6.3 Self-awareness for active objects recognition
6.4.3 Experimental evaluation
Figura 4. «Entonces, mamita, ¿ésta va a ser mi pieza?»
El capítulo aborda el contexto actual de los dos elementos principales del problema que se plantea en la investigación: localización de los pobres en la ciudad de Santiago y participación de los pobladores en las políticas públicas de vivienda y barrio. Luego, se reseña brevemente el estado del conocimiento en estas materias.
Queremos compartir una cita de 1985 de Sergio Wilson13, año en que concluye la ejecución de un vasto programa de relocalización de campamentos en Santiago durante la dictadura militar —que revisaremos en el Capítulo 3—, en que ya se identifica el suelo urbano como elemento primordial para abordar de manera efectiva el problema de vivienda, y que nos parece vigente en lo esencial.
«Entre los muchos elementos que podrían mencionarse, me limitaré a destacar simplemente dos que me parecen de extraordinaria importancia. En primer lugar está el del suelo urbano que, a mi modo de ver, constituye el elemento clave y decisivo para toda la política de desarrollo urbano y de vivienda social. Mientras este problema no sea abordado y resuelto de un modo satisfactorio para los intereses de la comunidad y no de los especuladores, vanos serán los esfuerzos por asentar sobre bases sólidas las políticas y programas públicos sobre estas materias y extraordinariamente dificultosas las iniciativas sociales que se emprendan. El suelo urbano y no la vivienda ni los elementos tecnológicos, que ofrecen innumerables alternativas y son objeto de constantes innovaciones, configura el más determinante de los elementos que integran el complejo y cada vez más acuciante problema de la vivienda social. Por algo en su innata sabiduría, el pueblo lo visualiza como el punto de partida de su anhelada solución habitacional» (WILSON, 1985:16).
Como veremos a lo largo del texto, en los últimos 25 años ni la política urbana ni la política habitacional han logrado abordar de manera sostenible el problema de acceso a suelo urbano para los pobres, condición indispensable para resolver el problema de la vivienda para los sectores desposeídos.
El siguiente aspecto que nombra Wilson es la participación de la comunidad en los procesos de obtención de vivienda, que corresponde al segundo foco de análisis de la tesis. El texto destaca, ya en 1985, el rol de los pobladores en la consecución de su hábitat.
«El otro aspecto que no podría dejar de destacar concierne a la legítima organización de los afectados, de las bases poblacionales, para luchar por las metas a que con toda justicia aspiran en materia de vivienda. A mi modo de ver, el reconocimiento de ellas, en las múltiples formas que se han dado, no puede serles desconocido. Más aún, toda política realista en esta área no sólo no debiera ser remisa, sino que, por el contrario, abierta a la participación popular organizada. Se trata, y lo digo con el más profundo convencimiento, del más valioso instrumento con que una nación y una comunidad regional, comunal o local pueden contar para llevar adelante los planes de desarrollo en armonía, en paz, en democracia y libertad. La iniciativa creadora del pueblo, debidamente encauzada y apoyada, constituye el recurso más prodigioso e inagotable de un país para su progreso y el bienestar de todos. Desgraciadamente, erróneas concepciones que aprecian y valorizan más el poder del dinero, de la influencia y de la riqueza ociosa y especulativa han relegado al hombre, a sus comunidades y organizaciones a un lugar secundario en vez del papel protagónico que le corresponde» (WILSON, 1985:16).
En efecto, a pesar de que en 1990 Chile recupera la democracia y se «democratizan» las instituciones gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil, en particular los municipios y las juntas de vecinos, la nueva institucionalidad no considera espacios de participación abiertos ni suficientes que reconozcan el extraordinario poder de acción que han ejercido los pobladores a lo largo del tiempo.
13 Abogado; en ese entonces presidente de la Fundación para la Acción Vecinal y Comunitaria (AVEC), organización no gubernamental dependiente del Arzobispado de Santiago.
2.1. LOCALIZACIÓN DE LOS POBRES EN LA CIUDAD
Este apartado aborda las consecuencias que la política urbana y habitacional han tenido en la configuración de las ciudades chilenas, especialmente de Santiago, y de como el problema de la vivienda social y su localización, históricamente periférica, se presenta en la actualidad. Se define la ciudad de Santiago y se analiza su crecimiento, desde la perspectiva de la construcción de vivienda social. A continuación se analiza el lugar reservado para los pobres en el principal instrumento de planificación territorial de la ciudad. Luego se introduce la «nueva política habitacional» de 2006 y se mencionan los instrumentos existentes para la integración urbana y social de los pobladores, y se resumen las principales tendencias de vivienda entre 2001 y 2010. Por último, se examinan algunos efectos de la localización periférica para los pobres y se expone la demanda por acceso a suelo urbano.
2.1.1. Contexto de Santiago
Santiago es el nombre que reciben simultáneamente la región, el área metropolitana, la provincia, la ciudad y la gran ciudad, y la comuna, que corresponde al área central fundacional de la ciudad.
2.1.1.1. La gran ciudad
La Región Metropolitana de Santiago14, unidad político administrativa que concentra el 40% de la población del país en 2% del territorio nacional, está conformada por seis provincias y 52 comunas. Tiene una superficie de15.403,2 km2 y el 97% de su población es urbana.
