir un fin.

El relato siguiente debe expresarse en el 5 tal como el anterior se expresó en el 10. El final del 5 no será un fin, porque los dos 5 deben unirse para llegar a ser 1.

Después de la expulsión del Paraíso, sobre el final del sexto día, el séptimo día indica el camino del retorno. En este volverán a unirse los dos 5. El diluvio es un paralelo a la expulsión del Paraíso, pero en otro nivel, otro mundo. Ambos se encuentran sobre el final de un “sexto”.

Después del diluvio, Noé aún vive durante 350 años. Después del 6 x 100 hasta el diluvio, vienen ahora 3½ x 100. En la vida de Noé, al comenzar él su séptimo siglo, sigue un tiempo consignado por 3½.

El diluvio se dio en el año 1656. El viejo mundo fue abandonado en el año 1657. Dos años después del diluvio, 1658, nace la descendencia de Sem. En el año 1658 comienza entonces la segunda parte de los cuatro ele toldot. El 3½, que es la medida válida para la vida de Noé después del diluvio, da contenido también al momento de la fase del pasaje: 1656-1657-1658. Noé, el constructor de la tebáh, o sea de la palabra, es para la Biblia también el creador de la palabra en el tiempo. Sobre él podemos construir un puente que va desde la estructura de la palabra a la estructura del tiempo.

El nombre Noé, NoaJ, 50-8 está vinculado con “consolar” y con “descansar”; con la llegada dentro de un nuevo mundo a pesar del fin del anterior. El valor total de la voz

Noaj es 58. El 58 es por esencia la medida para el pasaje, y con ello también la medida

para lo “séptimo”. En las cifras anuales vemos: 1656, luego 1657 –que es el año del pasaje– y finalmente, como comienzo del nuevo mundo, 1658.

Si tomamos el 3½ de la vida de Noé como medida, vemos que estos 3½ x 1656- 1657 es precisamente 5800. Estos 3½ aparecen también en Daniel 12:7, donde leemos: “Un tiempo y dos tiempos y un medio tiempo”.

De estos 3½ ya hemos conocido una parte. Hemos visto que la estructura temporal del Pentateuco tiene el carácter de un tiempo y un medio tiempo, o sea l½. Ahora encontramos que el 1½ tiene a su lado un “tiempo doble”, un 2. Ese 2 del mundo representa una medida esencial: es el 4 frente al 3; el 4 veces medio tiempo frente a 3 veces medio tiempo. El 2 del mundo es, en este 4, como la mujer que quiere unirse al 1½ del Pentateuco, al 3 del hombre. El 2 del tiempo doble del mundo es el tiempo largo, el tiempo redondo, infinito, que viene a ser unido en el núcleo del Pentateuco, al l½, y hace entender que el 3½ es la medida para todo el séptimo día.

Existen por lo tanto 7 “tiempos medios”, 7 períodos como aquellos que llevan desde la entrada al mundo después del diluvio hasta la entrada en Canaan. Tres de los 7 tiempos medios dan su forma al Pentateuco. Por ello esta proporción es la que vale para llegar a ser puro. Puro e impuro, por supuesto, no son conceptos higiénicos como tantas veces se cree, sino en primer lugar una actitud del hombre frente a la vida. Por ejemplo, aquel que entra en contacto con la muerte deviene impuro. Durante 7 días permanece impuro (Núm. 19:11-12). Son los 7 días de este mundo. Pero ya en el tercer día hay que purificarse del pecado, ya que de lo contrario no se llega a ser puro ni siquiera en el séptimo día. Quien no se deshace del pecado en el tercer medio tiempo no llega a ser puro ni sobre el final de los 7 días. Los 7 reciben su sentido recién por el suceder durante el tercer día.

El polvo, del cual el hombre está hecho (Gén. 3:19), en hebreo es ‘AfaR’: 70-80- 200, cuyo valor total es 350, o sea el 3½ de las centenas. “Cuerno”, característica de los animales de sacrificio, en hebreo es ‘KeReN’: 100-200-50, cuyo valor total también es 350. En la práctica judía, el cuerno es utilizado como instrumento de viento en los primeros dos días del nuevo año, o sea cuando el hombre surge en este mundo como ser vivo. A través de este cuerno entra el aliento vital al cuerpo, que toma por eso en la estructura temporal la medida 3½.

También en el décimo día del año, en el día cuando finaliza el ciclo nuclear, se sopla este cuerno. El décimo día del quincuagésimo año es el día de la reconciliación, del retorno de todo a su origen, a la libertad (Lev. 25:8-13). Este cuerno, en hebreo, es el

ShoFaR: 300-80-200. El valor total del nombre del cuerno, aquello que por sí es 350, es

580. También en este caso vemos una relación entre el 3½ y el 58 (Sin considerar los decimales).

El 3½ y el 58 ya nos es conocido por el nombre de Noé y por su tiempo vital después del diluvio. La medida 3½, como medida del séptimo día, también se expresa en las cinco palabras con las cuales se cuenta en la Biblia la creación del séptimo día (Gén. 2:1-2). El sonido del shofar, aquel que hace el “uno”, se denomina TeKIA: 400- 100-10-70, valor total 580 = 58.

Tal como el 40 y el 400, el 50 y el 500 respectivamente, son medidas absolutas. Así, la medida temporal para lo corporal es este 58, 580, y 5800.

Por eso el Pentateuco, que llega hasta el límite del octavo día, tiene 5845 versículos. Estos están en relación con el relato de la creación de los seis días, relato que contiene 1671 letras; 3½ x 1671 arroja un resultado de 5848 (casi exactamente el número de versículos).

También existe una relación entre la cifra 1671 y las fechas anuales de 1656-1658. En el acto de reconciliación entre Jacob y Esaú (Gén. 32:13-16) éste le regala 580 animales, o sea le entrega todo el tiempo de este mundo. Esaú recibe como lugar de residencia SEIR: 300-70-10-200, cuyo valor total, nuevamente, es 580 (Gén. 36:8). El 58, el 580, y el 5800 parecen una medida de duración en lo material.

“Año”, en hebreo, es ‘ShaNáH’, 300-50-5, siendo el último 5 sólo una desinencia; quedaría entonces 350 (3½). Shaná está emparentado con el concepto de “cambiar”: 300-50-5, significando precisamente cuál es la implicancia del 3½, es decir, que algo puede cambiar fundamentalmente.

La Biblia deja en claro que con el 58 y el 3½ x 1657 algo único viene a ser designado, pero tenemos que considerar que los años mencionados no son meros años de nuestro cálculo temporal, de nuestra forma de manifestación. El cálculo temporal bíblico está determinado por el elemento divino, como también por el elemento humano. Ello significa que lo esencial encuentra su expresión en el tiempo mecánico. Para entender mejor lo que eso significa se debe conocer las medidas de lo esencial, que

están fijadas y llevan a lo manifiesto. La palabra de la lengua hebrea contiene el secreto de la medida.

La Biblia da indicaciones precisas para la medición del tiempo bíblico con las medidas fijadas por Dios en ella. Con la ayuda de estas medidas se puede determinar en que punto del tiempo nos encontramos. De estas medidas se desprende que el fin depende de la relación del hombre con Dios, y recién en segundo término del curso del tiempo que nos parece mecánico.