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6.2 Expand Knowledge Graph by Finding New Entities and Relations

Hermès es una de las empresas que mejor representa el lujo, su legado histórico, producción artesanal y exclusividad, son sólo algunas de las características que convierten a sus productos en aclamadas piezas de arte. Para entender, cómo una de las pocas firmas independientes que aún mantiene su control familiar, ha llegado a ser uno de las compañías con mayor prestigio del mercado de lujo, debemos remontarnos a sus inicios.

76 La compañía nació en París en 1837 de la mano de Thierry Hermès (1801-1878), quién elaboraba arneses de cuero y sillas de montar a medida en su taller de la rue Basse-du-Rempart de París, pronto sus artículos comenzaron a llamar la atención de los nobles de la época y a aumentar su reconocimiento en las exposiciones universales, por su belleza y calidad.

Durante los años siguientes la popularidad de la empresa creció enormemente, y con la llegada de la revolución automovilista bajo la dirección de Émile-Maurice (1871- 1951), nieto de Hermès, la empresa comenzó a incorporar bolsas de viaje y prendas pret-à-porter, ampliando así su catálogo y ligando sus productos a la moda. Pero la verdadera revolución de la empresa francesa no se produjo hasta 1922, cuando Hermès, gracias a la adquisición de la patente europea, comenzó a utilizar la cremallera para el diseño de bolsos, guantes y prendas de vestir de la firma, lo que le sirvió para aterrizar en el mercado estadounidense en 1924.

Pero esos no fueron los únicos productos que se unieron a la casa Hermès, en 1927 la compañía comenzó a comercializar joyas y relojes, y en 1928 sandalias. Así, durante esta época, la primera boutique que había instaurado su padre en el número 24 de la rue Fauburg Saint-Honoré, comenzó a ser un punto de visita obligatorio de los turistas en Paris.

Entre los años 30 y 50 la firma comenzó a comercializar algunos de sus artículos más representativos como el bolso Sac à dépêches (1935), el primer pañuelo o carré de seda, Hermès carré (1937), la primera corbata (1949) y el primer perfume, Eau d’Hermès (1951).

Con la muerte de Émile-Maurice en 1951 el apellido Hermès dejó de estar al frente del negocio y fueron sus yernos Robert Dumas (1898-1978), Jean René Guerrand (1905- 1993) y Francis Puech, quienes se encargaron de gestionar la empresa, con Robert Dumas como presidente.

Durante los años 50, dio comienzo la entrega de productos de la firma en las famosas cajas anaranjadas y el carruaje de caballo se convirtió en el logotipo de la marca (ilustración 14). En 1956, el bolso Sac à dépêches se bautizó como el bolso Kelly, cuando gano una gran fama y dio la vuelta al mundo, gracias a una fotografía donde la princesa de Mónaco Grace Kelly lucía el accesorio.

77 Ilustración 14: Logo y cajas anaranjadas de Hermès

Fuente: Elaboración propia (2020)

En 1978, la quinta generación de la familia Hermès se hizo cargo de la compañía bajo la presidencia de Jean-Louis Dumas (1938-2010), quién centro su atención en aumentar las ventas de artículos de seda y cuero, pero también en expandir las categorías de ropa formal para hombres, vajillas y muebles (Adams, 2014). Además, mediante la inversión en campañas publicitarias la compañía vinculó la imagen de los pañuelos de Hermès con el “denim” y la modernidad.

En 1981, apareció otro de los grandes símbolos de la firma, el bolso Birkin, nombrado así por Jane Birkin, la actriz británica que inspiró la creación de este deseado artículo que ha llegado a ser subastado por más de 200.000 dólares.

Los años siguientes la posición de conglomerado de lujo que Hermès había iniciado en 1976 con la adquisición de la compañía de zapatos británicos John Lobb, empezó a consolidarse.

Tras comenzar a cotizar en bolsa en 1993, la empresa puso en marcha una política de expansión internacional, mediante la apertura de tiendas en América y Asia operadas directamente por la compañía, y a través de la adhesión de las empresas Puiforcat (1993), que creaba vajillas de plata, y Les Cristalleries de Saint-Louis (1995).

Estas inversiones permitieron que entre 1989 y 2006 las ventas de la compañía aumentaran en 1.900 millones de dólares (Adams, 2014), este desempeño no tardo en llamar la atención del presidente de LVMH, Bernard Arnault, quién vió en Hermès una compañía perfecta para ampliar su conglomerado de lujo.

Así, desde 2002 mediante la adquisición de derivados de renta variable el empresario consiguió hacerse con participaciones de la compañía sin tener que declararlos y en 2010 manifestó públicamente que poseía el control del 23,2 por ciento de las participaciones de Hermès.

78 Este se convirtió en un punto de inflexión de la compañía, donde bajo el liderazgo del presidente Patrick Thomas20 surgió el holding H51, donde se agrupó todo el capital de la familia que representaba el 50,2 por ciento de las acciones de la compañía.

Antes este hecho en 2014 terminaron las tensiones entre las empresas cuando LVMH dio marcha atrás en su agresiva adquisición de acciones al encontrarse con un panorama que hacía prácticamente imposible la toma de posesión de la firma.

Desde entonces y bajo el liderazgo de Axel Dumas (sexta generación desde 2013), la compañía ha seguido creciendo constantemente.

Su gestión ha apostado por el aumento de la producción de marroquinería, que ha llevado a aumentar el número de talleres especializados que tienen base en Francia, debido sobre todo a la creciente demanda por parte del mercado asiático, donde además en 2010, la compañía francesa lanzó exclusivamente la marca independiente de Hermès: Shang Xia.

Otros grandes pasos que dio la firma han sido, la colaboración con el gigante tecnológico Apple, junto con el cual lanzó en 2015 el Apple Watch Hermès y la expansión digital de la compañía, que culminó con la creación de la página web “Hermes.com” en 2017. Además, con el objetivo de ampliar su presencia en todas las categorías del sector, Hermès introdujó en 2020 la colección de labiales Rouge Hermès, que forma parte de su nueva gama cosmética: La Beauté.

Así, la popularidad que la marca ha adquirido durante más de 180 años y que ha hecho que en la actualidad se posicione como una de las marcas de lujo más valiosas del mundo, se mantiene gracias a la conservación de su savoir-faire (saber hacer), que refleja el trabajo del artesano y exalta la calidad y refinamiento de sus obras. Estas son las características originales de la marca que sin logotipos exagerados ni campañas publicitarias agresivas, ha sabido reflejar y establecer su nombre en el sector, manteniendo intactos los valores que nacieron con ella.