Figura 5. Región Metropolitana de Santiago, Área Metropolitana de Santiago y Gran Santiago
Fuente: Elaboración propia
El área metropolitana de Santiago es también una unidad político administrativa demarcada por los límites de las 34 comunas del Gran Santiago, es decir, corresponde al territorio de las 32 comunas
14 El territorio de Chile está dividido en 15 regiones, 13 creadas en 1974 y dos nuevas creadas al modificarse la división político administrativa, en 2007.
de la provincia de Santiago, a las que suman las comunas de San Bernardo y de Puente Alto, en las provincias del Maipo y de Cordillera respectivamente, y ocupa una superficie de 2.273,3 km2. Así, la región, el área metropolitana, la provincia y la comuna son unidades político administrativas, en tanto la ciudad (Santiago) y la aglomeración urbana (Gran Santiago) son territorios urbanizados.
Figura 6. Gran Santiago sobre las 34 comunas que conforman el Área Metropolitana de Santiago.
Fuente: Elaboración propia
El área urbanizada de las 32 comunas de la provincia de Santiago corresponde a la ciudad de Santiago. Pero la mancha urbana continua se extiende fuera de las 32 comunas, por lo que se ha llamado históricamente Gran Santiago al área urbanizada continua o territorio urbanizado conurbado que se extiende sobre las 34 comunas de tres provincias —las 32 de Santiago, San Bernardo del Maipo, y Puente Alto de Cordillera—, cuya superficie en 2008 es de aproximadamente 66.321 ha15. En adelante, utilizaremos Santiago o ciudad de Santiago para referirnos al Gran Santiago16, salvo que se indique expresamente otra cosa.
15 Esta cifra corresponde a la suma de los valores detallados en la memoria del Plan Regulador Metropolitano de Santiago, de diciembre de 2008, para las 34 comunas del Gran Santiago (SEREMI MINVU RM, 2008). En tanto, se calcula que la superficie urbanizada de toda la Región Metropolitana de Santiago es de 75.705 ha (FUENTES, 2011).
16 Cabe señalar que existen diferencias en la definición del Gran Santiago. La mayoría de los autores (SUGRANYES, 2006; HIDALGO, 2007a) coinciden en que el Gran Santiago es el área urbanizada continua que se extiende sobre las 34 comunas de las tres provincias ya señaladas. En sus diversos estudios, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) define también Gran Santiago como el conjunto de las zonas urbanas de las comunas de la provincia de Santiago y las ciudades
El Gran Santiago se compone de «comunas centrales» —la comuna de Santiago y sus comunas circundantes17—, que forman el primer anillo de urbanización, hasta aproximadamente la mitad del siglo XX. En un segundo anillo alrededor de la ciudad central se encuentran las «comunas pericentrales18», colindantes al anillo vial de la circunvalación Américo Vespucio, pobladas principalmente en los años 60 y 70 mediante tomas y operaciones sitio con loteos de 160 m2. Estas comunas corresponden justamente a los territorios donde los pobladores buscan quedarse, como Peñalolén. Por último, las «comunas periféricas19», correspondientes al tercer anillo de poblamiento, urbanizadas desde los años 80 con sitios de 60 y 100 m2. En algunos casos estas comunas vuelven a ser percibidas como pericentrales, debido a la inversión en infraestructura vial o en medios de transporte que las conecta mejor y más rápido al centro, toda vez que existen comunas en una periferia más lejana aún20, fuera del Gran Santiago, que han sido pobladas desde 2000. Así, la noción de periferia ha ido cambiando para los pobladores.
«En ese tiempo [1999, el año de la toma de Peñalolén], nosotros decíamos: “claro, sacan a una cantidad de gente hacia las periferias”, —que era en ese tiempo Puente Alto, que ya Puente Alto ya no es periferia, ya no es La Pintana la periferia—, “las sacan acá y las amontonan en un sector, donde en ese sector que están amontonados tienen que construir consultorios, colegios, calles, tirar
micros [poner líneas de transporte]”» (Sandra Oliva, 2009)21.
Periferia, para los pobladores, es un concepto asociado a sectores de alta concentración de pobres, sin equipamiento, sin infraestructura y con mala accesibilidad. Por ejemplo, en la actualidad, La Pintana, pese a ser una comuna constituida principalmente con vivienda social durante los años 80, y que tiene sectores muy degradados, no es considerada periferia ya que ha mejorado su conectividad y su equipamiento.
En resumen, periferia es un concepto relativo y relacional, que implica cercanía o lejanía del centro o de los centros de trabajo o estudio, tanto en el espacio —territorio— como en el tiempo (que puede variar), en la provisión de servicios (que también puede variar) y en relación con otros sectores que pueden ser aún más periféricos.
2.1.1.2. Crecimiento, densidad y vivienda social
Desde mediados del siglo XX, se ha urbanizado más y más suelo alrededor de Santiago para albergar a sus nuevos habitantes, y, en particular, para construir vivienda social, de modo que los efectos más visibles de la política habitacional es la expansión constante de la ciudad, acompañada de la ampliación sistemática del límite urbano.